Vargas Lleras, o la derecha dura

(Tiempo estimado: 6 - 11 minutos)

Candidato presidencial, Germán Vargas Lleras.

Medofilo MedinaLa candidatura de Vargas Lleras ya tiene el apoyo de los grandes medios -y también el apoyo del Fiscal-. ¿Cuáles son y qué implican las propuestas del candidato que parece haber picado en punta? ¿Será que ahora va a cambiar el panorama político?

Medófilo Medina*

Un antecedente

No hay enemigos a la derecha”.

Esta fue la consigna que Silvio Villegas - un dirigente conservador que encabezaba una corriente a favor del fascismo- formuló en 1936 es decir en el momento de la “Revolución en Marcha”.

Con esta frase Villegas convocaba a la unidad entre todas las corrientes adversas a las reformas que impulsaba el presidente López Pumarejo, para resistirse a ellas por todos los medios.

Esta frase famosa de la época me vino a la memoria a raíz de la disposición que ha mostrado el candidato Vargas Lleras para llegar a una coalición con el senador Álvaro Uribe de cara a las elecciones del 2018.

La “segunda venida”

Firma de los Acuerdos de Paz con las FARC.
Firma de los Acuerdos de Paz con las FARC. 
Foto: Embajada de Colombia en Marruecos 

Hace pocos días los principales medios de comunicación desencadenaron una borrasca mediática para celebrar la segunda venida del candidato a la arena política. Ya el lunes festivo, 16 de octubre, Noticias Caracol le dedicó 27 minutos al hombre que The Economist ha anunciado como próximo presidente de Colombia.

El martes fue la apoteosis: un eufórico y complaciente Arismendi atendió al candidato durante 46  minutos y 15 segundos en el programa Hoy por Hoy de Caracol. El mismo martes, María Isabel Rueda editó en dos páginas enteras de El Tiempo su tertulia de cómplice con Germán Vargas Lleras.

Lo notable del caso no fue el afán publicitario del candidato. Lo peculiar fue la falta de objetividad informativa y la abierta intención proselitista que desplegaron los periodistas y los medios.   

Contra el Acuerdo de Paz

Vargas dijo lo mismo, aun en el detalle, en sus variadas entrevistas, un globo inflado de redundancias con un contenido central: la plataforma político-emocional contra el Acuerdo de Paz entre las FARC y el Gobierno en representación del Estado.

Vargas lanza su candidatura sobre la base de oponerse al Acuerdo, y desde aquí convoca a toda la franja antidemocrática y antihumanística del país.

Gloso aquí la entrevista de El Tiempo, porque en ella se recoge de manera más completa la posición del candidato. La mayor parte del texto se dedica al Acuerdo, y esta frase  cristaliza su visión sobre la paz: “El proceso de paz fue un buen negocio para el país. La desmovilización de una estructura como eran las FARC y la entrega de las armas han sido una gran noticia”. El negocio de la paz se cerró, como cualquier negocio, con la firma. Lo acordado no compromete al Estado y, por supuesto, no obliga a ningún ciudadano.

Vargas lanza su candidatura sobre la base de oponerse al Acuerdo, y desde aquí convoca a toda la franja antidemocrática y antihumanística del país.

Narcotráfico y mentiras

Si bien Vargas concentra su ofensiva en la Justicia Especial para la Paz (JEP), lo hace desde el tema del narcotráfico, que se está configurando como la matriz de pensamiento y de inspiración contra la paz y las reformas.

Aunque se mantienen las invenciones sobre el “castro-chavismo” y la entrega del país a las FARC, el narcotráfico será el elemento central del programa de quienes se niegan a despedirse de la guerra como dispositivo para el mantenimiento del sistema político.

De aquí que en vez de la erradicación manual de los cultivos ilícitos y los programas que buscan hacerla sostenible se reclame la reanudación integral de la fumigación y se desacredite la política de sustitución de cultivos. Vargas Lleras despacha a la ligera hechos como los de Tumaco, con sus muertos y el sufrimiento de familias humildes de cultivadores.

El débil compromiso del Gobierno con los programas que surgieron a partir del Acuerdo de La Habana brinda buenos pretextos para los ataques. Así, se habla de fracasos rotundos de unas políticas, cuando la verdad es que estas aún no se inician o solo lo hacen de manera fragmentaria. El programa de sustitución de cultivos exige una ejecución en gran escala, y en este sentido cabe decir que no ha sido aplicado.

Así mismo Vargas Lleras tergiversa y deforma el sentido y alcance de la JEP, con una serie de afirmaciones desmesuradas. Por ejemplo y con frescura sorprendente, el candidato dijo que “nadie entiende por qué 48 millones quedamos bajo la JEP” (y este en efecto fue el titular de la entrevista). Tras esta afirmación descabellada, el lector sin duda entreverá la verdadera preocupación del jefe natural de Cambio Radical: que esta justicia llegue hasta terceros responsables de crímenes atroces, como empresarios financiadores e inspiradores de acciones del paramilitarismo.

Bajo el eslogan de la lucha contra el narcotráfico, Vargas lanza toda suerte de acusaciones falsas o exageradas en contra de las FARC. Parte de una suerte de ley no escrita, según la cual, en lo tocante a la insurgencia, es posible formular cualquier cosa sin preocupación alguna por los hechos. Si este mentir deliberado no puede justificarse en ningún caso,   resulta aún más inaceptable frente a una organización que está en trance de asumir las reglas del juego democrático.

En la entrevista de El Tiempo, la entrevistadora y el entrevistado ensayan la misma cadencia. Ella pregunta por “…una retaguardia integrada por los disidentes de esa organización (las FARC)”. El responde: “…eventualmente hay un acuerdo tácito entre los que pasaron a la legalidad y los que se quedaron en la ilegalidad”. Lo anterior implica una irresponsabilidad colosal, cuando en diversas regiones se siguen registrando asesinatos de excombatientes, dirigentes sociales y defensores de derechos humanos.

Max Weber señalaba tres cualidades específicas de un político: mesura, sentido de la responsabilidad y pasión. En Vargas lleras, el exceso de pasión anula los otros dos términos.

En su andanada contra la JEP, Vargas engarza la exigencia de que los dirigentes de las FARC no sean habilitados para ocupar cargos de representación popular antes de pasar por ese sistema de justicia. Pero eso sí: su partido y sus amigos en el Congreso están haciendo lo posible para evitar que la JEP comience a funcionar – es decir, para que los exguerrilleros no puedan ir al Congreso. ¡Es un gesto de astucia tan poco imaginativa como perversa!

El encuadre electoral del fiscal general

Campaña presidencial de Germán Vargas Lleras.
Campaña presidencial de Germán Vargas Lleras.  
Foto: Facebook Germán Vargas Lleras

El uso del narcotráfico como argumento en contra de la paz es el cordón que alimenta el entendimiento y la colaboración entre la campaña Vargas Lleras y el Fiscal General de la Nación.  

Poco después de la feria mediática que resumí más arriba, el fiscal Martínez concedió un extenso reportaje a El Tiempo  donde ratificó y complementó lo que ya había dicho ese candidato. Puso en tela de juicio la ruptura de las FARC con este delito y añadió en tono sibilino que “el narcotráfico nos expropia la paz”.

Desde comienzos de su gestión, el fiscal manifestó con sus acciones que usaría su cargo para atravesar el palo a las ruedas del cumplimiento del Acuerdo de Paz. No había pasado una semana en el cargo cuando voló a Estados Unidos y el 6 de septiembre del 2016, tras un encuentro con su homóloga Loretta Lynch, abogó por reanudar las fumigaciones aéreas en Colombia. Acotó entonces que “las formas de erradicación manual que tenemos en el país son un fracaso estruendoso”.

¿Quién entonces podría declararse sorprendido porque el doctor Martínez esté actuando o vaya a actuar como una pieza importante en el tablero de la campaña electoral de Vargas Lleras? Y en relación con el narcotráfico, que es el tema esencial de nuestra relación con Estados Unidos, estos dos dirigentes coinciden en su obsecuencia ante la línea de Washington.

¿Y de la economía qué?

Aunque dijo Vargas Lleras que había pasado meses en estudio profundo, sus “propuestas” en materia económica carecen de consistencia. Eliminar el impuesto al patrimonio,  abolir el 4 por mil sobre las transacciones financieras y fijar el tope del impuesto a la renta en 30 por ciento no resultan ser realistas por razones distintas.

Vargas lanza toda suerte de acusaciones falsas o exageradas en contra de las FARC. 

La revista Semana encuentra que la primera propuesta es innecesaria, porque el impuesto al patrimonio ya no existe (era un gravamen transitorio a punto de vencerse) y que las otras dos son fiscalmente impracticables.

En boca de Vargas Lleras los ataques a la evasión fiscal y la crítica de las exenciones   tributarias parecen obra del humor, porque las políticas neoliberales que propone implicarían un tratamiento aún más favorable de la inversión extranjera y los sectores financieros y empresariales. Ni una palabra sobre el agro, tampoco sobre las políticas sociales.

Quizás el lector se anime al encontrarse con el último subtítulo del reportaje de María Isabel Rueda: “¡La salud!”. En verdad, no se trata de la salud pública, sino de la noticia de que el candidato ha dejado el cigarrillo como parte del control del meningioma. En esto no cabe sino desearle buena suerte al doctor Vargas Lleras.

Nueva etapa de una campaña

Este debut de Vargas Lleras pone en evidencia, en primer lugar, que la campaña presidencial 2017-2018 entró en una nueva etapa. En segundo lugar, que se afianza el modelo de un debate que tendrá que ser el de la confrontación de dos grandes coaliciones: la de los adversarios de la paz y la de los propulsores del cumplimiento de los acuerdos y de las reformas que ellos implican.

Culmino por donde empecé. En 1936, los partidos que defendían las reformas, así como el movimiento sindical y campesino, lograron, gracias a la unidad, que se aprobara la reforma constitucional de ese año y que siguiera avanzando la saga reformista de la Revolución en Marcha. Durante mucho tiempo a la derecha no le fue permitido desencadenar la violencia.

Hoy cabe preguntar con inquietud: ¿a cuál de los campos políticos configurados frente al Acuerdo de Paz podrá inspirar hoy aquella situación histórica?

* Cofundador de Razón Pública. Para ver el perfil del autor, haga clic en este enlace.

 

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Comentarios  

MarcoFidel Hernandez
0 # Una decisión tomada.MarcoFidel Hernandez 30-10-2017 23:28
Para todos es claro que la candidatura del Doctor Vargas Lleras fue la condición de la ruptura Santos/Uribe, eso se llama jugar bien el poker, o mejor, jugar a tres bandas...Como le ha gustado siempre jugar a las élites Colombianas, con cara gano yo, con sello pierde usted, un juego secundado por los jugadores del Pentágono y de la Unión Europea, se trata de hacerle el quite a nueva super potencia China , quien gana terreno en el plano de las inversiones, los proyectos de infraestructura y apertura de rutas comerciales hacia Asia...Esto de las elecciones después de un proceso de negociación ha sido fríamente calculado por los planificadores que traen a cuestas la derrota en Vietnam, Corea del Norte, Los países Africanos y Centro Americanos, no abordan la cuestión del territorio y los anhelos activistas de las Corporaciones multinacionales , desvía la atención en el centro del debate, respetuosamente .
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Gilberto Leyton
0 # magister en ciencias SocialesGilberto Leyton 31-10-2017 00:15
la proxima campaña politica en colombia debe de traer grandes sorpresas, en rigor los ciudadanos estan cansados de tantas preocupaciones insulsas de los politicos inescropulosos
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Rosalia Correa
0 # Cultura Política en Colombia Siglo XXIRosalia Correa 01-11-2017 14:58
Después de las sesudas interpretacione s del profesor Medófilo Medina sobre el discurso de Vargas Lleras y el aporte de sus aúlicos: el Fiscal y los medios (léase Maria Isabel Rueda y Caracol), me he preguntado acerca de las capacidades y disposición política de un significativo porcentaje de compatriotas para responder a la convocatoria que hace Vargas Lleras y a sus explicaciones sobre el proceso de Paz, sin mucho soporte. Ahora bien la ausencia de respuestas concretas por parte del Gobierno nacional, por supuesto que es un peligro para su fracaso. Pero si para Vargas "el acuerdo (fue) un gran negocio" que va a hacer él para generarle utilidades a los colombianos? De eso no dice nada. Cree que desmontando "el negocio", vamos a ganar más utilidades? Sobre todo los campesinos y los que ocupan a granel los cinturones de miseria venidos a la ciudades a escampar de la violencia.
Nooo. Ojalá un significativo número de colombianos, si no aceptó el acuerdo por lo menos piense un poco más el significado de "desmontar el negocio".
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Carlos Ortega
0 # Geólogo MsC GeofísicoCarlos Ortega 02-11-2017 09:53
Interesante análisis del cual destaco por sobre todo la pregunta final del profesor Medina, y la reescribo en mis palabras, será que los candidatos defensores del proceso de paz tienen claro que en estas elecciones, las pretensiones personales no pueden estar por encima de las pretensiones colectivas, mucho me temo que no, si así fuera no importarían encuestas, simplemente en una reunión se solucionaría este asunto; No todos pueden ser presidentes, no todos van a ser presidente, no importa incluso si lo son, lo que realmente se requiere es que tengan la grandeza de hacer una apuesta unificada para salvar este país de la guerra, sin dilaciones, en primera vuelta, como un verdadero equipo defensor de la democracia, ojalá no esperen al último momento cuando ya se haya perdido la esperanza. Si la derecha gana, si esta derecha gana, es una inyección letal para las nuevas generaciones, las que hay que proteger, y sería muy triste concluir que no tenemos un dirigente político capaz de hacer a un lado sus pretensiones individuales para salvar, literalmente lo afirmo, esta dolida patria. Mi respetado profesor Medina, cuando recuerda lo señalado por Weber sobre las cualidades de un político, mesura, sentido de la responsabilidad y pasión, se queda corto, no creo que solo en Vargas lleras el exceso de pasión anula los otros dos términos.
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