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“Colombia es más rural de lo que se pensaba”.

(Tiempo estimado: 2 - 4 minutos)

Alfredo

Con Alfredo Molano.

Caleidoscopio es una coproducción de Fundación Razón Pública y Corporación Post Office Cowboys-Oficina de correos tv

La tierra en la negociaciones de paz: entrevista con Absalón Machado

Abasalon

La coyuntura actual –a diferencia de la del Caguán- tiene una ventaja: sobre la mesa hay tres proyectos concretos de reforma: el del gobierno Santos, el de las FARC y el de la Mesa Nacional de Unidad Agraria. 

Con el ánimo de contribuir al debate público sobre las soluciones al problema agrario colombiano, y teniendo en cuenta las conversaciones que el gobierno y las FARC iniciarán en Oslo el 17 de octubre, concluimos la serie de Caleidoscopio sobre la cuestión agraria con una entrevista a Absalón Machado quien, además de haber estudiado por muchos años el sector agrario colombiano, dirigió el Informe de Desarrollo Humano del PNUD 2011, que precisamente está dedicado a analizar la crítica situación de la población rural, causada no solo por el conflicto armado sino por problemas no resueltos del sector rural, como la concentración de las mejores tierras en manos de unos pocos terratenientes, el uso de grandes extensiones de tierra de vocación agrícola para la ganadería, el desplazamiento forzado de familias campesinas, de indígenas y de afrocolombianos, el despojo de tierras y otros bienes a numerosos pobladores del campo, el fracaso de los intentos de reforma agraria, las limitaciones del modelo de desarrollo rural y la persistencia de fenómenos políticos como el caciquismo.

Sin duda, el Informe del PNUD –Colombia rural razones para la esperanza - hoy día tiene una notable vigencia, no solo por el análisis de los problemas antes mencionados, sino porque propone Una Reforma para transformar la realidad rural.

Decimo segunda parte

 

Decimo primera parte

 

Decima parte

 

Novena parte

 

Octava parte

 

Séptima parte

 

Sexta parte

 

Quinta parte

Aurelio

 

Cuarta parte

 

Tercera parte

 

Segunda parte

 

Primera parte

Juan

 

Esta frase el Ministro de Agricultura y Desarrollo Rural –Juan Camilo Restrepo- pone de relieve un descubrimiento del Informe del PNUD -Colombia rural: razones para la esperanza, según el cual el 32% de los habitantes de Colombia son pobladores rurales, y no el 25% como suele afirmarse. Aparte de este dato puramente demográfico, tanto el ministro Restrepo como los investigadores del PNUD subrayan no solo el potencial económico del campo colombiano como productor de alimentos, materias primas y recursos ambientales, sino también su potencial político para “la paz”, no obstante la persistencia de problemas de muy difícil solución como la pobreza, la concentración de la propiedad de la tierra, el conflicto armado y las economías ilegales, entre otros.

Recuérdese, por otra parte, que el presidente Santos se comprometió a pagar la deuda del Estado con las víctimas del conflicto armado interno, mediante la aplicación de la Ley de Víctimas y Restitución de Tierras (Ley 1448 de 2011), que comenzó el 1º de enero de este año y ya ha cobrado varias víctimas. También se comprometió a sacar adelante una “Ley General de desarrollo rural” que según el ministro Restrepo es una novedosa propuesta de reforma agraria que no requiere “comprar ni expropiar tierras” y que contribuiría a la reconciliación, la prosperidad, la lucha contra la pobreza, la inclusión social, etc.

Tanto la Ley de Víctimas como el proyecto de Ley de desarrollo rural, son objeto de duras críticas. Por ejemplo, el senador del Polo Jorge Enrique Robledo no duda en afirmar que las políticas agrarias del presidente Santos y el ministro Restrepo son “neoliberalismo puro y duro montado a punta de demagogia, [y] que pueden generar el mayor falso positivo de la historia de Colombia”.

Con la entrevista al ministro Juan Camilo Restrepo damos comienzo a un conjunto de entrevistas cuyo propósito es mostrar la complejidad del mundo rural colombiano y la diversidad de perspectivas y puntos de vista sobre el qué hacer para solucionar los problemas del campo. 

 

 

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Comentarios  

Bernardo Congote
+2 # Bernardo Congote 17-04-2012 10:07
Recomendaría comedidamente publicarla transcrita. Gracias
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Pedro Echavarria E
+1 # Pedro Echavarria E 13-05-2012 07:33
No es justicia social ni “prosperidad para todos” el incrementar como mínimo un 70% los impuestos a los campesinos cafeteros al obligar a pagar a los cafeteros un 5% sobre ingresos brutos comparativament e con los US$ 6 centavos por libra actuales.
¿Que sector económico del país puede pagar como impuesto el 5% de sus ingresos brutos? ¿Que retroceso implica para los campesinos y la economía de los municipios quitarles estos ingresos?
Nuevos impuestos serían para los campesinos cafeteros y las cabeceras municipales la condena a muerte de una actividad que ya agoniza en medio de su miseria y los convierte en “caldo de cultivo” para los narcoterrorista s guerrilleros y paramilitares que los vinculan a sus bandas o los desplazan a los centros urbanos donde incrementan los cinturones de miseria.
El Servicio de Información Cafetera –SICA- de la Federación, registra 567.000 familias que generan uno de cada tres empleos rurales del país e igual número de empleos en cabeceras municipales que les proveen bienes y servicios. El jefe de hogar promedia 60 años de edad; la mayoría sin vivienda en su predio; y el 95% de las plantaciones tiene poco más de una hectárea.
Este 95% de los campesinos cafeteros, que responden por el 58 % de la producción, tienen a los precios y niveles de cosechas actuales, ingresos brutos promedio de $3,000.000 anuales de los cuales deben descontar los gastos de fletes, fertilizantes y sanidad de su cultivo quedándoles un 30% del valor de un salario mínimo anual y ello sin prestaciones ni seguridad social. Están entonces en la miseria y se necesitaría más que duplicar precios y productividad para alcanzar un salario mínimo con prestaciones y seguridad social. Son entonces de los que “poco tienen y se han cansado de esperar” y requieren igual que los inversionistas extranjeros de estabilidad fiscal.
Desafortunadamente la política cafetera ha fracasado. En el mismo período que la producción mundial creció un 50% la cosecha colombiana ha declinado a la mitad hasta solo poco más de 7 millones de sacos. Este retroceso es efecto del abandono de los cafetales por las pérdidas económicas que genera y la subdivisión de los predios a la muerte de los padres. No por las renovaciones que son periódicas y constantes.
El Fondo del Café ha retenido durante décadas contribuciones forzosas por más de 20 billones de dólares -60 billones a valores constantes- bajo la falsa promesa de que es un ahorro para el futuro. ¿Cuál futuro? Estos impuestos que superan en diez veces el valor patrimonial de todas las plantaciones de café del país se perdieron en la actividad comercial del Fondo, en gastos burocráticos o en inversiones que fueron todas a la bancarrota. Al mismo tiempo impidieron a los campesinos tener una rentabilidad para construir una vivienda y alimentar y educar a sus hijos.
El Fondo del Café, aun tiene 400 millones de dólares de patrimonio y otro tanto en créditos para cumplir con su programa de “garantía de compra de cosechas” en la cual solo participa con el 25%. El patrimonio del Fondo quintuplica el de quienes hacen el 75% restante de la compra. Igualmente los llamados bienes públicos es una obligación del Estado que debe cumplirla con todas las actividades agrícolas.
La paz no se construye con falsa retórica, se construye con hechos de justicia social y aportes del gobierno al desarrollo socio- económico de sectores desfavorecidos como el rural.
Es urgente que el gobierno y el congreso se ocupen de re-estructurar la Federación de Cafeteros en un sistema transparente y eficaz que reactive la actividad, terminando la contradicción de que los intereses de la institucionalid ad están en contravía de los ingresos de los campesinos.

FUNDACION POR LA DIGNIDAD CAFETERA
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José Marín
0 # José Marín 24-05-2012 23:10
Ya hasta al Senador Robledo se le olvidó que la necesidad más perentoria para la pobrecía rural es volverlos propietarios de sus propias parcelas para darle el definitivo impulso que el campo colombiano necesita en el propósito de volver este país autosuficiente en su producción agrícola. Es indispensable voltear las cifras que nos dejó el uribato en materia de importación de alimentos; se pasó de 2 millones a 8 millones de toneladas en compras al exterior en los 8 años de su reinado. Hay que hacer la revolución rural en Colombia; debemos concluir la tarea sin terminar que emprendieron los radicales en la segunda mitad del siglo 19. Mientras esto no ocurra, jamás habrá paz ni progreso en este país.
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Fernando Meza Ayala
0 # LA DEUDA SOCIAL DE NUESTRAS CIUDADES Y GOBERNANTES CON EL CAMPOFernando Meza Ayala 20-09-2016 16:08
SÓLO DESEABA AFIRMAR DESDE EL MUNDO VALORATIVO DE LA ÉTICA Y EL ETHOS CULTURAL DEL MUNDO DE LA VIDA DE NOSOTROS LOS COLOMBIANOS, QUE EL ESTADO, LOS GOBERNANTES, EMPRESARIOS ,SERVIDORES PÚBLICOS Y CIUDADANOS DE LAS CIUDADES :¡ TENEMOS ACUMULADA POR LA VIOLENCIA ECONÓMICA, MILITAR, SOCIAL ,EDUCATIVA, INSTITUCIONAL Y TERRITORIAL AMBIENTAL UNA GRAN DEUDA AGRO-ALIMENTICI A Y SOCIAL CON NUESTROS CAMPESINOS Y CAMPOS! ES HORA DE PAGARLA CON PAZ, JUSTICIA SOCIAL, ENDO-DESARROLLO , EQUIDAD Y DIGNIDAD !
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LUIS ALEJANDRO LEMUS
0 # EmpresariosLUIS ALEJANDRO LEMUS 08-01-2017 17:43
En el vídeo en donde entrevistan a dos empresarios, uno de ellos dice que a los campesinos el Estado ni siquiera los debería titularizar, sino simplemente propone que la propiedad de la tierra permanezca en cabeza del Estado y que sólo se les entregue el usufructo.
Increíble por decirlo menos el grado de desfachatez. Entonces al campesino pobre apliquemosle el marxismo leninismo en punto de colectivización de la tierra. Pero al gran terrateniente, a ese sí permitamosle conservar la propiedad de la misma.
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