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Inseguridad en las grandes ciudades: lo que se puede aprender de Bogotá

(Tiempo estimado: 6 - 11 minutos)

hugo aceroTras repasar veinte años de criminalidad, el autor demuestra que sí se puede reducir la violencia pero también que ella puede volver a aumentar. La falta de liderazgo del hoy suspendido alcalde fue la causa principal del aumento innegable del delito, pero la ciudad cuenta con la infraestructura y los recursos administrativos necesarios para volver a avanzar [1].

Hugo Acero Velásquez*

0161Sí se puede

En menos de sesenta años, Bogotá se transformó: pasó de ser de ser una pequeña ciudad de no más de 500.000 habitantes a una metrópolis con algo más de siete millones de habitantes. De la mano de este crecimiento, desde mediados de los ochenta y comienzos de los noventa también creció la violencia en forma desmesurada, pues pasamos de una tasa de 22 homicidios por cada 100.000 habitantes en 1985 a una de 80 en 1993.

Con la Política de Convivencia y Seguridad Ciudadana, que con distintos énfasis ha sido mantenida por los sucesivos gobiernos, durante los últimos dieciséis años (1995 – 2010), se presentaron reducciones importantes en la mayoría de los llamados delitos de mayor impacto social [2].

Respecto de las muertes violentas [3] se destaca la reducción de los homicidios comunes y de las muertes en accidentes de tránsito. A partir de 1994, los homicidios empiezan a disminuir de una manera ejemplar, pasando de una tasa de 80 por cada 100.000 habitantes en 1993os financieros y comerciales. , a 19,2 en el 2006, cifra que lamentablemente volvió a crecer durante los años siguientes hasta situarse en 23,4 en el 2010, como puede apreciarse en el Gráfico 1.

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En lo que hace referencia a las muertes en accidentes de tránsito (A/T), la ciudad pasó de una tasa de 24 muertos por cada 100.000 habitantes en 1995 a 7,1 en el 2010, registrándose el mayor descenso entre los años 1996 y 2003, como se puede ver en la Gráfica 2.

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En relación con los demás delitos, durante estos 16 años se ha logrado una importante reducción de algunos de mayor impacto, aunque en los últimos tres años la tendencia a la baja se estancó y la mayoría de los delitos crecieron.

El Cuadro 1 presenta las cifras referidas a cada uno de los gobiernos que ha tenido la ciudad desde 1995. Tomando como base las cifras de violencia y delincuencia del último año del gobierno anterior, registro en verde los delitos que disminuyeron y en rojo los que aumentaron.

Cuadro1.

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Moreno, mal alcalde

De la información anterior se puede concluir que:

  • El primer gobierno Mockus tuvo los logros más importantes en materia de reducción de los homicidios (-33 por ciento) y de las muertes en accidentes de tránsito (-37.5 por ciento). Los otros delitos de mayor impacto aumentaron de manera considerable, salvo la reducción de los hurtos a bancos. Cabe anotar que la política de convivencia y seguridad de este gobierno tenía como objetivo central reducir las muertes violentas, en particular la violencia homicida y mejorar la cultura ciudadana.
  • Bajo el gobierno de Peñalosa se mantuvo la tendencia a la baja de los homicidios y de las muertes en accidentes de tránsito; los esfuerzos se extendieron además a los otros delitos de mayor impacto, donde se tuvieron los primeros resultados importantes.
  • En materia de convivencia y seguridad, el segundo gobierno de Mockus fue el mejor de los pasados 16 años, según muestra la reducción importante de la mayoría de los indicadores de violencia y delincuencia.
  • El gobierno Garzón también tuvo resultados positivos: mantuvo la tendencia a la baja de los homicidios, las muertes en accidentes de tránsito y de la mayoría de los delitos de mayor impacto.
  • Los tres años de gobierno de Moreno han sido los peores de estos 16 años: casi todos los indicadores de violencia y delincuencia aumentaron. Cuando quedan apenas cuatro meses para finalizar este gobierno, no se han cumplido las metas que propuso en el Plan en materia de convivencia y seguridad [4].

Es más; según la Encuesta de Victimización y Percepción de Seguridad de la Cámara de Comercio, que se viene aplicando desde 1998, estos fenómenos han crecido de manera considerable en los últimos tres años, como se puede ver en las gráficas 3 y 4.

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Política institucionalizada

Los buenos resultados en materia de seguridad se debieron a la institucionalización de su gestión administrativa en cabeza del alcalde y a la definición progresiva de una política pública en esta materia.

Las características más relevantes del proceso de institucionalización vivido en Bogotá fueron:

  • liderazgo del alcalde en materia de seguridad,
  • coordinación interinstitucional,
  • información confiable,
  • elaboración y ejecución de un Plan Integral de Seguridad y Convivencia,
  • infraestructura administrativa y asignación de recursos humanos y técnicos,
  • recursos financieros para la convivencia y la seguridad y
  • rendición de cuentas y evaluación externa.

Estos elementos que han estado presentes, en mayor o menor medida, en cada uno de los gobiernos desde 1995, son cruciales para entender los resultados en esta materia.

Punto por punto

Sobre la base de estos elementos, evaluó a continuación a cada uno de los cinco gobiernos que ha tenido la ciudad en estos 16 años.

  • Manejo institucional del tema por la autoridad administrativa más alta del municipio.

- Mockus y Peñalosa desplegaron un liderazgo fuerte y permanente en este campo, lo que les permitió exigir resultados a las instituciones de seguridad, justicia y desarrollo social que contribuían a mejorar la seguridad y la convivencia. - Durante sus dos primeros años de gobierno, Garzón dejó este tema en manos de los organismos de seguridad, especialmente de la Policía. Al tercer año, cuando los resultados previos no habían sido los mejores y la violencia homicida había aumentado, asumió directamente el liderazgo que le correspondía y tuvo una reducción importante del homicidio (21 por ciento en el 2006). El último año (2007) bajó un poco la guardia y desde entonces la violencia homicida no ha dejado de crecer en la ciudad.

- El alcalde Moreno no asumió este tema como debía, lo delegó en las Secretarias de Gobierno de turno, donde cada una por su lado ha ido diseñando e intentando ejecutar sus propias políticas. A comienzos de gobierno, la entonces Secretaria Clara López presentó la estrategia de seguridad denominada “Bogotá Segura y Humana” [5] y hace algo menos de un año Olga Lucía Velásquez presentó una nueva estrategia, la de “Ciudad Protectora y Segura”.

  • Coordinación interinstitucional

Los dos gobiernos del Polo tuvieron muchas dificultades para coordinar sus políticas con el gobierno nacional, porque en Bogotá algunos funcionarios consideraban que si se trabajaba con el gobierno de Uribe y había buenos resultados se atribuirían a la Seguridad Democrática. Por su parte, en el gobierno nacional no había la menor expectativa de que el Polo fuera exitoso, especialmente en seguridad.

Rivalidad política que en muchos casos se sustentaba en mutuas desconfianzas: los unos creían que la cercanía ideológica de algunos miembros del Polo con las guerrillas hacía imposible tratar abiertamente los temas de seguridad con ellos, y los otros no estaban dispuestos a trabajar con un gobierno de derecha para el cual la única salida a los problemas de violencia y delincuencia era la fuerza.

Dentro del gobierno de Moreno, por la falta de liderazgo del propio alcalde, los niveles de coordinación resultaron casi inexistentes, como fue el caso de la Secretaría de Gobierno y el Fondo de Vigilancia y Seguridad: mientras la primera se esforzaba por definir políticas de seguridad, el segundo ejecutaba los recursos como bien le parecía a su gerente, sin ningún tipo de coordinación entre las dos instancias.

  • Información confiable

Desde 1995 el Distrito ha contado con información confiable, en su momento con el Sistema Unificado de Violencia y Delincuencia (SUIDV) y hoy con el Centro de Estudio y Análisis en Convivencia y Seguridad Ciudadana (CEACSC). Cabe anotar que en los últimos años este Centro tiene buenos y variados estudios; sin embargo parece no existir relación entre ese conocimiento, la definición y ejecución de las políticas y los resultados; hay mucho conocimiento y pocos resultados.

  • Plan Integral de Seguridad y Convivencia

Desde 1995 Bogotá ha contado con un Plan Integral de Convivencia y Seguridad, con distintos énfasis y resultados, según cada uno de los gobiernos.

  • Infraestructura administrativa y asignación de recursos humanos y técnicos

 Desde 1997 la ciudad cuenta con una estructura administrativa y con recursos humanos y técnicos adecuados para gestionar los temas de convivencia y seguridad ciudadana. Sin embargo, en los dos últimos gobiernos la Subsecretaría de Convivencia y Seguridad de la Secretaría de Gobierno se convirtió en una fuente de empleo y ha tenido una nómina paralela cinco veces superior al personal de planta, situación que no deja operar convenientemente a la entidad.

  • Recursos financieros para la convivencia y la seguridad

Las cifras de la Gráfica 5 hacen evidentes las diferencias de recursos asignados para la seguridad en los distintos gobiernos. Los millonarios recursos asignados en los dos últimos gobiernos no se compadecen con los resultados: parecería que a mayor cantidad de recursos, peores resultados.

Gráfica 5
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Rendición de cuentas y evaluación externa

Con la creación del SUIDV en 1995, la puesta en ejecución del Programa Bogotá Cómo Vamos y la creación del CEACSC, la rendición de cuentas públicas en el tema de seguridad se ha institucionalizado como práctica mensual, semestral y anual.

Resultan particularmente importantes las evaluaciones periódicas y especializadas que realiza el Bogotá Programa Cómo Vamos. Sin este mecanismo, algunos alcaldes habrían abandonado aún más este tema.

¿Qué sigue?

Aún reconociendo que Bogotá tiene problemas complejos de violencia, delincuencia y convivencia - que van desde el desconocimiento ciudadano de las más elementales normas de convivencia, hasta la acción de delincuencia no organizada y grupos criminales organizados trasnacionales y nacionales (las BACRIM, recientes “bandas emergentes” y antiguos “paramilitares”, guerrillas, narcotraficantes todos) - el problema central no radica en las manifestaciones de estos hechos (contravenciones y delitos) que afectan la convivencia y la seguridad de los ciudadanos, sino en la adecuada o inadecuada gestión institucional de estos temas.

La administración de Bogotá ha venido perdiendo el manejo gerencial, integral e interinstitucional de los temas de convivencia y seguridad, debido a la falta de liderazgo en la gestión de estos temas, en particular del último alcalde, y del manejo militar y policial que el presidente Uribe dio a la seguridad a nivel nacional durante 8 años.

Los problemas de convivencia y seguridad hoy son enfocados desde una óptica policial sancionatoria, sin que se refleje, en la práctica, la integralidad de la política que aparece en los documentos oficiales.

Hacia adelante hay que recoger los distintos diagnósticos, lo que -bien, regular o mal- han hecho las distintas administraciones, y recuperar el manejo de la seguridad y la convivencia en cabeza del alcalde, sobre la base de los elementos que hicieron posible su institucionalización y manejo, que en el pasado dieron tan buenos resultados.


* Sociólogo de la Universidad Nacional. Experto en seguridad ciudadana.

Para ver las notas de pie de página, pose el mouse sobre el número.

 

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Comentarios  

Quique
+1 # Quique 23-08-2011 14:02
Este artículo abre un reto interesante: Mirar las mismas variables, pero en las principales ciudades del país, mirando en las gráficas, junto con las administracione s municipales, las nacionales. Comparto con el autor del artículo las críticas sobre la falta de liderazgo en Bogotá, pero creo que los problemas de inseguridad se agudizaron en Colombia después de los procesos de "desmovilizació n". La seguridad democrática en los campos, dejó sus consecuencias en las urbes y creo que Bogotá es una de las mejores libradas en ese CONTEXTO, aún y con la ineptitud de Moreno en Bogotá.
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Julio C. Martínez H.
0 # Julio C. Martínez H. 23-08-2011 16:40
Desmarginalizac ión social, económica afectando la mitad de la población colombiana, , "cultura" del dinero fácil, corrupción ,desmovilizados , ha motivado a disparar índices de inseguridad en las ciudades.
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Loty Garcia
0 # Loty Garcia 24-08-2011 21:28
La baja de homicidios tan loada, en alguna epoca se debio a que los cadaveres empezaron a ser esocndidos o quemados en horno y la subida a la aparicion de fosas comunes. Lo realmente importante no es que halla perse menos asesinatos sino menos asesinos sin justicia no habra seguridad, en bogota se sigue matando, desaparecindo y los escuadrones de la muerte operan engranados en el sistema entonces cualquier discurso tecnico resulta secundario, paralelo o superfluo.Cual gestión sin justicia??
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