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El regreso de Colombia al sistema de “casas presidenciales”

(Tiempo estimado: 4 - 8 minutos)

Juan David Velasco

Vanesa Clavijo En un país donde los caudillos solían pesar más que los partidos, las elecciones del domingo demostraron que volvimos al pasado. Radiografía viviente del  uribismo, el santismo y el vargasllerismo, las tres “casas” que dominan la política en Colombia.    

Juan David Velasco* - Vanessa Clavijo**

 

Casa de Nariño, en el centro de Bogotá.

Auge y declive de las casas presidenciales

Antes de la Constitución de 1991, existían en Colombia varias “casas presidenciales” que competían entre ellas y servían como marcos de referencia para hacer política tanto en el plano nacional como en el regional y en el local.

Dentro del Partido Conservador hubo “casas” como el laureanismo y el ospinismo entre los años cincuenta y los sesenta, o como el alvarismo y el pastranismo durante los setenta y los ochenta. Los liberales contaron sucesivamente con el lopismo (de López  Pumarejo), el santismo (de Eduardo), el gaitanismo, el llerismo, el lopismo (de López Michelsen), el turbayismo y el galanismo.

El vargasllerismo es una coalición política de doble cara, pues opera de manera diametralmente opuesta en el centro y las regiones. 

Por eso llama la atención que desde los años noventa, en el lenguaje de la prensa, los analistas y los propios candidatos, ya no se reconozca la importancia política y electoral de las “casas presidenciales”. Entre otras razones, las casas dejaron de existir como consecuencia de:

  1. La sensación de ingobernabilidad que quedó flotando al concluir los mandatos de los tres últimos presidentes que fueron avalados por las familias tradicionales (César Gaviria, Ernesto Samper y Andrés Pastrana), lo cual restó credibilidad a estos tres expresidentes para asumir liderazgos efectivos y de alcance nacional;
  2. La proliferación de “microempresas electorales” en todas las regiones, que desnacionalizaron el ejercicio de la política por su escasa vocación de permanencia y su capacidad de agregar votos entre apenas unos pocos  departamentos (en los casos de Alas Equipo Colombia, Convergencia Ciudadana, Colombia Democrática o Colombia Viva, entre otros muchos);  
  3. El modelo microgerencial y personalista de gobierno Uribe, que a través del  llamado “Estado de opinión” y los consejos comunitarios, desinstitucionalizó al  sistema político y reemplazó los partidos por un (presunto) diálogo directo entre el presidente y la ciudadanía.

Bienvenidos al pasado

El Senador por el Centro Democrático, Álvaro Uribe Vélez.
El Senador por el Centro Democrático, Álvaro Uribe Vélez.
Foto: Congreso de la República de Colombia

Pero con todo y eso, las elecciones del pasado 25 de octubre nos mostraron que  estamos ante un nuevo escenario político, donde las casas presidenciales están resurgiendo como marcos de referencia ideológicos, de acceso a recursos y de provisión de avales, casas que guían el ejercicio profesional de la política en los municipios y departamentos colombianos.

En ese sentido, hoy por hoy se perfilan tres casas presidenciales diferenciadas en virtud de:

  • El perfil social e ideológico de su líder nacional,
  • El tipo de sectores políticos que reúne, y
  • La ubicación territorial de sus electores.

El uribismo

Su líder nacional es por supuesto Álvaro Uribe Vélez, un político provinciano de derecha que fue escalando posiciones gracias a la acogida popular que recibió su discurso sobre la seguridad como eje ordenador de la sociedad. No menos importante quizás ha sido el  resentimiento de clase que  valoran capas muy amplias de la población y que se puede constatar por ejemplo en el lenguaje de Uribe al referirse a los “señoritos bogotanos” para criticar el centralismo burocrático y los privilegios de los descendientes de expresidentes.

El uribismo constituye una coalición poli-clasista donde confluyen sectores políticos muy disímiles. En esta “casa” convergen, entre otros,  alguno hijos de los caciques liberales de los años setenta y ochenta (los descendientes de Bernardo Guerra Serna, Joselito Guerra y Holmes Trujillo), hijos de aristócratas conservadores (Paloma Valencia, Fernando Araújo), consentidos tradicionales del sistema (Francisco Santos), provincianos con alto nivel educativo (como Óscar Iván Zuluaga e Iván Duque), exguerrilleros y excomunistas (Everth Bustamante, Rosemberg Pabón y José Obdulio Gaviria), y empresarios influyentes del sector agropecuario (José Félix Laufurie, Rigoberto Ciceri, Hernán Gómez Niño).

Aun entonces el uribismo es una fuerza política personalista, pues la capacidad de movilización electoral de su partido, el Centro Democrático, depende casi exclusivamente  de la imagen y el carisma del expresidente Uribe.

Hoy por hoy esta casa presidencial cuenta con 19 senadores, 12 representantes a la Cámara, 24 diputados y un gobernador. Sus apoyos electorales están geográficamente bien delimitados: el eje cafetero, el piedemonte llanero, el altiplano cundiboyacense y el magdalena medio santandereano y antioqueno.

El vargasllerismo

Su líder nacional es el hoy vicepresidente, Germán Vargas Lleras, integrante de una familia aristocrática bogotana con tradición política (es nieto del expresidente Carlos Lleras Restrepo). Su ideología es de derecha y su discurso gira en torno del Estado como impulsor del desarrollo económico (o más exactamente como constructor de las obras públicas para mejorar la conectividad regional).

El vargasllerismo es una coalición política de doble cara, pues opera de manera diametralmente opuesta en el centro y las regiones. Así, en Bogotá y Barranquilla cuenta con personal político proveniente del galanismo (Carlos Fernando Galán, Rodrigo Lara, Alfonso Valdivieso) y del sector empresarial (Fuad Char y German Varón Cotrino). En contraste, en las regiones, sus representantes son personas controvertidas por sus nexos con la criminalidad (Julio Acosta Bernal, Juan Francisco Gómez, Miguel Pinedo Vidal, Chico Zúñiga, entre otros).

En la actualidad, esta casa presidencial cuenta con 9 senadores, 16 representantes a la Cámara, y aproximadamente con 40 diputados y 6 gobernadores. Su base electoral se encuentra en la región caribe (departamentos de Atlántico, Magdalena, La Guajira) y Bogotá.

El Presidente y jefe natural del Partido de la U, Juan Manuel Santos Calderón.
El Presidente y jefe natural del Partido de la U, Juan Manuel Santos Calderón.
Foto: Presidencia de la República

El santismo

Su líder nacional es el presidente Juan Manuel Santos, integrante de una familia aristocrática bogotana con tradición política (tanto por vía paterna como materna tiene ascendientes que fueron presidentes). Su ideología es de centro y su discurso gira en torno de los “dividendos de la paz” es decir, de la forma como la desmovilización de las guerrillas contribuiría al desarrollo económico y social del país.

Santos delega en los caciques electorales el manejo de los asuntos de sus regiones a cambio del apoyo legislativo y la movilización de los votantes. 

El santismo es una coalición política entre “cachacos y plebeyos” en tanto que combina a  oligarcas y notables de las ciudades capitales (por ejemplo, los Eder, los Llorente, los Michelsen….) con caciques electorales de provincia expertos en la técnica clientelista (Musa Besaile, Bernado Elias Vidal, Dilian Francisca Toro, Roy Barreras).

La coalición santista está integrada principalmente por el Partido Liberal, el Partido de la U y sectores del Partido Conservador. El santismo es una fuerza política que opera de manera descentralizada, ya que Santos delega en los caciques electorales el manejo de los asuntos de sus regiones a cambio del apoyo legislativo y la movilización de los votantes.

Hoy por hoy esta casa presidencial cuenta con 38 senadores, 76 representantes a la Cámara, aproximadamente 60 diputados, y aliados importantes en gobernaciones como Antioquia, Santander, Cundinamarca, Valle del Cauca y Bolívar.

 

* Profesor de la Facultad de Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales de la  Universidad Javeriana.

** Estudiante de Ciencia Política de la  Universidad Javeriana.

 

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