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La revocatoria de Peñalosa: ¿expresión ciudadana o juego sucio de la oposición?

(Tiempo estimado: 5 - 10 minutos)

Pronunciamiento del Alcalde Enrique Peñalosa sobre la revocatoria.

Efrain_SanchezEl Consejo Nacional Electoral hundió el proceso contra el alcalde de Bogotá, y esto lleva a examinar los absurdos de la ley que reglamenta este supuesto mecanismo para que los ciudadanos participen en encauzar los destinos de la ciudad donde viven.    

Efraín Sánchez*

El fallo

Tras un año de campaña para revocar al alcalde de Bogotá Enrique Peñalosa, el Consejo Nacional Electoral (CNE) acogió los argumentos del magistrado Emiliano Rivera y ordenó abrir una investigación administrativa al Comité “Unidos Revocamos a Peñalosa” por preguntas irregularidades financieras.

Según un informe del Fondo Nacional de Financiación Política (FNFP), el Comité violó los topes financieros y presentó informes contables irregulares que incluían facturas a nombre de empresas inactivas, transacciones no registradas en los libros contables y cheques registrados como donaciones que en realidad estaban destinados a otras organizaciones.

Aunque el proceso de revocatoria no se ha suspendido formalmente, la decisión del CNE le quita casi cualquier posibilidad de hacerse realidad. Lo más probable es que Peñalosa pueda culminar su mandato. Independientemente del desenlace que tenga este episodio, vale la pena preguntarse sobre el papel que la revocatoria juega en nuestro sistema político: ¿realmente funciona como un mecanismo de participación ciudadana o, por el contrario, opera como un instrumento del juego político colombiano?

Tres requisitos

Marcha a favor de la revocatoria del Alcalde Enrique Peñalosa.
Marcha a favor de la revocatoria del Alcalde Enrique Peñalosa.   
Foto: Twitter @DanielBejarano_

Según el Artículo 103 de la Constitución, la revocatoria del mandato - junto con el voto, el plebiscito, el referendo, la consulta popular, el cabildo abierto y la iniciativa legislativa- constituye un mecanismo de participación del pueblo. El Artículo 6 de la Ley 134 de 1994 lo define como “un derecho político, por medio del cual los ciudadanos dan por terminado el mandato que le han conferido a un gobernador o a un alcalde”.

Se trata entonces de un instrumento jurídico del que los ciudadanos pueden valerse para revocar a los mandatarios locales que no satisfagan sus expectativas.

Por lo tanto, la revocatoria es un mecanismo que puede ser empleado por la oposición para deshacerse de su enemigo político.

Sin embargo, los requisitos necesarios para proceder a la revocatoria resultan sumamente problemáticos. En esencia son tres:

  1. La revocatoria procederá siempre y cuando haya transcurrido no menos de un año contado a partir del momento de la posesión del respectivo mandatario.
  2. La solicitud de convocar a votación para la revocatoria deberá precisar las razones de “insatisfacción general de la ciudadanía o incumplimiento del programa de gobierno” que le sirven de sustento.  
  3. La revocatoria sólo podrá ser solicitada por un número de ciudadanos superior al 40 por ciento del total de votos válidos emitidos en la elección del respectivo mandatario. El mecanismo para demostrar este número es la recolección de firmas.

Peñalosa fue elegido por 903.764 votos, y por lo tanto el número mínimo de ciudadanos que podían pedir el llamado a votaciones para la revocatoria era de 361.505. Uno de los comités que se formaron para la campaña de revocatoria, “Unidos Revocamos a Peñalosa”, entregó a la Registraduría 706.708 firmas, de las cuales esta entidad avaló 473.700. Más que suficientes.

Legislación absurda

Es importante mencionar que no cualquier ciudadano puede firmar una solicitud de esta clase. Según la ya citada Ley 134, la revocatoria del mandato se basa en el principio de que existe “una relación directa entre electores y elegido según la cual solo quien ha participado en la elección de un funcionario tiene el poder de removerlo de su cargo”, es decir que sólo pueden firmar aquellos que votaron en la elección. Esto no fue tan difícil de lograr en el caso de Peñalosa, pues el total de votos fue de 2.729.902.

¿A qué sectores políticos pertenecían quiénes firmaron la solicitud de revocatoria de Peñalosa? Es imposible saberlo a ciencia cierta, pero un análisis de los promotores de la campaña de revocatoria y quienes los apoyaron nos da una idea. Los promotores de la revocatoria estaban organizados en tres “comités” llamados “Revoquemos a Peñalosa”, “Unidos Revocamos a Peñalosa” y “Bogotá Mejor sin Peñalosa”.

  • El comité “Revoquemos a Peñalosa” contó con el apoyo de la Unión Patriótica, Marcha Patriótica y Progresistas, así como de algunos congresistas de Alianza Verde, el Polo Democrático y el Partido de la U.
  • Por su parte, el comité “Unidos Revocamos a Peñalosa" tenía el apoyo de la Central Unitaria de Trabajadores (CUT) y los sindicatos de la Empresa de Teléfonos (Sintrateléfonos y Atelca), la Asociación Distrital de Educadores y Sintraemsdes, del Acueducto, la Asociación Colombiana de Estudiantes “y organizaciones de vendedores ambulantes y de defensa de la Van der Hammen”.
  • El comité “Bogotá Mejor sin Peñalosa” estaba liderado por el político César Augusto González.

Evidentemente, todos los impulsores de la revocatoria pertenecen a la oposición del gobierno de Peñalosa. Por lo tanto quienes firmaron probablemente son opositores de Peñalosa desde antes de que asumiera la alcaldía. Es posible que la mayoría de firmas recolectadas correspondan a las 498.718 personas que votaron por Clara López o a las 778.050 que lo hicieron por Rafael Pardo.

Los promotores de la revocatoria de Peñalosa y quienes les dieron su respaldo y firmaron desearían haberlo hecho desde antes de que el alcalde se posesionara.

Permitir que firmen sólo quienes votaron en las elecciones constituye un fallo de la legislación que regula la revocatoria, pues no garantiza que exista la “relación directa entre electores y elegido” ya que generalmente son los opositores los que firman la revocatoria y, es de esperarse que estén insatisfechos con lo que hace el mandatario incluso si es bueno.

Si bien el motivo principal que puede aducirse como justificación de la solicitud de revocatoria es “la insatisfacción general de la ciudadanía”, la revocatoria no necesariamente muestra una insatisfacción general, pues la mayoría de los que firman son opositores del mandato en cuestión independientemente de que sea bueno o malo.

Por lo tanto, la revocatoria es un mecanismo que puede ser empleado por la oposición para deshacerse de su enemigo político.

Otro motivo que justifica la solicitud de revocatoria es “el incumplimiento del programa de gobierno”. Esto carece de sentido al aplicarlo a nuestro sistema político, pues en Colombia el primer año de todo gobierno municipal es el último año de vigencia del Plan de Desarrollo del gobierno anterior. Es decir, que en el primer año de Peñalosa el Plan de Desarrollo que funcionó no fue el de “Bogotá Mejor para Todos”, sino el de “Bogotá Humana”.

En nuestro sistema político, lo único que puede hacer un mandatario después de posesionarse es introducir algunos ajustes para que su plan de gobierno no sea tan incompatible con el del periodo anterior. ¿Puede revocarse a un alcalde por no cumplir con los deseos y promesas del alcalde anterior? Ciertamente no.

Esto invalida el requisito de que “la revocatoria del mandato procederá siempre y cuando haya transcurrido no menos de un año, contado a partir del momento de la posesión del respectivo mandatario”. Lo cierto es que los promotores de la revocatoria de Peñalosa y quienes les dieron su respaldo y firmaron desearían haberlo hecho desde antes de que el alcalde se posesionara. Como afirmó Leonardo Puentes, uno de los líderes de la campaña contra Peñalosa, y quien fuera también uno de los gestores de la campaña “Petro no se va”, el proceso comenzó en noviembre de 2015, dos meses antes de la posesión del mandatario.

En realidad, la revocatoria del mandato solo procedería cuando haya transcurrido un tiempo razonable para ver si el alcalde cumple o no cumple lo que prometió, si su administración es buena para la ciudad. Los argumentos centrales de los promotores de la revocatoria son la venta de la Empresa de Teléfonos de Bogotá (que no ha podido concretarse, pese a la autorización del Concejo), el proyecto de metro elevado (que no ha comenzado a construirse), el proyecto de Transmilenio por la séptima (que aún no es una realidad), y la urbanización de la Reserva van der Hammen (que está en veremos por las múltiples discusiones al respecto).

Otros motivos, que no han logrado constituirse en argumentos para una revocatoria son las alzas en Transmilenio, la inseguridad (campo en el cual Bogotá ha logrado indudables avances), el nuevo modelo de salud (todavía es temprano para saber si es bueno o no) y el nuevo sistema de aseo, que comenzó con pésimos augurios, pero al cual es prematuro condenar.

¿Quién sale ganando?

Recolección de firmas por la revocatoria a Peñalosa
Recolección de firmas por la revocatoria a Peñalosa
Foto: Consejo Nacional Electoral

Finalmente, habría que decir que la caída de la revocatoria da evidentemente un respiro a Peñalosa, pero no es muy claro que sea tan favorable a las pretensiones presidenciales de Petro, como algunos afirman. Es cierto que Petro puede capitalizar el descontento de la ciudadanía con el Consejo Nacional Electoral, las clases dominantes y el sistema político en general. Pero, como hemos visto, se trata del descontento de la ciudadanía opuesta por principio a Peñalosa, que seguramente iba a votar por Petro de todos modos en las elecciones presidenciales.

*Sociólogo y doctor en Historia Moderna Latinoamericana por la Universidad de Oxford.

 

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