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La primera vuelta: cómo llegamos y en qué quedamos

(Tiempo estimado: 8 - 15 minutos)

Duque declarando su victoria en la primera vuelta.

Hernando Gomez BuendiaFue un “todos contra Petro” (más un reflujo final de “ni Duque ni Petro”), que sin embargo hará que Duque gane en la segunda vuelta.

Hernando Gómez Buendía*

Lo esencial     

Esta vez, en lo esencial, se cumplieron las encuestas: Duque se medirá en segunda vuelta contra Petro. La sorpresa evidente fue el repunte de Fajardo, mientras que Vargas y De la Calle sacaron tan pocos votos como se había anticipado.   

Digo que en lo esencial las encuestas acertaron porque:

  • Se mantuvo el orden que ellas habían previsto entre los cinco candidatos.
  • Con la notoria excepción de Fajardo, cada candidato obtuvo casi exactamente el porcentaje de votación que en promedio anunciaban los sondeos de los últimos dos meses. 
  • Duque y Petro ocuparon los dos únicos lugares que importaban en esta primera vuelta -pero Duque no logró la mayoría absoluta y por lo tanto habrá segunda vuelta-.  
  • Es más: el casi empate entre Petro y Fajardo hace todavía más probable que el ganador en la segunda vuelta sea Duque – como dicen las encuestas-.

Pero mi interés no es por supuesto defender las encuestas, sino entender las razones que hoy nos llevaron a votar como votamos. Solo que la principal –si no la única- fuente de información objetiva para explorar esas razones son… las encuestas.       

Un camino accidentado

Tarjetón “Gran consulta por Colombia”
Tarjetón “Gran consulta por Colombia”
Foto: Registraduría Nacional del Estado Civil

Éstos entonces son los hechos principales que pueden inferirse de las 47 encuestas de cobertura nacional que fueron divulgadas entre el 22 de marzo del 2017 y este 18 de mayo (la fecha límite para el efecto): 

  1. Hasta diciembre del año pasado, los electores se mantuvieron apáticos, dispersos y aun erráticos.
  2. Sin embargo Vargas Lleras punteaba en los primeros meses y Fajardo en los últimos meses del 2017 (sin que ninguno se acercara siquiera a mayoría decisiva), mientras que Petro típicamente ocupaba el segundo lugar (con alrededor de 13 por ciento de intención de voto).       
  3. En enero de este año no hubo encuestas, pero en febrero la popularidad de Petro aumentó a un promedio de 21 por ciento.
  4. Con un pequeño desfase, la preferencia conjunta por los tres precandidatos del No (Duque, Ramírez y Ordóñez) saltó de 13 a 31 por ciento (un aumento porcentual dos veces y media mayor que el de Petro).
  5. El 3 de marzo Duque tuvo un salto impresionante: de 9,2 por ciento (promedio de febrero) a 22 por ciento, que se mantuvo en las otras dos encuestas previas a la consulta del 11 de ese mes.  
  6. Cuando el 20 de marzo se reanudaron las encuestas, Petro seguía cerca de donde estaba antes de la consulta (24 por ciento), y a partir de esa fecha aumentó levemente (para un promedio de 26 puntos en los dos últimos meses).

La permanencia de Petro en 24-28 por ciento ya de por sí sugería que este candidato tiene un techo máximo de votación, y que le sería muy difícil ganar en segunda vuelta. Es lo que hoy ratificaron las urnas con el 25,1 por ciento para Petro, cuyo techo parece ser infranqueable.

  1. Duque en cambio saltó del 22 por ciento pre-consulta al 40 por ciento para el 20 de marzo, y después se mantuvo en un promedio de 37 puntos: es casi exactamente, como dije, lo que hoy obtuvo en las urnas (39, 2 por ciento).      
  2. Fajardo se sostuvo de manera consistente en el primer o el segundo lugar hasta el 28 de febrero pasado. En marzo sin embargo retrocedió desde el 14,5 por ciento que traía este año hasta el 10,6 por ciento promedio de marzo. Pero en abril comenzó a recuperarse (12, 2 por ciento promedio) y en mayo logró un promedio de 15,7 por ciento.

La sorpresa de Fajardo no fue entonces tan sorpresa: como diría el propio candidato, “venía subiendo la loma y recortando distancia”. 

Sin embargo es sorprendente que Fajardo pasara de ese 15,7 por ciento al 23,7 por ciento de hoy. La explicación que sugieren las cifras es bien interesante: como todos los otros candidatos tuvieron casi exactamente los porcentajes que anunciaban las encuestas, los 8 puntos adicionales de Fajardo (un millón y medio de votos) habrían provenido de los indecisos hasta último momento (es lo que llamo el “contraflujo” que impulsó a Fajardo).

  1. Los coleros:
  • Vargas Lleras cayó en las encuestas desde agosto del año pasado y tuvo otro retroceso hacia febrero, para situarse en 8,5 por ciento promedio en el tramo final de la campaña.
  • De la Calle estuvo mal desde el principio (su récord fue de 12 puntos) y tendió a decaer en la recta final (cerca de 3 por ciento).

El hito

Los hechos anteriores convergen hacia un hito que marcó la campaña y que es bueno ilustrar someramente. El hito fue la jornada del 11 de marzo.

Dije que al comenzar la campaña los electores estaban “apáticos, dispersos, erráticos”, y es lo que muestra la Gráfica siguiente sobre la evolución de las preferencias entre el momento de iniciarse las encuestas y febrero de este año (nótese en especial el porcentaje de los indecisos- línea verde-):   

evolución de las preferencias entre el momento de iniciarse las encuestas y febrero de este año

Pero la situación cambió radicalmente a raíz de las consultas del 11 de marzo. Como indica la Gráfica de abajo, las preferencias se cristalizaron y las distancias entre candidatos se mantuvieron prácticamente constantes: Duque en 35-40 por ciento, Petro en 24-28, Vargas cerca del 8, De la Calle por debajo de 5 – y Fajardo mejorando gradualmente.  

intención de voto 11 de marzo

Los por qué

Aunque el lector habrá sacado o sacará sus conclusiones de los hechos anteriores, yo diría que “el secreto” fue el repunte de Petro hacia febrero, que disparó a Duque en la consulta y de pasó acabó con los otros candidatos. La “sorpresa” fue el reflujo hacia Fajardo de los indecisos hasta el último momento.

Pero vamos al principio. La apatía y dispersión inicial de la gente se debió en mi opinión a que esta vez no funcionó ninguno de los dos mecanismos que pueden mover el volumen suficiente de votantes: partidos con seguidores o mensajes cautivantes.

  • Con excepción de la FARC, ningún partido grande ni pequeño fue capaz de escoger su candidato desde adentro, sino que todos acudieron a encuestas de opinión, recolección de firmas, consultas populares o adhesiones a terceros. Los partidos entonces no arrastraron sino que fueron arrastrados. 
  • Ni siquiera a estas alturas sabemos bien cuál fue (cuál es) el tema de estas lecciones – y por tanto no son claras las ideas que movieron la opinión-. El Acuerdo de paz o su “implementación”, la corrupción, Venezuela, el descontento, la impunidad, el hambre, la minería, la cuestión agraria, la educación… fueron vistos como el tema por algunos votantes, pero nadie pudo precisar el quid de la discordia entre los ¿dos? bandos de la “polarización” que tanto se menciona.

Al principio se creía que ese quid iba a ser el acuerdo con las FARC, pero el tema no pegó (por eso De la Calle nació muerto) y después se fue enredado o diluyendo (Odebrecht, Maduro, la mala situación económica…). Hasta que apareció Petro.

Y el miedo se encargó de lo demás: muchos votantes corrieron a refugiarse en la opción que estaba a mano, el "N.N." que les dijo Uribe (el gurú de la opinión), el anti-Petro que por cosas del destino figuró en el tarjetón, y desde entonces cada uno se resignó a votar por el que ellos mismos convirtieron en el seguro más seguro contra Petro: “votar por De la Calle/ o por Vargas…/ o por Fajardo es dividir el voto y exponernos a que gane Petro”. Fue un TOCONPETRO, todos contra Petro.

Y por su parte Petro, que ha sido el campeón de la imagen negativa, se siguió sosteniendo sobre el miedo a Uribe y a la derecha dura que hay detrás, debajo, encima y alrededor de Duque.

Pero la historia no se quedó ahí: muchos de los que no pudieron digerir a Duque ni a Petro optaron finalmente por Fajardo…y casi que lo llevan a segunda vuelta, donde además habría sido el ganador -según dicen las encuestas-. Lo cual ya es parte, a mi juicio, lamentable, de la historia que no fue.   

El accidente

Elecciones presidenciales.
Elecciones presidenciales.
Foto: Municipio de Neiva

Es un misterio y un encanto de la Historia la coincidencia que suele darse entre las fuerzas profundas y los accidentes que parecen triviales pero que acaban de confirmar su rumbo.

Los colombianos andábamos en búsqueda de una polarización que recoja y supere la que produjo el Acuerdo de paz, y el incidente que la concretó fue el resultado de una coincidencia: por una parte dos –y solo dos- de las cinco coaliciones no habían logrado escoger su candidato y tuvieron que llegar a las consultas del 11 de marzo, pero por otra parte los medios para entonces se habían encargado de asustar con el fantasma de Petro.

Nadie previó en efecto que una mezcla entre las votaciones parlamentarias y dos consultas para escoger los candidatos faltantes se convirtiera en la vuelta decisiva de estas elecciones. Nadie lo previó:  

  • La consulta de la izquierda se había pensado como un simple formalismo, la manera de que Petro se mostrara generoso y dispuesto a hacer equipo; incluso para Petro era un estorbo al distraerlo en competir con un rival a quien tildó de “nimio” y “marginal”.   
  • En la derecha se creía que la demora iba a ser “fatal” y Ramírez se oponía a la consulta, pero Uribe y Pastrana no lograron encontrar otro camino.   

Los dos bloques sin embargo resultaron premiados por su propia demora en decidir, y este premio fue obra de los medios- encabezados, cómo no, por Semana- que en vísperas de elecciones y sin el mínimo rigor estadístico, exageraron los resultados de dos entre las seis encuestas del momento donde Petro iba adelante (en todas las demás el puntero era Fajardo).  

Los colombianos andábamos en búsqueda de una polarización que nadie tenía clara hasta que la encontramos de rebote: a partir de este momento y durante tres semanas (por lo menos), esa polarización será Petro contra Duque o Duque contra Petro, o por mejor decir, lo que cada uno de nosotros se imagina que representan o harían Duque y Petro. 

Dos disfraces

Tarjetón de la primera vuelta
Tarjetón de la primera vuelta
Foto: @Anyelik

Eso no quiere decir que Duque no sea de derecha o Petro no sea de izquierda: Duque es pro-militar, pro-empresarios, pro-gringo, mientras que Petro es…todo lo contrario.

Es más: Duque y Petro encarnan a su modo dos visiones opuestas sobre el modo de arreglar a Colombia, y sus simpatizantes respectivos tienen valores y perfiles diferentes.     

Pero sí quiere decir que ante la dispersión de los votantes, Duque y Petro hicieron –y harán- lo posible para esconder sus creencias profundas, en una especie de doble mensaje: uno para los fervorosos que saben quién es el candidato, y otro “políticamente correcto” para que no se espanten los del centro.

-Duque no necesita disfrazarse demasiado porque su jefe es sumamente popular, porque Colombia es un país de derecha, y porque el ideario de derecha es muy sencillo (“tradición, familia, propiedad”). Pero aun así ha tenido que proyectar dos imágenes:      

  • La de independencia (“no soy un títere”) de Uribe (quien no apareció en las plazas), con la moderación que se sigue de ser joven, ser amable, decir que es de “extremo centro”, que no hará “trizas” el Acuerdo, o hasta de ser tildado de “santista” por los duros de su propio partido. 
  • La de irrestricta lealtad a la persona sin la cual Duque sencillamente no sería nadie, como se vio en el concurso de lambones para escoger al candidato del Centro Democrático, y en la adopción subsiguiente de posiciones más y más duras en las últimas semanas (“reformas” que sí harán trizas el Acuerdo, fumigación que prometió a Estados Unidos, mano dura frente a todos los conflictos, no a la dosis personal que antes defendía, no al matrimonio gay, cárcel para Maduro y, por si falta hiciera, embajada en Jerusalén al lado de las de Trump, Paraguay y Guatemala).         

-Gustavo Petro fue -y seguirá siendo- todavía más ambiguo, por la buena razón de que el “centro-izquierda” es harto más disperso o gaseoso que la derecha en Colombia:

  • La inclinación ideológica de Petro es evidente desde el M19, el Polo o “progresistas” hasta el reciente intento de pactar una candidatura unificada de la izquierda, y se extiende también a sus propuestas de eliminar las EPS (y pasarnos a hospitales públicos), “liquidar Icetex” (la universidad será gratis), rebajar el IVA y acabar Datacrédito (para dicha de consumidores y deudores), no subir la edad de jubilación (aunque es inevitable), y poner a los latifundistas ante el dilema de pagar impuestos o vender barato.  
  • Pero el disfraz burdo de Petro es salir a estas alturas de la vida como el candidato Verde. Asediado por el fantasma de Chávez y Maduro, el exalcalde optó por dar la voltereta y encontrar que el petróleo fue la causa de todos los males que padecen Venezuela y la Colombia de Uribe, Santos, Duque y Vargas Lleras. Es una deshonestidad intelectual que sin embargo asusta menos que ser izquierdista.   

La charada que se viene para estas tres semanas y que nos va a enredar por igual a candidatos y a votantes es algo así como “ni lo uno ni lo otro, sino todo lo contrario”.   

Tres alcances

De todo lo anterior inferiría yo dos conclusiones que aprieto en una frase y que el amable lector, si le interesa, podrá explayar un poco en mis columnas de El Espectador:

  • Que estamos escogiendo entre dos males, y
  • Que de las cinco soluciones que teníamos, nos quedamos con las dos más ramplonas.

…Y sin embargo los votos de adelante, de los que creen en el derecho para que haya convivencia (De la Calle) y en el saber para que haya progreso (Fajardo), se mantuvieron en el 30 por ciento de siempre: el papel y el espacio de esta minoría va mucho más allá del día de elecciones.      

*Director y editor general de Razón Pública. Para ver el perfil del autor, haga clic aquí.

 

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Comentarios  

Enrique Fratini
0 # RamplónEnrique Fratini 28-05-2018 11:46
No comparto el calificativo de propuestas ramplonas, hay claridad de que son dos puntos de vista diferentes, en particular Petro hace una buena sustentación de su propuesta, que por triviales razones no gusta a quienes someten y son felices estando sometidos. La sociedad colombiana siempre ha sido ramplona, solamente vasta con mirar el proceso de independencia de 1810, dirigentes de la época como Tadeo Lozano tenían dudas si se debía seguir sirviendo a España o a Francia.
Hoy en día la situación solamente ha cambiado los personajes, mas no las ideas, similarmente ocurre en otros países latinoamericano s con muy pocas excepciones, seguimos sometidos a alguien de afuera y a alguien de adentro, parece lejano el día en que tengamos pensamiento libre, nos gusta que nos sometan, que nos manden, vivir de las limosnas que arrojan los gobernantes de turno, no se si alguna vez me tocará una Colombia mas justa y mas equitativa, pero ahora es el momento de liberarnos al menos de los verdugos locales y encaminar nuestro rumbo por caminos distintos que dignifiquen al puebo, y cuando digo pueblo me refiero a esa masa irredenta oprimida y explotada.
Desde esta modesta posición hago un llamado a la sensatez, a la cordura, a la reflexión y a dirigir nuestros pensamientos y nuestras acciones en busca de un futuro mejor.
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edward ortiz
+1 # Dos Malesedward ortiz 29-05-2018 17:00
Encasillar a Petro como mal me parece hilar muy fino, no ha gobernado nunca la izquierda. Uribe si es como Milosevic que potencio el miedo para beneficio de su proyecto politico.
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