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Elecciones al Senado: Aída Merlano y otras dos décadas de fraude

(Tiempo estimado: 9 - 18 minutos)

Las elecciones nuevamente están en peligro.

Javier DuqueCompra de votos, manipulación de tarjetones y formularios, constreñimiento a los electores y más. ¿Cómo funciona el fraude y por qué es sistemático en la historia de Colombia?

Javier Duque Daza*

La curul de Gerlein y la alianza interpartidista de Merlano

El escándalo por la fuga de Aída Merlano tiene como telón de fondo uno de los varios problemas de la democracia colombiana: la presencia reiterada, sistemática y extendida del fraude electoral. Pero primero veamos las particularidades de este caso.

Roberto Gerlein ocupó durante cuarenta años una curul en el Congreso. Su organización, sus redes de clientela y sus círculos de relaciones habían funcionado con tanta eficacia que en 2014 fue el senador conservador con la mayor votación del país.

Pero en el 2018, por asuntos de salud —acaba de cumplir ochenta años— Gerlein decidió no volver al Senado, así que había que decidir cómo mantener la maquinaria y el poder de su curul y el de sus socios en la Cámara, en los concejos y alcaldías y en la Asamblea del departamento.

En medio de disputas internas e interpartidistas, se decidió que Aída Merlano sería la candidata al Senado. Merlano estaba respaldada por Julio Gerlein —empresario y hermano del exsenador— y tenía el apoyo de dos diputados y dos concejales. Además, había sido diputada (2008-2011) con la más alta votación del departamento y en 2014 fue el primer renglón a la Cámara del senador Gerlein, con 67.414 votos.

En las elecciones para Senado de 2018 obtuvo 73.250 votos. En esa ocasión se repitió una estrategia electoral común en muchas partes del país: la optimización del voto mediante alianzas interpartidistas. Se fabricó una alianza con la familia Char para obtener votos en otros departamentos como Bolívar y Magdalena con el compromiso de que Merlano apoyara a Lilibeth Llinás, de Cambio Radical, como su fórmula a la Cámara de Representantes. Así se agregaron votos de lado y lado, a los cuales se unieron los de los candidatos a la Asamblea y al Concejo.

¿Cómo fortalecer nuestra democracia?

Foto: Urna de Cristal
¿Cómo fortalecer nuestra democracia?

Cómo funcionaba la compra de votos

Además de esa alianza interpartidista, Merlano y sus socios políticos y económicos utilizaron un dispositivo mercantil-electoral para garantizar su elección. De acuerdo con el fallo de la Corte Suprema que condenó a Merlano a quince años de prisión, esta empresa criminal empezó a descubrirse cuando fue allanada la sede de la campaña—denominada “Casa blanca”—.

Según la sentencia, se encontraron listados de personas con sus números de cédula, letras de cambio, recibos de caja, videos de las cámaras de seguridad, discos duros, certificados electorales con un sticker rosado que decía “gracias por tu apoyo”, una contadora de billetes y una caja fuerte con la suma de doscientos sesenta y un mil millones de pesos distribuidos en varios fajos.

También se encontraron armas y se comprobó que la organización contaba con guardaespaldas armados. Esta organización venía operando desde las elecciones a la Cámara de 2014 y había funcionado también en los comicios regionales de 2015, cuando hizo posible la elección de la diputada Margarita Ballén y los concejales Aissar Castro, Juan Carlos Zamora y Vicente Támara.

La red incluía al menos a veintiún personas que ejercían la labor de coordinadores y operarios electorales. Funcionó en Atlántico, Bolívar y Magdalena y operaba a través de “casas de apoyo”, subsedes operativas para la compra masiva de votos.

Se trataba de toda una empresa moderna, con abundante financiación.

A diferencia de otros casos donde la compra de votos es informal, en este caso se trataba de toda una empresa moderna, con abundante financiación y logística sofisticada. Dice la Corte que: “El control ejercido por la congresista y demás coordinadores de su grupo respecto de los líderes y los sufragantes se ejercía a través de un sistema electrónico de identificación del ciudadano, el cual lo relacionaba con el 1íder que lo había llevado a la campaña”.

El sistema comprendía talonarios con el logotipo de la campaña de Aída, el nombre del líder y la inscripción “gracias por su apoyo” junto con un código QR (código de respuesta rápida) con el cual se garantizaba la autenticidad del talonario y las letras de cambio en blanco que suscribían los líderes por el dinero recibido para la compra de votos.

En total se encontraron actas de entrega con 871 registros por 2.411 millones de pesos. En otro documento había 524 actas de entrega a líderes por 1.981 millones de pesos —10.000 pesos por cada voto que consiguieran, más los gastos respectivos—, así como recibos de caja por más de 400 millones de pesos. 

Esta megafinanciación de compra de votos —que no es exclusiva de esta campaña— permitió la elección de Aída Merlano por un partido en declive y en unas elecciones con nuevos actores políticos y mayor competencia.

El fraude electoral ayuda a muchos cuestionados a quedarse con cargos de elección popular.

Foto: Sistema de Información de Huila
El fraude electoral ayuda a muchos cuestionados a quedarse con cargos de elección popular.

Puede leer: El fraude electoral en Colombia: una práctica que se renueva

Captura, condena y fuga

Por primera vez en el caso de congresistas, se pudieron comprobar la manipulación del electorado y el control ilegal de cédulas y certificados electorales. Merlano no alcanzó a posesionarse como senadora, pues fue detenida, juzgada y condenada a quince años de cárcel por los delitos de concierto para delinquir agravado y corrupción al sufragante.

La Corte Suprema de Justicia solicitó investigar penalmente al senador Arturo Char, al representante a la Cámara Laureano Acuña, a la diputada Margarita Ballén, a cinco concejales, al empresario Julio Gerlein y a otros particulares.

Tras el fallo de la Corte, la curul en el Senado fue asumida por una candidata del mismo Partido Conservador, Soledad Tamayo. La decisión fue controvertida porque en este caso cabría aplicar la figura de la silla vacía. El debate sigue abierto.

Es la primera vez que se condena a un senador por concierto para delinquir y manipulación del electorado. También por primera vez se incluye en la investigación a sus socios políticos y a los financiadores de la operación. Esto envía un buen mensaje y despierta esperanzas de una mayor eficiencia de la justicia.

Aída Merlano, condenada por delitos electorales y quien protagonizó una fuga increíble la semana pasada

Foto: Cámara de Representantes
Aída Merlano, condenada por delitos electorales y quien protagonizó una fuga increíble la semana pasada

Infortunadamente, la fuga de la excongresista muestra el funcionamiento ineficiente del sistema carcelario y la presencia de corrupción en las cárceles y el Instituto Nacional Penitenciario.

Lea en Razón Pública: Las cárceles: el eterno problema de la justicia colombiana

Fraude y manipulación en elecciones de Senado

Pero a pesar de lo novedoso de la condena, no es la primera vez que se manipulan las elecciones al Senado.

De hecho, se pueden identificar anomalías sustanciales en las seis elecciones de las dos últimas décadas (1998-2018). En todos los casos se comprobó la existencia de prácticas fraudulentas que afectaron los resultados y la conformación de la rama legislativa. El cuadro siguiente describe los elementos centrales de los fraudes en cada elección.

Fraude y manipulación en elecciones para Senado 1998-2018

Año

 

Situación

 

Resultado

1998

 

Se impugnaron los resultados y se demostró que algunas actas de votación en siete departamentos fueron tachadas, retocadas y repisadas con el propósito de modificar el resultado (en Magdalena, Cesar, La Guajira, Atlántico, Santander, Bolívar y Cundinamarca). En junio de 1999 la Procuraduría General de la Nación solicitó al Consejo de Estado repetir el escrutinio en el Valle del Cauca, Cundinamarca y Bogotá al emitir su concepto dentro del proceso de nueve demandas. El Consejo de Estado denegó la solicitud.

 

De los 10 puestos finales del primer reporte perdieron sus curules Enrique Parejo González (Reconstrucción Democrática) y Luis Alfonso Hoyos (Actitud Renovadora) y entraron en los dos últimos escaños Jesús Ángel Carrizosa (Partido Conservador) y María Cleofe Martínez (Partido Liberal).

2002

 

Hubo fraude en más del 30 por ciento de las mesas del país. Se presentó: suplantación de votantes y jurados; enmendaduras en los formularios electorales; manipulación de tarjetones; votos en blanco y nulos convertidos en votos para candidatos.

La asociación criminal de sectores de la clase política con grupos paramilitares incidió en los resultados electorales por las presiones indebidas, la coacción, el constreñimiento a los electores y la manipulación del proceso electoral.

 

Perdieron sus escaños dos senadores liberales que aspiraban a la reelección (Piedad Córdoba y José Renán Trujillo, ambos políticos muy conocidos a nivel nacional) y uno del Partido Conservador (Gabriel Acosta Bendek), e ingresaron Tito Edmundo Rueda Guarín, Miguel Pinedo Vidal y Miguel Ángel Pérez, de Cambio Radical.

Fueron condenados 26 senadores por incidir en el proceso electoral. Además de concierto para delinquir cometieron constreñimiento al elector.

2006

 

Fueron detectadas centenares de irregularidades como el trasteo de votos con votaciones que superaban el 120 por ciento del censo electoral; actas de escrutinios con irregularidades y suplantaciones electorales en 26 de los 32 departamentos. Se reiteró la práctica de la votación al mayoreo o endosamiento de votos y hubo de nuevo presión de grupos paramilitares.

 

Perdieron la curul en el escrutinio los senadores Samuel Arrieta, presidente de Convergencia Ciudadana, y Manuel Enríquez Rosero del Partido Social de Unidad Nacional y entraron Miguel de Jesús Arenas Prada de Cambio Radical y Guillermo Alfonso Jaramillo del Polo Democrático Alternativo.

Fueron condenados senadores por incidir en el proceso electoral mediante la coacción y constreñimiento electoral.

2010

 

Hubo diversas denuncias de fraudes. El Consejo Nacional Electoral publicó los resultados de la revisión del escrutinio cuatro meses despúes con modificaciones en 23 de los 32 departamentos y en 267 municipios.

El presidente del Consejo reconoció la presencia de fraude y atribuyó la culpa a jurados y escrutadores y para afrontar las anomalías decidió trasladar a Bogotá toda la documentación de los votos de 19.008 mesas de 267 municipios pues se podrían afectar los resultados por manipulación.

 

Se registraron cuatro cambios internos: en Cambio Radical el senador Carlos fernando Motoa desplazó a Rodrigo Lara Restrepo por 13 votos; en el Partido Liberal Guillermo García Realpe desplazó a Lidio Arturo García por 362 votos; en el Partido Social de Unidad Nacional Eduardo Merlano desplazó a astrid Sánchez Montes de Occapor por 172 votos.

Aunque eran numerosas las anomalías denunciadas, el Consejo Nacional Electoral solo revisó el 10.5 por ciento de las cerca de 76 mil mesas que funcionaron el día de las elecciones y se realizaron 38.871 modificaciones a los resultados iniciales.

2014

 

El Consejo de Estado probó que había diferencias injustificadas en los votos que aparecían en los formularios E14, presentados por los jurados de las mesas, y los E24, reportados por las comisiones escrutadoras. Se verificó la destrucción de material electoral y el sabotaje al software electoral en algunas comisiones escrutadoras municipales, departamentales y zonales. Las irregularidades afectaron a 1.412 mesas y 236.523 votos fueron excluidos del conteo. Se afectó especialmente al Movimiento Independiente de Renovación Absoluta, MIRA.

 

En febrero de 2018, al finalizar el cuatrienio, se le devolvieron 16.106 votos que había perdido el Mira. Se verificó que este partido sí logró superar el umbral electoral y le asignaron tres curules que le habían negado de forma irregular. Entraron al Senado Alexandra Moreno Piraquive, Manuel Antonio Piraquive y Carlos Alberto Baena López y perdieron sus curules Honorio Miguel Hernández Pinedo del Centro Democrático, Sofía Gaviria Correa del Partido Liberal y Teresita García Romero de Opción Ciudadana.

2018

 

Hubo 130 denuncias ante la Procuraduría general por presunto fraude electoral. El Registrador nacional aseguró que se habían presentado varios intentos de ataques a la página web de la Registraduría, pero habían sido neutralizados. Además, se descubrió la red ilegal de manipulación del proceso electoral de Aída Merlano y sus socios.

 

Se anuló la elección de la senadora electa Aída Merlano, del Partido Conservador.

Fuente: elaboración del autor con información de:
El Tiempo, marzo 16 de 1998 “La última curul”; El Tiempo, marzo 31 de 1998 “Los magistrados”; El Tiempo, mayo 23 de 1999 “En vilo, algunas curules del Senado”; El Tiempo, marzo 6 de 2002 “Están comprando jurados: Procurador”; Semana, abril 15 de 2002 “El salto del Canguro”; El Tiempo, julio 20 del 2002 “Trucos del fraude electoral” ; El Tiempo, junio 19 de 2002 “Senado se definirá el próximo mes”; El Tiempo, abril 25 de 2002 “Registrador de Cartagena declarado insubsistente”; El Tiempo, abril 16 de 2002 “Detenido otro registrador”; El Tiempo, 13 de abril 2002 “Así fue el fraude electoral”; Consejo de Estado, Sala de lo Contencioso Administrativo, Sección quinta febrero 18 de 2015; Consejo de Estado, Sala de lo Contencioso Administrativo Sección Quinta, julio 6 de 2009. Consejera ponente Susana Buitrago Valencia; Registraduría Nacional del Estado Civil, Fraude electoral 2006; El País, julio 19 de 2010 “CNE entregó los resultados del Senado de la República”; El Tiempo, julio 18 de 2010 “Consejo Nacional Electoral definió los 102 senadores que iniciarán labores el 20 de julio”; Semana, abril 2 de 2010, “Crece el votogate”; El Espectador, octubre 24 de 2012 “El fraude electoral de la nueva senadora”; El Tiempo, mayo 14 de 2010 “Anulan votos en Chocó”; El Tiempo, abril 15 de 2010 “Fraude en 1.500 mesas de Cali, dijo el Consejo Nacional Electoral”; El Tiempo, julio 13 de 2010 “Sigue incertidumbre en el Valle del Cauca por escrutinio de votación para Cámara y Senado”; El Espectador, marzo 16 de 2013 “El viacrucis electoral de Rodrigo Lara”; Lara, Rodrigo, “Las cuatro formas de robarse unas elecciones”, El Tiempo, abril 2 de 2013; Semana, marzo 26 de 2014 “Uribe insiste en deslegitimar nuevo Congreso”; Semana, septiembre 5 de 2014, “MIRA se declara víctima de los hackers en las elecciones”, El País, mayo 21 de 2018 “Quien tenga pruebas de fraude que ponga una denuncia: Registrador”.

 

¿Por qué los fraudes electorales reiterados y sistemáticos?

Los fraudes y la manipulación electoral son el resultado de la conjunción de varios factores.

Por un lado, está la debilidad institucional. La Registraduría Nacional del Estado Civil tiene poca capacidad de gestión y control, el Consejo Nacional Electoral es ineficiente y las decisiones de la sección quinta del Consejo de Estado son tardías.

Es la primera vez que se condena a un senador por concierto para delinquir y manipulación del electorado. 

Además, el sistema de financiación mixto (estatal y privado), y la ausencia de controles efectivos permiten el ingreso a las campañas de recursos de procedencia incierta o ilegal, que coadyuvan a distorsionar la competencia y hacen posible los entramados de compras de votos.

Otro factor es la influencia o cooptación criminal de autoridades y dependencias del Estado. Con frecuencia las registradurías locales, funcionarios de la Registraduría Nacional, la Policía, alcaldes y funcionarios públicos locales son comprados o cooptados por políticos para que faciliten la manipulación del proceso electoral.

Los fraudes también ocurren por el predominio de políticos de negocios en los partidos políticos. Gran parte de los políticos regionales ingresan o se mantienen en la política en la búsqueda de riqueza, estatus, beneficios para sus familiares y allegados y toman su quehacer como un negocio más.

Le recomendamos: La financiación irregular en las campañas: otra forma de corrupción.

Aída Merlano.

Foto: Conexión Capital
Aída Merlano.

En las campañas se hacen grandes inversiones con el propósito de recuperarlas para ellos o para sus financiadores a través de la intermediación y la retribución con su influencia para acceder a contratos y recursos del Estado.

Una parte de los recursos se dedica a la compra de votos, a pagos a jurados para que manipulen las planillas o a registradores y autoridades locales que permiten la alteración de los tarjetones, el reemplazo irregular de jurados y el montaje de empresas criminales con amplia logística y personal especializado.

Y esto sin mencionar a los sectores de la clase política que se han aliado con el narcotráfico (décadas de 1980 y1990) o con grupos paramilitares (elecciones de 2002 y 2006). En estas últimas, coaccionaron a los electores, amenazaron a jurados, manipularon las votaciones, eliminaron competidores y manipularon el proceso electoral.

También contribuye la ausencia de controles de la mayoría de los partidos sobre las candidaturas. Gran parte de ellas son iniciativas personales autogestionadas y con fuentes de financiación inciertas o ilegales, lo que da cuenta de la fragmentación, el pragmatismo y la tolerancia de los partidos hacia políticos y familias políticas cuestionadas.

Finalmente, las reglas electorales contribuyen a la corrupción y la manipulación electoral. La combinación de las listas únicas con el voto preferente permite que sigan existiendo sub-partidos dentro de los partidos —o sea que predominen las campañas particulares sin controles efectivos por parte de la dirección nacional del partido—. De manera informal se tejen alianzas de todo tipo que obedecen a intereses particulares y de grupo.

*Politólogo, Ph.D., profesor de la Universidad del Valle.

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