facebook   twitter   youtube 

El caso Santiago Uribe: ¿criminalización de la política o politización del crimen?

(Tiempo estimado: 5 - 9 minutos)

El expresidente Álvaro Uribe junto al entonces Ministro de Defensa y actual Presidente Juan Manuel Santos.

Alejandro Gomez Maria Paula Ramirez En vez de defenderse de los cargos concretos que les hace la justicia, los acusados de crímenes muy graves usan el argumento de la persecución política para desviar la atención y evadir, en efecto, la justicia. Y así nadie se acuerda de las víctimas.  

Alejandro Gómez Dugand* - María Paula Martínez**

Caricatura en cuaresma

Por estos días circula en las redes sociales un mensaje anunciando que este año no habrá Semana Santa porque:

El mensaje es la caricatura perfecta de un país donde la política es un acto de fe y donde, en plena cuaresma, arrancó un nuevo capítulo del viacrucis de santistas contra uribistas, con todo y caídas, ladrones y muertes.

La Fiscalía anti-uribista y la Procuraduría anti-santista se enfrentan hoy en el caso de Santiago Uribe, quien desde 1997 ha sido interrogado por homicidio, secuestro y extorsión, y quien fuera capturado el martes de esta semana, aumentando como nunca la tensión entre Uribe y Santos, entre “el mesías” y “el tecnócrata”.

Uribe dice poco o nada sobre las razones que invocó la Fiscalía para ordenar la captura de su hermano. 

Uribe dijo por Twitter que no puede con su tristeza y que se siente perseguido por el gobierno. El mismo hombre que juró venganza con "mano firme y corazón grande”, hoy se siente traicionado por Juan Manuel Santos, a quien él le regaló la Presidencia y quien desde el primer día utilizó ese poder para desbaratar su obra histórica y destruir su bien ganada imagen de mesías.   

Y es que Santos, en efecto, nunca fue pueblo, carriel y fríjoles. Él viene de cuna de oro y es práctico, tecnócrata, burgués y muy poco carismático. Es un personaje bogotanísimo que no maneja el país como una finca, sino como la gran empresa de unos pocos ricos.

Volviendo al símil evangélico se diría que el apóstol Santiago va ser enjuiciado en octubre y que los demás discípulos se disponen a defenderlo a toda costa, mientras que el propio mesías pide justicia divina.  El sumo sacerdote Anás es el procurador que reprime y quiere evangelizar la Judea de hoy a punta de moralismos; el fiscal Montealegre parece Julio César, un emperador estratega; y Santos será por siempre Judas.

Como en la Biblia, justo cuando se acerca la Pascua, el templo ha sido invadido por una horda de contrabandistas y ladrones, y Jesús colérico (o Judas, depende de desde dónde se mire) quiere expulsar a estos mercaderes, a estos investigados y condenados, y destruir el templo para construir nuevas catedrales y escribir nuevos evangelios: una iglesia para los puros, para los que no ponen la otra mejilla.

¿Y la investigación de fondo?

El Presidente del partido Centro Democrático, Óscar Iván Zuluaga.
El Presidente del partido Centro Democrático, Óscar Iván Zuluaga.
Foto: Politécnico Grancolombiano

Con todo esto, la investigación sobre las actividades del grupo paramilitar denominado “Los 12 Apóstoles” pasó de acusaciones de crímenes de lesa humanidad a ser un escándalo de persecución política.

Al día siguiente de la noticia, Óscar Iván Zuluaga, con un grupo de unos 40 uribistas, pidió la renuncia de Santos en una manifestación frente al Palacio de Nariño. Por su parte el senador Uribe buscó apoyo internacional en la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, y la bancada del Centro Democrático se declaró en rebeldía y se ausentó del debate sobre la Ley de orden público.

En todo este episodio los investigados y los condenados no parecen estar interesados en demostrar su inocencia. Álvaro Uribe dice poco o nada sobre las razones que invocó la Fiscalía para ordenar la captura de su hermano. Igual que han hecho cada vez que sus familiares, aliados o colaboradores más cercanos han sido acusados, investigados o puestos tras las rejas, el expresidente y sus áulicos se limitan a denunciar una supuesta persecución política.

Y el adjetivo que acompaña al sustantivo “persecución” es peligroso porque les da validez,  entre otras cosas, a la fuga de los acusados – algunos que suelen vesre en calles o centros  comerciales de países extranjeros- a la dilación indefinida de los procesos y a la trivialización de sus actos criminales frente a la opinión pública. Gracias a esta “persecución política” tuvimos que ver las fotos de María del Pilar Hurtado disfrazada de coneja en Panamá; por esa razón las relaciones de Óscar Iván Zuluaga con un hacker no tuvieron mayores consecuencias; y por esa razón Luis Carlos Restrepo y su histriónico desarme con fusiles de palo hoy parece más asunto de chistes que de la justicia.

Ahora el expresidente y su partido esgrimen esta misma arma en la defensa de su hermano preso. "Eduardo Montealegre”, dijo Uribe, “no ha ocultado su ira política contra todo lo que esté a mi alrededor. Es un político rabioso con capacidad de meter a la cárcel. Sin investigación absuelve todo lo del actual Gobierno". El expresidente también aseguró: “[Mi hermano] ha soportado 20 años de persecución y tortura por ser hermano mío”. Con esa frase desdibuja la tragedia de las víctimas de los “apóstoles”, saca de cauce la atención de la opinión pública y bloquea la posibilidad de restaurar el derecho de las víctimas.

Con comentarios como estos nuestra atención se desvía y los titulares de la prensa ya no hablan de los 12 Apóstoles sino de los tuits histéricos y del rifirrafe de pandillas que protagonizan los líderes del país. Todo parece haberse convertido en la lucha entre Uribe y Santos, y la justicia y la posibilidad de que los culpables paguen por sus crímenes han pasado a un segundo plano.

Política, crimen y justicia

El expresidente Álvaro Uribe junto al entonces Ministro de Defensa y actual Presidente Juan Manuel Santos.
El expresidente Álvaro Uribe junto al entonces Ministro de Defensa y actual Presidente
Juan Manuel Santos. 
Foto: Globovisión

Hoy, más que una criminalización de la política parece que hemos caído en una politización del crimen. La palabra “política” está cumpliendo una labor escabrosa de limpieza de culpas.

Desde esta perspectiva, el problema no consiste en que  el DAS hubiera practicado el espionaje ilegal sobre políticos y periodistas, sino en que Santos se portara como Judas y sea “un resentido” que odia a Uribe y a sus allegados. El problema no radica en que Sabas Pretelt y Diego Palacios hubieran comprado la reelección de Uribe, sino en que Santos, envidioso, quiere vengarse ahora. Los argumentos de los políticos parecen los del niño que achaca sus malas calificaciones en la escuela al simple hecho de que su profesor “se la tiene montada”.

Uribe podría tener razón: la orden de ajusticiar a sus excompañeros de gobierno pudo haber salido de Santos. Pero incluso si esta es la razón, las investigaciones no dejan de ser válidas y los delitos igual merecen ser castigados.  

La palabra “política” está cumpliendo una labor escabrosa de limpieza de culpas.

Hoy hay más de treinta políticos uribistas condenados o investigados, además del hermano,  los hijos y el primo del expresidente. Pero esas condenas e investigaciones no se presentan ya como triunfos de la justicia colombiana, sino como botines de guerra en una lucha de pandillas. La fauna política colombiana está tan enmarañada que nos ha tocado inventarnos prefijos como ‘yidis-política’, ‘para-política’, ‘narco-política’ y ‘farc-política’ para poder nombrarla.

Que una cantidad aterradora de nuestros dirigentes hayan estado hermanados con el crimen no es algo nuevo, así que el hecho de que se los investigue y castigue debería ser recibido como la mejor de las noticias. Pero ahora no hay crímenes sino rencillas; no hay investigaciones sino acosos. Las palabras “persecución política” se han convertido en avemarías y padresnuestros que expían pecados. Y así, a punta de rosarios, misas, Judas y Cristos, los 12 Apóstoles podrán salir a escribir nuevos evangelios y fundar nuevas iglesias.

 

* Literato de la Universidad de los Andes, Maestría en Periodismo de la misma universidad. Profesor del Centro de Estudios en Periodismo [CEPER] 

** Profesora del Centro de Estudios en Periodismo [CEPER]  
twitter1-1@eme_pe

 

Escribir un comentario

Agradecemos a los investigadores, académicos y profesionales que contribuyen con sus artículos, declaraciones y caricaturas inéditos para ser publicados en la Revista Razón Pública. Los autores son responsables de sus ideas y de la presentación de los hechos en este documento.

“Los comentarios en Razón Pública están sujetos a moderación, (de 8 am a 6pm hora de Colombia) con el fin de garantizar un intercambio de opiniones en tono respetuoso - serán bienvenidas la crítica aguda y la ironía - que enriquezcan el debate y resulten interesantes para lectores y autores.
En consecuencia, no se aceptarán comentarios del siguiente perfil:
1. Que constituyan descalificaciones, ataques o insultos contra los autores o contra otros participantes del foro de comentarios.
2. Que incluyan contenidos, enlaces o nombres de usuarios que razonablemente puedan considerarse insultantes, difamatorios o contrarios a las leyes colombianas.
3. Comentarios sin sentido o repetidos, que serán eliminados sin piedad.

Los comentarios no reflejan necesariamente la opinión de Razón Pública, sino la de los usuarios, únicos responsables de sus propias opiniones.”


Código de seguridad
Refescar

Comentarios  

fernando garcia orte
+1 # descarofernando garcia orte 15-03-2016 05:13
Uribe representa un retroceso de 100 años en la estructura ética del país. Para la muestra el JHON CALZONES, es lo más decente del centro democrático... asesinatos selectivos, intervención de teléfonos, desapariciones forzadas, desplazamiento de millones de personas, nepotismo, acaparamiento de tierras, corrupción galopante, en fin, fascismo criollo que caló hasta los tuétanos, aún entre los pobres y miserables que aumentaron notablemente durante su mandato
Responder | Responder con una citación | Citar | Reportar al moderador
Giovanna María Aldan
+1 # AgregarGiovanna María Aldan 15-03-2016 07:48
Es buena descripción y análisis. Le sumaríael manejo de los medios a la información, de forma sesgada, como RCN con la última encuesta sobre el proceso de paz y la captura de Santiago Uribe.
De otro lado también agregaría que estos renombramientos sobre diferentes políticos que ustedesmenciona n no son sino el resultado de ser un país de eufemismos, también manejados por los medios de comunicación.
Responder | Responder con una citación | Citar | Reportar al moderador
Oscar A.
+1 # Excelente artículoOscar A. 15-03-2016 14:06
Excelente artículo. No solo el crimen está politizado en Colombia, también lo están las instituciones, la economía, la educación... Aquí los amiguismos y el "pandillismo" es el pan diario. Colombia necesita menos política y más producción
Responder | Responder con una citación | Citar | Reportar al moderador
Enrique Monti
-1 # ¿Es o no es opinión?Enrique Monti 16-03-2016 12:13
Leyendo el artículo y luego los comentarios me surgen las preguntas ¿Qué es razón pública? ¿Es excelente porque es pertinente? y mis respuestas son, seguro que Razón Pública es más que columnas de opinión, y segundo, no es excelente porque es opinión pura. Un análisis de las dinámicas políticas en Colombia no se basa en meras opiniones, sino en documentos y análisis; es decir esto no es un análisis. En cuanto a los comentarios, es triste que apoyen artículos que en nada contribuyen a la construcción de conocimiento ni análisis, sino que se basan en la misma quejadera de siempre. En resumen ¡Qué desafortunada columna!
Responder | Responder con una citación | Citar | Reportar al moderador

Esta semana en Razonpublica