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Santos y el campo: entre el descontento social y las estadísticas engañosas

(Tiempo estimado: 5 - 9 minutos)

El descontento crece pese a las buenas intenciones y a las estadísticas halagüeñas que el gobierno presenta para demostrar su compromiso con el campo. Por qué se acerca  un nuevo paro nacional agrario.

Gabriel Tobón*

Tres claves del asunto

En el ocaso del gobierno Santos y en plena campaña por su reelección, el campo colombiano sigue debatiéndose entre sus viejos y sus nuevos problemas -sociales, culturales, ambientales, políticos y económicos-.

En medio de esa gran complejidad, es conveniente analizar tres fenómenos para mejor comprender la situación agraria y las acciones del gobierno en busca de una solución a corto y a mediano plazo:

· Las estadísticas gubernamentales,

· La persistencia de la crisis social agraria, y

· El proceso emergente de unidad entre los movimientos sociales agrarios, étnicos (indígenas y afrodescendientes) y populares.

Las engañosas estadísticas

Según las estadísticas que difunden las instituciones gubernamentales, el campo colombiano está en franca y constante  recuperación.

Para hacer esto toman como referencia el crecimiento negativo del sector durante 2008 (0,2 por ciento) y 2009 (0,7 por ciento) y subrayan la recuperación de 0,2 por ciento en 2010, de 2,4 por ciento en 2011, de 2,6 por ciento en 2012, y un mejor desempeño en 2013, impulsado por la mejora de los precios internacionales del café, según el Ministerio de Agricultura.

Pese a esta trayectoria ascendente - que por supuesto no debe ser desestimada- se trata de una recuperación muy lenta y que además no cambia de verdad la realidad económica, social, ambiental, cultural y política de amplios sectores rurales. Es más: este crecimiento está muy lejos del que habría de tener la “locomotora” agrícola que Santos señaló en su Plan de Desarrollo.

El gobierno considera que lo más apremiante es reactivar la producción agropecuaria, promover la inversión extranjera directa en los megaproyectos agrícolas y elevar los niveles de competitividad y productividad de los grandes empresarios, mientras ignora los reclamos y propuestas de campesinos, indígenas y afrodescendientes.

Y en todo caso la forma de presentar las estadísticas cambia según el lente que se utilice. Por ejemplo:

- Para el Departamento Nacional de Planeación (DNP) el crecimiento económico de Colombia durante 2013 (4,3 por ciento) fue muy satisfactorio porque superó “…al promedio de América Latina (3,4%), de países como Brasil (3%) y cercana a los registros de Perú (5%) y Chile (4,9%)”.

-En cambio Eduardo Sarmiento en su columna de El Espectador se refiere a esa cifra de un modo muy distinto: “El país regresó a mediados del siglo XX. La información de cuentas nacionales muestra que la economía fue impulsada por la construcción y la minería, creció 4,3%, y el perfil resultó insuficiente para reducir los altos niveles de desempleo e informalidad. (...) El crecimiento fue liderado por la minería y la construcción; sin embargo, la mitad del valor agregado minero sale del país por vía de la repatriación de capitales y la otra se compensa por las secuelas negativas sobre la industria y la agricultura”.

Y a renglón seguido, refiriéndose al sector agropecuario, puntualizó: la anunciada recuperación del sector se explica por el café, “(…) pero el empleo cayó 5%. Los cultivos semestrales (en particular cereales) y la ganadería no despegan”.

A la misma conclusión, aunque desde orillas muy distantes, han llegado los presidentes de la Sociedad de Agricultores de Colombia (SAC) y de la Federación Nacional de Ganaderos (FEDEGAN). El primero declaró que las locomotoras del agro no habían despegado, y el segundo sostuvo que sus motores se encuentran prácticamente paralizados.


Zona de pobreza en Coqui, Chocó.
Foto: Hembo Pagi

La crisis agraria

Para nadie es un secreto que persiste la crisis social, ambiental, política y económica del agro colombiano, y que esta crisis no se arregla con los buenos resultados que logra un grupo reducido de productores, en especial aquellos dedicados a la agroindustria y a los agronegocios propios de los cultivos permanentes.

La  crisis no encuentra soluciones ni en el modelo agroexportador que propone el Plan Nacional de Desarrollo 2010 – 2014 ni en las políticas que promueve el actual gobierno. A esto se suman las severas deficiencias y problemas que registran casi todas las instituciones públicas del sector, que habrían de proveer las soluciones.

Bajo esas circunstancias el gobierno considera que lo más apremiante es reactivar la producción agropecuaria, promover la inversión extranjera directa en los megaproyectos agrícolas y elevar los niveles de competitividad y productividad de los grandes empresarios, mientras ignora los reclamos y propuestas de campesinos, indígenas y afrodescendientes, quienes por eso están acudiendo a las acciones colectivas, como fue  el Paro Nacional Agrario.

Hoy como ayer, la realidad del campo colombiano se refleja en indicadores tan básicos como la concentración de la propiedad sobre la tierra, la pobreza rural, los cultivos de coca, el conflicto armado o el desplazamiento forzado de sus habitantes. Pero las cifras y reportes del gobierno no se ocupan demasiado de estos asuntos.

Los suelos con vocación agrícola cubren un área de 22.077.625 hectáreas, pero apenas 5.315.705 están siendo cultivadas, lo cual indica un desperdicio cercano al 75 por ciento del potencial productivo del país.

Para ilustrar otro ángulo de la cuestión de fondo, tomemos el ejemplo de los conflictos por el uso del suelo - que también son conflictos por la tierra- y que tampoco han sido atendidos por el gobierno Santos.

Así lo muestra la Encuesta Nacional Agropecuaria (ENA) de 2011 que realizó el DANE   en 22 de los 32 departamentos del país, y que encontró la siguiente distribución de superficies:

· Uso agrícola: 7.8 por ciento.

· Uso pecuario: 77.5 por ciento.

· Bosques: 9.7 por ciento

· Otros: 2.5 por ciento

· Área perdida: 2.5 por ciento.

Esta tendencia fue corroborada por el estudio del Instituto Geográfico Agustín Codazzi (IGAC) del 2012. Los suelos con vocación agrícola cubren un área de 22.077.625 hectáreas, pero apenas 5.315.705 están siendo cultivadas, lo cual indica un desperdicio cercano al 75 por ciento del potencial productivo del país.

Y mientras tanto los grandes megaproyectos viales, hidroeléctricos, mineros y petroleros siguen extendiéndose sobre otros suelos con vocación agrícola.

Pero el mayor contraste se da en el caso de ganadería: apenas 15.192.738 hectáreas tienen vocación para ella y sin embrago estamos usando 34.989.456, o sea más del doble de la tierra adecuada.

Por eso cabe preguntarse: ¿Qué papel han desempeñado las instituciones públicas en la formulación y ejecución de políticas para aumentar en serio la producción agrícola – en especial, de alimentos – y para la reconversión productiva del campo colombiano?


Ganadería en Colombia.
Foto: Julian Hoyos

El movimiento social

El proceso de unidad entre los más diversos movimientos sociales del campo tuvo una nueva expresión en la Cumbre Agraria Campesina, Étnica y Popular que sesionó el pasado 18 de marzo. La Cumbre fue el resultado de dos hechos principales:

1. El incumplimiento repetido por parte del gobierno nacional de  los acuerdos de agosto de 2013 y la estrategia dilatoria de sus representantes para concretar los compromisos contraídos en las negociaciones con la Mesa Nacional Agropecuaria y Popular de Interlocución y Acuerdo (MIA).

2. El carácter excluyente del llamado “Pacto Nacional Agrario”, que solo atiende a los gremios o grupos empresariales más cercanos al gobierno pero no a los demás sectores, que son la mayoría y que también participaron en el paro.  

De ganadería: apenas 15.192.738 hectáreas tienen vocación para ella y sin embrago estamos usando 34.989.456, o sea más del doble de la tierra adecuada.

Pero además el “pacto” no pasó de ser una salida política coyuntural para salvar la imagen del presidente, de su gobierno y de las instituciones agrarias. El pacto no pretende reconsiderar ni reformular las políticas equivocadas,  incluir a los actores diversos y divergentes, o dar cabida a las varias expresiones ideológicas para buscar conjuntamente alternativas y soluciones a los problemas del mundo rural.

Así lo entendieron los participantes en la Cumbre Agraria al señalar que “La Cumbre nace porque después de esta ´rebelión de las ruanas, los ponchos y bastones´ que suscitó el más amplio respaldo nacional e internacional, el presidente Santos convocó a un Pacto Agrario con las élites agroindustriales y gremiales del campo, excluyendo con esto al movimiento”.

La Cumbre fue pues una nueva oportunidad para construir la unidad del movimiento  campesino, étnico y popular agrario colombiano, sectores que históricamente han tenido contradicciones ideológicas y políticas. Por eso sus peticiones e iniciativas deben ser tenidas en cuenta en la defensa de los peor situados en el mundo rural.

El mejor indicativo de la situación del campo colombiano en el ocaso del actual período presidencial es la conminación que hace la Cumbre Agraria al gobierno para que cumpla sus compromisos o enfrente un nuevo paro a partir de mayo de 2014.
 

* Profesor e investigador de la Universidad Javeriana 

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Comentarios  

jesica reyes
0 # EN BUSCA DE LA REELECCIONjesica reyes 09-04-2014 18:07
Es probable que la lógica del presidente santos funcione de la siguiente manera: industria=ganan cia, campesinos=gast o innecesario, esto tal vez justificaría las acciones que esta ejecutando el presidente. Nadie desconoce la importancia de la industria en un país, lo que constantemente se ha estado ignorando es la base para que muchas de las agro industrias alcancen ese nivel de importancia, el trabajo campesino. Los campesinos siempre han sido los que mas trabajan pero los que menos ganan (económicamente hablando). algo que se entiende pero que se esconde con cifras incorrectas, el hecho de que se haya brindado apoyo a algunos campesinos no significa que el problema este resuelto.

Con lo anterior es evidente que de promesas no vive el mundo, pero para altos funcionarios así debería ser. De igual manera es imposible culpar al presidente de que las tierras no sean propicias para el cultivo. o que el clima y los problemas ambientales imposibiliten esta actividad. lo que no justifica el trato que el le esta dando a la comunidad campesina . el movimiento social lo único que exigiendo que se cumpla con lo acordado, nada mas! Sin poner en tela de juicio las aptitudes del presidente, considero que es poco inteligente utilizar este método de las cifras engañosas, que hacen que este pierda su credibilidad ante el pueblo y aun mas en vísperas de elecciones presidenciales, creyendo que estas van a llevarlo a su reelección, una reelección que por lo menos muchos campesinos ya no apoyaran.
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Angie Orozco
+1 # El agro en ColombiaAngie Orozco 10-04-2014 19:47
Es claro mencionar que la precaria situación del sector agrícola en Colombia suplica reales y eficientes acciones del gobierno, quien en su afán por promover a cabalidad el incremento de los índices de inversión extranjera con el fin de elevar la competitividad y productividad del país, ha producido en contexto un considerable abandono del agro nacional; tras pésimas políticas no solo del gobierno actual que de la mano de administracione s posteriores, agregan un componente adicional a la prolongada lista de factores que elevan las dolorosas cifras de empobrecimiento y continua destrucción del ambiente que respira el campo en Colombia.
Entre ellos los TLC que prometían inmensas oportunidades para la economía que a decir verdad perjudicaron arduamente a los pequeños campesinos, pero sin embargo no es el mayor causante; pues la mala contribución al campo, la deplorable asistencia técnica y la falta de esquemas adecuados de comercio, fueron el detonante principal para que sector agrícola pronunciara sus desesperados intentos por hacerse escuchar, mostrando al país como año tras año han vendido sus productos por debajo de los costos de producción, por tanto si no se atienden las peticiones del agro no solo continuara el descontento social, también alcanzara su exterminio y total destrucción.
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Esteban Peña Castibl
+1 # El gobierno contra los campesinos (?)Esteban Peña Castibl 11-04-2014 01:58
Bueno, inicialmente pienso que todo es una estrategia de "marketing" político, a lo cual ya estamos acostumbrados, pues estos honorables personajes venden hasta su alma por un escaño u otro puesto bien pago y relajado, del mismo modo pienso que no por eso debe ser un tema menospreciado.
Igualmente lo que mas debe sorprendernos es como la Cumbre Agraria impulsada por la presión ejercida por los campesinos y toda la sociedad que se solidarizo con el tema termina siendo como siempre el camino y la fachada para que los de siempre acomoden las cosas a su gusto para de este modo seguir llenándose los bolsillos a costas de los que verdaderamente la sudan, como se dice por ahí. Es despreciable como el Gobierno uso una situación como esta para seguir dándole a los de siempre lo que es de todos, y no se preocupa por mejorar para beneficiar a todos. Ni se preocupa por dejar de ser tan ineficientes en temas como el agro en el país (el 75% de tierras desperdiciadas) .
La conclusión de esto es lo irrefutable, tenemos un Gobierno inepto, ineficiente e incapaz, como los que siempre nos han regido, y de los de peor calaña esos que siempre aprovechan las situaciones para beneficios de los suyos (Amigos, familiares...) el interés personal, es la primicia de este gobierno.
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Erika Huerfano
0 # competitividad, otra excusa.Erika Huerfano 11-04-2014 17:44
Los problemas del agro son problemas que son muy antiguos, que viene de muchos mandatos atrás, pero que han puesto a las personas al límite de su paciencia en estos últimos años. Estos tiene muchas razones de ser una de ella y que en lo personal me parece fundamental es la falta de una reforma agraria seria que realmente apoye al campo colombiano que está conformado de pequeños productores y no de grandes multinacionales , como para que les pidan ser competitivos internacionalme nte sin ningún tipo de ayuda estatal.
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karen mancipe
0 # karen mancipe 11-04-2014 18:32
El presidente Juan Manuel en su carrera por conseguir seguidores para su reelección, muestra con gran satisfacción las estadísticas y cifras del “desarrollo en Colombia” para demostrar al país que todo no está mal claro de dientes para afuera no. Primero vende al país a los extranjeros al realizar pactos en los que no existe un solo acuerdo que beneficie a Colombia y haya sido planteado por el gobierno, la producción agraria interna colombiana queda relegada a un segundo plano y el mercado extranjero tiene la protección de nuestro gobierno. Y por no hablar que gran parte de las tierras productivas no son de propietarios legales son tierras parcelas por el conflicto interno.
Con toda esta serie de problemas e inconsistencias que tenemos como se puede hablar de desarrollo en el agro, es ridículo, además si no se apoya con políticas proteccionistas a nuestros productos y en pro del desarrollo que mas podemos esperar.
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LLLS
0 # CuriosoLLLS 12-04-2014 12:55
Curioso que el columnista ignore la reducción de la pobreza rural en el año 2013.

También curioso que pretenda que en el país no se hagan "macroproyectos ".
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