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La caída del Muro de Berlín y su significado para el mundo

(Tiempo estimado: 5 - 10 minutos)

El muro de Berlín el 9 de noviembre de 1989.

Carlos Alberto Patiño Un recuento sucinto y perceptivo de los antecedentes, los precipitantes, los alcances y las implicaciones para el orden mundial, para América Latina y en especial para Colombia, de aquel evento que hace 25 años puso fin oficial a la Guerra Fría. 

Carlos Alberto Patiño*

Más que un muro

Hace veinticinco años, durante la noche del 9 al 10 de noviembre de 1989, fue derribado el Muro de Berlín, aquella frontera material que marcó la separación radical entre el Estado alemán bajo el control soviético, llamado República Democrática Alemana (RDA), y el Estado alemán bajo control de la OTAN y dentro de la esfera de influencia directa de los Estados Unidos, conocido como la República Federal Alemana (RFA).

El relato más popular sobre cómo cayó el Muro es el que subraya la reacción popular espontánea que siguió al anuncio del portavoz de la Cancillería de la RDA el 9 de noviembre sobre la eliminación de los visados para pasar al lado occidental.

Los acontecimientos políticos internacionales durante 1989 se sucedieron sin tregua.

Según este relato, miles de ciudadanos se fueron sumando espontáneamente a las manifestaciones, lo cual dio pie a uno de los momentos más paradójicos de la historia: los guardias de fronteras de la RDA, al verse superados por el número de manifestantes y teniendo claro que al lado occidental las tropas alemanas y norteamericanas esperaban expectantes cualquier acción armada para reaccionar de forma contundente, no encontraron un mando superior que diera una orden y se limitaron a permitir que los hechos protagonizados por civiles se dieran por su propia cuenta.

Sin intervención militar, se dio paso a una euforia colectiva que destruyó el Muro y que fue transmitida en directo por televisión, con relatos e imágenes que aún se mantienen en la mente de millones de personas en todo el mundo, especialmente en Europa.

Razones detrás de la caída

Sin embargo, la caída del muro no fue tan espontánea como se ha dicho, pues estuvo rodeada de una serie de acontecimientos que solo en los últimos años se han vuelto a traer a primer plano. Entre estos coadyuvantes, se pueden mencionar al menos tres acontecimientos claves:

1. El acceso del joven político Mijaíl Gorbachov a la Secretaría General del Comité Central del Partido Comunista de la Unión Soviética, quien llegó con un programa reformista que secretamente pretendía una actualización de su país no solo con respecto a Occidente, sino a las reformas exitosas que Deng Xiaoping venía impulsando en China desde 1978.  

2. La desastrosa campaña soviética en Afganistán, país invadido por la URSS a finales de 1979 en respuesta al triunfo de la Revolución islamista encabezada por el ayatollah Khomeini.

3. La consolidación durante la década de 1980, en Hungría y en Checoslovaquia, de los movimientos democráticos aperturistas que desafiaban el régimen de partido único y el control soviético.

La llegada de Gorbachov al poder permitió que la URSS llevara a cabo un proceso de descongelamiento de la política internacional, aún bajo el modelo del poder bipolar de la Guerra Fría, con acercamientos entre Washington y Moscú, donde de los temas claves era el futuro de los dos Estados alemanes.

En 1988, a veinte años de la llamada Primavera de Praga, en esta ciudad volvió a ser desafiado el poder soviético, pero esta vez Gorbachov optó por no intervenir. Ello permitió que políticos húngaros, como Imre Pozsgay, allegado al grupo que para 1988 ejercía el poder en Budapest encabezado por el primer ministro Gyula Horn, crearan un programa para estimular la migración ilegal hacia Alemania Occidental, bajo la celebración de los llamados “picnics paneuropeos”

En este contexto, el canciller germano occidental Helmut Khol asumió una posición activa a favor de la reunificación. Sin embargo, esto fue criticado severamente tanto por el presidente socialista francés, Francois Miterrand, como por la primer ministra conservadora británica, Margaret Thatcher, quienes se oponían la idea de una Alemania unida, que podría propiciar los viejos problemas y poderes de la Alemania de 1871, 1914, y 1939.

Protestas en la Plaza Tiananmen de Beijing en 1989.
Protestas en la Plaza Tiananmen de Beijing en 1989.
Foto: Robert Croma

Un año que cambió la historia

Sin embargo, los acontecimientos políticos internacionales durante 1989 se sucedieron sin tregua:

La caída del Muro de Berlín no pareció influir mucho sobre el conflicto armado colombiano.
  • En abril se abrió una grieta política en China con las masivas y televisadas manifestaciones de estudiantes en Beijing, algo que Erich Honecker y los demás miembros del Pacto de Varsovia, a excepción de Gorbachov, veían con horror.
  • En junio se celebraron las primeras elecciones abiertas en Polonia desde la Segunda Guerra Mundial, y el resultado fue la caída del Partido Comunista y el surgimiento del Sindicato Solidaridad como fuerza política con el respaldo moral y político del papa Juan Pablo II, lo que fortalecía directamente el nacionalismo católico polaco.
  • En junio murió el ayatollah Khomeini, el gran líder iraní, y con su muerte se selló el nuevo escenario geopolítico de Asia Central.
  • En julio se consolidó la reforma federal de Yugoslavia, que daba lugar al fortalecimiento de las unidades nacionales en un sistema federal y dejaba al descubierto una fractura que indirectamente traía a escena las consecuencias de las Guerras balcánicas de la década de 1880.
  • En octubre se anunciaba la llegada de las últimas tropas soviéticas procedentes de Afganistán: más de 350.000 soldados y oficiales derrotados, que habían empezado a salir del país asiático en febrero de ese mismo año.

Por eso puede decirse que la caída del muro de Berlín tuvo detrás tanto las manifestaciones que se promovieron en Alemania durante los meses anteriores como las manifestaciones de Beijing, las elecciones polacas y, sobre todo, la apuesta silenciosa que desarrolló Khol al presionar una reunificación de facto, aun en contra de las probabilidades de que los soviéticos se movilizaran para impedirla.

Las consecuencias

Una vez caído el Muro de Berlín, y ante la quietud militar de la Unión Soviética (que al perder a la RDA perdía a su socio clave en el Pacto de Varsovia) se produjo la reunificación inmediata y la reaparición de la antigua Alemania en el centro de Europa.

Esto, unido a la transición postcomunista en Polonia, consolidó de nuevo el concepto geopolítico de Europa Central y creó una frontera compleja contra la URSS.

El gigante soviético vivió entonces el surgimiento de movimientos nacionalistas y religiosos, más que de partidos políticos de orientación capitalista, como principales opositores al monopolio político comunista.

Las consecuencias para América Latina, y para Colombia en especial, fueron complejas: por una parte, Cuba, el gran aliado soviético y promotor de revoluciones y guerras interestatales tanto en África como en América Latina, se quedó sin respaldo y viviendo las consecuencias de un ‘período especial’ para el que no estaba preparado.

Esta situación desembocó en el distanciamiento entre La Habana y Moscú que solo empezó a cerrarse con la llegada al poder de Vladimir Putin en 1999.

En Colombia el impacto fue intenso en diversos grupos intelectuales, para quienes estos hechos representaban el síntoma de una crisis cultural de fondo que englobaba lo político, lo económico y lo social, y que poco después sería ratificada por la implosión soviética.

La crisis hizo que una parte importante de las referencias de las ciencias sociales tuvieran que “redescubrir” discursividades y prácticas no marxistas para explicar el “nuevo escenario mundial” que deshacía el modelo bipolar la Guerra Fría.  

En ese contexto aún no era ni comprensible ni factible explicar asuntos como la Tercerea Revolución Industrial, el papel de la religión en la política contemporánea o los problemas sociales y políticos que se multiplicarían a partir de 1991.

La nueva situación creada por los acontecimientos de 1989 permitió que diversos movimientos ciudadanos encontraran expresión y asumieran que el espectro político en las sociedades contemporáneos se mueve más allá de la izquierda y la derecha tradicionales, y que incluso esas denominaciones eran bastante anticuadas para describir el mundo que se reconformaba a finales de siglo.

Mikhail Gorbachov visita la Puerta de Brandenburgo en 1986.

Mikhail Gorbachov visita la Puerta de Brandenburgo en 1986.
Foto: Wikimedia Commons

En la discusión de la filosofía política en Colombia esta crisis también fue muy importante, pues permitió que intelectuales y universidades asumieran las discusiones contemporáneas bajo el paradigma de John Rawls de la teoría de la justicia como referencia de ordenamiento político y social.

A pesar de todo lo anterior, la caída del Muro de Berlín no pareció influir mucho sobre el conflicto armado colombiano que siguió su curso, y hasta podría decirse que produjo su radicalización, especialmente en el grupo con mayor vinculación soviética y uno de los más cercanos al régimen cubano, las FARC.

Como este grupo nunca había dependido económicamente de Moscú, y había encontrado fuentes de financiación alternativas desde la década de 1980, pudo seguir sosteniendo la guerra para tomarse el poder.

Para terminar, hay que mencionar una de las consecuencias menos publicitadas pero más importantes de la reunificación alemana tanto para América Latina como para África y el sudeste asiático: el aumento del tráfico ilegal de armas provenientes de los arsenales del desmovilizado Ejército de la RDA, que fueron usadas en diversos conflictos de América Latina, incluido el colombiano.

De esta manera también entraron al mercado latinoamericano tecnologías, equipos y materiales marítimos que fueron rápidamente aprovechados por grupos de narcotraficantes.

 

* Profesor Titular de la Universidad Nacional de Colombia, Director del Instituto de Estudios Urbanos.

 

 

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