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¿Sigue Bush de Presidente?

(Tiempo estimado: 3 - 6 minutos)

Francisco ThoumiEl gobierno Uribe se opone, igual que Bush, a una propuesta de Europa, América Latina y el Presidente Obama para hacer más racional la lucha contra las drogas.

Francisco E. Thoumi*

En la Asamblea General Especial de las Naciones Unidas sobre drogas de 1998 se acordó que diez años después se llevaría a cabo una evaluación de las políticas entonces adoptadas. En marzo del año pasado, durante la reunión anual de la Comisión de Estupefacientes, la Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (ONUDD) presentó unos documentos que han servido como base para reflexionar sobre el tema a lo largo de estos meses. Y en la próxima reunión de esta misma Comisión, se acordará una Declaración Política que en efecto sentará las bases para los cambios en las políticas de Naciones Unidas al respecto.

Por otra parte, y a la luz de la experiencia, es muy probable que pasen por lo menos otros diez años antes de que Naciones Unidas vuelva a ocuparse del asunto, de manera que esta puede ser la última oportunidad en mucho tiempo para mejorar las políticas contra las drogas.

La Declaración Política está siendo negociada por las delegaciones nacionales en Viena. Infortunadamente, la situación en Estados Unidos es tan grave que el Presidente Obama no ha tenido tiempo de formular su política contra las drogas, y la delegación de ese país que sigue negociando en Viena está formada por quienes formularon e implementaron la política durante el gobierno de George W. Bush.

Las delegaciones de la Unión Europea han presentado propuestas para incluir en la Declaración Política el término “reducción de daño“, lo cual fue aceptado por el Director Ejecutivo de ONUDD en la reunión de la Comisión de Estupefacientes de marzo pasado. Este término, que había sido vetado anteriormente, se refiere a medidas de salud pública, especialmente a la  distribución y cambio de agujas entre adictos a la heroína con el fin de disminuir la propagación del VIH- Sida y de la hepatitis.

Esta política tiene el apoyo de la nueva Casa Blanca. En una entrevista en septiembre 2006, el entonces candidato Obama expresó su acuerdo con el enfoque de reducción de daño: “Entiendo que  la implementación de métodos de reducción de daño a nivel nacional es controversial. Sin embargo, este concepto no es nuevo. Muchos países desarrollados utilizan la reducción del daño como parte de la solución para controlar la expansión del sida. Podemos reconocer los beneficios potenciales de salud pública de la reducción de daño, mientras continuamos fortaleciendo los esfuerzos para hacer cumplir la ley en la guerra contra las drogas, o podemos optar por permitir que el mundo de las drogas sea terreno fértil para el sida, la hepatitis y muchos otras enfermedades prevenibles[1]  .” 

A pesar de lo anterior, la delegación de los Estados Unidos se ha opuesto terminantemente a cualquier referencia a la disminución de daño en la Declaración Política que se está discutiendo. Esto ha llevado a un impase, pues los 27 países de la Unión Europea han insistido en incluir el término “reducción de daño” como parte de las políticas que deben implementarse. Como consecuencia de este conflicto las negociaciones se suspendieran el jueves pasado, a pesar de que la Unión Europea ofreció una versión que atenuaba algunas de las posiciones originales.

La posición de los Estados Unidos fue apoyada inicialmente por Rusia, Japón, Cuba, Egipto, Canadá y México. Pero los cuatro últimos países aceptaron las modificaciones ofrecidas por la Unión Europea, dejando a los Estados Unidos con el apoyo de solamente dos países.

Sin embargo, en la reunión del jueves de esta misma semana,  la delegación colombiana expresó su total apoyo a la posición estadounidense. Así, Colombia es el único país latinoamericano que apoya el veto a la “reducción de daño“.

Es de notar que en Estados Unidos, dado su sistema federal, hay jurisdicciones donde se busca reducir el daño del consumo de drogas, mientras que el gobierno federal ha mantenido una férrea posición en contra. Para demostrar su fuerza - y dada la ausencia de guías de política claras de parte del nuevo gobierno federal- el jueves pasado la DEA intervino Holistic Solutions, un dispensario de marihuana para usos médicos en South Lake Tahoe, California. Aunque no hubo personas detenidas, fueron confiscadas la marihuana y una cantidad indeterminada de dinero. Esta intervención se hizo a pesar de que durante la campaña el Presidente Obama prometió terminar estas acciones.

El consumo de heroína no aparece en el radar de las drogas en Colombia, y por eso la distribución o el cambio de agujas no es un tema importante de política. Además, aunque Naciones Unidas considere aceptable las políticas de “reducción de daño” en el consumo, Colombia no tiene ninguna obligación de implementarlas.

En cambio el veto a estas políticas implica que los países que deseen aplicarlas no lo puedan hacer sin enfrentar el rechazo de la Comisión de Estupefacientes y de la Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes.       

 *Cofundador de Razón Pública. Para ver el perfil del autor, haga clic aquí. 

Notas de pie de página


[1] Al respecto se recomienda ir al enlace http://www.ungassondrugs.org/index.php?option=com_content&task=view&id=231  

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