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Transmilenio: caos público o privado

(Tiempo estimado: 5 - 9 minutos)

Transmilenio en Bogotá

Hugo AceroEl sistema de transporte que alguna vez fue orgullo de Bogotá se ha vuelto muy inseguro. Esto se debe ante todo a la confusión entre público y privado, pero tiene remedios tan sencillos como los que aplicaron Quito o ciudad de Guatemala.

Hugo Acero Velásquez*

Un sistema desarticulado

Son muchos los problemas que sufre el Sistema de Transporte Transmilenio: la congestión de los usuarios, las demoras en el servicio de alimentadores y buses, el deterioro de las vías, estaciones y portales, el atraso en construir nuevas troncales, la no renovación de buena parte de la flota, y los problemas de seguridad que cada vez más son frecuentes.

Además, en los últimos años, la percepción de inseguridad dentro del sistema ha aumentado, pues se pasó del 25 por ciento de los ciudadanos que se sentían seguros dentro de Transmilenio a solo un 15 por ciento en la última encuesta Bogotá Cómo Vamos.

Cuando se trata de la seguridad dentro del Sistema hay confusión en las autoridades porque no se sabe si se está hablando de un espacio privado o uno público.

Hoy el Sistema sufre muchos problemas de seguridad y convivencia que van desde robos, violencia y acoso sexual, hasta ventas ambulantes, habitantes de la calle que duermen y atracan en los buses, colados, mendigos y cantantes improvisados que piden limosna, trasteos, basuras y deterioro de las estaciones y portales, sin que el Distrito ni los privados hagan lo suficiente para solucionar estos problemas que afectan el patrimonio de la empresa y el bienestar de los usuarios.

Esta realidad pone en entredicho las bondades de un sistema de transporte que contribuyó a subir el orgullo que los bogotanos sentían a comienzos de este siglo por las transformaciones que se registraban en la ciudad.

Frente a estos problemas se necesitan posiciones claras sobre las responsabilidades públicas y privadas, y son precisas las acciones orientadas a darles prontas soluciones.

Estación Plaza el Amate en Ciudad de Guatemala
Estación de Transmetro en Ciudad de Guatemala.
Foto: Wikimedia Commons

¿Público o privado?

Las soluciones funcionan en el papel o en los manuales de operación, pero a la hora de hacerlas realidad comienzan las dificultades, que casi siempre provienen de la falta de presupuesto o de voluntad política para poner a funcionar un sistema técnico y humano que garantice la seguridad de los usuarios.

Por lo general, la seguridad dentro de Transmilenio es vista por los operadores y por la Administración Distrital como un gasto y no como una inversión. Además, cuando se trata de la seguridad dentro del Sistema hay confusión en las autoridades porque no se sabe si se está hablando de un espacio privado o uno público.

En el primer caso, la Empresa Transmilenio no se comporta como tal y su inversión en seguridad es mínima, aunque la inseguridad sin duda deteriora su patrimonio porque una empresa insegura ve afectada su rentabilidad, desprestigia su marca y sacrifica sus ventas.

¿Qué pasaría con Carulla, el Éxito o Colsubsidio el día que en sus pasillos  se atracara o que sus clientes fueran acosadas sexualmente al entrar o salir del almacén? Pues parece que a los directivos de Transmilenio no les importan su marca, su capital ni su rentabilidad

Sin embargo, lo privado se confunde con lo público en la práctica, porque Transmilenio es una empresa que tiene capital público y privado, pero funciona como un bien público. Esto hace que los empresarios consideren que es la Policía quien debe garantizar la seguridad dentro y fuera del Sistema. Y para las autoridades, por su parte, los empresarios privados deberían pagar por el servicio público de seguridad mediante convenios con la Policía o contratos de vigilancia privada.

Esta última posición fue reafirmada por el alcalde Petro quien, a comienzos de este año, tras un bloqueo del Sistema, admitió frente a cientos de ciudadanos: “soy el más consciente de que Transmilenio no funciona bien, es un negocio privado. La única manera de mejorar el sistema es con el metro”.

Es decir, la solución de los problemas actuales es privada y la solución pública va a demorar otros cinco años (que es más o menos el tiempo que tardará Bogotá en tener metro- si es que en efecto llegamos hasta ese punto).

Pero a los ciudadanos al final del día nos les importa si la solución es pública o privada.

Estación de Transmetro en Ciudad de Guatemala.
Estación Plaza el Amate en Ciudad de Guatemala
Foto: Hugo Acero

Lo que hace falta

Para que los ciudadanos se sientan seguros en el Sistema Transmilenio los entornos  deben ser seguros, los alimentadores deben garantizar que los pasajeros puedan llegar a las estaciones con la tranquilidad de que no les va a pasar nada, las estaciones y portales deben ser lugares donde todos se sientan seguros y el control en los buses deber ser casi total.

En este sentido, podría comenzarse por prohibir y controlar las ventas ambulantes, la mendicidad, los cantantes improvisados y a los “colados”. En materia de convivencia, lo primero es hacer que los ciudadanos sepan de manera clara qué es lo que no pueden hacer en los alimentadores, en las estaciones, en los portales y en los buses.

Para este último punto, además de desarrollar campañas de cultura ciudadana haría falta  que Transmilenio, junto con la Secretaría de Gobierno y la Policía Metropolitana, controlen y sancionen a quienes incurran en aquellas conductas que estén expresamente prohibidas.

Ya que se conocen las horas y estaciones donde esos comportamientos son más frecuentes,  es posible destinar funcionarios o policías de civil para prevenir las infracciones, comenzado por retener a las personas que pretendan ingresar de manera ilegal a la estación, y por poner los menores de edad a disposición de las comisarías de familia hasta que los padres vayan y firmen un compromiso de buen comportamiento.

En el caso de los adultos, los retenidos se pueden llevar a la Unidad Permanente de Justicia donde permanecerán unas horas, recibirán un taller de buen comportamiento ciudadano y firmarán un compromiso para no volverse a “colar” dentro de Sistema.

Además de esta medida, hay que instalar más cámaras de video en alimentadores, buses de Trasmilenio, estaciones, portales y en los entornos, hay que tener más policías y vigilancia privada y funcionarios y guías cívicos que les enseñen a los ciudadanos a comportarse dentro de Sistema.

Cabe anotar que estas medidas se pueden sustentar por la obligación estatal de proteger a los ciudadanos, ya que el comportamiento de los “colados” no solo pone en riesgo a quienes realizan esta práctica, sino que puede provocar accidentes que afectarían a otros.

Otros sí pudieron

Frente a los hechos de violencia y delincuencia que se registran dentro de los alimentadores, las estaciones, los portales y los buses de Trasmilenio, suele suceder que la Policía y las autoridades de justicia se quejan de que que no pueden hacer nada porque los ciudadanos no denuncian, pero los ciudadanos no denuncian porque los delincuentes los intimidan y no hay nadie que les dé seguridad y los respalde. Por eso los delincuentes quedan libres y siguen haciendo de las suyas.

Parece que a los directivos de Transmilenio no les importan su marca, su capital ni su rentabilidad.

Esto era lo que sucedía en el transporte masivo de Quito, donde ya no se podía estar tranquilo porque habían demasiados robos, como sucede hoy en Transmilenio. Frente a esta situación, la Empresa Pública Metropolitana de Transporte de Pasajeros contrató a un grupo de abogados quienes, cuando se detenía un delincuente en cualquiera de las partes del Sistema, ponían la denuncia ante la justicia y hacían seguimiento a todo el proceso hasta el fallo, en representación de la Empresa como institución afectada.

No necesariamente se tenía que haber robado a la empresa para que los abogados actuaran, bastaba con que el afectado fuera un usuario del sistema para que la empresa considerara que se estaba afectado su patrimonio, porque si el sistema de transporte es inseguro, es poco rentable y atractivo para los usuarios.

Con esta medida, en el transporte masivo de Quito se redujo sustancialmente la inseguridad, y los delincuentes hoy saben que hay una persona jurídica que los denuncia y busca que los condenen.

Transmetro en Ciudad de Guatemala es otro buen ejemplo. Según las encuestas, Transmetro es el lugar más seguro de la ciudad y su buena imagen supera el 70 por ciento. En este transporte público:

  • Los ciudadanos hacen fila para ingresar a las estaciones y a los buses y dejan salir a los pasajeros que llegan a las estaciones.
  • En cada estación hay policías uniformados que prestan seguridad y junto con funcionarios de Transmetro controlan el comportamiento de los ciudadanos para que hagan fila, paguen el transporte y no arrojen basura.
  • En cada bus va un policía uniformado.

Los ejemplos de Quito  y ciudad de Guatemala podrían ser imitados sin mayor dificultad por Transmilenio. Mientras tanto el servicio seguirá deteriorándose porque ni la Alcaldía, ni las instituciones distritales ni los empresarios se deciden de verdad a sacarlo de su crisis.  
 

* Sociólogo de la Universidad Nacional, experto en seguridad ciudadana.

 

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Comentarios  

jhon
+1 # Acaso es el ciudadano?jhon 02-12-2014 13:08
Esas soluciones son un engaño, ahora le va a hechar la culpa al ciudadano, el comportamiento de todos se nos alteraa cuando las condiciones son absurdas para vivir y trabajar mejor, los empresarios solo se dedican a rendir el diesel de $8600 y el sistema se diseño mal y es un pozo sin fondo a largo plazo estaremos reconstruyendol o por decadas hasta que el metro por fin sea la solucion principal, yo por mi parte usaria biarticulados electricos quitaria todos los semaforos y convertiria la caracas apta para tren ligero, haria el metro y que el 50% de las ganancias las gane el distrito.
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Germán Prieto
0 # YermanGermán Prieto 03-12-2014 15:52
¿Pero cómo alguien como Hugo Acero puede decir barbaridades como que "Transmilenio es una empresa que tiene capital público y privado". NOOOOO, Transmilenio S.A. es una empresa 100% pública. No pueden desinformar al lector de esa manera!
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