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¿Cómo será la cultura ciudadana en la era Peñalosa?

(Tiempo estimado: 5 - 9 minutos)

El exalcalde de Bogotá Antanas Mockus.

Sergio AngelNastassja RojasDesde la primera alcaldía de Mockus, el gobierno de Bogotá ha hecho énfasis en la cultura ciudadana. ¿Qué se puede esperar de esta política, ahora que el exalcalde vuelve a ponerse al frente del proyecto, esta vez en la administración Peñalosa?

Sergio Angel * - Nastassja Rojas **

Mockus recargado

Antanas Mockus adhirió a la campaña de Enrique Peñalosa faltando diez días para las elecciones de 2015 y le dio el último empujón para alcanzar la Alcaldía de Bogotá.

Aunque Peñalosa había sentenciado que jamás volvería a trabajar en otro proyecto con el “creador” de la cultura ciudadana, dio vuelta a la página y anunció su nueva alianza. Mockus por su parte dijo que Peñalosa era la mejor opción para la ciudad por su amor, conocimiento y experiencia; pero sobre todo porque era el candidato que proponía el modelo de cultura ciudadana más afín al suyo.

Pero, ¿cuáles son los elementos de la cultura ciudadana de hace dos décadas que todavía son pertinentes para la capital? El equipo de la Alcaldía y Corpovisionarios (el centro de pensamiento dirigido por Mockus) han identificado cinco aspectos prioritarios:

  • Seguridad y convivencia,
  • Espacio público,
  • Embarazo adolescente,
  • Violencia contra las mujeres, y
  • Movilidad.

La necesidad de prestarle atención a estos temas es evidente. Y también lo es que la capital es hoy un espacio poco amable para el ciudadano del común, como se pudo ver en la Encuesta de Percepción Ciudadana 2015

  • Solo el 27 por ciento de los bogotanos considera que las cosas van por buen camino,
  • Solo el 28 por ciento se siente satisfecho con Bogotá como una ciudad para vivir,
  • Solo el 19 por ciento se siente satisfecho con el Transmilenio,
  • El 59 por ciento considera que el servicio de Transmilenio empeoró, y
  • Solo el 14 por ciento se siente seguro en la ciudad.

¿Servirá repetir el modelo de cultura ciudadana de Mockus para mejorar la Bogotá de hoy?

La cultura ciudadana de ayer

Gustavo Petro Urrego exalcalde de Bogotá.
Gustavo Petro Urrego exalcalde de Bogotá.
Foto: Gustavo Petro Urrego

En 1995 los bogotanos se regían más por patrones socioculturales que por las leyes. En consecuencia, para el gobierno de Antanas Mockus fue evidente que era necesario propiciar un cambio cultural. En ese momento se buscaban dos propósitos:

  1. Eliminar o al menos reducir el grado de aprobación moral y cultural de las acciones contrarias a la ley;  
  2. Fortalecer o aumentar la aprobación moral y cultural de las obligaciones legales.

Para lograr esto se emprendieron varias acciones, entre las cuales se destacan la “Ley zanahoria” que impuso el cierre a la una de la mañana de los establecimientos nocturnos que vendían licor. Igualmente se prohibió el uso de pólvora (lo cual redujo el número de niños quemados entre la navidad del 95 y la del 97) y se llevaron a cabo las campañas de desarme voluntario y de resolución pacífica de conflictos. 

Los programas de Mockus hicieron énfasis en la autorregulación individual y colectiva para aumentar la adhesión a la ley. Se buscó abandonar la lógica de que si algo no estaba funcionando se debía cambiar la ley, por un modelo en el que los ciudadanos conocieran la ley y la obedecieran. Se quería que a través del arte y la cultura el ciudadano tomara conciencia y cumpliera el orden legal por convicción. Un claro ejemplo fue el de los mimos que reemplazaron a los  agentes de tránsito para hacer que el infractor sintiera culpa por su falta producto del escarnio público.

Los sucesores de Mockus

Aunque ninguno de los Planes de Desarrollo posteriores al primer gobierno Mockus se concentró en la cultura ciudadana, no se puede decir hayan abandonado por completo el proyecto.

Enrique Peñalosa, con “Por la Bogotá que queremos”, hizo gran énfasis en la construcción del espacio público como estrategia para mejorar las relaciones entre los ciudadanos, y las de ellos con las autoridades. Su programa pretendía romper con la idea de que Bogotá era una ciudad abandonada y caótica e instalar en el imaginario colectivo un nuevo compromiso y responsabilidad con la ciudad gracias a su transformación física.

Antanas Mockus, con “Bogotá para vivir todos del mismo lado”, trajo acciones como la “hora optimista”, que acabó con la “hora zanahoria” y amplió la hora de rumba hasta las 3:00 am. Esta medida pretendía responsabilizar al ciudadano y acabar con los establecimientos ilegales que habían proliferado. Además, la campaña “110 % con Bogotá” quiso que los ciudadanos aportaran voluntariamente un 10 por ciento más de sus impuestos prediales para proyectos sociales.

Luis Eduardo Garzón promovió la “Bogotá sin indiferencia” y logró un cambio profundo en el paradigma de la cultura ciudadana, pues pasó del énfasis en los deberes al énfasis en los derechos. Su gobierno promovió la cultura ciudadana como un ejercicio participativo para fomentar la corresponsabilidad y la acción colectiva frente a los asuntos públicos. Uno de los aspectos más importantes de esta administración fue el énfasis en la inclusión de los sectores marginados.

Samuel Moreno basó su gobierno en el lema “Bogotá positiva: para vivir mejor”. Aunque su crisis de legitimidad empañó la ejecución de su Plan de Desarrollo, la apuesta de Moreno por la cultura ciudadana fue evidente en el programa “Amor por Bogotá”. Este buscó promover la creación de una ciudad corresponsable y emotiva a través de cuatro ejes: culturas de paz, ciudad segura, ciudadanía activa y culturas cívicas.

Gustavo Petro tuvo como emblema la “Bogotá humana”. El énfasis de la cultura ciudadana en esta administración estuvo centrado en reducir la segregación social, espacial, económica y cultural. Se buscó crear una nueva forma de gobernar que fuera productiva y democrática, en lugar de las formas restrictivas y regulatorias tradicionales. Entre las acciones desarrolladas por la cultura democrática de Petro estuvieron los eventos de formación y diálogo y las intervenciones sobre la población en los espacios públicos.

Viendo lo anterior, es posible afirmar que en Bogotá se han intentado por lo menos tres modelos diferentes de cultura ciudadana:

  1. Uno con énfasis en el deber,
  2. Otro con énfasis en el espacio público, y
  3. Otro con énfasis en los derechos.

Críticas al modelo Mockus

El problema de la apuesta de Mockus consiste en que busca eliminar la instancia crítica de la ley y pasa por alto su deliberación. Su propuesta no contempla que las leyes puedan estar mal formuladas, puedan generar inconformidad o incluso que sean absurdas. La obediencia ciega cierra las puertas a una ciudadanía autónoma y participativa y crea un modelo de ciudadano hermético y automatizado.

Además, la apuesta por una cultura de la legalidad necesita estar acompañada por sanciones fuertes en caso de incumplimiento. Por eso esta cultura ciudadana puede transitar hacia modelos autoritarios en los que se gobierne por decreto y se sancione drásticamente en caso de desobediencia.

Retos para la cultura ciudadana hoy

El exalcalde de Bogotá Luis Eduardo Garzón.
El exalcalde de Bogotá Luis Eduardo Garzón.
Foto: International Labour Organization

El artículo 5 del Plan de Desarrollo 2016-2020 presenta el objetivo de la cultura ciudadana en la nueva alcaldía de Enrique Peñalosa. Este incluye en alguna medida los tres modelos del pasado: el énfasis en una cultura de la legalidad y la conquista de formas de autorregulación; una visión de ciudad que rescata el sentido de pertenencia y el respeto por lo público; y el reconocimiento de la diversidad y el respeto de las minorías.

No obstante importa tener en cuenta que la política de cultura ciudadana en la actual administración estará liderada por el equipo de Mockus y es posible que se caiga en los mismos errores de hace 20 años. Por ello,

  • El primer reto de la cultura ciudadana de hoy es poder reinventarse. Si se utilizan las mismas técnicas de hace 20 años, difícilmente se lograran los mismos resultados.
  • El segundo reto es no dejar de lado las conquistas sociales y el énfasis en los derechos de los gobiernos de Petro y Garzón.
  • El tercer reto es construir espacios de deliberación y concertación que no hagan de la ciudadanía un sujeto pasivo sino uno participativo y activo. Si el ciudadano no se involucra, difícilmente se le puede pedir conciencia en el momento de obedecer la ley.
  • El cuarto reto es evitar el tránsito hacia un modelo autoritario donde primen los intereses de quienes gobiernan y se utilicen a discreción el garrote y la zanahoria.

Esperamos que esta nueva cultura ciudadana no se quede únicamente en lo que ya conocemos y pueda reinventarse a partir de los fracasos y aprendizajes de los últimos 20 años.

 

* Profesor e investigador de la Escuela de Política y Relaciones Internacionales de la Universidad Sergio Arboleda, candidato al doctorado en Estudios Políticos y Relaciones Internacionales de la Universidad Nacional de Colombia. Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

** Profesora e investigadora de la Facultad de Ciencias Jurídicas y Políticas de la Universidad El Bosque, estudiante del doctorado en Derecho de la Universidad Nacional de Colombia. Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

 

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