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#NoAlDesvíoDelArroyoBruno en La Guajira

(Tiempo estimado: 2 - 4 minutos)

No al desvío del Arroyo Bruno

Fotos: Censat Agua Viva @CensatAguaViva

El desvío del arroyo Bruno es un proyecto inconveniente para la vida y la cultura de las comunidades étnicas del departamento de la Guajira, que han sido durante años despojadas de sus tierras y sus sentidos de arraigo. Una nueva intervención a un curso de agua significa una amenaza a estos sentidos e identidades territoriales que constituyen la riqueza cultural de la región y del país.

Desviar o agredir una de estas fuentes de agua representa un daño irreparable para este sistema, para la protección de la naturaleza y el sostenimiento de los habitantes que ancestralmente han habitado estos territorios.

Desde hace más de 30 años las comunidades del departamento de la Guajira han batallado contra la expansión de la frontera extractiva de carbón  y por el respeto a sus territorios y fuentes de vida. El agua, elemento fundamental para la supervivencia, se ha convertido en el principal campo de disputa entre los guajiros y las empresas multinacionales que operan la mina.  

Una huella ecológica producto de la explotación minera que no es asumida directamente por los explotadores y que ya está presente en más de 4.000 hectáreas arrasadas. Los costos inconmensurables y los pasivos ambientales  son asumidos por las comunidades, pagando con  sus vidas, con la destrucción de sus sueños y cosmovisiones.

¿A quién beneficia realmente la desviación del arroyo Bruno en La Guajira? ¿Hasta dónde pretende expandirse la minería de carbón a cielo abierto y qué hará el Estado colombiano para prevenir las afectaciones?

Luego de la victoria en el 2014 de los pueblos  frente al proyecto P500 que pretendía desviar el río Ranchería, la empresa Cerrejón presenta el proyecto P40 que tiene como objetivo ampliar los tajos Oreganal, Tabaco y La Puente y con ello desviar varias fuentes de agua, entre las que se encuentra como primera obra la desviación del arroyo Bruno.

Se ha dicho que el cambio climático y el fenómeno del niño son los responsables de la sequía y la crisis humanitaria que hoy afronta la Guajira. Pero lo que no se dice es que gran cantidad de agua potable del sur del  departamento ha sido usada para la actividad minera durante los últimos 30 años.

El arroyo Bruno es la única garantía de abastecimiento de agua, no solamente para las comunidades aledañas y la población rural, también para las cabeceras municipales de Maicao y Albania, poblados que a través del llenado de carrotanques en la fuente, aseguran el acceso al agua incluso en épocas de intenso verano.

En zonas de influencia de los proyectos de ampliación de la actividad minera, el Arroyo Bruno, además del abastecimiento de agua, las fuentes y los bosques aledaños a su cauce, garantiza el poder mantener la cultura del cuidado de las plantas medicinales, la producción de alimentos y las demás actividades ancestrales y tradicionales asociadas a la circulación del agua en cualquiera de sus formas  

Las promesas del desarrollo no son reales, la esperanza del progreso a partir de la actividad minera no ha fructificado y, a cambio, queda en la población la impotencia de enfrentar a gigantes trasnacionales que a través de la operación de la mina han intentado someter culturas ancestrales y tradicionales.

Urge impedir que el arroyo Bruno y cualquier otro arroyo en La Guajira sean desviados o secados. Cada vez que se intervienen estas fuentes de vida se lesionan los derechos al agua, a la alimentación y a la preservación del medio ambiente.

(Informe de verificación)

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