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¿Transfuguismo evangélico en el uribismo?

(Tiempo estimado: 6 - 12 minutos)

Campaña por el NO en el plebiscito por parte de Álvaro Uribe Vélez.

Fabian AcunaDesde que se promulgó la Constitución de 1991 los grupos cristianos han tenido cada vez más participación política en Colombia. Han pasado de un partido a otro, y en los últimos años han sido muy cercanos al expresidente Uribe. Ahora se separan. ¿Qué esperar?

Fabián Acuña*

Caminos separados

Hace pocos días uno de los grandes apoyos electorales del uribismo decidió separarse del Centro Democrático.

Se trata del sector cristiano liderado por los pastores Castellanos de la Misión Carismática Internacional, que han acompañado políticamente al expresidente Álvaro Uribe durante  más de una década. Además de aportarle una gran cantidad de votos (de) fieles, algunos de los miembros de esta comunidad han sido elegidos al Congreso o a instancias regionales y locales. Incluso, en las instalaciones de esta iglesia se han realizado los últimos congresos internos del Centro Democrático.

Es relevante revisar la participación política de grupos evangélicos en Colombia.

En relación con esto es relevante revisar la participación política de grupos evangélicos en Colombia y en especial de este grupo cristiano que, de la mano del expresidente Uribe, han tenido participación en la política colombiana de los últimos años. Además, este grupo tuvo un papel protagónico en la campaña del No en el plebiscito de 2016 gracias al discurso de la ideología de género.

Los grupos evangélicos y la política

Ex Presidente Álvaro Uribe junto a los pastores Claudia de Castellanos y César Castellanos.
Ex Presidente Álvaro Uribe junto a los pastores Claudia de Castellanos y César Castellanos. 
Foto: Histórico Presidencia de la República

La Constituyente de 1991 se caracterizó por convocar a diversos sectores políticos. A esta convocatoria acudieron fuerzas tradicionales, grupos de izquierda democrática, los que surgieron como resultado de las negociaciones de paz con las guerrillas a finales de los años ochenta y principios de los noventa y organizaciones étnicas y religiosas distintas del catolicismo.

Como resultado de esto en la Constitución se declaró que “el Estado reconoce y protege la diversidad étnica y cultural de la Nación colombiana”. De esta forma se reconoció a distintos grupos étnicos y a diversos credos religioso que hasta entonces habían sido excluidos. Uno de ellos eran los cristianos.

La primera participación importante en política de grupos cristianos ocurrió en la elección presidencial de 1990 con Claudia Rodríguez de Castellanos como candidata del Partido Nacional Cristiano. Obtuvo el sexto lugar con 33.645 votos. Después, en la Constituyente, los cristianos alcanzaron dos curules en nombre del Movimiento Unión Cristiana.

En adelante, y gracias al sistema electoral colombiano que para entonces estimulaba la dispersión en lugar de la agregación de fuerzas políticas, los cristianos se atomizaron en partidos o movimientos propios que tenían poca comunicación o coordinación entre ellos. Entre estos están el Partido Nacional Cristiano, el Movimiento Unidad Cristiana, Compromiso Cívico Cristiano –del actual senador Jimmy Chamorro– y, más recientes, el Movimiento Independiente de Renovación Absoluta (MIRA) y el movimiento Libres, que en Bogotá presentó candidato a la Alcaldía.         

La representación política de los cristianos ha tomado diferentes direcciones. Inicialmente se presentaron como unidad, en la Constituyente y en las primeras elecciones nacionales; luego, entre 1994 y 2003, tomaron rutas distintas. Algunos líderes formaron sus propias organizaciones políticas, aunque después tendieron a ubicarse en el Partido Liberal.

En relación con esto es importante destacar la presencia de Viviane Morales en el liberalismo. Ella, en nombre del sector cristiano, ha impulsado el referendo contra la adopción de niños por parte de parejas del mismo sexo. De hecho, como condición para participar en la consulta liberal, obligaron a los candidatos a firmar un manifiesto donde se comprometían a respetar y defender a las minorías porque lo contrario era considerado antiliberal, y esto inhabilitó a Morales.

Es difícil entender cómo algunos sectores cristianos, una vez dejaron de ser una minoría excluida y pasaron a tener participación, optaron por excluir a otras minorías.

A pesar de esto, los cristianos hace tiempo participan en el Partido Liberal porque entre conservadores y liberales estos últimos eran más progresistas y permitían la participación de minorías y la libertad de credo, a diferencia del conservatismo católico. Por este motivo es difícil entender cómo algunos sectores cristianos, una vez dejaron de ser una minoría excluida y pasaron a tener participación, optaron por excluir a otras minorías.

Volviendo a las distintas rutas de los evangélicos, con los gobiernos de Álvaro Uribe y la reforma política de 2003 –que a través del umbral promovió la agregación de fuerzas– diferentes organizaciones políticas se vieron obligadas a renunciar a sus personerías jurídicas, entre ellos varios movimientos cristianos. La mayoría de ellos encallaron en la nube de partidos que hacían parte de la coalición uribista, como Cambio Radical, el Partido de la U y otras organizaciones cuestionadas por parapolítica como Colombia Viva y el viejo PIN (hoy Opción Ciudadana).

En 2003 también nació el MIRA como organización política evangélica. Esta organización mantiene algo de independencia crítica –como ellos mismos indican–. Los otros líderes cristianos se ubicaron en partidos más grandes, incluido el Centro Democrático, el más reciente.

Los Castellanos, la política y el uribismo

En todo caso, para entender mejor las diferentes rutas políticas que han tomado las organizaciones cristianas el caso del sector político que lidera Claudia Rodríguez de Castellanos es bastante ilustrativo.

Aludiendo al pasaje bíblico donde Esaú vendió su primogenitura a Isaac por un plato de lentejas, Laureano Gómez acuñó el término “lentejismo” para referirse al comportamiento de los conservadores que colaboraban con gobiernos liberales. Esta práctica se ha extendido y en décadas recientes ha recibido nombres como “cambio de camiseta”, “transicionalismo” o “transfuguismo”, como se conoce la práctica de pasar de un partido a otro o figurar como tradicional y luego fungir como independiente o viceversa.

La iglesia de los pastores César y Claudia Castellanos es una de las más grandes y concurridas del país. Muy temprano su gran afluencia fue apetecida por los partidos políticos que veían en ella posibles votantes. La conciencia de esta influencia los llevó a impulsar su propio movimiento, el Partido Nacional Cristiano, con el que se presentaron a la Presidencia y obtuvieron visibilidad en la arena política.

Claudia Rodríguez de Castellanos también fue congresista por el Partido Nacional Cristiano en 1991 y miembros cercanos a su organización participaron en cargos de elección popular. De este modo comenzaron a extender su influencia política en Bogotá y en distintos departamentos. Después, Rodríguez de Castellanos pasó al Partido Liberal y fue congresista de ese Partido. Desde ese momento se acercó a Álvaro Uribe como copartidario. En el año 2000 se postuló a la Alcaldía de Bogotá, nuevamente como representante del PNC, y obtuvo el tercer lugar con 185.000 votos. Desde entonces su grupo político fue en ascenso.

En el primer gobierno de Uribe se acercó a la coalición oficialista, pero la reforma política la obligó a renunciar a la personería jurídica de su movimiento, por lo cual se alió con uno de los partidos de la coalición. En ese momento el Partido de la U –entonces de Uribe– era incipiente y por eso optó por Cambio Radical, liderado por Vargas Lleras en su primera etapa, cuando era un ferviente uribista. Con el apoyo de este partido su sector político fue avalado para competir en distintos cargos de elección popular.

Por haberse convertido en un apoyo electoral importante, Rodríguez de Castellanos fue nombrada embajadora en Brasil –país con la mayor proporción de evangélicos en América Latina– y cuando volvió a Colombia se postuló nuevamente al Senado con el aval de Cambio Radical.

Este partido apoyó al uribismo en la reforma constitucional que permitía la reelección de  Uribe, pero cuando este optó por tramitar una segunda reelección ocurrió una ruptura –aparentemente irreconciliable– que llevó a Vargas Lleras y a su movimiento a la oposición. En este momento Claudia Rodríguez y su grupo político quedaron atrapados en la oposición sin quererlo. Así tuvieron que esperar hasta la reforma política de 2009, con el parágrafo transitorio que autorizaba el transfuguismo sin sanción por tres meses, para  salirse de Cambio Radical y reubicarse en el Partido de la U, que para ese entonces era de Uribe.

Una vez en el Partido de la U, el movimiento de Rodríguez de Castellanos apoyó a Santos cuando era candidato uribista. Cuando comenzó el distanciamiento entre Santos y Uribe quedaron atrapados nuevamente en un sector que se apartó de su principal faro político -el expresidente-. Por este motivo tuvieron que salir del Partido de la U y, leales al uribismo, acompañaron la formación del Centro Democrático. Con esto lograron estar cerca del expresidente y no afiliados a partidos ni liderazgos intermedios como hasta entonces.

Finalmente, en los últimos meses se ha hablado bastante de la influencia de los grupos cristianos en el triunfo del No en el plebiscito. Es evidente que el argumento de la ideología de género fue una estratagema de engaño –reconocida por sus autores– para “sacar al pueblo a votar berraco”, y los cristianos ayudaron a difundir esta idea afirmando –sin leer– que el Acuerdo de paz destruía a la familia. Desde los púlpitos se pregonaban reflexiones e invitaciones para que los feligreses votaran masivamente en contra del Acuerdo y en obediencia a sus pastores.

La iglesia de los pastores César y Claudia Castellanos es una de las más grandes y concurridas del país.

Desde luego, no todas las fuerzas políticas cristianas estaban en contra del Acuerdo. El MIRA y Cruzada Cristiana acompañaron al Gobierno, otras se declararon neutrales, pero los carismáticos y quienes eran cercanos al expresidente se opusieron de manera férrea al Acuerdo, tanto que, ante el resultado adverso, el Gobierno invitó a líderes cristianos a presentar sus propuestas para construir un nuevo acuerdo que incluyera sus reivindicaciones.

El divorcio

Creyentes de la iglesia evangélica.
Creyentes de la iglesia evangélica.  
Foto:  Municipalidad de Caleta Olivia

Después de toda esta historia sorprende que hace pocas semanas el sector político liderado por la exembajadora Claudia Rodríguez de Castellanos haya presentado su renuncia al Centro Democrático. Entre las razones que da la prensa se encuentran el desacuerdo de los Castellanos con la manera como el expresidente Uribe marginó a Oscar Iván Zuluaga de la contienda por la precandidatura del partido a la Presidencia y el hecho de que este grupo cristiano venía pidiendo más lugares en la lista del Congreso en 2018 que no le fueron concedidos por el expresidente. En todo caso, la razón real no la conocemos.

Lo que es cierto es que entre las diferentes modificaciones que se hicieron en el segundo Acuerdo de paz se incluyó el punto 2.3.1, que permitía la restitución de la personería jurídica a aquellos partidos que la habían perdido. Una vez Claudia Rodríguez se apartó del Centro Democrático se dirigió al Consejo Nacional Electoral para pedir la restitución de la personería jurídica del Partido Nacional Cristiano, acudiendo al Acuerdo que tanto criticaron. El CNE todavía debe responder el gran número de requerimientos que recibieron como resultado de este punto del Acuerdo, entre ellos el del PNC.

Los múltiples partidos y etiquetas por los que han pasado los cristianos, y en especial este grupo político, el escenario incierto tras salir del uribismo, los rumores de acercarse nuevamente a Vargas Lleras y la incertidumbre ante la restitución de la personería dejan poco claro el lugar que ocuparán en las próximas elecciones. Seguro pronto tendremos una respuesta.

* Docente investigador de la Facultad de Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales de la Pontificia Universidad Javeriana.
@acuna_fabian

 

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Comentarios  

Juan
0 # correcciónJuan 06-12-2017 11:09
MIRA nació en el 2000, no en el 2003.
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