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Venezuela, 30 de abril: ¡amaneció de golpe!

(Tiempo estimado: 6 - 11 minutos)

La esperanza del motín alentado por las marchas y manifestaciones no le ha funcionado a la oposición.

Medofilo MedinaAnálisis cuidado y agudo de los sucesos que convulsionan a Venezuela y de las salidas que sí tiene la crisis.

Medófilo Medina*

¿Leopoldo López a la cabeza?

En la madrugada del 30 de abril, Juan Guaidó se trasladó a casa del líder opositor Leopoldo López y lo puso en libertad. ¡Así de fácil!

Por supuesto que eso no habría sido posible sin la cooperación de militares del Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (Sebin) que tenían a su cargo la vigilancia de López.

Pero la liberación de Leopoldo López y su práctica designación como cabeza política del movimiento, le inoculó una dosis temprana de debilidad al intento golpista. Tanto para la oposición tradicional como para quienes podrían sumarse al movimiento, no resultaba atractivo irse detrás del pequeño Partido Voluntad Popular, que es el partido de López.

Ya a las 4:46 de la mañana, desde las inmediaciones de la base militar de La Carlota, Guaidó difundió su llamado a desplegar la Operación Libertad para sacar del poder a Maduro. Los líderes esperaban que las muchedumbres responderían al llamado y rodearían la base militar. Pero esto no se produjo.

Tampoco salió de La Carlota alguna comisión para recibir a los destacados visitantes: desde las 6:30 a.m. lo estaban esperando el presidente Interino y el líder de Voluntad Popular, acompañados por un puñado de militares que como golpistas se identificaban con un brazalete azul.

Más tarde comenzó la transmisión en vivo, que al poco tiempo se volvió rutinaria por la repetición de tomas de unos 20 encapuchados, siempre los mismos, que arrojaba piedras y cocteles molotov. Desde dentro respondían con bombas de gases lacrimógenos y proyectiles de goma. A lo largo del día se registraron enfrentamientos entre grupos de manifestantes y fuerza pública que no revistieron mayor gravedad.

Puede leer: Operación libertad: entre la esperanza y la frustración

El apremio gringo

Nicolás Maduro acompañado de las Fuerzas Armadas a las que todos los sectores presionan.
Nicolás Maduro acompañado de las Fuerzas Armadas a las que todos los sectores presionan. 
Foto: Facebook Nicolás Maduro

Para entender el intento de golpe, hay que seguir los pronunciamientos del gobierno de Estados Unidos en relación con Venezuela, en su mayor parte dirigidos a la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB).

 A la 1:30 p.m. Trump tuiteó con cierta franqueza, que seguía "muy de cerca los últimos hechos en el país petrolero" (énfasis añadido) y agregó que estaba "con el pueblo de Venezuela y su libertad". 

A las 2:00 p.m., John Bolton hizo una declaración más formal, señalando que sería "un gran error para Maduro y quienes lo apoyan si usan la fuerza contra los civiles". Y en tono amenazante reiteró la fórmula que vienen repitiendo desde enero: "todas las opciones están sobre la mesa".

Elliot Abrams fue quien hizo más esfuerzo para recuperar el terreno una vez que se hizo claro el fracaso del golpe. Habló de las negociaciones con figuras del alto gobierno y miembros destacados del sistema político de Venezuela. En esa versión estarían involucrados, entre otros: el ministro de Defensa Vladimir Padrino, Maikel Moreno presidente del tribunal Supremo de Justicia, Iván Rafael Hernández de la Dirección General de Contrainteligencia Militar. Es un recurso para jugar al desconcierto. En los días posteriores Abrams habló de la precipitación de Guaidó por haber intentado el golpe antes de que otros conjurados estuvieran listos —y cuando, además, no habían culminado las negociaciones—.

En la madrugada del 30 de abril, Juan Guaidó se trasladó a casa del líder opositor Leopoldo López y lo puso en libertad. ¡Así de fácil!

Y por su parte, a comienzos de la noche, Mike Pompeo habló del avión que llevaría a Maduro a Cuba y de la intervención rusa que lo habría impedido. Otro modo de tapar el fracaso.

A la 8:00 am del martes 30 de abril, el presidente Duque pidió a los militares venezolanos "ubicarse en el lado correcto de la historia, rechazando la dictadura y usurpación de Maduro, uniéndose en búsqueda de libertad, democracia y construcción institucional en cabeza de la Asamblea Nacional Venezolana y de Guaidó" El 3 de mayo el Grupo de Lima se pronunció en un comunicado de 15 puntos. En el punto 4 que es el núcleo de la declaración: “Instan a los miembros de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana a cumplir con su mandato constitucional”.

Sin mencionar al ELN por su nombre, el Grupo de Lima hace referencia en el punto 13 a la protección que Maduro le estaría brindado a esa guerrilla. (Y aquí inserto un paréntesis sobre la necesidad urgente de lograr la reapertura de las negociaciones entre el gobierno y el ELN, haciendo caso omiso de los pretextos que invocan los adversarios de la paz en Colombia y en la región).

Lea en Razón Pública: Venezuela y la historia reciente de Colombia: una clave de la crisis.

Perlas curiosas

Producen curiosidad las declaraciones de miembros del Pentágono que no parecen concordar con la exaltación de los funcionarios civiles de Trump a propósito de Venezuela.

Dijo el general Joseph F. Dumford. “A la fecha la mayoría de nuestras acciones han sido diplomáticas y económicas.” Con mayor claridad el general Paul Selva se manifestó en contra de escalar la crisis de Venezuela hasta implicar operaciones armadas.

La invariable obsesión

Los hechos del 29 de abril ponen de manifiesto que la oposición al chavismo ha mantenido sin cambios el aspecto central de su estrategia: el golpe de Estado.

Aunque a lo largo de 20 años han cambiado las organizaciones y los jefes de la oposición venezolana, no ha cambiado su insistencia en el golpe de Estado. Y esta visión, para peor, se instaló desde temprano. En diciembre de 2001 los adversarios de Chávez, que entonces se presentaban ante todo como el frente de los patronos secundado por la Central obrera CTV, (sobrevivencia del sindicalismo capturado por los gobiernos anteriores a la Revolución Bolivariana) convocó a una huelga general que tuvo éxito. Desde entonces la oposición se aferró a la idea de que la huelga debería ser el instrumento para inducir la rebelión militar, como efectivamente sucedió durante el golpe de abril de 2002.

Y ya en diciembre de 2002, la alta gerencia de Pdvsa desencadenó la huelga petrolera que quebrantó severamente la espina dorsal de la economía venezolana y que duró 63 días. El objetivo de la huelga era tumbar al gobierno —no negociar las condiciones de la industria petrolera—. Pero el gobierno no cayó, y la derrota de la huelga le permitió a Chávez recuperar el control de Pdvsa, que se había convertido en un Estado dentro del Estado.

Le recomendamos: ¿Es el petróleo una maldición para el país?

La obsesión por jugarle al golpe de Estado no ha permitido que la oposición haga el esfuerzo intelectual y político de elaborar un programa capaz de seducir a las mayorías y tampoco le ha permitido superar su fraccionamiento. Entre las manifestaciones de esa debilidad está el fenómeno de los liderazgos fugaces: se destacan diversos nombres que pronto se desvanecen.

La incapacidad para desmarcarse del tutelaje de las administraciones norteamericanas mantiene a la oposición en una minoría de edad política, que Guaidó la hace por momentos patética.

La vacilación entre la táctica del boicot electoral y la participación en los comicios no permite la continuidad y coherencia del discurso necesarios para lograr el confiado reconocimiento de los seguidores. Además, el rechazo a la participación electoral aumenta la disposición al uso de la violencia: las tristemente conocidas “guarimbas”, cuya violencia es respondida con la misma moneda por el gobierno.

La oposición ha tenido varios momentos favorables en el frente electoral. En las presidenciales de 2013 el candidato opositor Henrique Capriles obtuvo el 49 por ciento de los votos. No resulta comprensible la abstención decretada por la MUD para las presidenciales de 2018 —y a pesar de que tres candidatos de la oposición se habían postulado desde antes—.

La intransigencia del gobierno

Marchas de la oposición el 1 de mayo ¿Está agotada la movilización como forma de sacar a Maduro?
Marchas de la oposición el 1 de mayo ¿Está agotada la movilización como forma de sacar a Maduro? 
Foto: Facebook Juan Guaidó.

Por su parte el gobierno de Maduro esgrime la retórica de la defensa de la revolución, en medio de una crisis que ha anulado los buenos resultados de las reformas profundas que realizó Chávez. Esos logros históricos solo podrían preservarse bajo un acuerdo nacional que haga posible la gobernabilidad.

Abrams habló de la precipitación de Guaidó por haber intentado el golpe antes de que otros conjurados estuvieran listos 

Los chavistas en el poder se refieren invariablemente al imperialismo norteamericano, a la guerra económica desatada desde dentro y desde fuera como las causas de la crisis actual. Por supuesto que esos factores han tenido una incidencia crucial. Pero, ¿por qué no se abre el escrutinio de la propia gestión económica y política? ¿Por qué no se aborda con valentía la magnitud de la corrupción en las instituciones del gobierno, incluyendo a la que ha florecido dentro de las instituciones armadas?

Muchos bolivarianos honestos han abandonado o han sido retirados del gobierno y del PSUV y no se han precipitado a los brazos de la oposición. Hoy la aplicación de un enfoque a la vez realista y honesto en los medios oficiales sobre un diálogo nacional debería empezar sin tardanza en el propio campo chavista.

¿Hay alternativa?

Es urgente que la sociedad en su conjunto vuelva a ser el actor fundamental de su propio destino. Para ello la vía pacífica, constitucional y legal es preguntarle al conjunto de los venezolanos sobre la conveniencia de impulsar una legitimación de todos los poderes públicos. Es decir, si lo avala la sociedad, ir a unas elecciones generales que permitan institucionalizar el país como el recurso legal y electoral para evitar una guerra que incluso podría tener dimensiones regionales.

El instrumento de un referendo consultivo está previsto en la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, específicamente en sus artículos 70 y 71, y puede ser llevado adelante por iniciativa de la Asamblea Nacional, de la Presidencia de la República o como propuesta de la sociedad mediante la recolección de firmas. En esta dirección el dirigente de Acción Democrática Claudio Fermín y sectores del chavismo están promoviendo un movimiento por el referendo.

Sólo queda desearle éxito a ese tipo de propuestas.

*Cofundador de Razón Pública. Para ver el perfil del autor, haga clic aquí.

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