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¿Cómo salir de la recesión? Lo que Colombia puede aprender de China

(Tiempo estimado: 8 - 15 minutos)

Cesar Atilio FerrariLa teoría convencional ha fracasado, y hay que cambiar la política monetaria. Mucho más liquidez, más crédito barato, menos revaluación, más inversión, más competitividad, más crecimiento y menos inflación es lo que muestra esta comparación entre China y Colombia. Una propuesta audaz pero basada en cifras contundentes para cambiar las prioridades de la política económica.

César Ferrari  *

La crisis de la teoría económica

En una conferencia sobre la crisis económica mundial dictada el 16 de junio de 2009 en el London School of Economics, el Nobel de Economía de 2008 Paul Krugman sentenció que "la mayor parte de los trabajos en macroeconomía durante los últimos treinta años ha sido inútil en el mejor de los casos y dañina en el peor."

Y los académicos británicos, en una carta dirigida a la Reina Isabel II el 26 de julio de 2009, respondiendo a su inquietud "por qué nadie había notado que la crisis financiera estaba desarrollándose," le escribieron: "En resumen, Majestad, la falla en prever la oportunidad, extensión y severidad de la crisis así como en enfrentarla, tuvo muchas causas pero la principal fue la incapacidad de la imaginación colectiva de mucha gente brillante, en este país e internacionalmente, para entender los riesgos del sistema (económico) como una totalidad."

Previamente, el 23 de octubre de 2008, Alan Greenspan, quien fuera presidente de la Reserva Federal durante 18 años, había declarado ante una audiencia en el Congreso estadounidense sobre las causas de la crisis económica que "aquellos - incluyéndome-  que consideraron que era en el propio interés de las instituciones de crédito proteger los intereses de sus accionistas, estamos en estado de choque porque no podemos creer lo que pasó (state of shocked disbelief)" y ante la pregunta de si su ideología de mercados libres y desregulados lo había empujado a tomar decisiones que ahora preferiría no haber hecho, respondió: "Sí, he encontrado una falla en ella. No sé qué tan significativa o permanente será. Pero estoy muy perturbado por ello... Todo el edificio intelectual colapsó en el verano de 2008."

Crisis y revisión teórica

Sin duda, como lo expresa Krugman, está en cuestión la teoría macroeconómica, la dominante durante las tres últimas décadas, que suponía mercados eficientes y suponía actores capaces de autoregularse: esa teoría fue incapaz de prever la crisis, de analizarla y encontrarle soluciones. Y la causa principal de este fracaso, según los académicos británicos, fue que "gente brillante" no entendió los riesgos del sistema. No los entendió, añadiría yo, porque los modelos casi siempre elegantes y sofisticados que utilizaron partían de supuestos ajenos a la realidad que pretendían explicar.

América Latina no es extraña a aquella situación: la teoría convencional ha dominado su gestión económica durante los últimos años. Pero si aquellos modelos sofisticados que aprendimos y que seguimos enseñando están equivocados, ciertamente debemos replantearlos. Deberíamos revisarlos, con pensamiento propio y crítico, para darle paso a una teoría que refleje la existencia de mercados imperfectos: algunas de estas fallas de mercado no pueden eliminarse y por eso se necesitan la regulación e incluso, la introducción de fallas compensatorias. Este punto, por cierto, es conocido desde 1956 cuando los economistas Richard Lipsey y Kelvin Lancaster desarrollaron el "Teorema del Segundo Mejor"[1], convenientemente olvidado durante las últimas décadas.

La necesaria revisión de la política económica: la expansión monetaria

Consecuentemente debería revisarse también la manera como se piensa, se diseña y se ejecuta la política económica que, en últimas, es la razón por la que se hace teoría económica. Debería aprenderse, por ejemplo, que toda expansión monetaria, incluso elevada, no conduce necesariamente a una inflación alta; que ello depende de las condiciones en las que operan los mercados. Más aún, puede ser conveniente para mantener un nivel elevado de competitividad y, por lo tanto, de crecimiento económico.

Las estadísticas lo ilustran. Entre 2000 y 2008, según cifras del Banco Mundial, la "relación M3/PIB" en China, es decir la totalidad de sus medios de pago (circulante y depósitos en los bancos) con relación al tamaño de su economía, pasó de 131,1% a 158%. Para que la relación M3/PIB haya aumentado en forma tan significativa, la cantidad de medios de pagos tuvo que crecer mucho más rápidamente que el PIB. Entre tanto, en el mismo periodo, en Colombia la relación M3/PIB pasó de 28,3% a 22,2%; mejor dicho un poco más de restricción monetaria y hubiéramos quedado al borde del trueque.

Por cierto, entre 2000 y 2008 el PIB chino creció a una tasa promedio anual de 10% con una inflación anual promedio de 2,1%. En Colombia las tasas promedio anual de crecimiento del PIB y de los precios fueron 4,4% y 6,5%, respectivamente.

Poca liquidez, poco crédito

Con los medios de pago restringidos -es decir, con poca liquidez- las familias y las empresas depositan pocos recursos en los bancos. Con ello existen pocos recursos para prestar y hay un incentivo para que las tasas de interés sean muy elevadas.

En efecto, en 2008 la relación entre crédito doméstico al sector privado y tamaño del PIB fue 108,3% en China y en Colombia fue 34,4%. A su vez, en el mismo año, la tasa de interés para los créditos en China fue 5,3% mientras que en Colombia fue 17,2%.

Por cierto, esta última tasa es un promedio que esconde tasas mucho más elevadas, las que tienen que pagar pequeños y medianos empresarios en Colombia. Pero aun las tasas preferenciales o menores que pagan las empresas más grandes, son bastante más altas que las que pagan los empresarios chinos.

Ahora bien, si el crédito es escaso o es costoso es muy difícil desarrollar inversiones. Y con tasas de interés elevadas es my difícil competir con los productores en otros países que tengan crédito abundante a tasas reducidas. La consecuencia es menos producción y, por lo tanto, más desempleo.

La acumulación de reservas en China, su manejo cambiario y las razones de su éxito

Pero ¿por qué y cómo los chinos tienen una expansión monetaria tan pronunciada y además logran combinar una tasa de crecimiento elevadísima con un nivel de inflación reducido?

La expansión monetaria china es consecuencia de un esfuerzo deliberado por evitar una revaluación importante de su tasa de cambio. En efecto, entre enero de 2000 y julio de  2006 la tasa de cambio china se mantuvo alrededor de 8,3 yuanes por dólar. Atendiendo a presiones internacionales, a partir de entonces hasta julio de 2008 se revaluó aproximadamente 18%. Desde entonces se ha mantenido más o menos estable en 6,8 yuanes por dólar.

Para tal propósito el banco central de China compra con yuanes todos los dólares que sobran en el mercado y para ello emite todo lo que sea necesario. Así acumula reservas internacionales en forma acelerada... y lo viene haciendo desde hace muchos años.

Entre 2000 y 2008 el banco central de China pasó de tener US$ 171,7 mil millones de reservas internacionales a tener US$ 1.946 mil millones, es decir, las multiplicó más de 11 veces. Más recientemente, en plena crisis mundial, entre diciembre de 2008 y junio de 2009, el banco central de China acumuló US$ 185,6 mil millones adicionales de reservas para completar US$ 2.131,6 mil millones. Mientras tanto, en Colombia el Banco de la República pasó de tener US$ 9 mil millones de reservas a US$ 23,7 mil millones; un incremento de menos de tres veces.

La tasa de cambio china se mantiene no sólo estable si no a un nivel muy elevado para darle competitividad y rentabilidad a su sector de bienes "transables", es decir, de los que se producen para exportar o para competir con importaciones. Las utilidades empresariales así generadas, se traducen en unos niveles de ahorro interno y, por lo tanto, de inversión elevadísimos. Por ello la inflación no es un problema, porque la expansión de la capacidad de producción supera el crecimiento de la demanda originada en la expansión monetaria: la mayor demanda puede ser satisfecha con mayor producción.

En efecto, siempre según el Banco Mundial, entre 2000 y 2008 la tasa promedio de ahorro doméstico en China fue de 45,5% y su tasa promedio de formación bruta de capital (inversión) fue de 40,9%. Es decir, siendo el mayor receptor mundial de inversión extranjera directa, China se da el lujo de exportar capital como lo hacen los países desarrollados. Por su parte, en el mismo período, en Colombia la tasa de ahorro doméstico fue de 16,7% y la de inversión de 20,4%. Es decir, no sólo tiene niveles bajos de ahorro-inversión sino, como todos los países en desarrollo, su ahorro doméstico no alcanza a financiar su inversión. 

La revaluación cambiaria colombiana

En contraste con el comportamiento de la tasa de cambio china, la revaluación cambiaria en Colombia desde el pasado 31 de marzo ha sido del orden de 40% y sucedió a una devaluación de aproximadamente 55% entre junio de 2008 y marzo de 2009.

Lo de menos es que la tasa de cambio se devalúe o revalúe. Lo importante es que ello tiene efectos importantes sobre la competitividad del sector "transable", que forma la mayor  parte de la economía. Si algunos creen que con esa volatilidad cambiaria una empresa normal, grande o pequeña, puede hacer planes de inversión, de expansión y de conquista de nuevos mercados o, por lo menos, de mantenimiento de los actuales, tienen que ser analistas, seguramente "gente brillante" como la que aluden los británicos, que está mirando a un mundo irreal.

Por otro lado, si fuera por el comportamiento normal de la economía colombiana, la tasa de cambio debería estar devaluándose. En efecto, según la balanza cambiaria consolidada que publica el Banco de la República, entre enero y agosto de 2009 la cuenta corriente de la balanza de pagos (que refleja el saldo de los ingresos y egresos de moneda extranjera por cuenta de las importaciones y exportaciones de bienes y servicios y de los pagos a factores) era significativamente negativa: los ingresos fueron US$ 27.452,7 millones mientras que los egresos US$ 28.726,6 millones. A su vez, en el mismo período el flujo neto de capitales del sector privado fue también significativamente negativo: US$ 1.998,2 millones.

Pero sucede que en el mismo período, el sector público tuvo un flujo neto positivo de divisas de US$ 5.912,6 millones. Ante la caída de sus ingresos por la recesión, la poca capacidad de financiarse internamente por la misma razón y la necesidad de mantener su nivel de gastos, el gobierno así como varias empresas estatales, se vieron en la necesidad de acudir a recursos externos para financiar sus déficits.

Las medidas para evitar la revaluación

Ante la evidencia estadística y el reclamo cada vez más intenso de una gran cantidad de sectores, el Ministerio de Hacienda y Crédito Público anunció hace algunos días que para evitar la revaluación no seguirá trayendo dólares para financiarse. Señaló así mismo, que reducirá los aranceles a un número importante de bienes con el fin de aumentar las importaciones y, por lo tanto, la demanda de dólares (¡en el contexto de una cuenta corriente muy negativa!).

A su vez, el Banco de la República anunció que comprará dólares y TES (títulos del tesoro) hasta por 3 billones de pesos pero que mantendrá su tasa de interés en 4%. Según lo expresado, la compra de TES sería para proporcionar suficiente liquidez a los bancos en la temporada de fin de año.

Sobre lo primero, dada la recesión, no es nada claro si el déficit creciente que enfrenta el Gobierno por la reducción de sus ingresos y su insistencia en mantener el crecimiento del gasto, podrá financiarlo localmente. Tampoco es nada claro que los 3 billones anunciados por el Banco sean suficientes para comprar los excesos de dólares, pues parte de ellos se emplearán en comprar TES a los bancos comerciales, los cuales, por razones de rentabilidad relativa, probablemente los empleen en comprar los nuevos TES que emitirá el Gobierno. En ese sentido, tampoco es nada claro cuál será la tendencia futura de la tasa de cambio ni si ésta será estable. Lo más probable es que en el corto plazo se devalúe para luego revaluarse nuevamente.

Las prioridades de la política económica

Toda esta situación parecería derivarse de que la inflación seguirá siendo vista como la meta económica suprema, por encima de cualquier consideración sobre la competitividad de los sectores transables que exportan y que compiten con importaciones. No se advierte que una mayor competitividad se traduce en acceso a nuevos y mayores mercados y, por lo tanto, en mayores ventas, mayor producción y mayor empleo.

Tampoco se advierte que esa competitividad deriva, en gran medida, de una tasa de cambio adecuada, costos financieros reducidos e impuestos competitivos. Se piensa que único instrumento válido para lograr una mayor competitividad es aumentar la productividad cuando ésta, en el mejor de los casos, no logra crecer más de 3-4% por año.

En el fondo persiste un falso dilema entre los que deciden la política económica en América Latina: baja inflación o competitividad. Así, se insiste en reducir la inflación a partir de restricciones monetarias que se traducen en pérdida de competitividad y, por lo tanto, de crecimiento. Por una apreciación errada del funcionamiento de la economía, por una visión agregada de la misma sin diferenciar el comportamiento de los diferentes mercados de la economía y su interacción, particularmente los mercados de bienes transables y los mercados cambiario y crediticio, no se considera que una combinación adecuada de políticas económicas, fiscales, monetarias y de regulación, puede lograr ambas metas.

Ése fue también el problema de la "gente brillante" mencionada por los académicos británicos: convencidos de la bondad de sus modelos económicos que, sin embargo, tenían poco que ver con la realidad decidieron, particularmente en Estados Unidos: (1) Manejar la política monetaria y en particular la tasa de interés del banco central, sin consideración por sus efectos, primero sobre el ahorro y luego sobre el ingreso de las familias y las empresas y su capacidad de pago; (2) Reducir los impuestos a los sectores de mayores ingresos, disminuir el gasto civil y aumentar el gasto militar sin atender al comportamiento del déficit, y (3) Desregular los mercados, particularmente los financieros sin consideración sobre sus fallas y la incapacidad de los ofertantes para autoregularse. 

*Profesor Titular, Departamento de Economía, Pontificia Universidad Javeriana. Ph. D. en Economía y Master en Desarrollo Económico por Boston University, Master en Planificación Urbana por New York University e Ingeniero Civil por la Pontificia Universidad Católica del Perú.

Nota de pie de página


[1] "The General Theory of the Second Best". 1956. 24 Review of Economic Studies, 11. El teorema demuestra que en el mundo real, donde no se cumplen las condiciones de la competencia perfecta, es posible que un país funcione mejor con una mayor cantidad de restricciones e interferencias estatales, que sin ellas.

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