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Seguridad ciudadana en Bogotá: mal cierre de la gestión de Petro

(Tiempo estimado: 5 - 9 minutos)

Policías bachilleres en el centro de Bogotá
Hugo Acero

Durante el primer año de este gobierno disminuyó muchísimo el homicidio. Pero el alcalde atribuyó ese éxito a la razón que no era y en 2013 abandonó la estrategia que sí era. ¿Cuál era esa estrategia y por qué hemos vuelto a retroceder tan seriamente?   

 Hugo Acero Velásquez*

Mal cierre

En materia de seguridad ciudadana el gobierno de Petro se está rajando, sin que se vea además, para el futuro cercano, una estrategia que recupere la tendencia a la baja en los  indicadores de violencia y delincuencia en la ciudad capital.

El número de homicidios, que en 2012 había tenido una reducción significativa, se estancó en 2013 y aumentó en 2014. El número de ciudadanos víctimas de delitos ha aumentado desde enero de 2012, la sensación de inseguridad no ha dejado de crecer y la denuncia de los delitos ha mostrado sus niveles más bajos de los últimos gobiernos, debido a la desconfianza que los ciudadanos sienten hacia las autoridades.

Ese escenario no es nada positivo. Los retos son muy grandes y a Petro le queda muy poco tiempo para “enderezar las cargas” y cumplir con las metas de su Plan de Desarrollo.

El director de la Policía Metropolitana de Bogotá, General Humberto  Guatibonza.
El director de la Policía Metropolitana de Bogotá, General Humberto
Guatibonza.
Foto: Alcaldía Mayor de Bogotá

Una estrategia exitosa

La reducción sustantiva de homicidios que se dio durante el primer año de la administración Petro (pasamos de una tasa de 21,9 homicidios por cada 100.000 habitantes en 2011 a 16,1 en 2012) fue interpretada por el alcalde como consecuencia de la restricción al porte de armas que comenzó el 1 de febrero de 2012 - y no como el resultado de que la Policía hubiese concentrado sus acciones en las zonas donde se registraba la mayor cantidad de homicidios.

Sin embargo, las evaluaciones sobre seguridad ciudadana en 2012y 2013 que elaboró la Veeduría Distrital concluyen que la tendencia a la baja de homicidios venía desde el año 2011 y que la reducción más importante se registró en enero de 2012, cuando todavía no estaba en vigencia la restricción al porte de armas.

El número de homicidios, que en 2012 había tenido una reducción significativa, se estancó en 2013 y aumentó en 2014.

Es evidente que la política de desarme, si se aplica correctamente, puede disminuir los homicidios y otros delitos. Pero no basta con que la XIII Brigada del Ejército, con sede en Bogotá, adopte o prorrogue la resolución que restringe el porte de armas; también son necesarios controles policivos en las calles, en especial en los sitios donde se concentran los homicidios y otros delitos violentos.   

La evaluación de la Veeduría constata que el desarme contribuyó a sostener la reducción de los homicidios que se produjo entre diciembre de 2011 y enero de 2012 – una disminución de 47,9 por ciento- reducción que se debió a la estrategia adoptada por el comandante de la Policía Metropolitana, el general Luis Eduardo Martínez.

Esa estrategia se basó en la llamada “gerencia por delitos” y en una micro-gestión que exigía a todos y a cada uno de los mandos y policías de la ciudad que redujeran la incidencia de cada tipo de delito, exigencia reforzada mediante un seguimiento diario, semanal y mensual. Este fue el resultado:

tasa de homicidios

La estrategia anterior consistía básicamente en las siguientes acciones:

· Concentración de los esfuerzos policiales en las localidades, barrios, calles, días y horas donde se presentaba la mayor cantidad de homicidios.

· Aumento del número de policías dedicados a la vigilancia y  a la investigación criminal en los sectores intervenidos.

· Aumento de los puestos de control callejero, controles a establecimientos, requisas a ciudadanos, incautación de armas de fuego (en 2012 aumentó el decomiso de armas ilegales en un 10 por ciento, pues se pasó de 1.959 a 2.147 incautaciones), así como de armas corto-punzantes (aumentó la incautación en un 72 por ciento. pasando de 198.074 en 2011 a 340.372 en 2012).  

· Aumento del número de capturas, especialmente de homicidas. En 2012 aumentaron las capturas por flagrancia en un 46 por ciento con respecto a 2011 (de 29.418 a 42.848). Las capturas por orden judicial aumentaron en 47 por ciento (de 5.369 a 7.946 casos). En particular hay que destacar el aumento de capturas de homicidas en un 47 por ciento, pues se pasó de 637 casos en 2011 a 937 en 2012.  

· Cambio de la rutina y los horarios de los policías en toda la ciudad, especialmente en las localidades intervenidas. Como el homicidio aumenta durante los fines de semana, se restringieron los permisos y salidas esos días.

· Mayor cantidad de policías en las calles para mejorar la percepción de seguridad de los ciudadanos. Aquí cabe destacar la ejecución del Plan Nacional de Vigilancia por Cuadrantes en algunos barrios de la ciudad.

El político y economista liberal Rafael Pardo.
El político y economista liberal Rafael Pardo.
​Foto: US Department of Labor

Cambios para peor

Sin embargo en 2013, cuando hubo cambio de comandante de la Policía Metropolitana por problemas con la administración, estas acciones no fueron sostenidas por el Distrito ni por la propia Policía.

El Plan 75 Cien, que buscaba concentrar los esfuerzos de la Policía y de distintas instancias del Distrito en sitios con alta violencia y delincuencia, no ha tenido los resultados esperados y hasta el momento no se vislumbra una estrategia que retome la reducción que los homicidios traían hasta 2012.

Aunque durante estos tres años la Alcaldía se ha dedicado a repetir que la seguridad ha venido mejorando, la Encuesta de Percepción y Victimización de la Cámara de Comercio  muestra que el Alcalde Petro recibió la ciudad con una victimización del 20 por ciento (es decir, veinte ciudadanos de cada cien habían sido victimas de un delito en el segundo semestre de 2011) y esta no hizo sino aumentar: en 2013 llegó a 47 por ciento, y en el primer semestre de 2014 se situó en 38 por ciento.

Es decir, en dos años y medio de gobierno de Petro el número de víctimas de delitos en la ciudad aumentó en un 90 por ciento, como se puede ver en la siguiente grafica:

Por otro lado, este gobierno ha registrado los índices mas bajos de denuncias de delitos desde que se viene aplicando esta encuesta desde 1998, principalmente por desconfianza en las autoridades, sin que hasta el momento se conozca una estrategia para aumentar la denuncia y la confianza en las autoridades (ver gráfica).

Las urgencias

La administración distrital ha concentrado sus esfuerzos en identificar y prevenir las causas del aumento de la violencia y la delincuencia y no en el diseño y ejecución de las posibles soluciones a los problemas detectados.

Este es uno de los retos que tienen el alcalde Gustavo Petro y la Policía. Ya el general Humberto Guatibonza, comandante de la Policía Metropolitana de Bogotá, aseguró que va a concentrar los esfuerzos policiales en los sitios donde se presentaron la mayor cantidad de homicidios.

Ojalá esto no sea solo un esfuerzo de los policías de vigilancia, inteligencia e investigación criminal, sino que involucre a la Fiscalía y a la administración distrital con todas las instituciones de desarrollo social y de prevención del delito.

En el futuro cercano, el otro reto es reducir la incidencia de los hurtos – o sea del delito  que más afecta a los ciudadanos en la calle-. En este campo y dado el corto tiempo que le queda a la  administración, sería importante que el alcalde, la Policía, la Fiscalía y los empresarios concentraran sus esfuerzos en Transmilenio, con el diseño de una estrategia integral que recupere en el Sistema la seguridad, el orden, el aseo y la tranquilidad de los ciudadanos.

En dos años y medio de gobierno de Petro el número de víctimas de delitos en la ciudad aumentó en un 90 por ciento.

Deben definirse reglas claras para los usuarios sobre qué se puede y qué no se puede hacer dentro de Transmilenio, incluidos los alimentadores, así como prohibir las ventas ambulantes, los limosneros, reducir la publicidad visual, asear y recuperar las estaciones y terminales, y recuperar la autoridad, la seguridad y el orden que comenzaron a perderse desde 2004. 

Confiemos pues en que el alcalde  Petro sepa terminar su gestión con buenos resultados para entregarle al nuevo alcalde una carga que supo “enderezar” en el último año de gobierno.

Finalmente, pensando en el futuro, hay que decir que entre los candidatos que hasta ahora se mencionan como posibles sucesores de Petro, el único que tiene la experiencia y capacidad para recuperar la seguridad ciudadana es Rafael Pardo, quien fue consejero de seguridad, ministro de Defensa y de Trabajo e hizo muy bien la tarea como alcalde de Bogotá durante el poco tiempo en que reemplazó a Gustavo Petro.

Ojalá los buenos exalcaldes de Bogotá, como Antanas Mockus y Enrique Peñalosa, apoyen a este técnico que sabe administrar y gobernar.


* ​Sociólogo de la Universidad Nacional, experto en seguridad ciudadana.

 

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