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A propósito del Valle del Cauca: se cambia gobernador

(Tiempo estimado: 3 - 6 minutos)

Boris Salazar Este departamento fue en otro tiempo emporio de riqueza y ejemplo de buen gobierno. Hoy sometido a los dictados del narcotráfico y a los intereses de élites locales voraces, no logra sacar la cabeza del agua. El gobernador se volvió una figura decorativa, de quitar y poner...

Boris Salazar *

Cero y van tres

Se volvió una rutina. Después de una larga -y costosa- campaña electoral, un gobernador del Valle del Cauca recién elegido por voto popular es otra vez cuestionado por la legalidad de sus actuaciones públicas.

Boris Salazar Gobernador del Valle

Investigaciones cada vez más rápidas establecen su culpa. La suspensión del cargo es la única salida, después de inútiles anuncios de lucha hasta la muerte. Al mismo tiempo, el establecimiento regional ya ha lanzado los nombres de quienes deberían reemplazarlo. Por último, el gobierno nacional nombra un nuevo gobernador. 

- Así ocurrió en los tiempos turbulentos del proceso 8000, con Gustavo Álvarez Gardeazábal, destituido por una transacción oscura. Fue reemplazado por Juan Fernando Bonilla.

-Así ocurrió también con Juan Carlos Abadía: por participación indebida en política y otros cargos, fue reemplazado por decreto presidencial por José Francisco Lourido.

-Y así está ocurriendo con Héctor Fabio Useche — un joven ciclista y odontólogo — que llegó a la política bajo el ala protectora de padrinos muy dudosos. Hoy está perdiendo la gobernación en medio de un océano de botellas de aguardiente regaladas a lo largo y ancho del departamento, en lo que podría resultar la campaña de promoción más costosa de la historia.

 

Los verdaderos responsables

La rutina en sí es fácil de describir. El problema radica en entender qué ha estado pasando, y por qué en el Valle está desapareciendo la elección popular de su mandatario, para ser sustituida por el nombramiento a dedo de algún notable de las élites locales.

Boris Salazar Gobernador Valle

Aunque suene difícil de aceptar, las mayorías que eligieron a Gustavo Álvarez, Angelino Garzón, Juan Carlos Abadía y Héctor Fabio Useche son más o menos las mismas. Más allá de los votos de opinión que apoyaron, sin duda, a Álvarez Gardeazábal y a Garzón, y que los inscribieron en la lista de presidenciables, lo cierto es que los operadores políticos de la región han ejercido un dominio creciente sobre los resultados electorales.

Un complejo sistema de contratos, corrupción, movilización de electores y destrucción creativa de partidos y movimientos reemplazó a los viejos barones electorales de los partidos tradicionales.

El nuevo sistema — salido en apariencia de la nada — sepultó al inocente clientelismo y lo reemplazó por una máquina electoral que aprendió a usar las rentas y los contratos del Estado para conquistar las posiciones de control y asegurar la captura de las rentas estatales.

No es obra de un abominable genio del mal, como han querido hacerlo ver los medios del establecimiento regional. Es un sistema con una capacidad impresionante de reproducción, que no ha dejado de generar, en los últimos años, operadores cada vez más jóvenes y avezados en las artes de convertir lo público en el más puro interés privado. Su efecto sobre la política y el gobierno del Valle del Cauca han sido devastadores.

Desgobierno y trampolín

En un país con tan profundas diferencias regionales, el Valle del Cauca tiene unos indicadores económicos y sociales que lo sitúan por encima del promedio nacional. Tiene mejores servicios públicos, vías y servicios educativos, distribuidos con profundas inequidades a lo largo del departamento.

Sin embargo, en las dos últimas décadas el departamento no ha logrado resolver ninguno de sus problemas fundamentales. Ni la terrible inseguridad –que lo sitúa como uno de los más violentos del país—, ni la incertidumbre ambiental derivada de la destrucción del río Cauca, ni la mala educación básica, ni la pobreza creciente.

Con contadas excepciones en ciertas políticas redistributivas puntuales, los últimos gobiernos departamentales han hecho muy poco para pensar y cambiar la situación. La gobernación ha terminado siendo un trampolín para probables aspiraciones presidenciales, escenario para los delirios políticos de sus ocupantes, comedia triste de la política como espectáculo.

El llamado desastre invernal que destruyó buena parte de la agricultura del Valle, y que tiene a Cali al borde de una catástrofe mayor, no es producto de la naturaleza, sino de la ausencia de políticas para la regulación del río Cauca. La CVC –en tiempos lejanos ejemplo para América Latina— terminó convertida en el escenario donde los distintos grupos de presión dirimen sus diferencias burocráticas y sus estrategias para privatizar lo público. Poco o nada ha hecho para regular el río Cauca y enfrentar el riesgo catastrófico que amenaza al Valle y a Cali.

La clave: el narcotráfico

La influencia profunda y permanente del narcotráfico sobre municipios enteros, donde de hecho regula la vida social y económica, y determina el destino de miles de jóvenes y de sus familias, influyendo de paso sobre las instituciones políticas, ha convertido al Valle en un departamento donde el Estado cuenta muy poco en la regulación de la vida social.

Mientras la política siga cooptada por operadores de todas las pelambres y por los intereses excluyentes de las élites locales, el departamento no verá la luz al final del túnel. Ninguno de sus problemas fundamentales podrá ser resuelto mientras la política no deje de ser el terreno predilecto de disputa entre maquinarias que capturan lo público, se apropian de las rentas estatales, y acaban con lo poco que nos queda de democracia real.

La rápida salida de Useche es una metáfora exacta del desastre departamental. Breve, insustancial, sin consecuencias.

Como lo será también el personaje a quien el gobierno nacional nombrará de acuerdo al dictado de las élites locales. Lo que deja una pregunta terrible en el aire: como están las cosas, ¿Para qué gobernador?

*Escritor y profesor del departamento de Economía de la Universidad del Valle.

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Comentarios  

claudia
+1 # claudia 02-04-2012 17:35
Excelente articulo, tal cual.
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