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Candidatos por firmas y sistema de partidos

(Tiempo estimado: 6 - 12 minutos)

Miembros de los partidos: Centro Democrático, Liberal, de la U, y Cambio Radical.

Monica PachonManuela MunozLos 27 candidatos a la presidencia que buscan firmas para inscribirse son la prueba palpable de la debilidad de los partidos. Y sin embargo en las elecciones para cuerpos colegiados esos mismos partidos se muestran fuertes y cohesionados. ¿Cálculos maquiavélicos o mal diseño del sistema electoral?

Mónica Pachón* - Manuela Muñoz**

Una campaña anticipada

Aunque el 1 de noviembre es la fecha oficial para iniciar la campaña presidencial para el período 2018-2022, hace ya varios meses que comenzó esa campaña.

En efecto: hasta el día de hoy un total de 27 candidatos han anunciado que aspirarán a la presidencia mediante la inscripción de comités de ciudadanos para recolectar las firmas requeridas.

Esta decisión incluye a candidatos que abiertamente pertenecen a un partido con personería jurídica:  

  • Un grupo de ciudadanos bajo el eslogan “Mejor Vargas Lleras” ha empezado a recolectar firmas para inscribir la candidatura del jefe natural del Partido Cambio Radical.
  • Martha Lucía Ramírez, miembro activo del Partido Conservador desde el 2009 y aspirante presidencial por esta colectividad en dos ocasiones, también decidió buscar firmas para ser la candidata de la alianza “Uribe-Pastrana”.

La reacción de los directorios partidarios debe ser inmediata para no quedarse atrás. Mientras los partidos Liberal y Conservador se debaten internamente sobre los mecanismos para escoger sus candidatos, el Centro Democrático hace una gira nacional con todos sus precandidatos y el Partido Verde ya escogió su candidata presidencial.

Así, vendrán más hechos en las próximas semanas, cuando las colectividades buscarán cerrar la brecha entre quienes llevan meses en campaña y quienes tendrán que esperar hasta el 1 de noviembre, cuando la ley autoriza que comiencen su campaña los candidatos inscritos por partidos o movimientos políticos.

Historia de las candidaturas por firmas

Partidos minoritarios buscan coalición para presidenciales. ¿Están más cohesionados los chicos que los grandes?
Partidos minoritarios buscan coalición para presidenciales. ¿Están más cohesionados los chicos que los grandes?
Foto: Senado República de Colombia 

La inscripción de candidaturas por firmas ha sido una práctica generalizada en las elecciones para alcaldías, gobernaciones y, en menor medida, en las elecciones nacionales.

En las elecciones del 2002, Álvaro Uribe, quien hasta entonces había militado en el Partido Liberal, inscribió su candidatura bajo el movimiento Primero Colombia. No solo logró recoger más de un millón de firmas, sino que se convirtió en el presidente más votado de la historia hasta ese momento (5.862.655 votos) y el primero, desde la vigencia de la Constitución de 1991, en ganar en la primera vuelta.

Quien no opte por la vía de las firmas está en clara desventaja electoral. 

En el caso de las elecciones para cuerpos colegiados, hasta la reforma electoral del 2003 la inscripción de movimientos fue una práctica empleada de manera sistemática, pues permitía a los candidatos controlar su campaña (recursos otorgados a la lista) sin incurrir en la práctica de la doble militancia. Esta situación permitió que 72 partidos o movimientos políticos obtuvieran algún tipo de representación en el Congreso en las elecciones del 2002.

En respuesta a esta proliferación de movimientos,  la reforma política del 2003 adoptó la  lista única por partido y los umbrales mínimos de votación, estableciendo además nuevas reglas para la financiación. Sin embargo la reforma dejó abierta la puerta a las candidaturas por firmas, a manera de una “válvula de escape” para quienes consideraran que no podrían ser representados en las organizaciones existentes.

¿Por qué es tan atractivo?

Recolección de firmas.
Recolección de firmas. 
Foto: Consejo Nacional Electoral 

Los requisitos para las candidaturas por firmas son extremadamente laxos en Colombia

Según la Ley 130 de 1994, los grupos de ciudadanos podrán postular candidatos con el respaldo de firmas “equivalentes al menos al veinte por ciento del resultado de dividir el potencial electoral por el número de escaños de la respectiva circunscripción. En ningún caso se exigirán más de 50 mil firmas”.  

En 2005 se modificó este umbral para las elecciones presidenciales y se estableció como mínimo un número de firmas equivalente al tres por ciento del total de los votos válidos de la anterior elección presidencial. La gráfica siguiente muestra cómo ha evolucionado el umbral:                                                                

Número de firmas requeridas para una candidatura presidencial

Fuente: Elaboración propia a partir de los datos de la Registraduría Nacional del Estado Civil.

Con esta laxitud se busca abrir el sistema político de manera que puedan aspirar candidatos  novatos o que no cuenten con el apoyo de la maquinaria de su partido.

La mayor duración de las campañas es otra ventaja del sistema de firmas sobre el de inscripción a nombre de partidos. Quienes optan por la vía independiente inician su campaña con la recolección de las firmas (seis meses antes de la elección), mientras que un candidato con el aval de un partido debe esperar a la inscripción (noviembre), de modo que   cuenta apenas con cuatro meses para llevar a cabo su campaña.

Adicionalmente, los candidatos por firmas no están sujetos a la misma regulación para el financiamiento de campañas, de modo que pueden incurrir en gastos sin rendir cuentas a la autoridad competente.

De esta manera el candidato puede comenzar su campaña antes, sin ninguna restricción e incluso al final puede negociar una alianza con otros candidatos o partidos políticos si considera que esta decisión aumenta su probabilidad de ganar.

Dadas las reglas anteriores, quien no opte por la vía de las firmas está en clara desventaja electoral. Si bien los partidos pueden recibir recursos del Estado para la competencia, la inversión en firmas es menor si se compara con el posicionamiento de los candidatos en las encuestas y el cubrimiento mediático durante los meses previos al comienzo de la campaña. De esta manera, lo raro es que alguien se inscriba por el partido y espere pacientemente al primero de noviembre.

Los partidos que apoyen candidaturas futuras también se ven beneficiados porque - aunque tengan problemas internos para la selección de candidatos- pueden entrar en la contienda en cualquier momento.

Así mismo, en las elecciones para gobernador o alcalde, los candidatos por firmas evaden la doble militancia y sus sanciones potenciales.

Una tendencia en aumento

Álvaro Uribe, Expresidente de Colombia.
Álvaro Uribe, Expresidente de Colombia. 
Foto: Histórico Presidencia de la República

Las distintas reformas al sistema electoral de 1991 se han propuesto reorganizar el sistema político y fortalecer los partidos a través de incentivos para las coaliciones preelectorales entre candidatos de mayor afinidad (técnicamente se incluyen aquí la lista única, el sistema D’Hondt y el umbral electoral).

En este sentido, los resultados de las elecciones de cuerpos colegiados con un número de escaños superior a veinte han llevado a una mayor coordinación preelectoral dentro de los partidos y a un mejor control de los avales ofrecidos a los candidatos de procedencia dudosa, por las posibles consecuencias que esto trae a partir de la reforma del 2009.

Sin embargo la laxitud para candidaturas por firmas se fue imponiendo sobre la disciplina  interna de los partidos. Aunque en teoría las reformas buscaban que los partidos fueran los protagonistas en todas las elecciones, el efecto de demostración de candidaturas independientes en las ciudades principales no se hizo esperar, al hacerse evidente que la independencia era valorada por la ciudadanía y que la formación de una coalición posterior era posible para asegurar algo de gobernabilidad. Ya vimos que cuando comienza “la ola” de la independencia, lo peor es no subirse en ella. De esta manera, y como muestra la Gráfica 2:

  • En el 2011, el 11 por ciento de los candidatos para las diferentes corporaciones se postuló mediante firmas, pero en el 2015 esta cifra había pasado a 33 por ciento.
  • En el caso de las alcaldías, mientras que apenas el 2 por ciento de los candidatos se inscribió por firmas en el 2011, en 2015 lo hicieron el 9 por ciento. Seis de las principales ciudades eligieron a un mandatario inscrito por firmas y, en algunos casos, con el apoyo de algún partido o coalición de partidos (Ver Cuadro1).
  • De forma similar, para la elección de gobernadores, mientras que en el 2011 el 8 por ciento de los candidatos estaba respaldado por un grupo significativo de ciudadanos, en el 2015 esta cifra se elevó a 23 por ciento.

  Grupos significativos de ciudadanos inscritos para elecciones
Fuente: Elaboración propia a partir de los datos de la Registraduría Nacional del Estado Civil.

Candidatos por firmas elegidos

Fuente: Elaboración propia a partir de los datos de la Registraduría Nacional del Estado Civil.

En los cuerpos colegiados

Pero en el caso de las asambleas departamentales y la Cámara de Representantes, el porcentaje de candidaturas por firmas es muy bajo (menos del 1 por ciento) (Gráfica 2 y 3).

La diferencia se debe a que, bajo las reglas vigentes, la estrategia de las firmas solo es beneficiosa en circunscripciones pequeñas, donde tanto el número de curules como el umbral sean lo suficientemente bajos.

En el caso del Senado los porcentajes de candidatos por firmas también son irrisorios (Gráfica 3). Esta estrategia solo sería benéfica si existe un gran elector que supere el umbral nacional y tenga la fuerza para arrastrar consigo a otros candidatos (Álvaro Uribe… si no tuviera su propio partido). De otra forma, siempre será más rentable para un candidato individual entrar a una lista con más votos para aumentar sus posibilidades.

Grupos significativos de ciudadanos

Fuente: Elaboración propia a partir de los datos de la Registraduría Nacional del Estado Civil

Un método muy costoso

Las implicaciones logísticas y económicas de la estrategia de firmas no son menores.

Si cada uno de los candidatos presidenciales del 2018 requiere al menos un cincuenta por ciento adicional de las firmas para el aval (386.148), la Registraduría Nacional tendría que revisar más de quince millones de rúbricas. Recoger esta cantidad de firmas es una tarea costosa, que exigirá todo tipo de recursos.

Cuando comienza “la ola” de la independencia, lo peor es no subirse en ella. 

En resumidas cuentas, parecería que en Colombia podemos hablar de dos vías consolidadas de participación que no necesariamente van en contravía. Por un lado, en las elecciones legislativas se han adoptado  mecanismos que buscan disminuir la fragmentación del sistema con alguna efectividad; mientras que, por otro lado, en las elecciones de la rama ejecutiva observamos la explosión del uso de la inscripción por firmas, debido a los incentivos que esta estrategia procura.

Los partidos políticos siguen teniendo presencia en el Congreso, haciendo campaña en las regiones y diseñando sus listas para ganar el máximo número de curules. Al mismo tiempo esperan la decantación de los candidatos a la presidencia, quienes tarde o temprano tocarán a sus puertas. Sabemos lo importantes que son los congresistas para las elecciones nacionales y esta vez no será la excepción.

Debido a la tradición personalista en la política colombiana, antes que alianzas de organizaciones, se formaran coaliciones de individuos difíciles de confirmar, con todo lo que ello implica. Lo que se sacrifica aquí es la responsabilidad colectiva de las organizaciones políticas, que sabrán desprenderse de sus alianzas en el momento que convenga.

Es difícil querer a los partidos, pero aún es más difícil deshacerse de ellos.

* Profesora titular, decana de la Facultad de Ciencia Política, Gobierno y Relaciones Internacionales de la Universidad del Rosario

** Politóloga y estudiante de la Maestría en Políticas Públicas de la Universidad de los Andes, asistente de investigación de la Facultad de Ciencia Política, Gobierno y Relaciones Internacionales de la Universidad del Rosario. 

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Comentarios  

Betty
0 # Las GabelasBetty 18-09-2017 14:53
Lo peor es la fragmentación del sistema democrático, donde los grupos significativos de ciudadanos parecieran no tener ninguna responsabilidad y se les da la gabela de hacer campaña anticipada,romp iendo el principio de igualdad.Bien lo dijo María Jimena Duzán en su columna de la revista Semana sobre un precandidato que de dia funge como ciudadano que recoge firmas y en la noche opera como presidente de un partido político, esas gambetas son las facilitan la corrupción, que pareciera llegó para quedarse en la política.
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Susana Muhamad
0 # Activista PolíticaSusana Muhamad 22-09-2017 18:24
Ese es un uso abusivo de un mecanismo para ser independiente. La recolección de firmas exige logística y recursos, además de la póliza de seriedad, el problema es que los ciudadanos de a pie que quieren hacer política independiente les es díficil organizarse bajo las reglas de las firmas, mientras que este sistema está siendo utilizado por los políticos de siempre.
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Susana Muhamad
0 # Activista PolíticaSusana Muhamad 22-09-2017 18:20
El análisis deja por fuera el requisito de la póliza de seriedad que se ha convertido en un fuerte obstáculo para el surgimiento de candidaturas realmente independientes. Es además un mecanismo que restringe los derechos políticos. Varios grupos queremos hacer una lista independiente al SENADO, solo para participar debemos garantizar 300 millones. Monto que pone una barrera a la participación independiente. Este es realmente el mecanismo de exclusión del sistema, no la logística de las firmas. Hoy los que están usando las firmas no son realmente independientes si no políticos consolidados con trayectoria. El sistema está asfixiado.
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Susana Muhamad
0 # Activista PolíticaSusana Muhamad 22-09-2017 18:22
Se deja por fuera del análisis el requisito de la póliza de seriedad. Este es el mayor obstáculo para que surjan candidaturas realmente independientes. Hoy una lista por firmas requiere una póliza de por lo menos 300 millones de pesos. Los que están buscando firmas son todos políticos con trayectoria. A los ciudadanos del común se nos pone todo tipo de barreras para ejercer nuestro derecho a elegir y ser elegido. Sin esta variable el panorama presentado queda incompleto.
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