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¿Confiar o desconfiar de los derechos humanos?

(Tiempo estimado: 5 - 9 minutos)

Manifestaciones contras las Mineras en México.

Tatiana AlfonsoEl discurso de los derechos humanos ha ganado terreno en los últimos años. Este es un libro para pensar las posibilidades pero también las limitaciones de este discurso en el plano jurídico pero también en las luchas populares. 

Tatiana Alfonso*

Libro a reseñar.  9 Razones para (des)confiar de las luchas por los derechos humanos
Estévez, Ariadna y Daniel Vásquez (Coords)
Ciudad de México
Flacso-México y UNAM.
2017, 293 págs.

¿Fe absoluta en los derechos humanos?

Los discursos estatales y los de gran parte de la sociedad civil suelen expresar confianza en los derechos humanos. Ante expresiones de violencia, invocamos los derechos humanos como una especie de mantra que sirve para prevenir, proteger o reparar. 

Esta confianza, sin embargo, no es absoluta ni generalizada en ningún sector de la sociedad. Aunque en el lenguaje jurídico no debamos renunciar a hablar de derechos humanos, siempre vale la pena explorar qué puede y qué no puede lograrse con este discurso. 

Los movimientos sociales han podido ampliar el repertorio de acción colectiva gracias al discurso de los derechos humanos.

En esa discusión se inserta el libro 9 Razones para (des)confiar de las luchas por los derechos humanos. El libro, publicado en México, recrea esta discusión sobre los límites y posibilidades de los derechos humanos, con nueve artículos en donde se presentan argumentos para confiar y desconfiar de ellos, a la luz de temas y casos de luchas por los derechos humanos en México, Colombia, Perú y Cuba. 

Un libro escrito a varias manos siempre enfrenta retos especiales. Uno de ellos es la relación entre los artículos, para que el texto efectivamente ilustre una discusión entre diferentes posturas alrededor de un mismo tema. El libro de Estévez y Vázquez  en efecto logra que nueve personas con diversos entrenamientos y temas dialoguen en torno a la confianza y la desconfianza en los derechos humanos. 

Por qué sí los derechos humanos

El grupo de los confiados presenta argumentos teóricos e investigaciones empíricas que muestran  la importancia de las luchas de los derechos humanos para:

  • la transformación social
  • la protección frente a la violencia
  • la defensa de actores sociales frente a proyectos extractivos
  • y la participación de comunidades locales en las decisiones territoriales.

El primer artículo del libro —que confía— analiza por qué las Organizaciones No Gubernamentales (ONG) en México no han logrado consolidar un discurso de derechos humanos frente a la violencia. 

De acuerdo con el autor del capítulo, las organizaciones de la sociedad civil actúan de manera fragmentada: hay unas orientadas al trabajo institucional en la capital del país y otras que se enfrentan al Estado, principalmente en otras regiones. 

Esta fragmentación impide centralizar las demandas por los derechos humanos en el contexto mexicano. Según el autor, si la acción colectiva pudiera articularse, el discurso de los derechos humanos configuraría mejores oportunidades para combatir las violencias. 

El segundo artículo analiza el uso de los derechos humanos en el contexto de procesos de resistencia a proyectos extractivos en México. A partir del análisis detallado de catorce casos en los últimos quince años, el autor concluye que los movimientos sociales han podido ampliar el repertorio de acción colectiva gracias al discurso y uso de los derechos humanos. 

En consecuencia, la movilización acompañada de los derechos ha sido útil para avanzar en la protección de sus territorios y recursos frente a la extracción por parte de terceros en el contexto mexicano. 

En el siguiente artículo la autora analiza dos casos de resistencia a proyectos mineros en Perú y Colombia a través de la consulta popular. La autora argumenta que, independientemente de la discusión jurídica sobre el derecho a la consulta popular, el uso de estas herramientas es legítimo y permite nuevas opciones de reconocimiento de la autonomía de los actores locales. 

El capítulo referente al caso cubano hace un análisis sobre la manera como los discursos jurídicos marxistas han incorporado o no los derechos humanos y cómo la consideración seria de las garantías puede resultar en contextos más igualitarios. 

Finalmente, el último optimista analiza la definición y teorías sobre acciones políticas, poder político y transformación social. De acuerdo con el análisis, los derechos humanos tienen o no posibilidad de dar paso a la transformación social, dependiendo de la elección teórica que se haga. 
 
Todos los artículos de los optimistas hacen un análisis juicioso de las implicaciones del discurso de los derechos humanos y de las formas en las que diferentes actores y narrativas han hecho uso de ellos. Esta perspectiva, de hecho, más que ser optimista, es un análisis diferencial de los efectos reales y potenciales de los derechos humanos que contribuye a entender diferencias entre actores, escalas y contextos del uso de estos derechos. 

Por qué no los derechos humanos

Refugiados sirios
Refugiados sirios
Foto: Seth Moulton

Las autoras desconfiadas se aproximan a los derechos humanos desde la crítica post-estructuralista, según la cual el derecho en general y los derechos humanos en particular son instrumentos para disciplinar sujetos y no para permitir transformaciones estructurales en la sociedad. 

Para ello, los artículos que ilustran el escepticismo frente a los derechos humanos analizan temas como el mecanismo de protección para periodistas y defensores de derechos humanos en México, la violencia y crisis de menores migrantes en México, la consulta previa de los pueblos indígenas y el despojo territorial. 

Los derechos humanos son instrumentos para disciplinar sujetos y no para generar transformaciones estructurales en la sociedad

Utilizando el lenguaje propio de los post-estructuralistas, el artículo sobre la protección para periodistas y defensores de derechos humanos analiza cómo el mecanismo de protección —del que hacen parte el Estado y la sociedad civil—  es una tecnología de regulación neoliberal que coopta y neutraliza el dolor de las víctimas e impide la movilización política. 

La autora que se ocupa de la situación de los menores migrantes acude al concepto de necropolítica

—acuñado por Achille Mbembe en desarrollo de la biopolítica de Foucault—  para referirse a las políticas estatales y acciones de actores internacionales que producen estrategias de violencia y muerte para alcanzar sus intereses económicos. 

En consecuencia, las vidas y los cuerpos se convierten en elementos desechables. La autora aplica este concepto al caso de los niños migrantes para mostrar que la expulsión, la criminalización y la deportación son parte de una misma política de muerte deliberada. Por lo tanto, los derechos humanos no tienen capacidad para luchar contra este tipo de dispositivos guiados por objetivos capitalistas. 

En esa misma línea argumental, el artículo sobre las consultas previas argumenta que esta herramienta no empodera a los pueblos indígenas, sino que los coopta y los convierte en sujetos sin agencia que son piezas del neoliberalismo. 

Finalmente, el artículo sobre la desposesión defiende la idea de que debemos dejar de hablar de violaciones de derechos humanos y comenzar a hablar de desposesión de los derechos.

Todas las posturas desconfiadas hacen una buena reflexión sobre el límite que los derechos humanos tienen en el poder y en los intereses económicos de los actores en un sistema capitalista. Tal argumento, sin embargo, parte de un supuesto muy general sobre el derecho como un instrumento neoliberal que es utilizado de forma homogénea por todos los actores. 

Estos tipos de supuestos tan generales tienen el problema adicional de estar fundados en conceptos que se presumen, pero no se definen, tales como capitalismo y neoliberalismo. En consecuencia, la explicación no desempaca ni considera la variación entre tipos de actores, los intereses que ellos persiguen, ni los mecanismos específicos por los cuales el derecho sería un mero instrumento del capital en los casos analizados. 

¿Dónde está el balance?

Identificar dichos matices es lo que hace posible entender cuándo y cómo los derechos humanos pueden ser productivos y útiles frente a esas violencias. De manera que la desconfianza muestra los límites de los derechos humanos, pero no necesariamente los hace inviables, si se analizan en detalle las políticas de víctimas, de tierras, de migrantes o de cualquier otro tipo de lucha por los derechos.

La lectura de este libro en momentos políticos de agitación y de crisis de derechos humanos —tales como nuestras múltiples transiciones actuales— resulta de gran utilidad para comprender qué podemos hacer con el derecho y qué está por fuera de la órbita de influencia y acción de lo jurídico.

Análisis del tipo de los autores optimistas del libro, nos ayudan a entender matices y relaciones locales y territoriales que son fundamentales en el post-conflicto colombiano y que no resolveremos a través de la simple invocación de los derechos humanos. La perspectiva de las desconfiadas, también, nos muestra claramente los riesgos de la fe ciega en los derechos humanos.

*Estudiante de doctorado en Sociología de la Universidad de Wisconsin-Madison.

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Comentarios  

muyval eroso
0 # señormuyval eroso 06-12-2017 20:14
¿Alguien leyó este artículo antes de publicarlo? ¿qué dice? Que “el mecanismo de protección es una tecnología de regulación neoliberal que coopta y neutraliza el dolor de las víctimas”. ¿una tecnología? ¿cómo? Los derechos humanos sirven para que alguien se beneficie con el dolor de otros. Ciertamente hay quienes explotan el tema para beneficio propio pero eso no quiere decir que la protección de vidas sea una tecnología de explotación ni que los derechos humanos hayan sido definidos para eso. Todo el artículo está escrito así, sin sustentación ni explicaciones. Para explicar por qué NO los derechos humanos, los autores dicen “las vidas y los cuerpos se convierten en elementos desechables…la expulsión, la criminalización y la deportación son parte de una misma política de muerte deliberada. Por lo tanto, los derechos humanos no tienen capacidad para luchar contra este tipo de dispositivos guiados por objetivos capitalistas” ¿cómo así que los derechos humanos no tienen capacidad para luchar…? Y por que resulta que por causa de esas políticas de muerte, “por lo tanto” dicen los autores, resulta esa incapacidad.¿qu e quiere decir “los coopta y los convierte [a los pueblos indígenas] en sujetos sin agencia que son piezas del neoliberalismo” ? Los autores presentan una serie de argumentos disconexos que de ninguna manera explican por qué unos de los autores del libro comentado desconfían de los derechos humanos. Ahora, ¿Qué quiere decir “desconfiar” de los derechos humanos? Se puede desconfiar de quienes pretenden defenderlos. O atacarlos, O justificarlos. Pero ¿de los derechos?
En la sección Optimista dicen “los derechos humanos tienen o no posibilidad de dar paso a la transformación social, dependiendo de la elección teórica que se haga”. Los derechos humanos no tienen posibilidad de hacer nada. Su función es fijar parámetros que limitan el rango de acción de los gobiernos y de las organizaciones.
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