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La violencia criminal en 2016

(Tiempo estimado: 5 - 9 minutos)

Proceso de paz con las FARC, permitiría descenso en las tasas de homicidio en el país.

Juan Carlos RuizEs verdad que la tasa de homicidios disminuyó durante el año pasado, pero esta ha sido la tendencia desde 1992. Es más: aunque abundan las hipótesis, todavía no son claras las causas de esta mejora sostenida. ¿Qué esperar para el futuro?

Juan Carlos Ruiz.*

Las hipótesis

No se ha logrado determinar por qué desde hace varios años han venido disminuyendo los homicidios en Colombia. De hecho, ni siquiera nos hemos puesto de acuerdo sobre cuándo comenzó esta tendencia. Algunos académicos sostienen que fue desde 2003 con el desmonte del paramilitarismo de cuarta generación y el primer gobierno de Uribe y su política de seguridad democrática. Sin embargo, esta tendencia se ha mantenido -con uno que otro sobresalto- desde 1992, cuando se inició el desmantelamiento de los carteles.

Estas han sido algunas de las explicaciones propuestas por quienes han estudiado la criminalidad en Colombia:

  • Las disputas violentas entre organizaciones criminales han disminuido gracias a acuerdos de convivencia entre ellas.
  • Las guerras entre bandas han dado paso al predominio de unas cuantas que ganaron territorio luego de imponerse sobre otras organizaciones criminales.
  • La desaparición de los carteles de Medellín, Cali y Norte del Valle, que tenían gran poder militar, permitió la aparición de bandas más pequeñas con menor capacidad de violencia.
  • Los pactos entre algunos gobiernos locales y bandas criminales permitieron que los jóvenes de barrios populares dejaran de matarse (por ejemplo, la llamada “Donbernabilidad” o dominio del paramilitar Don Berna en Medellín).
  • Los pactos de paz en la zona esmeraldera y la relación de sus jefes con diferentes actores sociales, eclesiásticos y autoridades locales permitieron pacificar la región.
  • La desmovilización de los paramilitares durante el gobierno Uribe hizo disminuir las masacres y asesinatos selectivos.
  • Las acciones de la Policía han debilitado a las bandas criminales y de sicarios.
  • El des-escalamiento del conflicto gracias a la tregua de las FARC y al proceso de paz ha hecho disminuir la violencia, especialmente la rural.
  • Han sido efectivas las estrategias de seguridad ciudadana adoptadas desde mediados de la década de 1990 por los alcaldes de las grandes ciudades.
  • El Plan Cuadrante de la Policía Nacional tuvo éxito en reorganizar el sistema de seguridad.

Ninguna de estas hipótesis logran explicar por sí sola la tendencia descendente de la tasa de homicidios que comenzó en 1992, a pesar del breve recrudecimiento de la violencia durante el gobierno de Andrés Pastrana. Como se puede observar en el siguiente gráfico, el aumento sostenido de homicidios desde finales de la década de 1960 hasta 1991, cuando Colombia tuvo su pico con 79 homicidios por cada 100.000 habitantes, fue seguido por una disminución que, aunque oscilante, mantiene su tendencia hasta hoy.

¿Por qué?

Memorias históricas que deja homicidios en Colombia, e Bogotazo.
Con marcha, Santiago de Cali repudió el homicidio y las armas
Foto: Cali.gov.co

Las explicaciones anteriores dan para todos los gustos y son extremadamente especulativas, incluso aquellas que han venido acompañadas de investigaciones académicas con datos y series históricas, mapas, revisión de los formularios de levantamiento de cadáveres, visitas a morgues y seguimiento de las notas criminales en la prensa. Pero ninguna resiste una confrontación con el registro histórico de homicidios de los últimos 25 años, cuyo comportamiento obedece a innumerables causas.

Por ejemplo, la idea de que existen acuerdos entre bandas criminales o un supuesto predominio de algunas de ellas ha sido una de las explicaciones más comunes. Sin embargo, en términos de evidencia empírica, esta es la hipótesis más débil porque supone que este fenómeno ocurrió dentro de las bandas criminales de todo el país, al mismo tiempo y en un largo lapso, lo cual es difícil de creer.

Los académicos han debatido con vehemencia las hipótesis que mejor explican el aumento o disminución de esta violencia. Por ejemplo, ha habido discusiones entre quienes afirman que los homicidios en el país son principalmente de tipo instrumental (es decir, son medios para obtener algún provecho ulterior) y quienes apoyan la idea de una violencia motivacional (inducida por ejemplo por la rabia o por el odio). O entre aquellos que han atribuido la disminución de homicidios a las medidas adoptadas por las Alcaldías y la Policía y quienes se la atribuyen a los acuerdos entre grupos criminales.

Colombia sigue siendo un país violento en un continente considerado el más violento del mundo. 

En unos cuantos años no faltarán quiénes se aventuren a señalar que la despenalización parcial del aborto hará disminuir el homicidio en Colombia, como sucedió en Estados Unidos. En ese país,  y a partir de una famosa publicación de J. J. Donahue y S.D. Levitt, muchos han sostenido que el descenso de los asesinatos durante la administración Clinton se debió a la despenalización del aborto por parte de la Corte Suprema de Justicia. Esta es una hipótesis cruda y muy criticada, pues supone que muchos de quienes habrían nacido en la década de 1970 y que podrían haber sido criminales en potencia, por sus condiciones económicas, sociales y familiares, no vieron la luz del día gracias a esta despenalización. Esta idea terrible, sin embargo, ha sido acogida entre algunas personas con entusiasmo.

Esperanzas y temores

Pablo Escobar, líder del Cártel de Medellín, promotor de homicidios en Colombia.
Capturas en Tuluá.  
Foto: tulua.gov.co

En cualquier caso, la disminución de homicidios en Colombia es esperanzadora. El país volvió a tener las tasas de mediados de la década de 1970, que es el período más pacífico entre dos épocas violentas: la de La Violencia, con el bandolerismo y el nacimiento de las guerrillas comunistas, y la que comenzó con los clanes familiares de la bonanza marimbera y esmeraldera, que continuó con los carteles de la droga.

No obstante, Colombia sigue siendo un país violento en un continente considerado el más violento del mundo. Los 25,9 muertos por cada 100.000 habitantes en 2016 lo hacen más violento que quince naciones latinoamericanas, incluidas Brasil y México.

A pesar de eso, se puede ser moderadamente optimista con la tasa de homicidios de Bogotá, Medellín y Cali, como salta a la vista en el siguiente gráfico. Las tres ciudades han llegado a sus tasas más bajas en los últimos 26 años. Incluso Cali, la ciudad más violenta de Colombia, ha tenido un respiro.

Tasa de homicidios bogota medellin y cali 1990 - 2016

Sin embargo, hay que calmar un poco este entusiasmo:

  • Desde 2012, Bogotá se ha mantenido en la media de 16 homicidios por cada 100.000 habitantes, con un estancamiento con ligeras variaciones hacia arriba o abajo.
  • Medellín ha tenido una tendencia a la baja desde su increíble pico de 375 homicidios por cada 100.000 habitantes en 1991, con una disminución pronunciada en los últimos 6 años. Sin embargo, en 2016 -primer año del gobierno de Federico Gutiérrez- los homicidios volvieron a aumentar a 21,6.
  • A pesar de sus progresos, Cali seguirá apareciendo en los puestos 18 o 19 del listado de las 50 ciudades más violentas del mundo, según la clasificación que publica anualmente el Consejo Ciudadano para la Seguridad Pública y la Justicia Penal de México. No obstante, esto es mucho mejor que el cuarto lugar que ocupó esta ciudad en 2013.
  • Bogotá y Medellín podrían llegar a tener un deterioro que las sitúe por encima de los 30 muertos por cada 100.000 habitantes que tuvieron en la primera década de este siglo, y que es el promedio necesario para engrosar la nada halagadora lista de las ciudades más violentas del mundo.

Esta tendencia a disminuir debe mantenerse en los próximos años para poder concluir que se ha logrado un verdadero progreso. A pesar de eso, cifras por debajo de los 10 homicidios por cada 100.000 habitantes -que es la barrera establecida por la Organización Mundial de la Salud- difícilmente serán alcanzadas por estas ciudades en la próxima década.

No parece haber un interés en mejorar los mecanismos de recolección de información y unificar criterios. 

Igualmente, sigue habiendo inconsistencias entre las cifras y estadísticas presentadas por Medicina Legal y por la Policía Nacional. En Bogotá, el desfase es de 39 muertos y no altera significativamente la tasa final calculada. Medicina Legal anunció para la capital una tasa de 16,3 homicidios por cada 100.000 habitantes en 2016, frente al 15,8 que anunció la Policía.

Sin embargo, este desfase que se presenta año tras año no ha sido solucionado. No parece haber un interés en mejorar los mecanismos de recolección de información y unificar criterios. En este tema todavía hay un camino largo por recorrer.

Por lo pronto tendremos que seguir explorando explicaciones para el aumento o la disminución de las muertes violentas en el país. Por ejemplo, aún no sabemos el impacto que pueden tener los altos niveles de impunidad o la corrupción del aparato de justicia sobre esta violencia homicida. El campo para las especulaciones está completamente abierto.

 

* Profesor titular de la Universidad del Rosario, Ph.D. en Ciencia Política de la Universidad de Oxford, máster en Administración Pública de la ENA (Francia), máster en administración de empresas de la Universidad Laval (Canadá), máster en Ciencia Política de la Universidad de los Andes.

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