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¿Seguridad para el capital o para la gente?

(Tiempo estimado: 4 - 8 minutos)

El economista peruano Hernando de Soto.

Tatiana AlfonsoCrítica de uno de los “clásicos” de la política económica de moda, según el cual la clave del desarrollo está en otorgar seguridad jurídica a la propiedad, por encima de la gente. Muy a propósito de la restitución y la titulación de tierras en Colombia

Tatiana Alfonso*

El misterio del capital: Por qué el capitalismo triunfa en occidente y fracasa en el resto del mundo
Hernando De Soto
New York, Basic Books
2000

Un libro muy conocido

Hernando De Soto es una de las voces principales en favor de la formalización de la propiedad, que organismos como el Banco Mundial y el Banco Interamericano de Desarrollo comenzaron a impulsar desde los años 1990.

El misterio del capital consolidó a su autor como una estrella mundial en la materia. Aunque De Soto ya había publicado su célebre El otro sendero, las recetas de El misterio del capital se difundieron a los cuatro vientos y se usaron en múltiples programas oficiales.

Durante estos quince años se han publicado muchas reseñas del libro, y hasta podría decirse que este texto es el centro del debate sobre la relación entre derechos de propiedad y desarrollo económico.

¿Por qué ocuparse entonces de un libro tan conocido? Porque – aunque yo comparto las críticas que otros han formulado – pienso que la obra de De Soto sigue en el escritorio de quienes toman decisiones en materia de desarrollo económico y de sistemas legales en América Latina. Para Colombia en particular, los misterios del capital rondan como fantasmas en los debates sobre restitución de tierras y formalización de la propiedad rural.

Ciudad Bolívar en Bogotá.
Ciudad Bolívar en Bogotá.
Foto: Wolfgang Sternek

El argumento

En términos generales y sencillos, la formalización de la propiedad se refiere a los procesos para aclarar quién es el dueño de qué predio, tierra o bien, y para garantizar legalmente los derechos de los dueños (sanear la propiedad, otorgar un título de propiedad, legalizar el dominio, etc.).

En El misterio del capital De Soto se pregunta cuáles son los obstáculos para la creación de riqueza en los países en desarrollo. Su respuesta: estos países carecen de sistemas legales ciertos y seguros, que permitan utilizar sus recursos como capital y conectarlos con el resto de la economía (por ejemplo, no es posible, vender o hipotecar los inmuebles)/

Solo en los países que formalizan la propiedad la gente puede intercambiar sus bienes, mover sus capitales y efectuar inversiones. Por eso la receta de De Soto para acabar la pobreza es formalizar la propiedad y crear un sistema legal que produzca certeza para el intercambio y la inversión.

Solo en los países que formalizan la propiedad la gente puede intercambiar sus bienes, mover sus capitales y efectuar inversiones. 

Para sustentar su conclusión, el autor examina los misterios detrás de la escasez del capital.

-El primero es el misterio la información ausente: como no se sabe quién es dueño de que, muchos activos quedan muertos o son ilegales, de modo que no es fácil su intercambio.

-El segundo es el misterio del capital. Según De Soto el capital se crea gracias a las reglas que permiten el intercambio bajo un sistema de propiedad formalizado; en ausencia de estas reglas – y en especial- no pueden funcionar los mercados financieros.

-El tercero es el misterio de la conciencia política es decir, la inexistencia  de consensos sociales para eliminar la ilegalidad o extra-legalidad de los bienes y permitir la circulación de la riqueza.

-El cuarto es el misterio de las lecciones no aprendidas de la historia de Estados Unidos: para De Soto el éxito económico de ese país radica en que creó un sistema único de propiedad que integró los capitales extralegales.

-Por último, el misterio del fracaso legal de la ley de propiedad en países pobres, que explicaría por qué la mayoría de sus habitantes mantienen sus activos al margen de la ley – y del mercado-.

En conclusión, De Soto afirma que el fracaso de los países pobres no radica en el modelo de globalización sino en que no han logrado globalizar su capital por carecer de un buen sistema de propiedad.

El argumento original se refirió a los pobladores de barrios marginados, pero más tarde De Soto, en compañía de Madeleine Albright, lo extendió a  los derechos de propiedad en áreas rurales.

Para estos autores, y en resumen, los derechos de propiedad son herramientas necesarias y adecuadas para facilitar las transacciones de los pobres de la ciudad y del campo, asegurar el uso sostenible de sus recursos, crear mercados de crédito efectivos, aumentar las oportunidades de inversión y asegurar la responsabilidad económica.

Las criticas

El fracaso de los países pobres no radica en el modelo de globalización sino en que no han logrado globalizar su capital por carecer de un buen  sistema de propiedad. 

Las críticas a El misterio del capital y a los programas derivados de él pueden agruparse en tres categorías:

1. El argumento de De Soto se basa en evidencia deficiente y frágil, porque el autor no hace análisis estadísticos rigurosos ni consultó a las personas en situación de informalidad que, según él, se beneficiarían de sus recomendaciones.

2. El argumento es ideológico porque supone que el capitalismo es el único sistema  viable y que los bajos costos de transacción aseguran el crecimiento económico y la redistribución del ingreso.

3. De Soto ignora los efectos indeseados de la formalización de la propiedad, como decir el pago de impuestos o la dificultad que los pobres seguirían teniendo para competir en mercados que siguen siendo imperfectos.

Por eso no sorprende el poco o nulo éxito de los programas inspirados en De Soto para acelerar el crecimiento o eliminar la pobreza.

Comité Operativo de restitución Local en Villa del Rosario, Norte de Santander.
Comité Operativo de restitución Local en Villa del Rosario, Norte de Santander.
Foto: Unidad de Restitución de Tierras

Las tierras en Colombia

Uno de los componentes principales de los programas de titulación y de restitución de tierras en Colombia es la formalización de los derechos de propiedad. Pero no solo -ni principalmente- por las razones que propone De Soto:

-Si bien es cierto que carecemos de sistemas de información confiable sobre la tierra, el propósito de la titulación y la restitución no es apenas resolver este “misterio” para atraer inversionistas y brindar condiciones seguras para sus contratos. También – o más- importante es asegurar la tenencia y el uso autónomo de sus tierras a los campesinos, los afrocolombianos y los indígenas. Para el Estado es también fundamental la información, pues de otro modo no puede administrar la tierra ni evitar que se concentre en unas pocas manos.

La idea no es titular para poder vender, sino todo lo contrario: para tener la seguridad de conservar la tierra.

Antes que de aumentar la inversión de unos pocos, se trata entonces de asegurar los derechos de muchos y de tener mecanismos para evitar el despojo por medio de la violencia.

-El misterio de formación del capital adquiere otra dimensión: el problema no consiste en titular la tierra por sí misma, sino en lo que viene después de titularla. Como vienen diciendo las comunidades negras y los pueblos indígenas, la idea no es titular para poder vender, sino todo lo contrario: para tener la seguridad de conservar la tierra.    

La titulación no es un paso para crear un mercado libre de tierras, dentro del cual muchas comunidades rurales no podrían sobrevivir y en el que no están interesadas. Al encapsular el tema de los sistemas de propiedad dentro de la lógica del capitalismo, De Soto desconoce la multiplicidad de los actores y de sus lógicas sociales y económicas en Colombia (o en cualquier otro país en desarrollo).

La formalización de la propiedad puede tener efectos funestos para población más vulnerable o, al revés, puede servir para asegurar derechos proteger territorios.

El para qué y el para quién de la titulación puede ser el misterio de nuestros programas de titulación y de restitución de tierras.

 

* Estudiante de doctorado en Sociología de la Universidad de Wisconsin-Madison.

 

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