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¿Convergencia por el cambio?

(Tiempo estimado: 7 - 14 minutos)

luis sandovalMockus y  Fajardo ya dieron el primer paso. La cuestión pendiente es si Petro y Pardo, los otros dos candidatos alternativos al uribismo, pueden entrar en la convergencia antes de la primera vuelta.

Luis I. Sandoval M.*

El problema por resolver

Las candidaturas presidenciales de Gustavo Petro, Rafael Pardo, Antanas Mockus y Sergio Fajardo -quien al cierre de esta edición había aceptado la nominación como candidato vicepresidencial del Partido Verde- tienen cada vez menos posibilidades de pasar a la segunda vuelta.

A ninguno de ellos le falta estatura política. Todos tienen un buen desempeño en circunstancias críticas, como lo juzgaron sondeos y comentaristas tras el primer debate televisado (24 de marzo).

La causa del problema es el curso que ha tomado la opinión después de la declaración de inconstitucionalidad del referendo reeleccionista y los resultados de las elecciones del 14 de marzo.

Justo allí hay un punto de quiebre. Las encuestas anteriores a las elecciones mostraban un ascenso y posicionamiento de alguno de los candidatos alternativos al uribismo. En la de RCN, realizada inmediatamente después del fallo de la Corte Constitucional sobre el referendo, Gustavo Petro aparecía segundo con el 11%.

Cuando se completó la baraja de candidatos, una vez definidas las consultas del Partido Verde y del Partido Conservador, el panorama cambió para los candidatos alternativos. En las encuestas que siguen al 14 de marzo desaparece del segundo lugar algún candidato alternativo al uribismo.

Desde entonces esta tendencia se ha afianzado. La Encuesta Invamer Gallup del 23 de marzo refleja el impacto de las elecciones parlamentarias. Los resultados de la encuesta de Datexco publicados el 26 de marzo confirman ese direccionamiento de la opinión, el cual se acentúa con los datos revelados por Semana el día 29 de marzo. 

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Así las cosas los candidatos más votados en primera vuelta serían Juan Manuel Santos y Noemí Sanín, sin que parezca por ahora que alguno de ellos pueda tener a su favor más del 50% de los votos. Después de dos elecciones definidas en primera vuelta, en 2010 será necesario ir hasta segunda vuelta para definir el nuevo presidente o presidenta de Colombia.

En esa eventualidad los votos de los sectores de centro, independientes y de izquierda solo vendrían a ser definitivos en la segunda vuelta. Parece inevitable la desbandada. Con sorna se dice que la segunda vuelta puede ser una disyuntiva igual a escoger entre el Sida y la Hepatitis B.

Pero ¿Es este escenario inevitable? Tiene sentido lanzar esta pregunta a las candidaturas y partidos que se han declarado alternativas al uribismo y que no promueven la continuidad, aunque sus coincidencias no sean absolutas. Quedan tres candidatos con ese signo en carrera: Antanas Mockus, Gustavo Petro y Rafael Pardo.

La tendencia que se confirma en las sucesivas encuestas es la favorabilidad del uribismo expresada en tres candidatos y el rezago cada día mayor de la oposición expresada en tres candidatos. Jugados a la primera vuelta sin ningún tipo de entendimiento, ninguno de los candidatos que están por el cambio pasaría a la segunda. Colombia quedaría huérfana de una alternativa de cambio cuando más la necesita.        

Aproximaciones al problema

Las aproximaciones existentes frente a la situación descrita no son un misterio. En las diversas tendencias políticas de oposición el debate alrededor de esta cuestión ha sido intenso y abundante desde el año pasado. A continuación, un sucinto panorama:

Aproximación 1. Avanzar en las definiciones partidistas en materia de programa, consulta interna, posicionamiento del propio proyecto y llegar con candidato propio hasta la primera vuelta. Varios partidos hicieron en forma clara y válida este camino y mantienen a 60 días de la primera vuelta esta posición. Aquí están el Partido Verde, el Partido Liberal y en cierta forma el PDA.

Aproximación 2. Avanzar en las definiciones partidistas como se ha indicado pero plantearse en un momento la posibilidad de un entendimiento con otras fuerzas políticas y sociales para llegar con un candidato de convergencia a la primera vuelta, a fin de buscar el chance de pasar a la segunda, en este sentido se han movido y mantienen cierta apertura el Partido Liberal y en algunas de sus tendencias el PDA.

Ciertamente ha sido Gustavo Petro en el marco de la consulta polista, y luego como candidato ganador de la consulta dentro del PDA, el primero que sostuvo con mucha fuerza y buscó caminos y logró significativas aperturas dentro de su partido en relación con una consulta multipartidista que materializara la idea de la convergencia o coalición no uribista. Esa lucha alcanzó una importante conquista como se puede ver a continuación.

El PDA abierto a las alianzas  

En materia alianzas, el partido del candidato Gustavo Petro se orienta por la Resolución 048, 23 de noviembre de 2009.

Es claro que las circunstancias no facilitaron la realización de la consulta interpartidista, mecanismo que varios partidos alcanzaron a considerar. Pero que no se haya utilizado antes o no sea posible hoy no cierra la puerta para que el PDA busque un recurso o método acorde con el propósito de "Trabajar incansablemente con el propósito de ganar las elecciones presidenciales del 2010 para instaurar un Gobierno democrático".

Ese "trabajar incansablemente" establecido por el Polo es el que tiene que traducirse hoy, ante las exigencias apremiantes del proceso político, en una iniciativa política imaginativa y decidida para encontrar la forma de aproximar las fuerzas políticas y sociales que son programáticamente compatibles.

El examen de afinidades programáticas

La compatibilidad programática entre Polo Democrático, Partido Verde, Partido Liberal y aún Compromiso por Colombia no es difícil de establecer a partir de sus planes de gobierno como aparecen publicados en las correspondientes páginas web.  

El programa del Polo Democrático Alternativo y su candidato Gustavo Petro.

"Colombia es hoy el país más desigual de América. Nuestro sistema económico profundiza la inequidad, no genera trabajo productivo y destruye el medio ambiente. La seguridad social es un negocio para unos pocos y no un derecho para todos y todas. La política está corrompida por la criminalidad y la violencia y, en muchas regiones, el Estado está cooptado por las mafias. El mundo nos mira como país problema. Nos proponemos cambiar profundamente esta realidad".

El programa del Partido Liberal y su candidato Rafael Pardo.

"Los 20 del 2010: 1 seguridad social para todos, 2 una sociedad educada, 3 empleo, 4 infraestructura para poder crecer, 5 política de trata especial a la mujeres para cerrar la brecha de género, 6 acceso a la vivienda, 7 entorno macroeconómico, crisis y política fiscal, 8 los niños primero, 9 cero tolerancia con la corrupción, 10 política de desarrollo productivo, 11 nueva política de tierras y de desarrollo rural, 12 derechos para vivir en sociedad, 13 un nuevo modelo de gestión regional, 14 paz con o sin diálogo, 15 seguridad derecho de todos, 16 nuevo enfoque contra las drogas ilícitas, 17 justicia para todos, 18 integración con Suramérica y globalización concertada, 19 el cambio climático como un asunto de todos y del presente, 20 cultura".   

El programa de Compromiso por Colombia y su candidato Sergio Fajardo.

"La síntesis de nuestra propuesta, en una frase, es la siguiente. Salir de la trampa que nos han tendido la violencia y la corrupción, y apostarle a las oportunidades que nos dan nuestras riquezas: La capacidad y el talento de nuestra gente, y nuestros recursos naturales. Una manera de describir el significado de apostarle a las capacidades se explica con una experiencia que he vivido en todo el país. Habitualmente, cuando llego a un lugar me preguntan: "¿Qué hay para nosotros, Presidente?", o en otros términos, "¿Qué nos va dar?". Mi respuesta siempre ha sido "Dar, nada". A renglón seguido les planteo un nuevo interrogante: "¿Cuáles son las fortalezas, las capacidades, el potencial de esta región y qué necesitamos para poder desarrollarlas?". En esta conversación queda descrita nuestra forma de acercarnos al poder".  

El programa del Partido Verde y su candidato Antanas Mockus.

"El Estado que buscamos es un Estado respetuoso de la Constitución y la ley, en el que el manejo de los recursos públicos sea eficiente, transparente y justo. Un Estado que garantice seguridad integral, participativa y concertada, tanto en la ciudad como en el campo, bajo un enfoque de seguridad ciudadana que  haga efectivo el derecho a vivir sin miedo, construyendo confianza en personas e instituciones, con una justicia accesible y eficiente; con una política exterior regida por la Constitución, respetuosa del derecho y los acuerdos internacionales y que priorice las relaciones con la región y en especial con los vecinos".

La lectura desprevenida de los textos completos de los programas de cada uno de los cuatro candidatos está indicando que tienen enfoques convergentes y complementarios. Se alcanza a ver en los apartes citados. Los énfasis, los ‘cómo', posiblemente sean diferentes pero hay un objetivo que se comparte: el cambio impostergable de la inaceptable situación actual de violencia, inequidad, corrupción y deterioro institucional hacia un auténtico Estado social de derecho donde los derechos, los deberes y las oportunidades de todos los colombianos y colombianas sean reales y efectivos. Las afinidades son grandes, las diferencias deben ser superables.      

El camino de la inteligencia y la generosidad

Los cuatro candidatos en referencia y sus partidos no pueden sustraerse al reto de la convergencia. No pueden dejar huérfana a Colombia de una opción de cambio. La fuerza que se forme con la articulación de las cuatro corrientes ciudadanas es considerablemente mayor que la segunda de las candidaturas más opcionadas: alcanzaría hoy, en suma aritmética, un 24% de intención de voto y se ubicaría entre el 36% de Santos y el 17% de Noemí.

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Proyección con base en la suma de los promedios de cada candidato en las tres encuestas en referencia.

Es claro que la convergencia, si es de los cuatro, abre la posibilidad real de pasar a la segunda vuelta y disputar el favor ciudadano el 20 de junio. Podría estar creándose una especie de estructura de oportunidad política que sería posible describir de esta manera: si los representantes de la continuidad se descolocan dividiéndose (Santos, Noemí y Vargas Lleras), los representantes de la opción de cambio, uniéndose podrían pasar por medio de esa división.

Sin duda hay espacio para la innovación y la audacia. El presente es un momento de iniciativa política para las aproximaciones y los entendimientos. Estrategia válida en política es constituir una mayoría mediante un bloque de minorías. Si eso buscan afanosamente las fuerzas representativas de la continuidad ¿Por qué no podrían buscarlo inteligentemente las fuerzas del cambio?

Aquí es donde parece que Petro, Pardo, Mockus y Fajardo, con sus correspondientes partidos, tienen sobre sus hombros una enorme responsabilidad: jalonar un acuerdo programático que se exprese en identidad política, voluntad de poder y votos ciudadanos. La opinión premiaría el acierto de superar las vanidades, ceder en las aspiraciones y converger en un nombre que genere confianza y suscite esperanza.

Ellos pueden entender que es mejor hacer fila en lugar de querer pasar al tiempo por la estrecha puerta. Sergio Fajardo aceptó ya la invitación de Mockus. Acertada decisión. Movimientos sociales y fuerzas políticas independientes podrían también formar parte de un entendimiento generoso y audaz. Es hora de que los movimientos sociales cuenten de manera real en un proyecto de estructuración y ejercicio del poder político.

Esta convergencia salvadora es posible. Llegó el momento de plantearse a nivel de las dirigencias de las campañas por qué ya se está abriendo camino a nivel de bases, regiones y significativos sectores de opinión. La presión por la convergencia es enorme y crecerá en los días siguientes.

Los pasos necesarios y posibles

Lo primero: la voluntad política que, en palabras de Gramsci, es la "conciencia activa de la necesidad histórica". Si las voluntades de los candidatos y de los partidos se inclinan a responder a la necesidad de aglutinar las fuerzas del cambio es posible resolver el asunto de los mecanismos que faciliten una definición.

Al respecto aquí solo se pueden referir, a manera de abanico de posibilidades, los que ya se mencionan en la calle, la prensa, los diferentes círculos ciudadanos y políticos:

- Conversaciones entre candidatos y partidos para buscar un acuerdo directo.

- Declinación de candidaturas a favor de una que ofrezca mayores posibilidades.

- Una o varias encuestas para tomar en cuenta las preferencias ciudadanas.

- Ponderar el apoyo parlamentario que tienen los candidatos.  

Apoyarse en programas y entidades garantes como la MOE y el Centro Carter. 

El resultado esperado

El resultado que podría esperarse de un proceso serio de aproximaciones y entendimientos programáticos, de corresponsabilidad y gobernabilidad, puede concretarse en tres momentos:

Primer momento: formación de una convergencia programática sólida con una proyección no solo coyuntural sino de mediano plazo (incluiría elecciones de 2011).

Segundo momento: realización de una campaña creativa y movilizadora que ubique al candidato de la opción de cambio como uno de los ganadores en la primera vuelta.

Tercer momento: triunfo en la segunda vuelta, instauración de un gobierno de cambio en Colombia.    

 "La política consiste en un duro y prolongado avance a través de tenaces resistencias, para lo cual se requiere al mismo tiempo pasión y mesura. Es completamente cierto... que en este mundo no se consigue lo posible si no se intenta lo imposible una y otra vez".

                                                                               Max Weber, La Política como Vocación, 1919.

 * Investigador social, Integrante del Centro Democracia Hoy, Columnista de El Espectador.com.


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