facebook   twitter   youtube 

Los colectivos chavistas ¿el brazo paramilitar que defiende la revolución bolivariana?

(Tiempo estimado: 6 - 11 minutos)

Colectivos chavistas

Daniela GarzonDicen que son los más férreos defensores del régimen de Nicolás Maduro. ¿Quiénes son, qué tanto poder tienen y por qué son importantes?

Daniela Garzón*

Maduro ¿hasta cuándo? 

La crisis venezolana que ha sacado más de tres millones de migrantes se mueve al vaivén entre: 

  • Una altísima tensión, donde parece que la salida de Maduro es inminente y
  • La normalización del estado de cosas, que podría dejar a los venezolanos en una precariedad permanente que está dejando ya de ser noticia.

Ante la posibilidad de una intervención militar o de una guerra civil, muchos se preguntan cuánto tiempo podría durar Maduro en el poder. Responder esa pregunta es jugar a la futurología pero algo está claro: el cerco militar y de defensa que tiene a su alrededor no es fácil de resquebrajar.

Parte de ese cerco está formado por los llamados “colectivos chavistas”: una especie de grupos armados civiles que dicen defender a toda costa la revolución bolivariana. Ya en 2013 Maduro les decía a los consejos comunales, las comunas y a los colectivos que “candelita que se prenda, candelita que se apaga”.

Chávez y los colectivos

Diosdado Cabello.
Diosdado Cabello. 
Foto: Venezolana de Televisión 

Grupos de hombres en moto, vestidos de civil, encapuchados y armados. Esta es la imagen que se asocia con los colectivos.

Insight Crime los define como civiles armados que actúan en grupo y tienen vínculos ideológicos con el gobierno chavista, llevando a cabo tareas de seguridad, inteligencia y represión junto con la fuerza pública.

La Oficina del Alto Comisionado para los Derechos Humanos de la ONU (Acnudh) dice que son el arma secreta del gobierno para controlar las protestas, que amenazan, intimidan y atacan a quienes consideran opositores del gobierno. Los acusa de irrumpir con motocicletas y armas de fuego en las protestas, de ataques y disparos contra manifestantes, y contabiliza al menos 27 muertes causadas por los colectivos en las protestas de 2017.

Los colectivos armados y politizados no vienen propiamente de la era Chávez, pues por ejemplo el Movimiento Revolucionario Tupamaro se remonta a 1989. Pero gracias a estos grupos Chávez recuperó el poder tras el golpe fallido de 2002.  

Al verse en riesgo, Chávez decidió fortalecerse mediante el trabajo de base y en ese mismo año creó los “círculos bolivarianos”, grupos dentro de los barrios para discutir los problemas de la comunidad y difundir la ideología chavista.

Más adelante Chávez crearía la Milicia Nacional Bolivariana o grupo de civiles armados y entrenados (2005) seguida por consejos comunales (2006).  

Estos consejos deberían ser organizaciones de la comunidad controladas por el Estado y a través de las cuales los venezolanos podrían formular, ejecutar, controlar y evaluar las políticas que consideraran pertinentes.

Asimismo, desde el principio los consejos tuvieron a su cargo algunas tareas de seguridad. De estos consejos surgieron comités encargados de áreas como el deporte y la educación. Y se abrió la puerta para crear “comités de seguridad integral”, el resquicio en el que se acomodaron algunos de los colectivos y por cuyo medio pudieron recibir financiación directa del Estado.

La protección jurídica de sus tareas se dio en medio de ambigüedades, pero desde el momento mismo de su creación el gobierno pretendió que los comités de seguridad—y por lo tanto los colectivos—ayudaran a defender la ‘soberanía e integridad territorial de la nación’—vale decir, ayudar en la defensa de su propio régimen—.

Puede leer: Revolución bolivariana: del cielo al infierno en veinte años.

¿Quiénes son?

Miembros de los colectivos sociales en manifestación.
Miembros de los colectivos sociales en manifestación. 
Foto: Ministerio del poder popular para la Comunicación y la Información

Alejandro Velasco, profesor de la Universidad de Nueva York, clasifica a los colectivos así:

  • Los de larga data. Se originaron antes del chavismo y con raíces en las experiencias guerrilleras en Venezuela de los años sesenta. Llevan a cabo actividades de trabajo social y vigilancia contra bandas delictivas. No son del todo cercanos al chavismo, pues critican la falta de compromiso de la élite gubernamental y la corrupción del régimen. De este grupo hacen parte ‘Los Tupamaros’.
  • Los que van desde 2007 hasta 2012. Toman como modelo al grupo anterior y cumplen funciones similares de defensa en espacios reducidos. Ideológicamente están más comprometidos con el socialismo del siglo XXI. Muchos de sus miembros son jóvenes y no cuentan con una gran trayectoria de lucha social—como los anteriores—.
  •  Los “colectivos disfrazados”. Surgieron con la puesta en marcha del “Operativo para la Liberación del Pueblo” (operaciones contra el crimen organizado), donde sectores de la Policía entraron en contacto con colectivos y se fueron apropiando de sus tácticas de paravigilancia.

Estos colectivos se dedican a la intimidación y el choque en zonas opositoras. Empiezan a ser notorios durante el ciclo de protestas del 2014, como parte del gobierno y como “grupos civiles armados”.

Hoy el principal fortín de los colectivos es el barrio 23 de enero de Caracas—el lugar más chavista de la capital, ubicado apenas a tres kilómetros de Miraflores—. Desde allí, Chávez logró volver al palacio presidencial en 2002 con ayuda de los colectivos que ya existían, y allí reposan sus restos mortales.

En las paredes del barrio 23 de enero es visible el componente ideológico de los colectivos: una virgen que sostiene un fusil AK-47 y Cristo con un Kalashnikov son símbolos del peso de la revolución bolivariana.

Y sin embargo en 2015 la oposición ganó las elecciones parlamentarias en esta zona de Caracas. El barrio está bajo el control de colectivos que se financian de fuentes legales e ilegales:

  • Legales son los flujos de efectivo cada vez menores que vienen del gobierno, más las concesiones para distribuir alimentos que cada día son más lucrativas.
  • Según los testimonios recogidos por Insigth Crime, las ilegales son el cobro de impuestos por la circulación de vehículos, el narcotráfico y la administración de casinos clandestinos.

La misma organización identifica 46 colectivos que hacen presencia en al menos dieciséis de los veintitrés estados: Miranda, Aragua, Carabobo, Lara, Portuguesa, Yaracuy, Falcón, Mérida, Trujillo, Táchira (donde los culparon de los altercados del 23 de febrero en medio del intento de entrada de la ayuda humanitaria), Zulia, Sucre, Guaricó, Bolívar, Monagas y Anzoátegui.

Lea en Razón Pública: ¿Venezuela se convertirá en otra Colombia?

Los colectivos en Caracas

En Caracas existen al menos trece colectivos. Esta es una descripción de algunos de los más fuertes:

  1. La Piedrita. Según el Observatorio de Violencia de Venezuela agrupa cincuenta militantes. Sus fundadores, Valentín Santana —exsupervisor de seguridad de la Universidad Central de Venezuela—, y Carlos Ramírez pretendían acabar con la violencia que azotaba algunos sectores del barrio 23 de enero.

Santana se ha atribuido ataques armados contra Globovisión, El Nuevo País, Ateneo de Caracas, la sede del Comité de Organización Política Electoral Independiente (COPEI), la Nunciatura Apostólica y las residencias de los periodistas Marta Colomina y Marcel Granier, entre otros. Chávez en 2009—previo al referendo de reelección—que Santana debía ser detenido por ser “un criminal”, que no tenía que “estar amenazando de muerte a nadie” y que podría ser un “agente contrarrevolucionario”.

Pero Santana no ha sido capturado pese a que desde 2007 tiene una orden por porte ilícito de arma de fuego, uso de documento falso y homicidio intencional simple. En 2017 lanzó su candidatura a la asamblea nacional constituyente, pero perdió. Ha declarado su apoyo al régimen de Maduro y su disposición a defenderlo con las armas. En medio de ejercicios militares en la parroquia 23 de enero en el 2018, estrechó las manos de la alcaldesa de Caracas, Érika Farías, del ministro de Cultura, Ernesto Villegas y del jefe militar local.

  1. Alexis ViveEste colectivo se formó en 2002 tras la muerte de Alexis González Revette, líder de un grupo que operaba en Monte Piedad. Formalmente constituye una fundación que hace transacciones comerciales con organismos del Estado. Cuenta con 25 militantes según el Observatorio de Violencia de Venezuela.  Ha organizado programas de adoctrinamiento y entrenamiento en el uso de armas dirigidos a menores de edad.

Uno de sus líderes le dijo a la BBC que en caso de una derrota en las urnas del régimen de Maduro serían “un bolsón de resistencia. Tomaríamos el poder”.

  1. Tres Raíces. Según uno de sus líderes tiene alrededor de 160 militantes. Es uno de los colectivos mejor armados y algunos de sus miembros trabajan en las fuerzas de seguridad (Servicio de Inteligencia, Policía, Dirección de contrainteligencia, etc).

Fue fundado por un expolicía, José Miguel Odremán, quien falleció en 2014 durante una de las operaciones de seguridad. El colectivo ha sido investigado por al menos siete asesinatos y por robo y extorsión. Ha sido vinculado con secuestros y asesinatos, pero ninguno de sus miembros ha sido procesado por estos delitos. Crearon un servicio de escoltas conocido como Asociación Bolivariana de Escoltas de Venezuela, que presuntamente ha estado involucrada en actividades criminales.

En una uno de sus líderes dijo “Estamos a las órdenes del Gobierno. Si nos llama, allá hay que ir”. Según él han hecho ajusticiamientos públicos y “el que roba o mata, recibe su merecido”. Dicen haber recibido entrenamiento de las FARC y de ETA. Una estatua de Manuel Marulanda Vélez—alias ‘Tirofijo’—se encuentra en su zona de influencia.

  1. Montaraz. Está localizado en el 23 de enero. Uno de sus líderes, William Pacheco, lo describe como “una agrupación de personas con un objetivo político que acompaña al gobierno revolucionario”. Dice que su organización es pacífica pero que “si hay una invasión, o un conflicto con paramilitares o sectores de la derecha, habrá que defender la revolución con armas”.

Frente a un posible cambio de gobierno por vías democráticas piensa que: “El imperio generará otras situaciones de presión: perseguirá dirigentes (…) y eso puede llevar a que nos tengamos que defender por otra vía”.

¿Muy cercanos al gobierno?

Los agentes del gobierno más cercanos a los colectivos son Diosdado Cabello—presidente de la Asamblea Nacional Constituyente—y Freddy Bernal—jefe de los comités de racionamiento de comida—.

Cabello dijo el año pasado que “los colectivos estaban preparados para defender la revolución” y Bernal lamentó la muerte de Heiker Velásquez, miembro del colectivo Tres Raíces, calificándolo como un revolucionario caído en combate.

El beneplácito de altos funcionarios de estirpe chavista hacia estos grupos es claro, no solo en el respaldo que les dan, sino en la renuencia a combatir sus acciones criminales.

Pero los colectivos no son tan numerosos como se pensaría o como suelen afirmar los medios.  Aunque se desconoce la cantidad de armas en su poder, un dato importante es el de Gun Policy, según el cual en Venezuela circulan entre 1.100.000 y 2.700.000 armas ilegales.

*Politóloga y coordinadora editorial de Razón Pública.  

Escribir un comentario

Agradecemos a los investigadores, académicos y profesionales que contribuyen con sus artículos, declaraciones y caricaturas inéditos para ser publicados en la Revista Razón Pública. Los autores son responsables de sus ideas y de la presentación de los hechos en este documento.

“Los comentarios en Razón Pública están sujetos a moderación, (de 8 am a 6pm hora de Colombia) con el fin de garantizar un intercambio de opiniones en tono respetuoso - serán bienvenidas la crítica aguda y la ironía - que enriquezcan el debate y resulten interesantes para lectores y autores.
En consecuencia, no se aceptarán comentarios del siguiente perfil:
1. Que constituyan descalificaciones, ataques o insultos contra los autores o contra otros participantes del foro de comentarios.
2. Que incluyan contenidos, enlaces o nombres de usuarios que razonablemente puedan considerarse insultantes, difamatorios o contrarios a las leyes colombianas.
3. Comentarios sin sentido o repetidos, que serán eliminados sin piedad.

Los comentarios no reflejan necesariamente la opinión de Razón Pública, sino la de los usuarios, únicos responsables de sus propias opiniones.”


Código de seguridad
Refescar

Esta semana en Razonpublica