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Japón: amenaza nuclear, amenaza climática

(Tiempo estimado: 5 - 9 minutos)

Manuel Guzman HennesseyEl terremoto y el accidente nuclear que le siguió revelan que la humanidad enfrenta ahora otra amenaza: el desmantelamiento de la energía nuclear pacífica, la principal sino la única alternativa de fondo ante la amenaza del cambio climático.

Manuel Guzmán Hennessey *

Dos amenazas, por falta de una

La explosión de la central nuclear de Fukushima I, situada a 240 kilómetros de Tokio, consecuencia no de una falla en la operación de la misma, sino de un terremoto de 8,9 grados en la escala de Richter, entraña dos tipos de amenaza para la humanidad, acosada como está por el cambio climático global. 

La amenaza inmediata de una probable contaminación radiactiva, asunto que al parecer ya ha empezado a suceder en las cercanías del accidente, y la amenaza, a mi parecer más compleja, de una nueva versión de lo que en los años sesenta se conoció como el movimiento antinuclear. Argumentaré a continuación las razones de esta segunda amenaza.

Un error estratégico

Una cosa es el uso de la energía nuclear para desarrollar armamento orientado a matar seres humanos, y otra muy distinta y antagónica, la de producir electricidad para salvar a esa misma civilización de la evidente amenaza del cambio climático. 

Pero en los años sesenta, cuando no era del todo evidente la amenaza climática, y en cambio sí la guerra fría, los ambientalistas y pacifistas del mundo no encontraron argumentos contundentes para separar los dos usos de la energía nuclear. 

Y nos opusimos -yo fui uno de ellos- a la guerra, sin percatarnos de que con ello estábamos enviando un mensaje ambiguo a la sociedad: para oponerse a la amenaza de una devastación nuclear había que prescindir también de los beneficios de la energía nuclear.

Fue un error histórico y estratégico haber metido las dos cosas en el mismo saco, y utilizar idéntico rasero para medir la posibilidad de una destrucción total y de un salvamento global.

Se frenó la investigación 

Es claro que entonces no sabíamos hasta dónde nos iría a llevar la amenaza del cambio climático; quizás teníamos elementos para suponer que la civilización reaccionaría mediante el uso de otras estrategias, como la reducción masiva del consumo, el mejor uso de la energía fósil o el aumento gradual de la investigación y producción a gran escala de otras energías limpias, como la solar, la mareomotriz, la geotérmica o la eólica. 

Creímos posible, incluso, que la investigación científica se orientara hacia la energía de fusión, la cual es ciento por ciento limpia y segura, pues no produce gases de efecto invernadero ni residuos radiactivos. 

Pero ello no ocurrió así, pues la percepción de la sociedad que ayudamos a formar a partir del movimiento antinuclear indiscriminado, unida al accidente de Chernobil (1986) contribuyeron a frenar los nuevos proyectos experimentales, no solo en energía de fusión, sino también -por algún tiempo- las nuevas plantas de energía de fisión. La reacción de fusión (cesio) producida por un incendio en una planta de fisión, como la de Fukushima I, produciría tal cantidad de energía que el de Japón pasaría a ser el peor accidente nuclear de toda la historia humana. 

En el momento de escribir esta nota, domingo 13 de marzo de 2011, 200.000 personas han sido evacuadas en los alrededores de la planta en problemas, y los expertos japoneses, asistidos por otros de todo el mundo, liderados por el Organismo Internacional de la Energía Atómica, luchan por enfriar el reactor y por evitar que arda el hidrógeno y aumente el riesgo de una fusión en cadena. 

Ojalá lo consigan pronto, y ojalá el mundo no perciba este accidente como una amenaza inmanejable, que obligue a los gobiernos a detener el uso pacífico de la energía nuclear. Muchos expertos en el cambio climático consideran que esta sería la única forma posible de avanzar en el largo plazo hacia una sociedad con menos carbono, único modo posible de detener el calentamiento global. 

Los europeos a la vanguardia 

Las plantas atómicas que hoy funcionan en la Unión Europea (UE) producen entre un 15 por ciento y alrededor de la tercera parte de la energía que ellos consumen. La comisión de energía atómica de la UE ha convocado de urgencia a una reunión de expertos para "tomar medidas preventivas en caso de necesidad", según informa hoy el diario El País. 

También se tratará la situación de Fukushima en la cita de los ministros de Exteriores del G-8, hoy en París, donde el francés Alain Juppé ofrecerá a Tokio la experiencia, nada desdeñable por cierto, de su país en asuntos de seguridad nuclear. Francia cuenta hoy con 58 centrales que generan nada menos que el 75 por ciento de su energía eléctrica. El Reino Unido es la segunda potencia nuclear de la UE, y ambos países cuentan hoy con ambiciosos planes de expansión que quiera Zeus que no se detengan. 

Copio este párrafo de El País de hoy: "En la actualidad hay seis plantas nucleares en construcción en Europa (dos en Bulgaria, otras dos en Eslovaquia, una en Francia y otra en Finlandia). Italia, único país del G-8, que no produce energía nuclear, pretende sumarse en grande al club nuclear. Silvio Berlusconi quiere que la cuarta parte de la electricidad que consuman los italianos sea de origen nuclear en el futuro". 

En Alemania hay 17 reactores en funcionamiento, pero ayer más de 60.000 personas formaron una cadena humana de 45 kilómetros entre la central nuclear de Neckarwestheim y el centro de la capital del Land, en Stuttgart. Muchos revivieron el miedo que les causó la nube radiactiva que alcanzó a Alemania hace 25 años cuando estalló Chernobil. 

En el momento de escribir esta nota veo en la televisión alemana marchar a miles de personas en varias ciudades, en contra de la política atómica del gobierno de centro-derecha de la señora Merkel. Ella aplazó, en 2010, el cierre de las 17 centrales nucleares alemanas por doce años. Pero en 2002, el entonces canciller socialdemócrata Gerhard Schröder había aprobado la desconexión de todas las centrales atómicas para 2021. Es de prever que este debate se encenderá desde hoy en todo el mundo, pero especialmente en aquellos países que le apostaron a la energía nuclear. 

¿Miedo irracional a lo nuclear? 

"Pero ¿por qué se oponen tantos a la energía nuclear?", se pregunta James Lovelock en la página 141 de su libro La Venganza de la Tierra [1]. ¿Cómo empezaron esos miedos infundados? 

Y responde: "Creo que se remontan a la segunda guerra mundial, cuando el presidente Truman -el hombre que dijo que su cargo consistía en tomar decisiones difíciles- tuvo que tomar la terrible decisión de lanzar la recién creada bomba atómica sobre una ciudad japonesa o limitarse a demostrar el asombroso poder de esa arma al ejército japonés. Que se usara efectivamente para destruir Hiroshima y Nagasaki hizo nacer una percepción totalmente nueva con respecto a lo nuclear." 

No es la primera vez que un temor infundado guía las decisiones que afectan el futuro de la humanidad entera. 

Estoy pensando en ello mientras veo caer por mi ventana la última luz de una hermosa tarde de domingo, los pájaros que regresan de la fiesta del sol siguen entonando alegres sus cantos de recogida, como si nada hubiera de muerte en el poniente. 

Abro noticias y leo que ya no son 200.000 los evacuados sino 600.000. Y los muertos pueden llegar a 10.000. A la emergencia de Fukushima I que escribí esta mañana, se suman ahora las de Onagawa, Ibaraki y Tokai, que a esta hora registran niveles radiactivos por encima de lo permitido, por lo cual el gobierno ha declarado en emergencia. 

Y en el correo electrónico encuentro a uno de mis amigos ambientalistas que me dice: imagino que a esta hora ya no serás "nuclear". 

* * Profesor de la Universidad del Rosario, director general de la red latinoamericana sobre cambio climático Klimaforum Latinoamérica Network (KLN) Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo. Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

twitter1-1@guzmanhennessey

Notas de pie de página


[1] Lovelock cita en su libro la explicación que sobre el miedo infundado a lo nuclear ofrece en la revista Nuclear Renaissance el profesor William J. Nuttall de Cambridge. Es una larga y sesuda reflexión que empieza en la página 142 y se puede bajar de Internet. Lo recomiendo.

 

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Comentarios  

Edna
+3 # Edna 14-03-2011 22:49
Señor Manuel. Uno queda casi sin palabras después de leer su escrito. Cómo alguien inteligente como usted, que se oposo a la guerra, como afirma, puede decir decir tantas barbaridades en tan poco espacio. 1) que la energía nuclear es una alternativa para la humanidad 2) que tenemos que diferenciar la energía nuclear buena de la mala.3) que los que se han opuesto a su uso han frenado el progreso de la humanidad. Yo le pregunto, no será que el camino de progreso de la humanidad ha estado errado, y lo que tenemos que hacer es detenernos ahora, antes que sea irreversible, porque ya es insotenible. También le pido por favor me aclare cuál de las enrgías nucleares, la buena o la mala fue la que causó la muerte de tantas personas en Ucrania y la contaminación que aún al día de hoy padecen esos lugares, tampoco entiendo cuál de las energías es la que tiene en alerta roja al Japón, la buena o la mala.
Creo que si su fuese usted o su familia quienes estuviesen en peligro, viviendo a la expectativa y en el corazón de una catastrofe nuclear sin precedentes, usted no desperdiciaría su tiemopo hablando de energías buenas y malas, y no me queda duda de que deseria que los bobos antiporgesitas hubiesen tenido mayores éxitos en sus protestas y rechazos.
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jairo
-2 # jairo 15-03-2011 11:54
Manuel: creo que edna esta desorientada.ef ectivamente hay usos buenos y usos malos de la energia nuclear, asi como sucede con la pólvora, con el alcohol, con la morfina; estas crisis hacen que la humanidad adquiera nuevos conocimientos y adopte soluciones innovadoras, muchas veces con altos costos sociales y económicos.El desastre del golfo de méxico, por ejemplo incidira en la forma en que la humanidad extrae el petroleo en los mares, o, deberíamos cancelar las exploraciones de petróleo por los daños ecológicos? y que pasa con el desastre humanitario de libia? y de Egipto? y de haiti?
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Joachim Jachnow
+10 # Joachim Jachnow 15-03-2011 15:38
Gran asombro me produce la lectura del artículo del señor Guzmán Hennessey. Proveniente de aquel país que tiene 17 plantas nucleares, como consta al autor, conozco hasta el fastidio aquella ceguera ideológica en defensa de un modelo económico que al final de cuentas está revelándose como suicida. Frente a lo que están sufriendo miles, sino millones, de Japoneses en estos momentos sólo se pueden calificar las palabras del señor Guzmán Hennessey como cínicas y grotescas.

Esa ignorancia parece ser profunda y a la vez proveniente de la enfermedad espiritual que aqueja a Occidente, que ha perdido todas sus medidas y todas sus relaciones con la naturaleza. Desde los inicios de la llamada era industrial el impacto del ser humano (mejor dicho, su versión de agente capitalista-ind ustrial proviniente de la península europea) se ha manifestado cada vez más desastroso y letal. Este espacio no basta para dar cuenta del abundante número de crímenes contra los hombres y la naturaleza que se han cometido en el marco de aquel modelo de supuesto progreso que parece defender el señor Guzmán Hennessey. Pero hay que resumir que como producto de este modelo insostenible cada día se extinguen alrededor de 150 especies (plantas y animales) y se han contaminado, hasta la fecha, de un 11 a un 24 por ciento de las tierras fértiles del globo de manera irreparable (en dimensiones de tiempo humano).

Las tecnologías nucleares juegan hasta ahora sólo un papel menor en la destrucción masiva de la naturaleza. Sin embargo, su potencial destructivo siempre es apocalíptico. Invito al señor Guzmán Hennessey a reflexionar si repetiría sus palabras frente a los miles de personas gravemente afectadas de Chernobil (aquellas que hayan perdido sus familiares, las enfermas de cáncer, las nacidas con mutilaciones, etc), es decir, aquella catástrofe que también contaminó tierras en países tan remotos como el mío, Alemania. Debido al viento y la lluvia también se afectaron de manera todavía más grave regiones aún más lejanas, como el norte de Escandinavia, en donde plantas y animales son incomestibles para el ser humando, dado su alta intoxicación radioactiva.

Esperemos de todo corazón que el desastre en Japón no vaya a llegar a las dimensiones de Chernobil. En el caso de que se contaminara un territorio igual de grande al que se afectó en 1986, en Ucrania, una parte esencial de la pequeña isla nipona acabaría por ser inhabitable. El área metropolitana de Tokio, que en estos momentos ya se prepara para la nube radioactiva, es más de cuatro veces más poblada que Kiev. Millones de personas estarán expuestas a un similar grado de contaminación que aún hoy en día causa miles de casos de cáncer en varios países europeos. La lluvia podría traer, además, elementos tóxicos a las regiones costeras de China y Rusia. Descalificar aquellas amenazas como "miedos infundados“ no sólo es cínico e ignorante, sino repugnante.

Pero quizá soy injusto con el señor Guzmán Hennessey por no haberme dado cuenta que en realidad el autor intentó escribir una verdadera sátira. Nos cuenta que "la explosión de la central nuclear de Fukushima I [es una] consecuencia no de una falla en la operación de la misma, sino de un terremoto.“ ¡Vaya, como si se pudiese separar la operación de un sistema de su medioambiente! Fukushima (a esas alturas ya contamos con explosiones en cuatro de sus reactores) ha fallado porque está construido en un mundo en donde siempre había y siempre habrá terremotos y eventos que están fuera de cualquier control humano. El señor Guzmán Hennessey entonces debería viajar a un planeta fantástico en donde él mismo debiese poder decidir sobre las leyes naturales.

Sin embargo, aquel olvido de formar parte de este mundo y no ser su dueño nos ha puesto en los grandes peligros de hoy en día, incluyendo el cambio climático que el señor Guzmán Hennessey, por algún misterio, teme más que todas las otras amenazas de éxodo ecológico.

En su propio país, Colombia, se puede vivir todos los días la pesadilla en que nos ha atrapado una economía que explota la naturaleza hasta la muerte, sólo para dar beneficios a una pequeñísima minoría (a la cual, sin embargo, el señor Guzmán Hennessey y yo pertenecemos), verbo y gracia, guerra por recursos naturales, envenenamiento de los ríos, deforestación de las últimas selvas en aras de producir combustibles de automóviles, irónicamente llamados "bio“, etc. Aquellas selvas podrían, de hecho, ser un "estabilizador“ del clima global y no las quimeras de energía nuclear en que cree el señor Guzmán Hennessey. (Para anotarlo: la supuesta maravilla del reactor de fisión es aún una mera utopía. La construcción de un primer reactor experimental en Francia (ITER) va a costar entre unos 10.000.000.000 y 16.000.000.000 de Euros, una cantidad de dinero que se pierde en las fantasmagorías de la industria nuclear europea.)

Pero en dejar la soberbia inmensa de creer que el hombre domina la tierra y aceptar que es al revés depende, por fin, nuestra supervivencia. En vez de hacerse demasiadas ilusiones en el "progreso“ salvador de países desde donde se ha importado sobre todo la muerte, mejor deberíamos darnos cuenta que justamente en Colombia todavía viven gentes que saben mejor que nosotros vivir en concordia con la tierra, pero que sin embargo, constantemente, caen víctimas a nuestra violencia económica. Un país cuyas tierras y aguas podrían dar comida, vestido, techo y una vida feliz a mucha más gente que su población actual, y sin ninguna planta nuclear.

En este sentido me permito cerrar este comentario con una cita de Jean-Jacques Rousseau, quien en el siglo XVIII todavía no podía saber nada de las tecnologías auto-destructiv as de los siglos XX y XXI, pero quien ya tenía muy claro el ingenio perverso de donde todo esto provenía:Citación:
"Cuando por un lado se consideran los inmensos trabajos de los hombres, tantas ciencias profundizadas, tantas artes inventadas, tantas fuerzas empleadas, abismos colmados, montañas allanadas, rocas rotas, ríos hechos navegables, tierras roturadas, lagos excavados, marismas desecadas, edificios enormes levantados sobre la tierra, la mar cubierta de bajeles y de marineros, y por otro lado se investigan con cierta reflexión las verdaderas ventajas que han resultado de todo esto para la felicidad de la especie humana, no puede uno sino quedar afectado por la sorprendente desproporción que reina entre estas cosas, y deplorar la ceguera del hombre que, para alimentar su loco orgullo y no sé qué vana admiración por sí mismo, le hace correr ardorosamente tras todas las miserias de que es susceptible, y que la bienhechora naturaleza había tomado la precaución de apartar de él.“
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majoolarte
0 # majoolarte 15-03-2011 16:07
Manolo: deberias definir tu foto, la sonriente o la amarga. Conociendo tu aficion a Dali yo diria que mejor la amarga. :-*
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majoolarte
0 # majoolarte 15-03-2011 16:16
Además esa foto está retocada burdamente con fotoshop. ¿A qué juegas?, ¿a estrellita de cine?. Es broma Manolo, sabes que te estimo con o sin fotoshop.
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luis fernando
-1 # luis fernando 15-03-2011 16:52
amigo Manuel, muy buena la reflexión aunque difícil de llevar adelante por la masa de mamertos.
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luis fernando
-1 # luis fernando 15-03-2011 16:57
felicitaciones manuel sesudo el pensamiento, que dirán los mamertos ambientalistas protectores de ratas y delfines,
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Joachim Jachnow
-1 # Joachim Jachnow 15-03-2011 18:19
"a las regiones costeras de China y Rusia"
quiere decir
"a las dos Coreas y las regiones costeras de China y Rusia"
gracias.
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Rafael
+2 # Rafael 17-03-2011 10:33
Cinismo y frivolidad. Así son los intelectuales colombianos. Sin embargo, algo debe significar el que los militares norteamericanos hayan recibido la orden de estar como mínimo a 80 kilómetros de Fukushima. El discurso del Emperador japonés también representa otro síntoma de la gravedad real de la situación. ¿Por qué nadie se atreve a cuestionar este modelo económico, que insta a la gente a convertirse en consumidores ansiosos de productos para cuya producción es necesaria la depredación del planeta? ¿por qué ha de buscarse afuera lo que siempre ha vivido dentro de nosotros?

El que tenga oídos y ojos, que escuche y vea.

www.elpais.com/.../Tes

www.elpais.com/.../Tes
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Rafael
+4 # Rafael 17-03-2011 11:23
Por favor vean este enlace:

democracynow.org/.../...

He aquí un extracto de la entrevista:

JUAN GONZALEZ: And Karl, in the reporting that you’ve done in the past on the battles over the siting of nuclear plants in the United States, because, obviously, all of the reports are saying, "Well, that’s all happening in Japan; here in the United States, we’re in a much better situation with our plants." But one of the things that you uncovered was an assessment that the government did back in the 1980s of the potential—the potential deaths and injuries that might occur from a reactor accident and a breach of containment in the United States. Could you talk about that memo?

KARL GROSSMAN: Yeah. They have known the consequences all along. This is a report—it’s called "Calculation of Reactor Accident Consequences 2"—done by the Nuclear Regulatory Commission, not Greenpeace, and it projects peak early fatalities, peak injuries, peak cancer deaths, scale cost in billions in terms of property damage, and a large hunk of the earth being rendered uninhabitable for millennia. And just, for example, for the Indian Point 3 nuclear plant, which is about 35 miles from where we sit now in New York, 50,000 peak early fatalities; 167,000 peak early injuries; cancer deaths, 14,000; scale cost of billions, they say $314 billion—in 1980s dollars, we’re talking about a trillion.

As to the likelihood of a severe core melt accident, in 1985 the NRC acknowledged that, over a 20-year period, the likelihood of a severe core melt accident to be basically 50/50 among the 100 nuclear power plants—there’s 104 now—in the United States. They’ve known all along here in this country that disaster could come, and there’s a good likelihood of it coming, and they’ve known the consequences.
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Manuel Manotas Pardo
0 # Manuel Manotas Pardo 17-03-2011 15:52
Tanto Guzmán Hennessey como José Fernando Isaza no han profundizado sobre un elemento que está por fuera de lo científico y lo técnico: La utilización política por parte de las grandes potencias poseedoras de tecnología nuclear y el chantaje permanente a los paises en desarrollo que quieren acceder a ella. Hay otro aspecto sobre la energía nuclear que poco se toca. Las grandes y multimillonaria s sumas de los gigantescos conglomerados económicos están invertidas en los combustibles sólidos y ahora en menor medida en los biocombustibles .Esa razón determina que la mayoría casi absoluta de los científicos dedicados a investigaciones sobre este tema casi ni habla de las bondades de la energía nuclear. De eso depende su subsistencia, sus becas, sus vacaciones,etc.
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