facebook   twitter   youtube 

Proyectos petroleros colombo-venezolanos: un complejo tablero…y mucha plata

(Tiempo estimado: 6 - 12 minutos)

Laszlo PalotasSantos y Chávez acordaron avanzar en el proyecto de un oleoducto colombo-venezolano para transportar petróleo hacia China. Un grupo de expertos reunido en Bucaramanga ya había evaluado las probabilidades y las implicaciones de este y otros proyectos petroleros conjuntos. Una colaboración pragmática entre ambos países parece muy probable y provechosa.

Laszlo Palotas*

Socios pensando en China

Santos y ChávezEn la pasada cumbre Santos-Chávez de Caracas, los dos gobiernos se comprometieron a estudiar la construcción de un oleoducto desde la Faja Petrolífera del Orinoco (FPO) de Venezuela hasta el puerto de Tumaco en el Pacífico colombiano, para transportar petróleo hacia China y otros mercados asiáticos. Si el proyecto resulta factible en evaluación conjunta, las dos petroleras nacionales constituirán una empresa mixta que servirá como vehículo para la inversión.

Por otra parte, Petróleos de Venezuela (PDVSA) y Ecopetrol S.A. examinaron oportunidades de exploración-producción (E&P) conjunta en la FPO. Sin embargo, Ecopetrol dejó sobre la mesa el plato fuerte, servido por PDVSA y el presidente Chávez. Por ahora, sólo se acordó el estudio conjunto del recobro mejorado de ciertos campos maduros en Venezuela (Lago de Maracaibo, Estado Apure).

Quedó abierta la participación de la petrolera colombiana en la FPO. La cautela de Ecopetrol quizás tenga que ver con los esperados fallos de arbitraje internacional sobre compensaciones reclamadas por Exxon Mobil y ConocoPhillips, cuyas participaciones mayoritarias en proyectos en la FPO fueron nacionalizadas (asumidas por PDVSA) en 2007, después de que rechazaran su conversión en minoritarias. Venezuela reiteró su disposición de pagar, y la solución de estos litigios haría menos polémica cualquier nueva inversión extranjera en la FPO.  

Para Ecopetrol, la participación en E&P en la FPO supondría una enorme inversión. Pero más allá del monto, la vacilación de la petrolera colombiana refleja la compleja mezcla de oportunidades y riesgos que comporta todo el paquete de proyectos en torno al oleoducto FPO-Pacífico.

La misma complejidad se palpa en las evaluaciones que hicieron seis participantes de un reciente taller (organizado por el Instituto de Estudios Políticos de la Universidad Autónoma de Bucaramanga) quienes asignaron probabilidades (alta, media o baja) a una serie de escenarios favorables a estos proyectos, esbozados en un tablero. [1] Consideraron como muy probables los siguientes escenarios:

  • Colombia aprovechará su situación geopolítica para ejecutar proyectos ventajosos con todo tipo de socios;
  • Tanto Venezuela como Colombia venderán más petróleo a China;
  • Eventualmente, China ayudará a financiar un oleoducto FPO-Pacífico.

Sin embargo, el avance del oleoducto FPO–Pacífico afronta numerosos obstáculos, y no bastan los evidentes atractivos de los proyectos conexos, como son las oportunidades de extracción en Venezuela, o la eventual refinación (de petróleo transportado por el futuro oleoducto) en Colombia.

Los ojos del Tío Sam

El riesgo más importante se encuentra afuera, en el entorno internacional: un oleoducto FPO–Pacífico encontraría oposición en Estados Unidos, enfrentado con China en una competencia global por recursos.

Chávez explicó que el oleoducto significaría un enorme ahorro, pues actualmente los buques, que transportan petróleo venezolano a China, no pasan por el Canal de Panamá, por ser gigantescos, sino que deben dar vuelta al mundo en sentido opuesto: navegar al Atlántico Sur, cruzar ahí para rodear África, remontar al norte (por el Océano Índico) y atravesar siete mares hasta China.

PDVSA está comprometida a aumentar sus suministros a China -de 400 mil barriles diarios actualmente, a un millón en 2014. Esta diversificación de suministros venezolanos desde Estados Unidos hacia China es un apoyo indirecto al veloz crecimiento chino: una amenaza potencial a la hegemonía económica de Estados Unidos.

Sin embargo, si Estados Unidos se decide a intervenir, no lo hará ahora mismo, sino al cabo de 2 o 3 años, cuando ya esté listo el estudio de factibilidad, creada la sociedad para realizar el proyecto y esté cercano el momento de tomar la decisión de efectuar la inversión.

La experiencia eurasiática indica que los gasoductos (u oleoductos) que conectan a aliados y rivales (o pasan por rivales) de Estados Unidos, se realizan casi siempre en períodos de distensión entre Estados Unidos y la potencia rival (Unión Soviética-Rusia). Por ejemplo, la reciente apertura de la primera línea del gasoducto báltico Rusia-Alemania solo ha sido posible gracias a la distensión (llamada “reinicio”) entre Estados Unidos y Rusia, bajo la administración Obama —una vez terminada la mini-guerra fría al final de la administración Bush, que vio un riesgo de seguridad en la dependencia alemana de las importaciones de gas ruso—.

El proyectado oleoducto FPO–Pacífico se beneficiaría sin duda de un pacto de convivencia entre Estados Unidos y China —por ejemplo, un código de conducta para contener sus conflictos por recursos.

Sin embargo, los seis talleristas no estaban seguros de un modus vivendi entre Estados Unidos y China: le adjudicaron poco más que mediana probabilidad (m+, incluso con una evaluación baja entre las seis).

Además de los escenarios, el tablero evaluado por los expertos resume la situación actual, marcada por divergencias entre Colombia y Venezuela en cuanto a sus relaciones con Estados Unidos y China, sus opciones de integración, sus regímenes petroleros y el carácter de sus petroleras nacionales.

Luego contempla la viabilidad económica de los proyectos y su posible estructura de propiedad, para cerrar con el riesgo político en ambos países.

Hacia una colaboración pragmática

Veamos primero las divergencias en las opciones de integración.

  • Mediante su Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA) Venezuela ha promovido una opción Estado-céntrica, antagónica frente a Estados Unidos y hostil al libre comercio, con esquemas de articulación entre gobiernos y empresas estatales, y mecanismos alternativos al mercado como petróleo preferencial, trueque, complementariedad y desarrollo social. El ALBA entró en declive tras la crisis global de 2008-2009, que se prolongó un año más en Venezuela por factores internos como la enfermedad holandesa, el enredado tipo de cambio, las expropiaciones, la fuga de capitales y la inflación.
  • Colombia por su parte optó por la Alianza del Pacífico con México, Perú y Chile, cuyos miembros –que ya tienen tratados TLCs con Estados Unidos –homologarán los existentes entre ellos mismos, los reemplazarán por uno sólo, y buscarán articulación competitiva a Asia. (El acuerdo preferencial, firmado en la cumbre colombo-venezolana –si bien es un logro tras la ruptura al final del gobierno Uribe– abarca mucho menos que el libre comercio andino preexistente.)

En materia de integración energética, el gobierno Santos ha combinado dos opciones estratégicas con diferentes compromisos:

  1. Compromisos duros con EEUU, Canadá (más garantías para inversionistas en TLCs ratificados) dentro de la opción TLC-plus de EEUU (vector mercado, favorable a las multinacionales).
  2. Compromisos hasta ahora blandos con Venezuela-PDVSA dentro de la opción UNASUR de Brasil (proyectos comercialmente viables tanto con actores privados como estatales).

Conforme a la opción brasileña, los talleristas coincidieron en pronosticar (con a-: alta probabilidad, una sola evaluación media) que Colombia aprovecharía su situación geopolítica para proyectos rentables con todo tipo de socios, tanto privados como estatales.

Sin embargo, rebajaron un poco sus ratings (a m+ y m++, con sendas evaluaciones bajas), cuando se indagaba concretamente por la probabilidad de comprensión, cooperación y proyectos conjuntos entre ECOPETROL (financieramente autónoma, parcialmente privatizada) y PDVSA (controlada directamente por el gobierno, dominada por sus intereses político-estratégicos).

Si bien los expertos dudaron de que las políticas –liberal en Colombia y nacionalista en Venezuela– cambiaran bajo los actuales gobiernos (probabilidades m- y m), sí creen mucho más probable (m+++) que el desarrollo de ECOPETROL pase por su participación en E&P en Venezuela.

Negocios son negocios

Finalmente, las divergencias entre los regímenes petroleros y las compañías nacionales podrán superarse gracias justamente a los proyectos atractivos identificados por Ecopetrol y PDVSA como buenos negocios:

  • Un oleoducto FPO-Pacífico —aparte de su sentido geoestratégico— tendría también viabilidad comercial: la excepcional y creciente demanda china, junto con la esperada expansión de la oferta venezolana de la FPO, permitirían el retorno de la gran inversión necesaria.

Según la carta de compromiso, firmada en la cumbre por los ministros competentes, la remuneración de la futura sociedad mixta de PDVSA y Ecopetrol, que serviría como vehículo para realizar la inversión del oleoducto, provendría del cobro de una tarifa.  

Otros beneficios del paquete de proyectos para Ecopetrol incluirían, con probabilidades asignadas: i. trato como compañía de país hermano (acceso al recurso sin licitación) en Venezuela: m++; ii. mezcla del crudo mediano que se extraería en campos del Estado Apure al petróleo transportado por el futuro oleoducto (m+++); iii. refinación de petróleo venezolano en Barrancabermeja, si la producción colombiana declina: m+; iv. tránsito de crudo venezolano como póliza de seguro para eventuales inversiones en Venezuela (contexto de interdependencia): m++.

  • La alta probabilidad de un crédito chino para la construcción del oleoducto FPO-Pacífico resultó ser una de las pocas coincidencias (a-) entre los evaluadores.

Venezuela (PDVSA-Gas) financió íntegramente la construcción del Gasoducto Transguajiro, por lo cual le pertenece también el corto tramo colombiano. Sin embargo, un oleoducto de 3.000 kilómetros — 800 en territorio colombiano — es otra cosa. Colombia tendría que participar en la inversión, y se consideraría una participación privada.

El gobierno Chávez insistiría en una empresa mixta, sin mucha participación privada. En la cumbre, el ministro Ramírez, presidente de PDVSA confirmó que el oleoducto podría contar con inversión o financiación del gobierno chino.

En todo caso, los expertos confían (m+++) en que Ecopetrol se reserve por lo menos el control del 50 por ciento sobre el tramo colombiano.

Por otra parte, aparentemente juzgaron razonable (m+++) compartir en una proporción 60:40 entre PDVSA y Ecopetrol el capital de una empresa mixta de E&P en la FPO (y a la inclusión de otros socios por cuota de Ecopetrol). La misma proporción les parecería menos justificada en el proyecto de E&P conjunta en Apure, pero aún bastante probable (m++).

¿Y si gana la oposición en Venezuela?

Si la oposición ganara las elecciones venezolanas de 2012, el escenario favorable al oleoducto binacional pasaría por una moderada reapertura ante las multinacionales, lo que daría cabida a la creación de un consorcio internacional público–privado. Tal escenario comportaría las siguientes características:

  • solo limitada renegociación de los contratos rusos, chinos, brasileños vigentes;
  • arreglo amistoso de compensación con Exxon y Conoco (si los fallos arbitrales se retrasan);
  • consorcio para realizar el oleoducto con pequeñas participaciones de todas las grandes - multinacionales y estatales - presentes en la FPO;
  • PDVSA operaría el tramo venezolano, Ecopetrol el colombiano.

Los evaluadores -ya en el rubro final del riesgo político- dudaron (m) que se dé este desenlace moderado con consorcio en caso de éxito electoral de la oposición. Al mismo tiempo, atribuyeron buena probabilidad (m+++) a la reelección de Chávez y a su salud para otro período.

Por otro lado, no confían mucho (m con dos evaluaciones bajas) en una paz negociada en Colombia con asistencia venezolana (que mejoraría la seguridad del futuro oleoducto binacional).

* Investigador del Instituto de Estudios Políticos de la Universidad Autónoma de Bucaramanga, Grupo Instituciones Políticas y Opinión Pública, tiene doctorado en Relaciones Internacionales.

Para ver las notas de pie de página, pose el mouse sobre el número.

 

Escribir un comentario

Agradecemos a los investigadores, académicos y profesionales que contribuyen con sus artículos, declaraciones y caricaturas inéditos para ser publicados en la Revista Razón Pública. Los autores son responsables de sus ideas y de la presentación de los hechos en este documento.

“Los comentarios en Razón Pública están sujetos a moderación, (de 8 am a 6pm hora de Colombia) con el fin de garantizar un intercambio de opiniones en tono respetuoso - serán bienvenidas la crítica aguda y la ironía - que enriquezcan el debate y resulten interesantes para lectores y autores.
En consecuencia, no se aceptarán comentarios del siguiente perfil:
1. Que constituyan descalificaciones, ataques o insultos contra los autores o contra otros participantes del foro de comentarios.
2. Que incluyan contenidos, enlaces o nombres de usuarios que razonablemente puedan considerarse insultantes, difamatorios o contrarios a las leyes colombianas.
3. Comentarios sin sentido o repetidos, que serán eliminados sin piedad.

Los comentarios no reflejan necesariamente la opinión de Razón Pública, sino la de los usuarios, únicos responsables de sus propias opiniones.”


Código de seguridad
Refescar

Comentarios  

OSCAR ASIS
0 # OSCAR ASIS 06-12-2011 07:40
Ese oleoducto inicialmente era a TRIBUGA, me gustaría saber porque ese viraje, si el trayecto es más corto y más viable, pregunta es hubo presión o interés político de por medio?
Responder | Responder con una citación | Citar | Reportar al moderador

Esta semana en Razonpublica