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El conflicto entre indígenas y afro-colombianos en el Cauca: sangre de tu sangre

(Tiempo estimado: 4 - 7 minutos)

Myriam BautistaMientras en el Congreso se aprobaba la Ley de Tierras para las víctimas de la violencia, dos minorías étnicas se enfrentaban a bala por una vaca y un pedazo de tierra que los gobiernos de Uribe y de Santos se habían comprometido a recomprar.

Myriam Bautista*

Títulos viejos

La primera noticia que se tuvo en el resto del país daba cuenta de que una vaca de las comunidades negras había llegado hasta una finca de propiedad de los indígenas paeces y sus habitantes la sacrificaron. La vaca, como la gota que rebasa una copa, fue solo un accidente.

El litigio por la tierra en el Cauca entre las comunidades negras y las indígenas se remonta al siglo XIX [1]. Los afros acreditan la propiedad de esas tierras con nombres, apellidos y resquebrajados títulos de propiedad, que nunca fueron respetados.

Una de esas propiedades es la finca San Rafael, de 517 hectáreas, ubicada en la comunidad de Mazamorrero, municipio de Buenos Aires. Según las comunidades afro esas tierras pertenecieron a sus antepasados a quienes se las arrebataron terratenientes de la zona sin pagarles un solo peso, los antepenúltimos dueños con escrituras legalizadas fue una familia Cabrera de Popayán.

Estas personas permitieron a unas 1.200 familias campesinas utilizar la finca para sacar leña, llevar los animales y desarrollar proyectos agrícolas cuyos frutos se venden en supermercados de Cali, Bogotá y otros pueblos del suroccidente del país.

Los campesinos crearon la Asociación Regional para el Desarrollo Campesino Norte-Caucano (ARDECANC) para que los representara en sus negocios.

Error del gobierno

Todo parecía ser progreso y desarrollo, hasta cuando en diciembre del 2007, el ministro del Interior Holguín Sardi, a través de su Viceministra María Isabel Nieto, entregó a los indígenas Nasa la finca de San Rafael, como parte de los Acuerdos por la Masacre del Nilo ocurrida en noviembre de 1991 y en la que 20 indígenas fueron asesinados.

Después de una demanda, el Estado reconoció su responsabilidad en la masacre y por ello se comprometió, a través del desaparecido Instituto Colombiano para la Reforma Agraria (INCORA) a entregar 15.663 hectáreas de tierra a miembros del Consejo Regional Indígena del Cauca (CRIC), como compensación por sus muertos. La finca San Rafael era la cuota inicial de ese compromiso.

El gobierno escrituró la finca a 85 familias indígenas paeces, para que este territorio formara parte del Resguardo indígena de Toribío, ubicado a por lo menos dos horas de camino, en otro municipio.

En un comunicado de la Junta Directiva de Ardecanc, los campesinos afro-descendientes advierten los riesgos incurridos en semejante barbaridad:

"Desde ese entonces nos hemos reunido con los funcionarios responsables de esa decisión para plantear la inconveniencia del traslado de un grupo indígena a una comunidad habitada en su totalidad por campesinos afrodescendientes.

Explicarles que esto atenta contra nuestra integridad étnica y cultural, que se viola nuestro derecho a ser previamente consultados y que nos pone en peligro de disolución como comunidad.

Pero también para hacer diferentes propuestas para la compra del predio a los indígenas, quienes en ese entonces estaban dispuestos a venderlo.

Por razones legales y formales, que pensamos se podrían resolver si este problema fuera considerado importante, estas propuestas han sido rechazadas por los funcionarios públicos."  

Francisco y Angelino

El vicepresidente Francisco Santos visitó la zona en el 2009 y ante unos 500 campesinos afros se comprometió a tramitar ante el Instituto Colombiano de Desarrollo Territorial (INCODER) la recompra de la finca a los indígenas, para entregársela a los afros, quienes la venían trabajando y derivando de ella su sustento.

La intervención de Santos fue aplaudida y los campesinos creyeron que su calvario había finalizado, después de haber hecho antesala en distintas oficinas del Ministerio del Interior, del INCODER, de la Vicepresidencia y de otras instancias gubernamentales. El Gobernador del Cauca, Guillermo Alberto González, funcionarios del PNUD, alcaldes de los municipios y más de una docena de funcionarios de todo rango, fueron sus interlocutores.

Pero no pasó nada

El año pasado en visita al Cauca, el nuevo vicepresidente Angelino Garzón, dos meses apenas después de su posesión, se entrevistó con ambas comunidades y de manera pública prometió a los campesinos afrodescendientes de Mazamorrero que su requerimiento se tramitaría de una vez por todas, porque esta confrontación entre los pobres más pobres de la región era una bomba de tiempo que podría explotar en el momento menos pensado y que el litigio podría ser canalizado por alguno de los actores violentos, vecinos de ambas comunidades, que no desaprovechan oportunidad para sacar ventaja.

Pero, tampoco pasó nada: ni siquiera su análisis premonitorio ni su juicio sagaz fueron suficientes para que el Estado corrigiera su segunda equivocación y evitara más derramamiento de sangre.

Cadena del absurdo

En la tarde del domingo 22 de mayo se enfrentaron campesinos afrodescendientes con los indígenas en San Rafael, porque la vaca de los campesinos negros había sido abusivamente sacrificada por los indígenas.

La confrontación dejó un saldo de 15 personas heridas, algunas de ellas de gravedad, y en el curso de la semana murió Luis Évert Ramos, indígena caucano de escasos 17 años. Para Angela Viveros, de la Junta Directiva de Ardecanc, esta lamentable muerte no tiene explicación ni justificación alguna porque el dueño de la vaca y quienes lo acompañaron fueron a hacer el reclamo de manera pacífica y de un momento a otro resultaron agredidos.

En la región, la mayoría de campesinos y de indígenas, por la violencia que se vive, portan armas de fuego y aunque los dos bandos niegan haber disparado, lo cierto es que un joven indígena perdió la vida.

Cada día que pasa aumenta la temperatura en una región con problemas insalvables, pero éste que parece resolverse con la sencilla recompra de la finca a los indígenas para devolvérsela a los afro-descendientes, se sigue dilatando en una cadena absurda de endebles argumentos políticos y débiles razonamientos jurídicos.

Este episodio acusa a estos altos funcionarios que se lucen y se comprometen ante grandes audiencias en espacios públicos o ante los medios de comunicación, pero que al regresar a sus oficinas olvidan cómo los más pobres de los pobres se hieren y hasta se matan por una finca o por una vaca, oscuros dramas que una simple firma hubiera podido evitar.

* Periodista free-lance. Colaboradora de Lecturas El Tiempo y Revista Credencial.

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Comentarios  

Luis Kant
-1 # Luis Kant 30-05-2011 16:37
Apreciada.

Estás mal enterada. Algunos de los funcionarios que dices,NO APLAUDIERON, la cuestionaron por politequera, la intervención de Santtos.

Además tienes que decier que es un problema mas grande, esar es tierra de indigenas ancestralemente , en donde ya viven dos resguardos, por ende el problema esde multiculturalid ad, encontrar la forma de vivir juntos, en medio de la opresión de los terrateneintes por la caña de azucar y los paramilitarles palmeros, vea el caso de la masacre del NAYa.
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Jorge Mejia
0 # Jorge Mejia 31-05-2011 07:14
El tema de fondo, el conflicto inter étnico es lo que debemos evitar pues los beneficiados serían quienes aspiran a las tierras, las minas o la madera nativa con la complicidad oficial
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Nelson Franco
0 # Nelson Franco 31-05-2011 11:45
Con todo respeto para la columnista, considero que el asunto requiere una investigación mayor, dado que el problema de tierras en el país y en con gran agudeza en el Cauca, tiene muchos aspectos generados desde la conquista, la colonia con los movimientos hechos por los poderes del momento, de pueblos enteros para desplazar a otros, el abuso de los terrratenientes en la época de la independencia y posterior. Esta falta de estudio, me parece a mi fué mala consejera al momento de tomar la decisión de adjudicación de la mencionada finca.
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fcorrpoc
0 # fcorrpoc 01-06-2011 10:36
"Explicarles que esto atenta contra nuestra integridad étnica y cultural, que se viola nuestro derecho a ser previamente consultados y que nos pone en peligro de disolución como comunidad." Definitivamente , en Colombia, no hay nadie mas racista que un negro,en todos los barrios de Colombia, conviven afrodescendient es, nativos, blancos, mestizos, etc y nadie vé vulnerada su integridad cultural, ni étnica, ni nada. El estado colombiano, a los afrodescendient es los trata con mucha conmiseración,( promulga leyes que los ponen por encima de otras etnias) haciendo que ellos se sientan merecedores de todo. Los Paeces no están cometiendo genocidio, ni desplazándolos forzadamente, por lo tanto su integridad como comunidad no se ve alterada. Simplemente, lo que hace falta, es dialogo entre las partes afectadas y aprender a convivir en un país que nos pertenece a todos.
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Alejo
+1 # Alejo 01-06-2011 11:53
la información es descontextualiz ada, además que se utiliza la versión de los afrodescendient es sin haber consultado a los indígenas, además de tener como principal fuente un video de youtube. Ancestralmente este territorio es de indígenas, bien lo reafirma la historia, también existen resguardos cercanos.La vaca, el detonante, fue llevada, junto a otras, por los mismos afrodescendient es que en repetidas ocasiones han cometido daños de cercas, cortes de agua, entre otros. Pediría a la autora que consultara otras fuentes de información, esto le daría más seriedad a este artículo y ubicaría mejor al lector.
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vallejo
0 # vallejo 12-03-2012 20:08
que aburdo decir q es los afros son racistas por no querer un resguardo indegena en su comunidad. por dios la unica minoría que hay q proteger no son indios q bien protegidos ya están en el cauca y q no hacen sino aprovecharse de su discriminación positiva para hacer lo que les plasca en nuestro departamento. gracias a esos indígenas guerrilleros es q el cauca ocupa el deprimente grado de pobreza q nos agobia. pobres indegenas y les estan dando 15.663 hectáreas por 20 indios muertos, entonces cuanto se le debe a los indios y afros, cuanto a las familias de secuestrados y demás. por favor señores los pobres indígenas de pobres y bobos no tienen un pelo
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