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Fronteras invisibles: miedo y movilidad en Medellín

(Tiempo estimado: 5 - 9 minutos)

Juan-Diego-Jaramillo

 

Dos niños asesinados y mutilados por el delito de atravesar una calle. Detrás de estas fronteras invisibles están las memorias barriales de Medellín, las huellas del narcotráfico y una profunda segregación urbana.

Juan Diego Jaramillo-Morales*

 

Pena de muerte por pasar

El pasado 16 de febrero, dos niños de la Comuna 13 — San Javier — de Medellín fueron asesinados y mutilados.  Las crónicas noticiosas hablan de que estos niños cruzaron una frontera invisible a bordo de un camión de víveres.

 

Diego Jaramillo Medellin fronteras invisiblesLas fronteras empiezan a aparecer con más fuerza a principios de 2011, cuando la preocupación central era la situación de jóvenes y de niños que no podían cruzar de un lado a otro.
Foto: www.ipc.org.co

 

Una vez más el tema de fronteras se asocia con la seguridad ciudadana y convoca a los medios, al Estado y a la opinión pública a pensar en los peligros que se ciernen sobre territorios que se dibujan y se desdibujan en un día.

Una pregunta simple que surge de estos hechos es: ¿sabían esos niños por dónde pasa la frontera?  ¿O acaso esta frontera “apareció” en mitad de la “nueva” coyuntura de conflicto que viven algunas comunas de Medellín, como la 8 — Villahermosa —  y la 13 — San Javier —?

De un tiempo para acá, en Medellín, la transgresión de las fronteras invisibles ha servido para explicar o aún para “justificar” los homicidios en ciertos barrios: alguien proveniente de un lugar pasa a otro — a donde supuestamente no “pertenece” —  y resulta asesinado…

Discurso del miedo

Esta idea de división espacial tomó bastante fuerza con el recrudecimiento de la violencia en Medellín, donde la existencia de aquellas fronteras servía de argumento para que familias y colegios sembraran en las mentes jóvenes un discurso del miedo, que les restringía su  movilidad.

Por otra parte, la violencia y la muerte en torno a las fronteras se volvieron un cliché para los medios. Aunque haría falta más investigación para rastrear el origen de estas “fronteras invisibles” - que no son ni “normales” ni ahistóricas- desde mediados de los 90 en Medellín puede detectarse cierta “naturalización” desde dos discursos principales:

  • uno que hablaba de la estrategia de militarización — propia de los grupos paramilitares y de guerrilla — que dividía los territorios, según una lógica de sectorización militar;
  • otra, en sintonía con la anterior, que hablaba de pandillas y de jóvenes que marcaban su territorio según unas tradiciones barriales anteriores a la violencia, pero funcionales a ésta, en tanto marcaban un “afuera” y un “adentro”, es decir, un “nosotros” y un “ellos”, que delimitaba claramente lo que era “enemigo” y lo que había que “cuidar” de ese extraño: un enemigo espacializado y estereotipado.
Memoria urbana y tráfico de drogas

En fin, las fronteras no son un fenómeno netamente criminal o de la violencia. Al parecer  podrían remitirse hasta los mismos procesos de poblamiento de barrios y comunas, que marcaron delimitaciones territoriales diferentes de las administrativas, las cuales luego son resignificadas por aquellos que están en un combo o pandilla de barrio.

Se observa, entonces, una representación circular de las fronteras: demarcación de límites desde el poblamiento del barrio, reapropiación de estos desde la violencia y reforzamiento de la idea de frontera desde los discursos del miedo de las instituciones.

Pero no se trata de una división tan binaria, ni tan simple, ni tan arbitraria. Existe también una dimensión comercial, que al parecer subyace a ambos discursos sobre la frontera: una lógica de microtráfico que divide el territorio en función de demanda y oferta de drogas, y que permite controlar la competencia en un lugar determinado de la ciudad.

Esta representación no se va construyendo desde un marco lógico, sino que parece  resultar de varias fuerzas: muchos frentes, muchos matices, circulando a tal velocidad que parece “normal” que se formen estas divisiones y, en algunos casos, que resulte “normal” que éstas marquen pautas violentas.

Tensiones internas, interrelaciones barriales

La revisión de la prensa local permite fijar un punto de partida: las fronteras empiezan a aparecer con más fuerza a principios de 2011, cuando la preocupación central era la situación de jóvenes y de niños que no podían cruzar de un lado a otro.  Algunos colegios quedaron ubicados en plena frontera, obstaculizando el acceso a estas instituciones.  Por lo menos, así lo presentaban los medios y los discursos oficiales.

Pero en la vida cotidiana de los barrios, la emergencia de las fronteras era una vivencia bastante diferente. Allí no se hablaba de una gran división espacial ordenada y delimitada que marcaba los lugares vetados para cierto tipo de personas, sino que las fronteras aparecían como una tensión constante entre la movilidad rutinaria, las delimitaciones cotidianas de los lugares, de las personas “conocidas” y las que no: se hablaba, a veces con cierta aquiescencia, de los “muchachos que llegaron a cuidar”.

La frontera cumple una función de reconocimiento del barrio, de saber quién es de aquí y quién no, para luego ir construyendo unos circuitos — cambiantes y ligados a ciertos tipos de sujetos — fortalecidos desde los discursos del miedo y la espacialidad, que dividen la ciudad.

Parece evidente también que parte de la violencia en la ciudad emerge de las jerarquías del narcotráfico y del crimen organizado, que inducen unas delicadas tensiones barriales: más que fronteras o líneas divisorias que dibujan espacios vetados, son cambios temporales en las relaciones de cotidianidad con los lugares que marcan el extrañamiento entre vecinos, cuadras y relaciones de poder.

No trato de decir que las fronteras sean irreales, mediáticas o invenciones del miedo, exclusivamente, sino que al parecer existen dos polos de representación que, aunque reflejan dos imágenes muy diferentes de las fronteras, parecen retroalimentarse dialécticamente:  las tensiones internas cambian las dinámicas de movilidad y distorsionan las interacciones barriales, las cuales a su vez son reforzadas desde los discursos del miedo y de restricción de la movilidad, puestos en boga por los medios de comunicación.

Desde esta perspectiva, ya no es posible ver las fronteras exclusivamente como un plan estratégico de división espacial — como muchas veces aparece en los medios— sino que resultaría más acertado entenderlo desde estas nuevas redes de relaciones urbanas que se configuran en medio de la coyuntura del crimen en la ciudad.

Segregación urbana por el miedo

En fin, además de hablarnos de condiciones reales de violencia y de restricción a la movilidad en la cotidianidad barrial, las fronteras ponen en evidencia una vergüenza histórica de Medellín, que solo hasta hace pocos años ha venido cambiando gradualmente: la espacialización y la adscripción de ciertas personas a ciertos lugares, de segregación y de discriminación urbanas.

La ciudad se fue construyendo en torno a un centro comercial e industrial, dominado por las élites. Se formó en paralelo una ciudad periférica y marginal a la que había que controlar, educar, medir y espacializar.

En pocas palabras: ciertos tipos de personas deberían estar en ciertos tipos de lugares bajo control — canchas, colegios, centros barriales — pero no en otros estereotipados como violentos. Por ejemplo, la esquina.

Las fronteras son instrumentos ideales para propagar un discurso de control y restricción, que mediante el miedo, fija unos límites de movilidad, con la intención de controlar institucionalmente a los individuos, tal como lo mostraba una noticia a mediados del año pasado, donde recomendaban unas rutas “seguras” para que los jóvenes pudieran ir de la casa al colegio y del colegio a la casa.

No conviene hacer una lectura de las fronteras solo como barreras o contenciones: en estas fronteras subyacen cotidianidades y relaciones barriales cambiantes que se están retroalimentando desde el miedo atávico a la movilidad irrestricta y desde la imposibilidad de enfrentar institucionalmente a esos pequeños puestos de control criminales, que sólo se mediatizan cuando hay más muertos.

* Economista,  estudiante de maestría en estudios culturales, investigador en observatorios de violencia, con énfasis en redes de arte urbanas, violencia y economía del crimen. Subdirector de Casa de las Estrategias en Medellín.

 

 

 

 

 transgresión de las fronteras invisibles   ha servido para explicar o aún “justificar” los homicidios en ciertos barrios de la ciudad.







































 
 Se puede rastrear hasta los mismos procesos de poblamiento de barrios y comunas, que marcaron delimitaciones territoriales diferentes de  las administrativas.









































 
Las tensiones internas cambian las dinámicas de movilidad y distorsionan las interacciones barriales, las cuales a su vez son reforzadas desde los discursos del miedo y de restricción de la movilidad, puestos en boga por los medios de comunicación. 















 

 

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Comentarios  

andres felipe arroya
0 # problematica socialandres felipe arroya 27-04-2017 19:13
Medellin tristemente tiene un gran problema social y es una violencia que no cede, se transforma según los cambios del entorno y crece abriendo debate sobre el papel de la academia frente al análisis y posibles salidas en el plano real de la violencia.
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Johana Botero
0 # Problema político-socialJohana Botero 21-06-2017 18:40
Uno de los rasgos más impactantes dentro de las fronteras es sin duda el control de las denominadas plazas a razón del micotrafico que como expresa la lectura divide el territorio en función de demanda y oferta de droga, donde surge como efecto colateral la tensión constante entre la movilidad rutinaria, es entonces inconcebible decir que estas fronteras son irreales dado que se materializan cada vez más por dos actores en guerra, aunque si analizamos el contexto en un sentido más amplio se puede apreciar que es un simple reflejo de un problema político- social que causa inequidad donde no deja más que un vacío que es llenado con violencia, de alguna manera a la falta de control las personas afectadas ejercen su propio control a través de un poder autoproclamado.
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daniela álvarez vale
0 # Angustiasdaniela álvarez vale 22-06-2017 19:04
Las angustias, esto que sucede cuando las personas se sienten inseguras, desconfiadas de las cosas que no depende de ellos, es así como la vida de las personas que hábitat estás comunas en Medellín, viví o sobreviven a una tragedia que no es culpa de ellos, es culpa del lugar donde viven o peor aún de personas que controlan sus barrios y tal vez las vidas de ellos y sus seres queridos, a esto se le llama vida digna a tener siempre presente un temor que simplemente genera una angustia y un temor de no seguir viviendo. ¿Una loca?
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andres felipe
0 # sin finandres felipe 28-07-2017 09:23
Lamentablemente este problema nos afecta a todos desde los estratos bajos hasta los mas altos.
Somos personas que nos gusta todo facil sin importar el riesgo y eso es lo que pasa con nuestros chico(a)s. se dejan llenar la cabeza de promesas grandiosas y terminan siendo exclavos de esa socidad. Pero para que se sientan mas a gusto les ofrecen poder dinero sentirse importantes, y ahí es cuando perdemos los estribos y para poder tener todo fácil sin estudiar sin trabajar pues recurrimos al miedo, un arma que saben utilizar y nos dominan.
las frontes son producto de este poder, como muchos quieren también lo mismo y otros se sienten que están llegando nuevos competidores pues bien. esta parte es mía y si la pisas tendrás consecuencias.

EL afán de poder y de escalar en esta sociedad nos lleva a estas situaciones.
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Juan David Lopez
0 # Problematica SocialJuan David Lopez 29-07-2017 11:30
La violencia que se vive en los barrios de Medellín en mi concepto son por el control economico del territorio y su rivalidad se debe a la confrontacion o disputa que existe para ejercer su dominio, nos encontramos con barrios que se "unen" con el fin de parar la discucion entre ellos pero simplemente van de la mano contra otros barrios aledaños de los cuales pretenden. adicional a esto, estas bandas crimimales se han fortalecido mucho por el lado de la corrupcion que se ve en la institucionalid ad; ya que la policia deja pasar muchos hechos y no actuan con contundencia para reducir esta problematica.

Muy interesante el articulo. Muchas Gracias!
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Daniela Gallo
0 # #Violencia SocialDaniela Gallo 31-07-2017 10:21
Lastimosamente, las comunas de Medellín han crecido con la cultura de las "Fronteras invisibles" , lo cual para quienes se encuentran inmersos en estas comunidades es algo completamente normal.
Lo cierto es que cada día aumenta la delincuencia y las extorsiones en manos de éstos sujetos, las famosas "vacunas", la famosa "vigilancia" y otras muchas más situaciones que vulneran los derechos de los demás.
Lo peor aún, es el miedo de vivir en un barrio donde existen enfrentamientos y disputas con tu vecino o "amigo" , las cuales son arregladas mediante amenazas o incluso la muerte. El control que actualmente se intenta imponer sobre estas fronteras resulta poco efectivo. Una cultura que lleva años existiendo en algunas comunas , es difícil de exterminar , ya que a falta de uno, llegan otros y así ,se van acrecentando y fortaleciendo estas bandas .Pueden reducirse, pero difícilmente exterminarse.
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Joysse Esther Motta
0 # Fronteras invisiblesJoysse Esther Motta 31-07-2017 20:34
La violencia y corrupción en Medellín es un problema que lleva años complejizandose , por el tiempo que lleva varios factores contribuyeron a la perduración del mismo, por tanto, la solución no podría ser inmediata, tendría un proceso largo, dedicado a cada nudo que se formo, durante el tiempo del conflicto
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DAVID RESTREPO
0 # conformismo y adaptacionDAVID RESTREPO 19-08-2017 16:26
todo esto es un resultado de no hacer frente a la idea y estilo de vida de unas cuantas personas, que en su que hacer y plan de vida tomaron la decision del narcotrafico, generando o mas bien comprando las conciencias de las personas y cambiando su correcto juicio, esta narcocultura llevo a nuestro pais a una apologia al dinero facil, la violencia y la falta de principios.
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santiago
0 # un zoom a la realidad nacionalsantiago 19-09-2017 11:48
El tema de las fronteras invisibles que se evidencia en la Ciudad de Medellin se puede tomar como un reflejo de la realidad del pais, pues en muchas partes del territorio, el estado no ejerce control alguno y estos epacios quedan a merced de quienes los quieran tomar, incluso en las ciudades tambien sucede, pues hay barrios en donde la autoridad es muy escasa y son otros los que dictan y ejecutan la ley
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jesus maria
0 # fronteras y capitalismojesus maria 23-09-2017 14:50
es normal hablar de fronteras y violencia , esta se presenta en todos los países del mundo, no es solo Colombia la que sufre de este mal. para nuestro caso es mucho mas común, al parecer durante la historia de Colombia siempre ha existido la violencia y esta evoluciona con nosotros al igual que nuestro modelo económico. donde se maneja capital siempre existirán mas personas pobres que las personas que en verdad lo tienen, del mismo modo al estar en un país donde el 1% de los capitalista controlan el 80% de nuestros campesinos es igual que decir que estos la tendrán mas difícil a la hora de adquirir tierras. Este fenómeno se ha trasladado a las ciudades. al momento del dinero concentrarse en un pequeño sector de la población la parte mas afectada estará obligada a hacer lo que sea para adquirirlo; desde crear lineas imaginaria para poder traficar y así tener mejor control de la plaza , hasta tener que asesinar para proteger esas plazas. mientras no entremos en razón como seres civilizados y entendamos que de una u otra forma el poder radica en el pueblo no podremos hacer nada contra la casta política que hoy nos maneja y que nos esta llevando al abismo.
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sara cardona
0 # el punto de partidasara cardona 18-10-2017 10:40
Tal como lo indica el texto, el microtrafico de drogas es el punto inicial para ésta problemática social, en razón a que en la busqueda de tener el control sobre las plazas de vicio, es cuando surgen éstas denominadas fronteras invisibles, por medio de las cuales creen obtener control social, lo cual al contrario solo es miedo por parte de la población y personas desprotegidas, la falta de Estado es esencial en ésta problematica, la cual mientras no haya un cambio en la mentalidad de las personas y un mayor control al problema de las drogas en la ciudad, tendrá un principio pero muy dificilmente un fin.
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Andrés F. González
0 # historias sin fin.Andrés F. González 15-02-2018 13:15
Lamentablemente vivimos en una sociedad donde el miedo hace parte de la vida cotidiana, y esto se debe a las oleadas de narcotráfico que se instalaron en la ciudad de Medellín, haciendo de las comunas un lugar adecuado para la compra y venta de drogas, y los jóvenes hijos de desplazados sin más oportunidades que unirse a estos grupos ilegales, gracias al conflicto armado de Colombia.
La violencia y el miedo nunca terminan en estos espacios y se trasladan gracias a los medios y a las empresas al consciente ciudadano, tales como: sacar dinero de un banco, puedes comprar un seguro de robo. Este tipo de estrategias para ganar más dinero, es de cierta forma un juego donde te recuerdan una violencia física y constante en la ciudad y que es mejor opción comprar un seguro por si te roban. Las narco novelas que son tan populares en Colombia. Donde una televisión pública se expande aún más por las comunas, enseñándole a los jóvenes que ese tipo de vida es un sueño, donde eres el dueño del mundo con mujeres, carros, fincas, guardaespaldas y mucho dinero en lugar donde la pobreza y la falta de oportunidades son evidentes.
Falta más iniciativa por parte del estado para generar más oportunidades educativas y laborales, para la construcción de un mejor futuro e inclusión social para aquellos marginados que viven “en la otra Medellín”.
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Lilliana
0 # Problemática de una naciònLilliana 09-03-2018 15:11
Colombia como nación y Medellín como una de las ciudades más importantes de la misma, continúan luego de décadas con las mismas problemáticas sociales e incluso mas bruscas que las de antes.
Un territorio que las mismas personas delimitan a su conveniencia, una ciudad que se llena de violencia y en donde las personas matan ya sin temor, un país el cual ni los mismos políticos ni la comunidad civil puede controlar...con tinuamos aún igual o peor que la pasada era.
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sebastian lopez lote
0 # fronterassebastian lopez lote 16-05-2018 15:59
Vivimos en una sociedad sumergida en muchos vacíos de las justicia evitando poder enfrentar bandas delincuenciales que ponen en este tipo de intimidación a la población civil, Medellín tiene un problema más agudo que otras ciudades de Colombia pero no podemos dejar a un lado que el mayor detonante de todos los conflictos en Medellín es que la moral de las personas se cambió, es decir lo que antes era malo hoy por hoy para la sociedad es bueno y lo que era bueno hoy en día es malo y creo que este es el gran trasfondo de los problemas y no lo podemos entender, en conclusión las fronteras invisibles no son un problema del estado si no de las personas incultas e ignorantes.
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