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¿Qué pasará con el ELN?

(Tiempo estimado: 4 - 8 minutos)

ELN

Kyle JohnsonEl gobierno rompió las conversaciones. ¿Qué consecuencias traerá esta decisión? ¿Quiénes serán los afectados?

Kyle Johnson*

¿Qué tanta fuerza tiene el ELN?

El presidente Duque decidió romper las negociaciones con el ELN una vez que esta organización guerrillera asumió públicamente la responsabilidad por el atentado terrorista ocurrido el 17 de enero en la Escuela General Santander de la Policía.

La decisión del gobierno deja abiertos varios interrogantes: ¿qué sucederá con el ELN?, ¿qué ocurrirá con las regiones donde este grupo lleva a cabo sus operaciones? Para responder estas preguntas debemos comprender el funcionamiento militar y político del grupo guerrillero. En este momento es importante destacar tres elementos:

  1. Lo militar no es el elemento esencial dentro del ELN. Si bien sus documentos internos aluden a la toma del poder, su proyecto de “resistencia armada” no implica una fuerza militar ofensiva comparable con la que las FARC persiguió durante muchos años.

Por eso, a diferencia de las FARC, el ELN no debe ser interpretado en términos de atentados ni del nivel de riesgo que representa para el Estado nacional colombiano.

  1. Aunque el ELN considere que las armas no son lo más importante para adquirir el poder, en los últimos años ha acentuado el recurso a la violencia en varias zonas; en especial, pero no únicamente, en aquellas donde se enfrenta con otros grupos armados.

Tal es el caso de Chocó, Arauca y Catatumbo (en esta misma edición de la revista, examinan con detalle el ejemplo de esta última región).

  1. El ELN ha venido trabajando en la consolidación de su fuerza urbana. Si bien este aspecto es histórico, se intensificó en 2014 con la creación del Frente de Guerra Urbano Nacional cuyo comandante, Lorenzo Alcantuz, pertenece al Comando Central (COCE).

Como se desconocen las cifras oficiales sobre el crecimiento de la militancia en las ciudades, es difícil predecir qué efectos traerá. Sin embargo, el atentado del 17 de enero puso de presente que las consecuencias pueden ser devastadoras.

Le recomendamos: El ELN: una guerrilla distinta en el mismo conflicto

Una guerra en varios frentes

Miembros del ELN.
ELN 
Foto: Bomberos Colombia. 

Vale la pena revisar con cuidado el crecimiento que ha registrado el ELN en los últimos años. De acuerdo con un informe de Crisis Group, su proceso de expansión militar comenzó en 2013 y se aceleró en 2015 y 2016. Sin embargo, esta guerrilla sigue siendo bastante débil en el plano militar porque ha entrado en conflicto con otros grupos armados y porque no cuenta ni con el pie de fuerza ni con la influencia política suficientes. Además, aunque el número de municipios atacados por el ELN ha aumentado, se han reducido los ataques reiterados a un mismo sitio. En algunos lugares sólo realizan un ataque armado al año.

En octubre de 2015, el ELN se alió con las FARC en Riosucio, Chocó para luchar contra las Autodefensas Gaitanistas de Colombia (AGC), pero ha venido perdiendo esa batalla y según varias fuentes de la zona, en ningún lugar del norte de este departamento tiene un control territorial estable.

Algo similar ocurre en el norte del Cauca, pues allí el ELN emprendió varias acciones militares, pero de un tiempo para acá las disidencias de las FARC y el Ejército Popular de Liberación (EPL) se han fortalecido en la zona. Así mismo, este grupo armado se ha reactivado en la costa pacífica de Cauca y Nariño, pero no ha podido obtener el control de esos territorios. De hecho, Pablo Beltrán, uno de los cabecillas del ELN, ha reconocido que el grupo no cuenta con el pie de fuerza necesario para expandirse rápidamente.

Esta expansión ha coincidido con el aumento de las acciones militares por parte del ELN, incluyendo el uso de explosivos y la siembra de minas antipersona. Así mismo han aumentado sus enfrentamientos con otros grupos armados, concretamente con las AGC en Chocó, con el EPL en Catatumbo y con las disidencias de las FARC en Nariño.

Desde 2017 subió el número de asesinatos selectivos atribuidos al ELN.

A todo esto hay que sumarle que desde 2017 subió el número de asesinatos selectivos atribuidos al ELN, especialmente en Arauca. De acuerdo con varias fuentes locales, esto se debe a que la guerrilla en cuestión está llevando a cabo una serie de limpiezas sociales con el propósito de ganar simpatías entre la población. Esta situación también se ha presentado en el departamento de Nariño, donde en 2017 intentó tomar el control de los corregimientos de La Guayacana y Llorente —puntos claves para el narcotráfico en Tumaco— al asesinar a cinco jóvenes como parte de una campaña de limpieza social.

Lea en Razón Pública: ELN: ¿cómo superar la incertidumbre y llegar a un acuerdo?

¿Quiénes pierden?

Pablo Beltrán, jefe negociador del ELN.
Pablo Beltrán, jefe negociador del ELN. 
Foto: Flickr Cancillería de Ecuador 

Los principales afectados por la ruptura de las conversaciones entre el gobierno y el ELN serán las organizaciones sociales y los civiles que habitan en las zonas donde opera el grupo armado.

Esto se debe a cinco razones principales, así:

  1. Ante la imposibilidad de detener a los miembros del ELN, el Estado tratará de debilitar la red de civiles que presuntamente apoyan a la guerrilla en cuestión. En este tipo de operaciones es común que las personas capturadas queden en libertad al poco tiempo por falta de pruebas. Esto ha sucedido en Chocó, Catatumbo y, desde siempre, en Arauca.
  2. El aumento del uso de la violencia por parte del ELN permite suponer que ante una ofensiva militar podría atentar contra la población civil de maneras diversas.
  3. Es muy probable que el ELN intensifique el uso de minas antipersona. Hasta ahora estas minas han llevado al confinamiento de comunidades enteras del norte del Chocó.
  4. Es posible que muchas unidades del ELN se oculten en Venezuela, con más frecuencia ahora que las relaciones entre Duque y Maduro han llegado a su punto más amargo. Pero no por eso van a dejar de golpear a la Fuerza Pública, pues los miembros que se oponen a negociar con el Estado se sentirán en el deber de demostrar que pueden continuar la guerra y “proteger” a las comunidades que dicen defender. Como es natural, los ataques a la Fuerza Pública perjudicarán también a la población civil.
  5. Este panorama complicará la ejecución de los acuerdos con las FARC en las zonas donde opera el ELN. En estas zonas primará la lucha contra una guerrilla que se mantiene activa sobre el afán de cumplir unos acuerdos con la guerrilla extinta.

Puede leer: ¿Por qué negociar con el ELN?

Los próximos pasos

Todo indica que durante los tres años y medio que le quedan a Duque en la presidencia, no se reestablecerán los diálogos entre el gobierno y el ELN.

Sin embargo, el gobierno no debería renunciar al diálogo con este grupo armado, pues hay varios cabecillas que, como Pablo Beltrán, han mostrado interés en negociar con el Estado. Temas humanitarios como la liberación de secuestrados deberían ser parte fundamental de la agenda, e instituciones como la Defensoría del Pueblo y la Iglesia católica podrían facilitar la concreción de este punto.

El gobierno debe dejar de tratar al ELN como una organización monolítica.

Por otra parte, el gobierno debe dejar de tratar al ELN como una organización monolítica y comprender que en su interior existen divisiones, principalmente frente al tema de la negociación política. También es fundamental que garantice el respeto de los derechos humanos de las comunidades que habitan en zonas parcialmente controladas por este grupo armado, pues de no hacerlo podría darle fuerza política a esta guerrilla.

Así mismo, el ELN debería reconocer los derechos de dichas comunidades y adherirse al derecho internacional humanitario del que tanto habla. También debería demostrar con gestos concretos si realmente está a favor de la paz. De no hacerlo, los más afectados serán las comunidades vulnerables que dice defender.

*Analista para Colombia de International Crisis Group

@KyleEnColombia

 

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