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Venezuela en la hora cero

(Tiempo estimado: 6 - 11 minutos)

Presidente de Venezuela, Nicolás Maduro.

Carlos RomeroEn medio del torrente de noticias y versiones, es conveniente recordar por qué y cómo se llegó a esta encrucijada de verdad dramática para apreciar mejor lo que podría seguirse para un país cuya suerte sin duda va a afectar nuestro futuro.  

Carlos A. Romero*

Un foco de atención de América latina

La situación actual de Venezuela es muy probablemente la más difícil que ha vivido en su historia.

La polarización política, la crisis económica, el drama social, la preocupación internacional y la incertidumbre sobre el futuro del país le dan una fuerza colosal a este “maremoto” que amenaza con destruir sin piedad todo lo que encuentre a su paso.

¿Por qué llegamos hasta aquí? ¿A dónde nos dirigimos y para qué?

Venezuela ha sido un ejemplo para muchos latinoamericanos y caribeños de lo que debía hacerse en la política en dos ocasiones diferentes:

  • El modelo democrático de partidos fundamentado en Venezuela en 1958 y prolongado hasta 1999 se convirtió en un anhelo para quienes soñaron con superar sus vivencias bajo una dictadura o una democracia de corto alcance.
  • Otros se ilusionaron con el experimento abanderado por Hugo Chávez, la oferta del socialismo del siglo XXI.

Con sus marchas y contramarchas, es indudable que la evolución política de Venezuela ha sido objeto de seguimiento cercano de gobiernos y movimientos políticos de los países latinoamericanos desde por lo menos 1989.

En ese año, “El Caracazo”, tal como se reconoce la revuelta social que dio al traste con la buena  fama de la democracia venezolana (“rasguñada” por los intentos de golpe militar en 1992), demostró que el modelo estaba fallando y que era necesario repararlo.

Carlos Andrés Pérez en su segundo mandato (1989-1993) trató de recuperar la estabilidad de la nación con fórmulas innovadoras y retomar su sendero pluralista, pero el país le dio la espalda. Rafael Caldera tampoco pudo, aunque trató en su segunda presidencia de “enmendar el capote” recurriendo a fórmulas tradicionales. Hugo Chávez prefirió aplicar una nueva fórmula, pero ni él ni su sucesor lograron cumplir con sus promesas.

El proyecto de Chávez y sus críticos

Escasez en Venezuela.
Escasez en Venezuela. 
Foto: Wikimedia Commons 

Hugo Chávez y sus seguidores, desde 1999, establecieron un modelo que integró corrientes ideológicas disímiles pero que tenían un común denominador: conducir al país de una manera radicalmente distinta de la que habían intentado sus antecesores y sobre las bases principales de:  

  • Asegurar la prominencia del Estado en la economía;
  • Incluir a la Fuerza Armada en la conducción directa del régimen naciente;
  • Utilizar el mecanismo electoral para cambiar las instituciones y la práctica política;
  • Mantener una mayoría electoral basada fundamentalmente en los sectores populares, y  
  • Tener una política exterior alejada de Occidente.

Bajo la dirección de un líder carismático como Hugo Chávez, se fue formando un modelo político caudillista, basado en la renta petrolera orientada a la distribución, en el sincronismo cívico-militar y en el ejercicio preponderantemente electoral.

La revuelta social que dio al traste con la buena  fama de la democracia venezolana demostró que el modelo estaba fallando y que era necesario repararlo.

Sin embargo, desde el 2001, una sociedad civil democrática activa se negó a acatar el nuevo ordenamiento jurídico e institucional, y trató de responder de varias maneras a la propuesta chavista en varias elecciones y consultas. En abril de 2002 intentaron sacar a Chávez del poder de manera radical por la fuerza, igual que en 2003 cuando se dio la huelga petrolera.

Ya para ese momento había una masa crítica fortalecida que nunca fue marginal -tal como lo demuestran los resultados electorales de diversos tipos en los años 2000, 2004, 2006 y 2012- pero que no logró una mayoría hábilmente controlada por el chavismo (con la excepción de la ínfima mayoría opositora que alcanzó la victoria electoral en el referéndum constitucional de diciembre de 2007).

La mala hora

Dos acontecimientos no previstos contribuyeron a cambiar la ruta que emprendieron en 1999. Por una parte, el presidente Chávez comenzó su lucha contra un cáncer que lo llevó a perder facultades y finalmente le causó la muerte. Por otra parte, los precios del barril  de petróleo comenzaron a bajar vertiginosamente desde finales de 2012, al igual que el precio  de otras materias primas en la región.

La economía venezolana comenzó a dar señales negativas, no sólo por la reducción de los precios del barril sino por los efectos catastróficos de la “enfermedad holandesa” que había elevado el monto de las importaciones y el gasto público a cifras preocupantes, acompañados estos fenómenos por una  bizarra política de control de cambios.

El año 2013 comenzó con la constatación de dos pérdidas para el chavismo: el fallecimiento de Hugo Chávez y el declive acelerado de una economía que comenzó a dar “tumbos” y que en este segundo semestre de 2017, no promete sino “sangre, sudor y lágrimas”. En ese momento, el pensamiento crítico advirtió que algo malo estaba pasando con el socialismo del siglo XXI, que había sido presentado con fervor al resto de América Latina y el Caribe.

La llegada de Maduro a la presidencia coincidió con el eclipse del carisma de Chávez, una economía con señales alarmantes, un creciente protagonismo militar, la reubicación y expansión de la oposición democrática y el aumento del contingente de electores que comenzaron a desprenderse de la ilusión chavista o que simplemente no se sintieron motivados por las promesas de la nueva dirección.

Desde ese momento, el ciudadano común empezó a tener, en el aspecto económico, una sensación parecida a la que tuvo en la década de los noventa:

  • se reducen las transferencias directas
  • se dificulta el acceso a un dólar barato y subsidiado
  • se pierden los ingresos estables y se hace difícil conseguir “el pan nuestro de cada día”.
  • se desata la inflación, se dispara la cotización del dólar y aumenta progresivamente el torrente emigratorio.
  • en fin, se observa la pérdida de oportunidades y unos crecientes síntomas de pobreza, violencia social e inseguridad.

Oposición y represión

Oposición invita a paro cívico en contra del Gobierno Madro.
Oposición invita a paro cívico en contra del Gobierno Madro.
Foto: Conexión Capital

De igual forma, el comportamiento electoral del venezolano comenzó a dar una clara señal en el aumento de quienes evaluaban negativamente la experiencia chavista, tal como quedó demostrado con la impresionante victoria de los candidatos de la Mesa de la Unidad Democrática (MUD) en las elecciones parlamentarias de diciembre de 2015.

Sin embargo, no se dio la convivencia de poderes que indicaba el libro de la democracia. Por el contrario, el chavismo ha cerrado sus puertas a cualquier consenso con una Asamblea Nacional, la cual está controlada por la oposición, a la que el Tribunal Supremo de Justicia le ha quitado parte importante de sus atribuciones. El Tribunal Supremo también ha arremetido en contra de la Fiscalía General de la Nación y ha utilizado a su favor al Consejo Nacional Electoral para suspender la convocatoria a elecciones, o bien, manipularlas, como es el caso de la recientemente elegida Asamblea Nacional Constituyente (ANC).     

Una sociedad civil democrática activa se negó a acatar el nuevo ordenamiento jurídico e institucional.

La oposición venezolana se planteó desde el mes de abril de este año ampliar sus métodos de lucha. Se trató en aquel entonces como de salir a protestar a la calle en defensa de la Constitución. Las grandes manifestaciones, el cierre de vías, los plantones (dejando los automóviles apagados en plena vía) y otras acciones políticas tuvieron una singular y brutal respuesta represiva que lleva más de 115 muertos por violencia política, debido a los enfrentamientos entre la policía, la Guardia Nacional Bolivariana y la oposición.

La gota que rebasó el vaso fue la convocatoria e instalación de  la ANC con el fin de elaborar una nueva constitución, que según expertos en la materia no es más que la profundización del proyecto chavista y la concreción de un modelo autoritario corporativo.

De mal en peor

La elección de los miembros de la ANC el pasado 30 de julio, trastocó la dimensión internacional del experimento chavista. Luego de muchos años de jugar a los dos bandos, la política exterior de Venezuela y el gobierno del presidente Maduro ha sido fuertemente criticado por organizaciones multilaterales, gobiernos y organizaciones internacionales no gubernamentales; estas organizaciones han sometido al régimen chavista a una fuerte presión gracias a que las denuncias de la oposición sobre la pérdida de la democracia en Venezuela hicieron eco.

La oposición acusó al gobierno de Maduro de estar fuera de la ley, de violar sistemáticamente los derechos humanos y de acrecentar la lista de los presos políticos, a la par de reducir a su máxima expresión los espacios institucionales alcanzados electoralmente por la MUD (la Asamblea Nacional y algunas gobernaciones y alcaldías).

En esta situación polarizada y radicalizada, los esfuerzos de muchos gobiernos y personalidades mundiales en promover un diálogo entre el gobierno y la oposición han fracasado, y la neutralidad diplomática “brilla por su ausencia” ya que muchos gobiernos han cerrado filas en contra o bien a favor del régimen chavista.

Todo parece indicar que a un corto plazo se profundizarán las divisiones y fallarán los acuerdos internos en la MUD para desarrollar una hoja de ruta, la cual se debate entre la negociación o la insurrección, para así darle respuesta a un Gobierno que amenaza y reprime a los líderes de la oposición y a los ciudadanos que asisten a las marchas y a las concentraciones promovidas por la MUD.

A mediano plazo pudieran darse tres escenarios: la consolidación de este régimen, un cambio de gobierno por la vía electoral o la abrupta aparición de un hecho de fuerza. ¿Cuál de ellos se impondrá?

*Politólogo y profesor universitario venezolano     

 

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Comentarios  

Betty
0 # ?Dónde esta la MUD?Betty 07-08-2017 10:59
Profesor Romero:No nos queda muy claro a muchos ciudadanos del mundo la falta de unidad por parte de la oposición democrática, pareciera que todos quieren ser protagonistas y héroes de esta batalla que solo deja muertos y heridos.
Ni los medios, ni los analistas, ni los académicos nos han mostrado los intereses que movilizan los representantes de la oposición, ni tampoco qué es lo quieren realmente, pareciera que el único interes claro no es volver a la democracia simplemente, sino volver para acaparar el poder.
Venezuela no llegó al Chavismo por las malas,fueron los pésimos gobiernos los que no les dejaron salidas y ahí tienen una crísis que se prolonga en el tiempo y que afecta a todo el hemisferio, pero muy particularmente a Colombia.
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Jaime Hinojosa Daza
0 # PeriodistaJaime Hinojosa Daza 09-08-2017 05:44
El Profesor Romero no menciona para nada los ataques despiadados que ha recibido Venezuela por cuenta de otros intereses, que no son precisamente los de favorecer al pueblo sino al capitalismo salvaje, Utilizando el mismo guión usado en Irak, Libia, Siria etc. Quieren hacernos creer que el único culpable de todos los males es Maduro. Y promueven como demócratas a corruptos de larga trayectoria, como Ramos Allup, Borges, Ledesma, interesados mas en recibir los dolares de "ayuda" que en presentar un proyecto serio para mejorar el país.
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