Intelectuales en Colombia: ¿dónde están los filósofos?

(Tiempo estimado: 6 - 12 minutos)

Alvaro Botero CadavidMientras la religión pretende dar las respuestas, la filosofía se ocupa de formular las preguntas, de obligarnos a pensar en forma autónoma y de asumir la responsabilidad por la propia vida. A raíz de una crítica reciente a los filósofos, esta reflexión en realidad se ocupa del lugar y el papel que el pensamiento puede y debe jugar en nuestra sociedad convulsionada[1].

Álvaro Botero Cadavid*

Pregunta mal formulada 

¿Dónde están los filósofos? pende la sentencia, cual espada de Damocles, sobre las cabezas ilustres de tres profesionales académicos de la filosofía colombiana, en la portada de la Revista Arcadia, número 66 de marzo de 2011. El escepticismo e ingenuidad casi infinita que suponen tal pregunta domina la imagen y refleja la orfandad y el desamparo de los pensadores, acentuados por sus patéticos paraguas desplegados; sus rostros adustos y severos contrastan con la puerilidad del enunciado y nos invitan a introducirnos en las páginas de la revista en busca de una respuesta. 

donde estan los filosofos
Sergio de Zubiría, Rubén Sierra y Lisímaco Parra, tres de los más respetados filósofos colombianos. Facsimil de la portada de la revista Arcadia. N. 66

Pero la promesa se incumple. El texto, además de ligero y plagado de lugares comunes, se enreda en sus propios equívocos y no nos deja más que la certeza de que -lejos de proponer un dilema- el artículo constata la profunda y generalizada ignorancia acerca de un quehacer tan viejo como la palabra misma. 

Pero esto no es lo grave; es más bien sintomático. Pues, aunque cualquier persona común y corriente pretende saber a qué se refiere cuando utiliza la palabra filosofía, la verdad es que este vocablo comporta tal mezcla de prejuicios, suposiciones, mistificaciones y fantasías, que difícilmente se encontrarán dos individuos que se pongan de acuerdo en una definición común. 

Obligarse a pensar 

Se pregunta, en el fondo, por la utilidad misma del filosofar, que es una preocupación tan vieja como el quehacer mismo. Cuentan las leyendas que ya Tales, hace más de dos milenios y medio, se vio acosado en tal sentido por parte de sus contemporáneos, y hubo de hacer un par de demostraciones para probar las ventajas del pensar sistemático y científico. La anécdota famosa sobre su método para cruzar un río sin necesidad de construir un puente, o su famoso teorema, ilustran sobre su respuesta ante una preocupación que proviene, más que del pensador mismo, de la intriga que genera en el hombre común esta particular forma de ser, de pensar y de abordar la realidad. 

Porque de eso se trata. En el fondo, insisto, la pregunta indaga sobre la utilidad práctica de la filosofía. ¿Sobre qué trata? ¿Para qué sirve? ¿Cuál es su sentido, si es que tiene alguno? Si es cierta la definición del diccionario, amor por la sabiduría, ¿no debería, pues, ser La Luz, El Faro, La Guía frente a la encrucijada incierta que caracteriza lo real cotidiano? 

Y si no lo es, ¿qué sentido tiene dedicar esfuerzos y recursos a una actividad estéril? Si pretende indagar sobre los fundamentos y los primeros principios, ¿por qué no entrega respuestas, por qué no recomienda soluciones? 

Pienso que la sentencia del profesor Sierra, tan poco satisfactoria para el autor de la nota -lo que se refleja en su desconcierto- sintetiza e ilustra el asunto que trato de exponer: "Es que los filósofos no somos quienes tenemos que resolver los problemas del país." 

Concedo que la respuesta no es muy cortés, pero igualmente es preciso anotar que si el periodista hubiera hecho su trabajo con más cuidado, si hubiera investigado con más seriedad, habría anticipado esta situación y la manera de resolverla, en vez de interpretarla como un acto de hostilidad, de prepotencia, que traslada el debate al ámbito de los territorios y las posturas ideológicas, acusando a los filósofos como déspotas encerrados en torres de marfil que se niegan a revelar la Verdad verdadera a quienes se la solicitan y exigen su derecho a una respuesta clara, digerible. 

Sin embargo, ante esta respuesta clara, inequívoca, sencilla, el periodista se niega a entender. Para él, esta frase tan elemental no expresa lo que suponía que debería provenir de un filósofo, de un hombre que ama la sabiduría y que, por ende, conoce las Verdades profundas y recónditas del Universo. 

¿Por qué no mejor expresa un silogismo que pueda citar? O, al menos, algún aforismo, alguna parábola que, aunque oscura, le provea el material especulativo con qué llenar las cuartillas y así entregar un texto que justifique sus honorarios. Pero no, el ilustre profesor se empecina en devolverle la pelota, en dificultarle su tarea, en obligarlo a pensar. 

Me parece acertado un comentario que anota: "¿Dónde están los ingenieros ante el desastre de la infraestructura del país?" Igualmente, dónde los biólogos, los economistas... Incluso, me atrevería a decir... ¿Dónde están los políticos?, pues hemos caído en manos de gerentes, de hombres de negocios y no de profesionales del Estado expertos en el manejo de la Cosa Pública (de la Res pública). 

Preguntas y no respuestas 

Y es que la filosofía es, al igual que todas las otras disciplinas y profesiones llamadas liberales, además de una herramienta para enfrentar el mercado laboral, es una herramienta para pensar y construir una imagen propia del mundo. No la única ni la mejor, solamente una más, pero rodeada del halo de misterio que le otorgan quienes añoran un imaginario e ilusorio pasado mágico, un Edén perdido donde siempre había alguien encargado de proveer todas las respuestas. 

Pero, volvamos al punto inicial: ¿Para qué sirve la filosofía? El profesor Sierra señaló el punto. Sirve para formular preguntas, porque las respuestas las otorga la Fe. Así de sencillo, así de complejo. Caer en el facilismo de culpar al marxismo de un pretendido estancamiento de esta disciplina en nuestro país, es otro síntoma que nos revela el talante de quienes caen en la tentación de responder siempre en los términos del oyente, de decirle lo que quiere escuchar. 

Lo cual no sólo es absurdo, estéril, sino que desconoce la realidad, la universitaria y la otra, si es que concedemos el supuesto, bastante extendido por demás, de que la universidad no hace parte de esta última, sino que es una especie de Isla de la Fantasía donde el Conocimiento (así, con mayúscula) habita y se desarrolla ajeno a lo real cotidiano. 

Los mitos son una herramienta muy útil a la hora de buscar el retrato de un momento histórico determinado. Y hay dos -de dos épocas representativas- muy ilustrativos de las diferencias de postura que conviven aún en pleno siglo XXI, que explican un poco la dificultad frente a estos temas y que también nos señalan la diferencia entre la Antigüedad y la Modernidad. 

Cuenta la leyenda que a la entrada de la ciudad de Tebas, en Grecia, la Esfinge formulaba una pregunta a los viajeros. La tradición nos deja ver el talante y la virtud del hombre sabio: tener la repuesta adecuada, precisa, concreta... es el caso de Edipo. 

Pasados 17 siglos, otra leyenda nos muestra a otro héroe, a Parsifal, quien, frente al Rey Pescador, guardián del Grial, se encuentra ante una situación similar, pero opuesta. Casi dos milenios después, ahora lo que se espera del hombre sabio es que formule la pregunta adecuada. Es evidente que la virtud del héroe se ha invertido, lo cual es un signo de los tiempos venideros. 

Quien logre descifrar estos símbolos, podrá resolver la pregunta que nos ocupa. Pero no debemos llamarnos a engaño, la Historia no es una línea recta, y el progreso no se encuentra delante de nosotros. No basta con haber nacido después, igual se puede seguir viviendo en la realidad de nuestros antepasados y buscar respuestas en vez de indagar por cuenta propia. 

Así más que lineal, la Historia pareciera presentarse mejor como una concurrencia y simultaneidad de diversas visiones del Mundo. Eso no anula ninguna, ni hace más verdadera una sobre otra. Más bien, nos invita a no confundir los ámbitos, pretendiendo respuestas teológicas en donde caben mejor los psicologismos. 

En cuanto a lo que el autor del texto que comento cita como ejemplo o paradigma, la School of Life de Londres, es sólo una muestra de la confusión que reina en cuanto a determinar el propósito y objeto del quehacer de los filósofos. Los tópicos que cita, "las cuestiones más apremiantes de la vida cotidiana", serían más bien material para psicoterapia, hasta para un estudiante de educación media básica (léase bachillerato). O, incluso, frente a una escuela de este tipo, ¿no sería mejor acudir a la Escuela Dominical de las iglesias? Tanto católicos como protestantes-evangélicos tienen respuestas claras y fórmulas efectivas para resolver y enfrentar esas "cuestiones más apremiantes". 

Pensar autónomamente 

Es preciso abandonar la actitud del niño que confía en que su padre tenga todas las respuestas, porque, en el fondo, la dependencia de los supuestos sabios, es solamente la prolongación de la inmadurez infantil que contribuye a sobrevalorar egos y evita la dolorosa tarea de crecer y ser autónomo. Y pretender que alguien, idealizado de antemano, guíe mis decisiones y asuma esa responsabilidad por mí, es, no solo cómodo e irresponsable, sino, hasta cierto punto, perverso. 

Preguntar ¿dónde están los filósofos?, es hacer la pregunta errada. Supone una ausencia, una falta en el escenario público, que delata la miopía del observador y su poca o nula investigación e información actualizada. 

Porque allí están: en diversos escenarios académicos, científicos, culturales. Al igual que los ingenieros, los vendedores, los artistas...los filósofos están inmersos en la realidad diaria ejerciendo su función, utilizando la herramienta del pensamiento desde diversos ángulos: investigación social, docencia, asesoría política...se encuentran, incluso, en los lugares más insospechados. 

Quien busque personajes de rostro severo, adusto, acariciando una abundante barba y emitiendo frases con verdades profundas, está tremendamente equivocado. Y si espera que seamos nosotros quienes respondamos a sus preguntas y demos las soluciones, está buscando más bien a un profeta o a un sacerdote. 

La Biblia le otorga respuestas, de la filosofía no espere más que la invitación a pensar autónomamente y a hacerse responsable de sus propias decisiones, de su historia y de su propio destino.

* Graduado en Filosofía, Universidad Nacional de Colombia, con énfasis en Filosofía Presocrática y Mitología. Investigador Social de la Fundación Walter Benjamin, y Miembro del Colectivo de Estudio de Filosofía Crítica, dirigido por el Profesor Sergio Dezubiría, en Bogotá. Actualmente Editor asistente de la Revista Psicoanálisis de la Asociación Psicoanalítica Colombiana, Editor y encargado de Publicaciones de la Fundación W. B. 


Notas de pie de página 


[1] A partir de la pregunta de la revista Arcadia: "¿Dónde están los filósofos?", se ha suscitado un verdadero debate y también en este blog.

Este artículo constituye un aporte más.

 

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Comentarios  

Nohora T Villabona
+1 # Nohora T Villabona 26-04-2011 06:28
Necesario leer este articulo
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Jaime Gòmez Tèllez
+1 # Jaime Gòmez Tèllez 26-04-2011 17:18
Pienso que la filosofìa y los filosofos van mutando de acuerdo a los tiempos. Por ejemplo, cualquier persona que piense en causa y efecto, se hace la pregunta y busca la respuesta en un navegador por la web, allì encuentra todo un universo de respuestas y mas preguntas, o sea filosofo moderno no puede prescindir de internet.
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manuel Pico s.
0 # manuel Pico s. 26-04-2011 18:29
Los filósofos deben estar en todos y cada uno de los seres humanos. Cuando el ser humano abdica a su poder de filosofar (pensar), está renunciando a su esencia y se está entregando a quienes piensan por él. ¿No es la falta de autonomía racional la que nos tiene en la situación que nos encontramos? ¿Acaso a un bachiller de la actualidad se le está ayudando a desarrollar su pensamiento? ¿Acaso los Estados no están demostrando continuamente su preocupación negativa por el pensamiento autónomo? Si los Estados propendieran por el pensamiento autónomo, no encasillarían la educación en la forma grotesca en que demuestran el miedo de que la gente piense. Ante la locura actual solo queda pensar con profundidad, pero ese pensamiento conlleva responsabilidad es personales que no se quieren asumir. La actual civilización, que la historia, si es que hay historia, identificará como la civilización de la incultura, sabrá demostrar por qué el desprecio por el pensamiento, fue la causa de la verdadera hecatombe.
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Alvaro Córdoba O.
0 # Alvaro Córdoba O. 27-04-2011 12:52
excelente artículo...se me ocurre entonces que de lo que se trata es que la filosofía pueda ser "oportuna" (aunque el tiempo es relativo) en la formulación de las preguntas al mundo real, por el sentido...
gracias por motivarnos a pensar.
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Manuel Guzmán Hennes
0 # Manuel Guzmán Hennes 28-04-2011 06:19
Excelente artículo y muy pertinente abordar estos temas sobre el quehacer de la filosofia desde una revista que se llama razón pública
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GONZALO MARTINEZ
0 # GONZALO MARTINEZ 30-04-2011 06:52
OYE BOTERO NO TE ENOJES POR LA PREGUNTA DEL PERIODISTA... NI TAMPOCO POR MI COMENTARAIO, PERO A LO MEJOR ES QUE PUSO EL DEDO EN LA LLAGA Y LO QUE QUEREMOS ES QUE NOS CUESTIONEN UDS, A TODOS NOSOTROS, TANTO INDIVIDUOS , COMO SOCIEDAD, INCLUYENDO A LOS MANDAMASES QUE TENEMOS MONTADOS EN EL PODER. POSIBLEMETNE LO QUE EL PERIODISTA SIENTE, Y MUCHOS OTROS TAMBIEN SENTIMOS, ES QUE NO HAY QUIEN NOS CUESTIONE REALMENTE ... SOLO UNA SERIE DE DESASTRES, ADMINISTRATIVOS Y MEDIOAMBIENTALE S QUE NOS TIENEN PERPLEJOS. A VER SI A PUNTA DE PREGUNTAS NOS HACEN REFLEXIONAR USTEDES Y A LO MEJOR CAMBIAMOS DE RUMBO... O POR LO MENOS VEMOS MAS CLARAMENTE EL DESPEÑADERO POR EL QUE CAMINAMOS COMO ZOMBIES.
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claudio
0 # claudio 01-07-2011 04:54
saludos: creo que en Colombia el Ideario de las Masas ciertamente ha sido creado por los un cuarto poder un tanto oscuro y donde abundan los "hombres de negocios y no de profesionales del Estado expertos en el manejo de la Cosa Pública". y una "cosa" que tiende a la privatización, como una forma de monocultivo ideológico lo cual nos remite a los mismos orígenes del ¿para que filosofar?. creo que la respuesta correcta se encuentra en las necesidades humanas de reafirmar la libertad enfrentada a un presente o aun destino; y en el caso Colombiano diría que la miseria y el destierro,la brutalidad de sus gobernantes no es ni un presente ni un destino aceptable. para mi Filosofía es la clara y cálida Luz de la fuerza concreta en la revolución triunfante del espíritu vivo de los pueblos, Luz que ilumina el camino aun en las circunstancias mas trágicas; la Filosofía es el Amor inherente a lo humano y un buen filosofo como decia Gorki a Fedin - no filosofa, no predica, solo ama y también Odia. el añadía en su apistala 1925. Odia la que el dinero convierte en esclavitud. así como se puede odiar el egoísmo disfrazado de amor al prójimo según palabras de Bunin... ala pregunta de ¿donde están los filósofos? no creo que este mal plateada pues el problema estaría en intentar triangular su ubicación entre el Amor y el odio y siendo imposible encontrarlos en un lugar físico o en un individuo en particular.
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filosofos colombiano
0 # filosofos colombiano 16-09-2011 18:11
quisiera que me mostraran por biografia los diez mejores filosofos cientificos colombianos del siglo xx
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Lord
-1 # Lord 10-12-2012 00:57
Bastante tendencioso y ofensivo este artículo. Para mí, que soy estudiante de Filosofía, el estatus mismo de la disciplina es algo que se pone en duda, y los textos de los filósofos no están conformados por miles de hojas de preguntas. La filosofía jamás se ha limitado a plantear problemas sino que intenta ensayar alguna solución.
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