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El gobierno de Duque y el Congreso: relación novedosa y sorprendente

(Tiempo estimado: 5 - 9 minutos)

Presidente electo Iván Duque.

Javier DuqueAl revés de lo que muchos esperan o se temen, el gobierno que viene podría ser más estable y menos imponente que sus predecesores. Aquí están los porqués.    

Javier Duque Daza*

Una idea equivocada

Los gobiernos divididos (presidente de un partido y mayorías del Congreso de partidos diferentes) pueden gozar de más estabilidad política y ser más moderados de lo que suele oírse. En efecto:

  • Si el presidente tiene mayorías o puede fabricarlas mediante coaliciones, también le es posible imponer sus proyectos y políticas, estableciendo acuerdos con sus socios. Es la llamada “aplanadora del Gobierno”, que relega las minorías a una oposición ineficaz.
  • Los gobiernos que así logran imponerse hacen que los partidos excluidos de su espacio natural deliberación, se radicalicen y aumenten la polarización, llegando incluso a convertirse en resistencia y recurrir a la política de la calle.

Uribe y Santos: dos imponentes y polarizantes

Presidente Juan Manuel Santos.
Presidente Juan Manuel Santos.    
Foto: Presidencia de la República

Los gobiernos de Uribe (2002-2010) y de Santos (2010-2018) fabricaron coaliciones aplastantes para imponer sus agendas a punta de incentivos para los congresistas. El resultado fue polarizar las posiciones, especialmente en lo tocante a las negociaciones con actores armados ilegales.

  1. Las coaliciones del Uribismo y de la Unidad Nacional fueron de mayoría en ambas cámaras. Pero no mayorías partidistas sino agregación de partidos y congresistas cazadores de rentas. El Ejecutivo acabó por depender de los políticos para sacar adelante sus propuestas, lo cual convierte cada legislatura en una arena de negociación alimentada con cargos públicos, el servicio exterior, contratos y partidas presupuestales.
  2. En esta agregación estuvieron presentes el Partido Conservador (PC), el Partido de la U, Cambio Radical (CR) y Opción Ciudadana. Antes de la reforma política de 2003 aplicada para Congreso desde 2006 y de los procesos por parapolítica se habían dado macro-coaliciones cuyos integrantes a menudo acabaron en las cárceles.
  3. Sobre la base de estas coaliciones ambos mandatarios sacaron adelante sus procesos de paz: Uribe con las AUC y Santos con las FARC. Uno y otro aprobaron reformas tributarias regresivas, mantuvieron un modelo económico, reprodujeron la desigualdad, nadaron en la impunidad y flotaron sobre la corrupción. Gobiernos basados en coaliciones de políticos depredadores de recursos públicos.
  4.  En ambos casos las “aplanadoras legislativas” convirtieron a la oposición en bancadas deliberativas pero impotentes e incluso fue objeto de persecución:

Además de las minorías indígenas y afrodescendientes, el Polo Democrático Alternativo (PDA) y el Partido Liberal (PL) fueron la oposición al presidente Uribe. El gobierno persiguió y descalificó a sus dirigentes, llamándolos incluso “terroristas de civil”, los asoció con las guerrillas e interceptó sus comunicaciones. Llegó al extremo de atacar a las altas cortes, calificándolas como “directorio de la oposición”.

Se recuerda a la bancada de los que “dijo Uribe” con cartelones que rezaban: “Soy opositor, no criminal”. Entre la paradoja y el cinismo.

Bajo el gobierno Santos el uribismo quedó relegado a la condición de minoría y ejerció una oposición muy radical. Uribe y sus círculos de apoyo recurrieron a la crítica per se, personalizaron sus ataques en el presidente Santos, criticaron a sus aliados, distorsionaron los hechos, manipularon información y multiplicaron las falsas noticias.

A Uribe se le vio en marchas “populares”, megáfono en mano arengando contra el gobierno “castrochavista” y la “oligarquía comunista”. Por esta vía sacaron magra ventaja en el plebiscito por la paz y recapturaron la presidencia.

Le recomendamos: Uribe ¿Marchando hacia la victoria?

Una estrategia común de la oposición en los dos gobiernos fue retirarse con frecuencia de las votaciones en el Congreso. Se recuerda a los congresistas del PDA con tapabocas retirándose y a la bancada de los que “dijo Uribe” con cartelones que rezaban: “Soy opositor, no criminal”. Entre la paradoja y el cinismo.

Cuadro 1. Coaliciones de gobierno 2002-2018

De estos gobiernos “aplanadores” resultó la radicalización del uribismo, que por eso se corrió más y más a la derecha, incorporó nuevos sectores y se dedicó a recapturar el poder en 2018 –cosa que logró en medio de la fragmentación de los alternativos y la debacle de los partidos tradicionales-.

Hacia un nueva dinámica

Ex presidente Álvaro Uribe Vélez.
Ex presidente Álvaro Uribe Vélez.
Foto: Wikipedia

Las elecciones de 2018 reconfiguraron el panorama partidista y abrieron el espacio para una inédita correlación de fuerzas políticas. Hemos pasado de un modelo bipolar (coalición oficialista-oposición), a una triada integrada por coalición oficialista-oposición-tercero flotante.

  • La coalición del nuevo gobierno está formada por el Centro Democrático, el Parido Conservador (PC), el PL, Colombia Justa Libres, MIRA y Opción Ciudadana.

Duque cuenta por tanto con 53 senadores (49 por ciento del total) y 92 representantes (54 por ciento). Mayorías suficientes para aprobar las leyes o actos legislativos en Cámara y cuasi-mayorías en el Senado.

Pero por primera vez bajo los últimos cinco gobiernos, la llamada “aplanadora” oficialista depende de otros partidos. Sin vocación del poder y desplazados de su vieja preminencia, el PC y el PL se mantienen como partidos rémoras o adheridos a un partido mayor, viviendo de sus expensas y de los residuos de poder.

Aunque se encoge más y más, el PC ha sido parte de las cinco coaliciones de gobierno desde el año 2002.

El nuevo Estatuto de la Oposición les abre nuevos espacios y garantías para darle mayor contenido y visibilidad a sus acciones.

El PL se diluye de su rojo de otro tiempo a un rosado muy pálido. Tras la debacle de la primera vuelta y con Gaviria el cabeza, el partido saltó de ser duro crítico de Uribe a un integrante sumiso de la coalición “Uribe III”. En vez de hacer valer su no pequeña bancada y relanzar su vocación futura de poder, prefirió sumarse al ganador y a un programa que había rechazado como de “extrema derecha”.

  • En la bancada por la Paz, La Vida y la Democracia estarán el PDA, Alianza Verde (AV), Petro y Robledo con sus “decentes”, el Movimiento Alternativo Indígena y Social (MAIS), los otros congresistas indígenas y afrodescendientes, la revivida Unión Patriótica (UP) y la FARC. Un total de 25 senadores y 22 representantes.

Esta bancada anuncio su decisión de defender la paz, designará expertos para ejercer control sobre cada ministerio, y apelará a la política de calle como una forma más activa y extra parlamentaria de ejercer la oposición.

El Estatuto de la Oposición les abre nuevos espacios y garantías para darle mayor contenido y visibilidad a sus acciones.

Puede leer: ¿Qué cambia con el Estatuto de Oposición y por qué Petro no podrá acceder a los derechos que contempla?

  • El tercero flotante está formado por Cambio Radical (CR) y el Partido Social de Unidad Nacional (U), dos partidos que fueron antagónicos, pero ahora se perfilan como un actor decisivo en el Congreso.

Derrotados en las presidenciales, CR y la U reviven como bancadas y apelan a la norma que permite sumar fuerzas en materia legislativa, sin perder sus respectivas personerías jurídicas. Con un total de 86 congresistas (30 senadores y 56 representantes), esta será la principal bancada en el Congreso y un poder decisivo a la hora de aprobar o de hundir los proyectos del gobierno. Sumados a cualquiera de los otros dos bloques decidirán si el ganador en cada caso es el gobierno Duque o es la oposición.

Dado que están en juego las reformas de Duque, las elecciones regionales de 2019 y sus aspiraciones de volver al poder, la actuación más racional de esta bancada sería la de un tercero flotante, sin compromiso fijo con ninguno de los dos bloques y fluctuando al compás de sus interés y circunstancias de cadamomento.

Se trata entonces de una estrategia novedosa frente al esquema reiterado de confrontación con radicalización. Dados su origen y sus orientaciones pasadas, esta bancada se ubica en el centro-derecha, pero habrá que esperar si se mantienen en esta ubicación o se van desplazando a posiciones moderadas que los acerquen a la enorme franja de los independientes y los inconformes.

Esquema de agrupación en bancadas de congresistas 2018

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Mejor un gobierno dividido

La situación inédita que puede concretarse bajo Duque -con una coalición insuficiente para imponerse de forma unilateral- puede llevarnos a un gobierno más dialogante o tolerante que sus antecesores. Aunque también podría significar parálisis si las partes asumen posiciones intransigentes y no conceden ni ceden en sus propósitos.

La situación inédita que puede concretarse en el gobierno de Iván Duque puede conducir a la apertura de espacios no impositivos por parte del Ejecutivo.

Todo depende del talante, el estilo y la capacidad del nuevo gobierno para concertar, y de que los otros dos bloques de congresistas puedan actuar – y actúen- de manera razonable, pensando en el interés colectivo, sin oposición per se y desleal y sin pensar solo en las gabelas y el beneficio para sus allegados y socios políticos.

No parece muy fácil. Pero no es tan difícil.

*Profesor de la Universidad del Valle, Colombia.

 

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