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Inseguridad en Bogotá: Interpretaciones que paralizan

(Tiempo estimado: 7 - 13 minutos)

hugo aceroEn vez de atribuirle el aumento de la inseguridad a la crisis económica, a las malas estadísticas o a hechos coyunturales, el Alcalde debería retomar el control de la ciudad y aplicar los métodos probados para reducir las tasas de delincuencia.

Hugo Acero Velásquez

Disculpas y más disculpas

Generalmente, cuando no se puede solucionar un problema o, como dicen los jóvenes, cuando el problema "nos queda grande", hablamos de soluciones que están lejos de nuestro alcance, decimos que otras personas o instituciones deben resolverlo o que se requiere mucho tiempo para ver los resultados.

Las interpretaciones de la Administración Distrital frente a la creciente inseguridad en Bogotá han sido de este tipo. Las autoridades locales argumentan que el aumento de la inseguridad, de la victimización y de la percepción de inseguridad durante los últimos años se debe a las malas condiciones socioeconómicas nacionales, al incremento del desempleo, al aumento del desplazamiento forzado, al enfrentamiento de los narcotraficantes alias "Cuchillo" y "Loco Barrera", al sicariato, al accionar de las nuevas generaciones de paramilitares e inclusive, han llegado a afirmar, que la seguridad de los ciudadanos no se ha deteriorado y que decir lo contrario es una estrategia de la oposición para desprestigiar al actual alcalde.

Estas interpretaciones, que en algunos casos pueden ser acertadas, ponen la solución de los problemas fuera del alcance del Gobierno Distrital, en el campo del Gobierno Nacional, o en medidas que requerirían muchos años para mostrar resultados. Esto paraliza la actuación de las autoridades distritales y de los organismos de seguridad y justicia que operan en la ciudad, quienes en algunos casos, sobre la base de esas interpretaciones, aseguran que "estos problemas son nacionales" o que "mientras no se solucionen los problemas de pobreza no va a haber seguridad". Interpretaciones parciales y peligrosas porque en algunos casos terminan criminalizando a los pobres.

Esta situación hace evidente que la Administración de Bogotá no tiene realmente una interpretación del problema y menos unas políticas para enfrentar los desafíos actuales de inseguridad en la ciudad.

Recesión y desempleo

Por ejemplo, frente al evidente aumento del homicidio, hoy reconocido por la Secretaría de Gobierno, se argumenta que el fenómeno es puramente coyuntural y que se debe a la crisis económica y al elevado nivel de desempleo.

Frente a esta interpretación hay que anotar que, en primer lugar, el aumento del homicidio no es coyuntural, pues desde el año 2007 este delito no ha dejado de crecer en la ciudad. Según los datos de Medicina Legal, pasamos de 1.336 homicidios reportados en 2006 a 1.414 en 2007, a 1.459 en 2008 y -si la tendencia se mantiene- el 2009 terminará con algo más de 1.520 homicidios.

En segundo lugar, hay que observar que hace dos años y medio las condiciones eran otras y el país gozaba de un crecimiento económico excepcional, pero ya estaba aumentando la cantidad de homicidios en Bogotá.   

Por otro lado, el desempleo durante estos últimos años no ha sido tan alto como el que se registró durante la crisis de finales de la década del 90 y comienzos de este siglo, época durante la cual la ciudad presentaba cifras de violencia y delincuencia favorables. Luego entonces ¿en qué quedan los argumentos de las condiciones económicas y del desempleo?

Con un simple ejercicio, cruzando las cifras de desempleo en los últimos años[1] con las de violencia homicida en Bogotá, se pueden desvirtuar estos argumentos. Como se puede ver en las siguientes gráficas, los comportamientos de la violencia homicida y desempleo son contrario[2], sin relación directa entre estos dos problemas.

Culpa de las estadísticas

Para explicar el aumento de la violencia, también ha dicho la Administración Distrital que en sus reportes "Medicina Legal incluye todos los homicidios, incluso algunos culposos"[3], es decir, muertes en accidentes de tránsito. Este señalamiento de la Administración no sólo es atrevido, sino que desconoce el trabajo técnico que desarrolla el Instituto de Medicina Legal y Ciencia Forenses en la determinación y clasificación de las distintas muertes violentas que ocurren en la ciudad, como son el homicidio común, las muertes en accidentes de tránsito, los suicidios y las muertes accidentales; un trabajo científico que la hace ser la fuente más confiable en esta materia en muchas regiones del país, incluida Bogotá[4].

Hay que decir que Medicina Legal logra determinar de manera precisa, en casi el ciento por ciento de los casos, el día, la hora y la dirección donde la víctima fue lesionada, cuándo se produjo el levantamiento del cadáver y cuándo se llevó a cabo la necropsia, que son los tres momentos donde se manipula el cadáver. Esto le permite clasificar, de manera clara, el tipo de muerte violenta, como también depurar aquellos homicidios cuya lesión ocurrió fuera de los límites de la ciudad y que por atención médica mueren en los hospitales de Bogotá. Es de anotar que Medicina Legal es la única institución que le puede hacer seguimiento a aquellas víctimas que son heridas y que días o meses después fallecen y que en los reportes de la Policía y de la Fiscalía aparecen sólo como heridos. Por estos motivos, no es creíble que en las cifras de homicidios comunes de Bogotá, Medicina Legal incluya muertos en accidentes de tránsito[5].

Esta segunda tesis de la Administración en realidad pone en evidencia que la Alcaldía no está trabajando en equipo con Medicina Legal, que la Policía no coteja sus datos con  el Instituto semana a semana, como se hacía en el pasado, y que los técnicos fueron desplazados por los políticos a quienes les interesa manipular las cifras.

Percepciones infundadas de la ciudadanía

La encuesta más reciente de la Cámara de Comercio de Bogotá mostró cómo la percepción de inseguridad ciudadana había aumentado 20 puntos entre junio de 2008 y junio de 2009, al  pasar de 39% a 59%, y cómo la victimización había registrado un aumento de cinco puntos porcentuales, al pasar de 31% a 36%[6]. Frente a estas cifras tan elocuentes no se hicieron esperar las respuestas superficiales de la Administración.

La primera reacción fue atribuir a las malas condiciones económicas el aumento de la inseguridad percibida y vivida por la ciudadanía. Para descartar esta interpretación bastaría con notar que en las encuestas que la Cámara de Comercio viene realizando desde[7], los ciudadanos siempre habían opinado que el desempleo era "la causa más importante de la inseguridad" y que sólo en la encuesta de mediados del año pasado (2008), por primera vez en diez años, la gente atribuyó el incremento de la percepción de inseguridad a los grupos de delincuencia[8]. Es decir, que el desempleo no sirve para justificar los aumentos de la percepción de inseguridad y de victimización que se han registrado en estos doce años.

Adicional a las condiciones económicas se argumentó que la percepción de inseguridad se deterioró por la bomba que pusieron en una tienda de videos en el norte de la ciudad y por los "falsos positivos", como lo aseguró el director del Centro de Estudios de Convivencia y Seguridad Ciudadana de la Secretaría de Gobierno[9]. Pero hay que recordar que Bogotá, a comienzos de la esta década, tuvo peores momentos con el terrorismo de las FARC después del Caguán y con el enfrentamiento abierto de entre paramilitares de Miguel Arroyabe y los "Buitragueños" de Martín Llanos, y a pesar de estas circunstancias los resultados de seguridad fueron buenos.

La Administración Distrital sí puede reducir la violencia

Frente al aumento de los homicidios se necesitan acciones concretas y no disculpas. Se  requiere usar las cifras sobre concentración de este delito en determinados barrios o puntos de la ciudad -cifras que se tienen y conocen- para diseñar y ejecutar acciones   interinstitucionales, no sólo de policía y de la justicia, sino de otras entidades que  pueden contribuir a mejorar las condiciones de seguridad y convivencia (comisarias de familia, inspecciones de policía, alcaldes locales, empresas de servicios públicos y de desarrollo urbano, salud, educación, etcétera). Un trabajo en equipo, liderado por la Secretaría de Gobierno, donde cada institución hace lo que le corresponde, lo hace por siempre, no por un momento, tiene metas que cumplir y responde públicamente por los resultados. Parece que éste fue el fundamento de intervención de las "31 zonas de alta violencia y delincuencia" que hace un año identificó la Administración y sobre las cuales hasta el día de hoy no se conocen los resultados.

Estas acciones interinstitucionales de intervención de zonas de alta violencia y delincuencia requieren de la participación de las cabezas de las instituciones involucradas o de unos representantes con poder de decisión. Igualmente requieren de dos grupos de trabajo que deben coordinar acciones. Un grupo que se encarga de las labores de inteligencia y de investigación criminal para detectar los grupos delincuenciales y a sus miembros, para ponerlos a disposición de la justicia. De este grupo deben hacer parte la Policía, la Fiscalía y demás instituciones que tengan funciones de seguridad, inteligencia e investigación criminal. El otro grupo debe estar compuesto por las instituciones que por sus acciones pueden contribuir a mejorar la convivencia y la seguridad en los sectores involucrados, como ya se reseñaron anteriormente. Estos dos grupos deben ser liderados directamente por la Secretaría de Gobierno o por el Subsecretario de Seguridad; un trabajo en equipo permanente que busca recuperar la ciudad para la tranquilidad de los ciudadanos.

Pero la actual administración no está cumpliendo

Parece que todo esto no está sucediendo al interior de la actual Administración Distrital y menos dentro de la Secretaría de Gobierno, donde no existe un liderazgo claro y los distintos proyectos y programas, que en la actualidad se están ejecutando, no se coordinan; cada uno trabaja por su lado, uno es más importante que el otro y los responsables de los mismos no trabajan como equipo.

Definitivamente hay que buscar otros argumentos para justificar el deterioro de la percepción de la seguridad, y más que eso, soluciones de fondo para revertir la  tendencia creciente de inseguridad en la ciudad.

Para comenzar a solucionar esta problemática, primero, hay que reconocer que efectivamente la inseguridad en la ciudad ha aumentado por la acción de grupos delincuenciales viejos y nuevos y que el desorden en que se encuentra la urbe contribuye a este deterioro. Delincuencia y desorden urbano que en los últimos años se han salido de control, como es el caso del retorno de la invasión del espacio público, basuras por doquier, falta de iluminación en las principales vías, indigencia desbordada, contaminación visual ilegal, incumplimiento de normas de convivencia y ausencia de cultura ciudadana. Basta con recorrer la ciudad de norte a sur y de oriente a occidente para constatar esta realidad. Es sobre todos estos problemas sobre los que hay que trabajar de manera coordinada e integral, bajo la dirección de la Secretaría de Gobierno.

Ojalá se asuma la problemática de manera seria y de las disculpas se pase a las acciones y a la entrega de resultados públicos y confiables.

 

* Sociólogo con experiencia por trece años en manejo y gestión de temas de convivencia, seguridad ciudadana, seguridad nacional, manejo de crisis y terrorismo.

 

Notas de pie de página


[1] "La tasa de desempleo de largo plazo en Colombia". Reportes del Emisor, Investigación e Información Económica. Este mismo cruce se puede realizar con los datos de desempleo de Bogotá y da el mismo resultado.

[2] Si se realiza este mismo cruce con los demás delitos de alto impacto social el resultado va a ser el mismo.

[3] El Tiempo "Administración Distrital reconoce tendencia al incremento de los homicidios en Bogotá". Septiembre 10 de 2009.

[4] El Instituto de Medicina Legal y Ciencias Forenses es la institución forense más reconocida a nivel de América Latina por su trabajo científico y técnico. 

[5] Es importante aclarar esta situación directamente con el Instituto de Medicina Legal y Ciencias  Forenses o consultar su información en la División de Referencia de Información Pericial DRIP. Disponible en:

http://www.medicinalegal.gov.co/index.php?option=com_wrapper&view=wrapper&Itemid=60

[6] Según la encuesta de la Cámara de Comercio, la victimización se ha aumentado durante el gobierno del Alcalde Samuel Moreno en 7 puntos, al pasar de 29% en el último año del gobierno del Alcalde Luis Eduardo Garzón, en Junio de 2007, a 36 en la última encuesta, de junio de 2009.

[7] Cámara de Comercio de Bogotá. Observatorio de Seguridad de Bogotá. "Encuestas de victimización y percepción de seguridad". Disponible en: http://www.ccb.org.co/contenido/contenido.aspx?catID=86&conID=947

[8] El Tiempo.com. "La percepción de inseguridad en Bogotá subió 5 puntos en el último año". 30 de septiembre de 2008. Disponible en:

http://www.eltiempo.com/colombia/bogota/2008-09-30/la-percepcion-de-inseguridad-en-bogota-subio-5-puntos-en-el-ultimo-ano-revelo-una-encuesta_4574673-1

[9] Ver página del Centro de Estudios de Convivencia y Seguridad Ciudadana.  www.ceacsc.gov.co

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Comentarios  

katherin
0 # katherin 13-11-2010 11:23
pobre bogota con ese alcalde :cry:
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