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Uribe, ¿opositor de Duque?

(Tiempo estimado: 5 - 9 minutos)

Duque y Uribe.

Fabian AcunaDiego Gonzalez¿Será cierto que el expresidente se opone a las propuestas del Gobierno? Aquí están las claves para interpretar esta jugada a tres o cuatro bandas.

Fabián Acuña* - Diego González**

100 días de críticas

Falta poco para que Iván Duque complete sus primeros 100 días de mandato, y ya ha tenido que soportar intensas críticas y protestas ciudadanas, incluyendo:

  • La movilización estudiantil en defensa de la educación pública;
  • Las críticas a los funcionarios que ha nombrado, la más sonada de las cuales recayó sobre su ministro de Hacienda, Alberto Carrasquilla;
  • La dura oposición a la llamada Ley de Financiamiento, concretamente a la propuesta de gravar la canasta familiar con IVA y en cambio mantener las exenciones para los más ricos.

En el último caso, lo novedoso no ha sido la propuesta misma —que ya se había presentado anteriormente—, sino la oposición que ha desatado. A la oposición de gobierno se sumó la de Álvaro Uribe: el líder de partido que eligió a Duque.

¿Oposición uribista?

Álvaro Uribe ¿la oposición de Duque?
Álvaro Uribe ¿la oposición de Duque? 
Foto: Facebook Centro Democrático

En los sistemas parlamentarios, se entiende por oposición al grupo que no hace parte de la coalición mayoritaria —la cual, por definición, es la que ejerce el gobierno—.

En los sistemas presidencialistas como el nuestro, cada vez es más frecuente encontrar presidentes que llegan al gobierno sin mayorías en el Congreso y que por tanto deben construir una coalición a base de negociaciones y de “mermelada”.

 Iván Duque llegó a la presidencia con el apoyo de las mayores fuerzas políticas, pero una vez se instaló en el gobierno ha tenido serias dificultades para consolidar esas mayorías.

Con el reciente Estatuto de la oposición, todas las fuerzas políticas deben declarar su posición respecto del gobierno, declarándose oficialistas, independientes o de oposición. Por eso hoy por hoy el Senado está dividido así:

Bloque

Partidos

No. Senadores

Oficialista

Centro Democrático, Partido Conservador, Mira, Colombia Justa Libres, Partido de la U y Alianza Social Independiente (ASI).

54

Oposición

Alianza Verde, Polo Democrático, Lista de la Decencia, Unión Patriótica (UP), Maís y FARC

22

Independientes

Cambio Radical y Partido Liberal

30

Fuente: elaboración propia basada en información de El Tiempo.

Le recomendamos: Duque y su crisis de gobernabilidad.

El Gobierno tiene entonces una débil mayoría en el Senado. Nadie contaba en cambio con que el líder del Centro Democrático se opondría al Gobierno en uno de sus proyectos más importantes. ¿Qué tan creíble es la oposición de Uribe al gobierno Duque?

Uribismo 2.0

Iván Duque, 100 días
Iván Duque, 100 días
Foto: Ministerio del Trabajo

La influencia del expresidente sobre la opinión pública es un hecho indiscutible. Uribe es un experto comunicador y ha logrado mantenerse como centro de la atención mediática desde 2002, cuando menos.

Una vez concluidos sus dos periodos de gobierno y ante la imposibilidad de una nueva reelección, Uribe logró que Santos llegara a la Presidencia con la presunta intención de continuar su legado. Ante el cambio de rumbo por parte de Santos, el expresidente pasó a ser el principal opositor de ese gobierno, desde las redes sociales y luego desde el Centro Democrático.

En 2018, el uribismo logró poner de nuevo un presidente de su seno. Sin embargo, en lo que Duque lleva de mandato, el Centro Democrático en general, y el expresidente Uribe, en particular, se han opuesto en varias ocasiones a las propuestas o a las medidas del gobierno.

Hasta el momento el nuevo presidente ha seguido al pie de la letra los lineamientos de Uribe y los uribistas. 

¿Quiere decir eso que estamos ante un escenario similar al de 2010? ¿Será que el presidente Duque se está apartando de las directrices uribistas? En nuestra opinión no es así.

En 2010, Santos tomó distancia de Uribe y apoyó abiertamente proyectos que el expresidente había bloqueado, como la Ley de víctimas y restitución de tierras. Además, asumió una posición distinta de la de Uribe en lo tocante a las relaciones con el gobierno venezolano; se acercó a partidos que le habían hecho oposición a Uribe, como Cambio Radical y el Liberal; y decidió emprender una negociación de paz con las FARC.

El caso de Duque en 2018 es completamente distinto. Hasta el momento el nuevo presidente ha seguido al pie de la letra los lineamientos de Uribe y los uribistas. En los puestos principales dio prioridad a personajes de la entraña del expresidente. Para no ir más lejos, Duque decidió reencauchar a Alberto Carrasquilla, antiguo ministro de Uribe, como ministro de Hacienda. Por eso la orientación económica del nuevo gobierno ha sido muy similar a la que adoptó Uribe durante sus dos períodos.

Puede leer: Duque, el Centro Democrático y la indagatoria.

Antes de la posesión del Duque, Uribe afirmaba en twitter que Santos había dejado quebrado al país y que su candidato sabía cuáles eran las claves para volver a sacar el barco a flote. Una vez elegido Duque, el presidente del Senado Ernesto Macías retomó ese discurso durante su intervención y dio a entender que el nuevo mandatario tendría el deber de rescatar a un país que estaba al borde del colapso.

Así, poco a poco se fue construyendo un imaginario de Duque como el líder que traería las soluciones y la “mano firme” para salvar al país. Cuando comenzó a plantearse la necesidad de una reforma tributaria, el mismo viceministro de Hacienda reconoció que su trámite podría tener dificultades, pero agregó que con la fuerza del uribismo en el Congreso todo sería un poco más fácil.

La realidad fue muy distinta. Uribe se opuso a las medidas más impopulares que ha propuesto y además ha planteado opciones mucho más populares, por ejemplo:

  • Otorgarle facultades extraordinarias al Presidente para subir el salario mínimo;
  • Repensar la Ley de Financiamiento para no tener que gravar con IVA la canasta familiar;
  • O crear una prima legal extra para los trabajadores.

En realidad, lo que está ocurriendo ya lo habíamos visto antes. En 2006, Uribe mismo se opuso a algunas de las propuestas más impopulares de su ministro de Hacienda, Alberto Carrasquilla, y le solicitó replantear la reforma tributaria en varios aspectos.

Puede leer: La reforma tributaria de Duque: ¿cómo funcionaría y cómo puede mejorar?

¿Cómo entender la “oposición” uribista?

Planteamos algunas sugerencias:

El otro efecto, probablemente el más importante, de la “oposición” de Uribe al gobierno Duque es hacer invisible a la verdadera oposición. 
  1. Definitivamente no se trata de una oposición real por parte del expresidente al nuevo gobierno. No estamos repitiendo el escenario de 2010. La orientación económica del gobierno Duque ha estado en armonía con la orientación económica de los gobiernos de Uribe.
  2. El expresidente conoce como nadie su capital político y su popularidad entre la población colombiana, una gran parte de la cual está formada por familias de escasos recursos que serán los principales afectados con la reforma tributaria de Duque. Por eso, Uribe no dejará afectar su capital político y construirá una fachada para mantener su popularidad.
  3. El carácter técnico que Duque quiere darle a su gobierno olvida que la política también importa, y Uribe es experto en estos asuntos.

El otro efecto, probablemente el más importante, de la “oposición” de Uribe al gobierno Duque es hacer invisible a la verdadera oposición. Los medios cubren la llamativa oposición de expresidente y dejan de lado las posturas de la oposición real, el Polo Democrático, la Colombia Humana, la Alianza Verde y la FARC en relación con la reforma tributaria. Ser oficialista y mostrarse como oposición, permite copar el espacio representativo de las otras fuerzas políticas y disparar “balas de salva”. 

Si bien la presión de algunos sectores, en su mayoría afines a Duque, está llevando al gobierno a replantear la propuesta de gravar la canasta familiar, los partidos y figuras sobresalientes de la oposición no han tenido el mismo espacio que acapara el expresidente Uribe.

Para terminar, cabe señalar que alguien que después de tanto tiempo pretende continuar gravitando alrededor del poder se enfrenta a que —después de más de dos décadas de protagonismo político— sus acciones progresivamente se conviertan en antecedentes que hacen que cada movimiento sea puesto en duda.

No deja de ser llamativo el hecho de que el expresidente pretenda mostrarse como el veedor de un gobierno que sigue al pie de la letra sus directrices y que incluso en las visitas internacionales a otros mandatarios, envía los saludos y buenos deseos del exmandatario.  

* Estudiante de Doctorado en Investigación en Ciencias Sociales de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales Flacso-México

@acuna_fabian

** Politólogo de la Universidad Javeriana con énfasis en Participación y Comunicación Política. Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

 

 

 

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