A propósito del fallo: Un país grande no es siempre un gran país

(Tiempo estimado: 8 - 15 minutos)

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Reflexiones en contravía sobre si Colombia perdió o no unas riquezas que nunca valoró. Somos un país de rentistas donde el progreso no depende del ahorro, de la innovación y de un Estado capaz de regular la explotación de los recursos naturales.

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El resultado fue un desarrollo comercial relativamente importante, pero estrechamente asociado con el contrabando, especialmente de electrodomésticos, de licores y de cigarrillos.
   Foto: panoramio.com

De turismo barato y contrabando

La reciente sentencia de la Corte Internacional de Justicia (CIJ) — que le otorga a Nicaragua parte del territorio marítimo donde hasta la fecha Colombia había ejercido soberanía — ha dado lugar a que muchos colombianos se sientan despojados de una pertenencia entrañable y valiosa, al punto que el expresidente Uribe — el presidente de la Ley y el Orden — recomendó no acatar la sentencia porque al país no le conviene.

El caso de San Andrés y Providencia es lamentable. Durante mucho tiempo, los lazos de los raizales con el resto del país fueron muy débiles. Racial y culturalmente eran muy distintos. Hablaban inglés, eran herejes (perdón, protestantes), la mayoría tenía ancestros africanos, aunque algunos también tenían antepasados ingleses y chinos. Durante los años cincuenta se los reconocía principalmente por integrar la selección Colombia de baloncesto.

Y justamente por esa época, el gobierno militar de Rojas Pinilla (1953–1957) decidió “desarrollar” el archipiélago. Una opción era promover el turismo internacional y generar divisas. Además, muy pocos colombianos tenían la capacidad económica para ir de vacaciones a los centros turísticos del Caribe.

Pero se optó por una estrategia populista: usar las islas para impulsar el turismo nacional, menos lujoso, pero con magníficas playas. Aun así, seguía siendo muy costoso para la mayoría de los colombianos. Por ese motivo, se crearon incentivos para que la gente viajara a las islas: se convirtió en zona franca donde los colombianos podían adquirir artículos importados, sin pagar impuestos y hasta por un cierto monto, pero con la condición de haber pasado un número mínimo de días en las islas.

Para estirar la cuota máxima de compras por persona, muchos comerciantes pronto descubrieron que podían subfacturar sus ventas, generando así un contrabando técnico. El resultado fue un desarrollo comercial relativamente importante, pero estrechamente asociado con el contrabando, especialmente de electrodomésticos, de licores y de cigarrillos. No en vano, los centros donde se vende contrabando abiertamente en las ciudades colombianas se llaman San Andresitos

Sin embargo, con la apertura comercial y el abandono del modelo de desarrollo basado en la sustitución de importaciones, este extraño arreglo cambió hace más de 20 años.

Haciendo de abogado del diablo, cabe preguntarse: ¿cuál ha sido realmente la contribución de San Andrés y Providencia al bienestar del resto de Colombia? Es difícil argumentar que ésta haya sido sustancial.

El tipo de comercio que se desarrolló en San Andrés no solo propició el contrabando, sino que además creó vínculos con la zona franca de Colón, en Panamá, bien conocida por su protagonismo con el contrabando internacional y el lavado de activos, otra razón para dudar acerca de los beneficios aportados por tal estrategia para el conjunto del país.

Riquezas naturales, desarrollo y Estado

Me propongo demostrar cómo, aunque la reacción de la mayoría de los colombianos resulta comprensible desde un punto de vista emocional, al evaluarla desde una perspectiva racional, la decisión de la CIJ no necesariamente es buena o mala: depende de ciertos factores, como qué se entiende por la riqueza de un país, qué debería ser una nación, así como cuál debe ser el papel del Estado.

 

 
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El gobierno militar de Rojas Pinilla
(1953–1957) decidió “desarrollar” el archipiélago. Una opción era promover
el turismo internacional y generar divisas.

Foto: oscarhumbertogomez.com

 

El concepto tradicional e intuitivo de riqueza para un colombiano promedio es bastante simple: ¡entre más recursos naturales tenga un país, mejor! Esto explica por qué en Colombia, ante la existencia de enormes baldíos, la meta de muchas personas todavía es acumular propiedad sobre grandes extensiones de tierra. La inserción a la economía mundial por medio de la minería durante la última década también refleja esta característica del ethos colombiano: en efecto, la conquista del territorio aún no ha terminado y continúa la búsqueda de El Dorado.

Pero en el mundo actual la riqueza que lleva al desarrollo social y económico sostenible se fundamenta y se crea sobre otras bases: para que un gran territorio con una abundante dotación de recursos naturales contribuya efectivamente al bienestar de una sociedad es necesario que el Estado tenga la capacidad institucional y financiera para manejarlos. De otra forma, dicha abundancia simplemente conduce a inestabilidad social y a grandes conflictos internos.

Cuando la economía se concentra en extraer recursos naturales, se fortalecen las creencias atávicas sobre la acumulación de riqueza. La confianza en los recursos naturales como fuente de riqueza contribuye a crear expectativas de enriquecimiento rápido: la riqueza se “encuentra” o “se captura” y es el resultado de la audacia, la buena suerte o la intervención divina, pero no del trabajo constante, el ahorro lento y metódico, y la innovación para producir bienes y servicios que la sociedad demanda.

Más aun, como la explotación de muchos recursos naturales es intensiva en capital y en tecnología, es poco el empleo que se genera. Por ello no sorprende que la desigualdad en Colombia haya aumentado, a pesar de tasas razonables de crecimiento del PIB durante la última década y de que la pobreza haya disminuido en los últimos tres años.

El desarrollo económico moderno se fundamenta en otras fuentes: el conocimiento, la información y la capacidad de organización, de tal manera que miembros de un grupo productivo cooperan para lograr sinergias que permitan innovar, generar valor y responder rápidamente a los cambios en los mercados. Este modo de desarrollo exige una amplia cohesión social, donde prevalezca el respeto por los demás: solo así se puede generar confianza, es decir, capital social para disminuir los costos de transacción, garantizar los derechos de propiedad y permitir que el país compita efectivamente y sea respetado en el concierto de naciones.

Las grandes fluctuaciones en los precios mundiales de los recursos naturales constituyen un gran desafío para el manejo de la macroeconomía. Se necesitan gobiernos dotados de instituciones sólidas y transparentes, con una gran capacidad de planificación para ahorrar en el extranjero en tiempos de precios altos y sostener el gasto público cuando los precios bajan.

Esta es la única forma de evitar la revaluación de la tasa de cambio, el aumento en las importaciones de bienes y servicios transables internacionalmente, la disminución de las exportaciones de otros sectores no basados en los recursos naturales, la desindustrialización y el debilitamiento de la agricultura.

Desafortunadamente, todos estos síntomas están hoy presentes en Colombia: de ahora en adelante, el crecimiento económico dependerá del vaivén de las exportaciones de recursos naturales, del sector de servicios no transables internacionalmente, de la finca raíz y del gobierno.

La geografía como maldición

La historia de Colombia es un ejemplo clásico de un país que no ha logrado administrar satisfactoriamente ni su territorio ni sus recursos naturales. La geografía colombiana — una de las más bellas e interesantes del mundo — ha resultado una maldición, porque no ha permitido integrar al país física, institucional ni culturalmente.

 

 
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¿Sobre qué áreas puede el Estado colombiano ejercer una gobernabilidad efectiva para garantizar que la  mayoría
de los ciudadanos tengan un
bienestar razonable?

Foto: prensa-latina.cu

 

Ha sido un gran obstáculo al desarrollo social y económico del país, además de que ha hecho imposible que los colombianos se sientan agentes activos ante el Estado, es decir, que sean ciudadanos de verdad.

El gobierno central siempre ha tenido grandes dificultades para ejercer la soberanía plena en gran parte del país: control del territorio, monopolio de la fuerza y de las fuentes del derecho.

Durante mucho tiempo la falta de control territorial del gobierno central no fue muy grave. En efecto, es posible afirmar que Colombia no se desmembró, simplemente porque la mayoría de las regiones estaban tan aisladas del mundo que no eran viables como países independientes. Pero claro, la única región viable como país sí se independizó: Panamá.

Las guerrillas son otro ejemplo de este fenómeno. Durante mucho tiempo, las FARC ocupaban ciertas zonas del territorio nacional, que algunos llamaron con ironía “repúblicas independientes”: ellas no podían salir de esas zonas, pero el Estado tampoco entraba.

En el mundo actual, los vacíos de poder resultan insostenibles: si el Estado no ejerce su soberanía, otros organismos lo suplantan. Los cambios tecnológicos que hoy integran al mundo, el aumento en la educación de la población, la emigración colombiana (especialmente paisa) hacia Estados Unidos agravaron las fragilidades estructurales e institucionales del país, lo que facilitó el desarrollo de la industria de drogas ilegales e hicieron que las actividades económicas ilegales se consideren ahora un problema global, cuando antes se percibían desde el exterior solo como las peculiaridades de un país primitivo.

La violencia y el conflicto interno se convirtieron en asuntos que involucran a otros países. Hoy el Estado colombiano no puede darse el lujo de antaño de no tener presencia real en grandes áreas de su territorio: el costo de ejercer la soberanía resulta muy alto de verdad.

Si tiene éxito el proceso de paz con las guerrillas, no es claro que deba disminuir el presupuesto requerido para mantener el orden público: muy posiblemente se podría reducir el gasto en armamento, pero sería necesario aumentar otros rubros incluyendo justicia, educación, salud e infraestructura en zonas poca pobladas y poco productivas.

Qué caracteriza a un gran país

Un país grande no necesariamente es un gran país. Colombia es un país grande: por su tamaño ocupa el puesto 26 entre 193 países en el mundo. Es además un país con muchos recursos naturales. La cuestión es si Colombia es un gran país y – si no- si tiene el potencial de serlo.

Para responder esta pregunta es necesario definir qué es un gran país. Aunque no creo que haya un consenso al respecto, me atrevo a sugerir que un gran país es aquél cuya gente se identifica de veras con la Nación, con un sentido de pertenencia tal que surge espontáneamente un “nosotros”: gente que valora el bienestar de todos los conciudadanos, aún por encima del de su propia familia inmediata, tal como es el caso para la mayoría de los colombianos. Es el contraste nítido entre el republicanismo cívico y el familismo amoral que han analizado los sociólogos.

En el pasado, podía haber países con una grandeza aparente, cuyas sociedades estaban profundamente estratificadas, había privilegios de castas y grandes diferencias en oportunidades. Estas sociedades se sostenían en pie gracias a ideologías que validaban sus estructuras: por ejemplo, “es mejor ser pobre que rico, porque los pobres irán al cielo y los ricos no”.

Pero hoy los ciudadanos de un gran país exigen igualdad de oportunidades educativas, respeto de parte de las agencias del Estado y del resto de ciudadanos, transparencia en las decisiones del gobierno, acceso a la salud, garantías para poder expresarse, elegir y ser elegidos, invertir, comprar, ahorrar, viajar, y en general, tener una vida tranquila donde puedan desarrollarse humanamente sin temer a sus conciudadanos.

De acuerdo con esta lista, hay pocos grandes países, con verdadera grandeza. Pero queda claro que para tener grandeza no es necesario ser grande en superficie o tener muchos recursos naturales. Lo que sí requiere es tener instituciones — normas de comportamiento y organismos del Estado y de la sociedad civil — honestas, con reglas claras, y que generen cohesión social, empatía, solidaridad y confianza.

Riqueza potencial o bienestar razonable

Colombia es un país grande, pero el ethos que valora los recursos naturales sobre la riqueza creada hace que surja una pugna distributiva por un botín a repartirse entre los pocos ganadores: la lógica del rentismo.

Por eso, desafortunadamente, no es un gran país, aunque tiene el potencial de serlo, sin duda. El problema es ¿cómo crear dicho país? ¿Cómo neutralizar los problemas creados por la concentración excesiva de la extracción de recursos naturales en la economía?

En conclusión, la decisión de la CIJ emocionalmente puede ser lesiva, en la medida en que nadie se resigna fácilmente a perder algo que nunca usó, y quizás aunque nunca lo hubiera usado.

Es posible que existan yacimientos petroleros en las zonas cercanas a las islas y que la decisión de la CIJ haya transferido los derechos económicos sobre esos recursos potenciales a Nicaragua.

Colombia solo intentó explorar seriamente esos yacimientos potenciales hace muy poco tiempo y los mismos pobladores del archipiélago se opusieron por amenazar gravemente otra fuente de riqueza que consideran aún más valiosa: la biodiversidad.

Para que se genere bienestar para la población a partir de los recursos naturales, se requiere que las instituciones colombianas cambien sustancialmente primero. La pregunta relevante no es: ¿cuánto perdió Colombia en términos de recursos naturales?, sino quizás: ¿sobre qué áreas puede el Estado colombiano ejercer una gobernabilidad efectiva para garantizar que la mayoría de los ciudadanos tengan un bienestar razonable?

Mientras no se responda esta pregunta, no será posible saber de veras si Colombia ganó o perdió algo con la decisión de la CIJ.

* El perfil del autor lo encuentra en este link. 

Francisco_Thoumi_gran_pais_Anyelik 

 

Francisco_Thoumi

Francisco E. Thoumi*



























 
 ¿Cuál ha sido realmente la contribución de San Andrés y Providencia al bienestar del resto de Colombia?  Es difícil argumentar que ésta haya sido sustancial.







































 
 Característica del ethos colombiano: en efecto, la conquista del territorio aún no ha terminado y continúa la búsqueda de El Dorado.











































 
 No sorprende que la desigualdad en Colombia haya aumentado, a pesar de tasas razonables de crecimiento del PIB durante la última década y de que la pobreza haya disminuido en los últimos tres años.




















 

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Comentarios  

danieledovaldivieso
0 # danieledovaldivieso 03-12-2012 17:54
Muchas gracias por aportarnos esa opinión tan clara y certera sobre el tema sobre el fallo de la haya.
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Alfonso Sanchez
0 # Alfonso Sanchez 04-12-2012 08:43
Muy ben artículo. Ya no es hora de llorar sobre la leche derramada sino de buscar soluciones constructivas hacia adelante. Después del fallo y de la actitud conciliatoria que ha presentado Nicaragua, esta podría ser una excelente oportunidad para que Colombia propusiera un acuerdo con los estados limítrofes de la cuenca del Caribe que fue objeto de la disputa para el manejo conjunto de la zona en términos ecológicos, de explotación y de vigilancia. Ninguno de ellos puede por si solo adelantar una tarea adecuada y todos los tratados de límites van a tener que renegociarse. Por qué no crear un organismo plurinacional de los involucrados (altamente técnico) para orientar la tarea del manejo del recurso común?. Entiendo que el acuerdo que hay entre Jamaica y Colombia (a menor escala) ha funcionado muy bien.
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Luis Eduardo Payares
-1 # Luis Eduardo Payares 04-12-2012 12:15
Excelente articulo,como todos los de esta revista.
Lo que el gobierno pretende ahora es populismo y a la vez hipocresía para minimizar el impacto de la decisión en materia electoral.
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jorgea
+1 # jorgea 04-12-2012 13:07
Dr. desde este punto de vista, debería todo el país desmembrarse.

Porque, la verdad, desde cuando el ligamen entre nacionales es el "bienestar razonable". Un punto de vista muy materialista. Discutible. Sobretodo por el hecho de calificar de paso, al que piense al contrario, de familista amoral. Pensamiento cavernario y rural.

No quiero hacer juicios de valor, pero ud. reafirma su posición llevando al crítico a una posición de subdesarrollo mental y ético.

Ahora, que el Ethos del colombiano sea el rentismo. La verdad, primera ves que veo que se asimila al Ethos a un sistema económico. Sobretodo por el hecho de que el neoliberalismo promueve la acumulación. No sólo es en Colombia.

"La grandeza de una nación se mide en su Estado de bienestar". Muy seguramente se un ítem a tener en cuenta, pero nunca -claro, es mi opinión- ese bienestar forma nación.

Y eso no me hace un "familista Amoral".
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Francisco E. Thoumi
+1 # Francisco E. Thoumi 04-12-2012 19:14
Estimado Jorgea:
Agradezco sus comentarios y lamento se haya sentido atacado personalmente por las ideas expresadas en mi ensayo. Sin duda este ha herido sus sentimientos. Al respecto debo confesar mi convicción de que la única forma en la que un estudioso de la sociedad puede acercarse a la “verdad” es neutralizando sus propios sentimientos. Por eso, yo rehúso escribir desde la perspectiva de lo que soy. Es decir, debo hacerlo despojándome de mi nacionalidad, profesión, género, religión, edad, familia, partido político, etc. No creo lograr un éxito completo en este esfuerzo pero tengo conciencia de la necesidad de esforzarme por lograrlo.
Con relación al artículo apreciaría que me explicara con cuál de los siguientes puntos no está de acuerdo y por qué:
Primero: El desarrollo económico de San Andrés no ha sido bueno y posiblemente no ha contribuido al de Colombia.
Segundo: Colombia y muchos otros países han tenido muchas dificultades para desarrollarse en base a la explotación de recursos naturales sujetos a fuertes fluctuaciones en los precios en los mercados internacionales.
Tercero: la riqueza en el mundo actual se genera por medio de “el conocimiento, la información y la capacidad de organización, de tal manera que miembros de un grupo productivo cooperan para lograr sinergias que permitan innovar, generar valor y responder rápidamente a los cambios en los mercados.”
Cuarto: la geografía colombiana ha sido un gran obstáculo a la integración nacional y a la formación de una democracia moderna.
Quinto: los enormes costos para controlar el territorio han hecho que el Estado no lo haga lo que ha permitido que guerrillas, paramilitares y otros grupos controlen áreas importantes.
Como lo expresé, no creo que haya consenso respecto a lo que es un gran país. Lo que sí creo es que en un gran país debe prevalecer una ética cívica o republicanismo cívico y no el “familismo amoral” término acuñado por Banfield hace medio siglo en su estudio pionero sobre la sociedad de Calabria y el papel de las organizaciones como la mafia que suplantaban el estado.
Yo expresé que el rentismo es una característica del ethos colombiano, no su totalidad ni necesariamente la parte más importante. Sin embargo, este se expresa en muchas formas desde las pensiones del congreso y los magistrados, pasando por confianza en la necesidad de “palancas” para conseguir puesto, la compra de votos, el énfasis en buscar recursos naturales, el apetito por poseer tierras, etc.
Estoy de acuerdo con usted con respecto a la existencia de fuerzas centrifugas fuertes y a la posibilidad de que el país se fraccione. Las presiones hacia una regionalización con autonomía en Colombia van en esa dirección. En el mundo moderno cada vez lo global y lo cercano ganan importancia con respecto a lo intermedio y muchos estados nación pueden llegar a ser obsoletos (ejemplos: las antiguas Unión Soviética y Yugoeslavia y la España actual enfrentada a Cataluña).
Aunque he buscado neutralizar mis sentimientos, ellos siempre están en el trasfondo. Por eso no puedo aunque quiero a Colombia no puedo sentirme orgulloso de un país que siente que ha controlado la violencia cuando su tasa de homicidios es 80% más alta que la de México y en el que se ha mantenido un conflicto armado durante los setenta años de mi vida. Creo que Colombia si puede llegar a ser un gran país pero no puedo permitir que mis sentimientos nublen la realidad.
Cordial saludo
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jorgea
0 # jorgea 05-12-2012 13:40
En un primer momento, quiero expresar en que en ningún lugar me he sentido atacado con el artículo. Sólo quería mostrar que no creer en un Ethos rentista lo convierte a uno en un familista amoral.

Créame cuando le digo que intente ser lo más imparcial posible. No trate de involucrar algún de nexo sentimental a mi respuesta.

Ahora, si ud. se siente ofendido de alguna manera por mi comentario, sinceramente pido excusas. No fue esa mi intensión, y quiero que eso sea muy claro.

Sobretodo, por ser ud. una persona altamente calificada, con un gran bagaje académico. La experiencia cuenta, y yo aún soy muy joven.

Luego escribiré un comentario más detallado con los puntos que debí antes especificar sobre su artículo.


Gracias por la respuesta.
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Madre Selva
-1 # Madre Selva 05-12-2012 16:27
“Colombia pierde territorio con Nicaragua por el Principio de Precaución”
El principio de precaución ambiental permite la suspensión de obras o actividades que desarrolla un particular para evitar un daño grave e irreversible aunque no exista certeza científica absoluta que pruebe la ocurrencia de tal daño.
Paradójicamente, esto parece que hubiera aplicado la Corte de la Haya: que basado en el riesgo irreparable que representa para la humanidad que un país (Colombia) posea áreas abandonadas (área marina), es mejor entregarles a países que tengan la determinación de aprovechar los recursos naturales, finalmente Colombia solo quería estos mares para presentarlos en postales y en cambio Nicaragua los quiere para aprovecharlos integralmente, es decir, ambientalmente y económicamente.
O por lo menos, eso da a entender un medio oficialista de Nicaragua tras el fallo de Corte: ‘La voz del Sandinismo’ tituló: “¡Histórico Triunfo de Nicaragua!” y resaltó las posibilidades de exploración y explotación de recursos naturales que abre la sentencia para el país centroamericano.
Es inevitable hacer referencia a la parábola: o los talentos se invierten para incrementar la riqueza o se entierran por miedo a perderlos. Colombia mantiene una posición ultra conservadora y esta enterrando su desarrollo para no causar un daño ambiental inevitable (Principio de precaución).
Entonces, no lloremos, lo mejor será esperar que Nicaragua invierta estos talentos en algo mejor que hacer postales.
Es lamentable que Colombia está renunciando a ejercer actos de soberanía sobre todo su territorio: la Agencia Nacional Minera ANM (antes Ingeominas) tiene cerrada la recepción de propuestas de concesión minera durante los últimos dos años, el Ministerio de Ambiente ha suspendido la recepción de solicitudes para autorizaciones de sustracción para minería en la reserva de la Amazonia, la oficina de Parques Naturales sigue declarando grandes porciones del territorio como Parques Naturales para prohibir actividades industriales…, solo por mencionar algunos ejemplos.
¿Entonces, que esperamos? ¿Queremos que los jueces internacionales respeten derecho alguno si Colombia renuncia reiteradamente a ejercer actos de soberanía como explorar o explotar los recursos naturales. Basta con recordar el final de la parábola, el Señor arrebato el talento a quien lo escondió y lo entrego a quien puso a producir eficientemente su capital.
Entonces se hizo justicia: İEl Señor vino y nos quito un talento enterrado!
Madre Selva
Noviembre 20 de 2.012
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Francisco E. Thoumi
+1 # Francisco E. Thoumi 05-12-2012 16:28
Estimado Jorgea,

En ningún momento me he sentido atacado. Lo unico que he buscado es tener un debate academico serio.

No concuerdo con usted con respecto a lo del Ethos. Posiblemente no me expresé bien. El concepto de rentista usado no es quien vive de la renta sino quien busca rentas economicas en el sentido de capturar beneficios, monopolios, y explotar a la sociedad. En efecto, yo como jubilado, vivo de la renta de algunas inversiones, pero no intento sobornar paraa obtener benficoos, etc.
El punto es que el rentismo si prevalece en Colombia aunque obviamente no todos los colombianos son rentistas.
Creo que lo que le moletófue el término "familismo amoral". Esta es simplemente una forma de referirse a sociedades en las que la solidaridad y confianza de la gente se limita a su familia o a un circulo cercano cada persona. en esas sociedades el estado se convierte en botin y como no hay confianza sino entre personas con lazos de amistad o niñez, comportamientos que buscan beneficar a el grupo inmediato a cada cual se generalizan. creo que en Colombia este comportamiento es común, y está en la raiz de muchos de los problemas que tiene hoy el Estado colombiano. Sin embargo, esto tampoco implica que todo colombiano sea un "familista amoral".
Espero su contribucion.
saludos
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aurora valencia
0 # aurora valencia 07-12-2012 11:38
Que barbaridades cometen los politicos de Colombia por eso estamos como estamos fregados toda la vida
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