facebook   twitter   youtube 

¡No se pierda esta semana!

#SOSRazonPublica

Por Hernando Gómez Buendía

Balances 2009: El declive inevitable de la seguridad democrática

(Tiempo estimado: 11 - 21 minutos)

El examen completo y cuidadoso de los hechos y las cifras muestra que el neo-paramilitarismo está aumentando, que el “plan renacer” de las FARC está dando resultados y que la Fuerza Pública está afrontando nuevas dificultades.

León Valencia*

La dramática muerte del gobernador del Caquetá, el reciente anuncio de una alianza entre las FARC y el ELN y la escalada de tensiones entre Venezuela y Colombia cierran un año en el que la seguridad democrática empezó a declinar, de modo que hoy afronta una grave crisis.

A finales de diciembre y con motivo del informe de la Corporación Nuevo Arco Iris sobre la situación del conflicto se presentó un agudo debate sobre la seguridad nacional.  El presidente Uribe, el Ministro de la Defensa y todos los analistas oficiosos reaccionaron en forma especialmente negativa frente al informe y se lanzaron a atacar sus conclusiones, pero con el paso de los días ha ido quedando claro que tanto la visión como las cifras contenidas en la investigación son certeras y obligan a una revisión de las estrategias de la seguridad democrática.

El auge del 2008

Esa política tuvo su punto más alto en el año 2008, cuando fueron extraditados los 14 jefes paramilitares, se produjo la muerte de tres miembros del secretariado de las FARC, se realizó la "operación Jaque"  que trajo a la libertad a Ingrid Betancourt y a otros catorce secuestrados y se redujo el tráfico de drogas.

Fue el momento culmen de un proyecto que a lo largo de seis años había reducido los homicidios, los secuestros y el asedio de las grupos ilegales a los grandes centros de población y producción, mediante un gran esfuerzo del Estado y del sector privado que llevó a un aumento en más de un 70% de los efectivos de la Fuerza Pública y a un incremento similar en los gastos en defensa.

Los impactantes resultados del año 2008 generaron una gran euforia en el gobierno y en la opinión pública,  e hicieron pensar a muchos sectores del país que los paramilitares eran asunto del pasado y las guerrillas estaban en su momento final.

El declive del 2009

El balance de las acciones y de la presencia en el territorio nacional de los grupos ilegales en el 2009 muestra un panorama distinto. Una nueva generación de  paramilitares -llamados por el gobierno nacional "bandas criminales"- se está extendiendo de manera acelerada por todo el país y ha logrado un accionar record superando en hechos la suma de las actividades de las FARC y el ELN.

Especial atención merece el caso de las ciudades.  Medellín ha regresado a una situación bastante parecida a la que tenía en el 2003. Las bandas y los combos se han reactivado y han logrado que en el año 2009 la cifra de homicidios se acerque a 2.000  y la tasa por cada cien mil habitantes se situé en 73. Bogotá está empezando a vivir una preocupante presencia de grupos armados y mafias en las principales entradas y salidas de la ciudad que acuden a la violencia y al sicariato para apoderarse de negocios lícitos e ilícitos. También en otras trece ciudades se siente la proliferación de grandes bandas herederas de los paramilitares.

La guerrilla, después de sus graves derrotas en la Cordillera Oriental, se ha atrincherado en lugares claves de la Cordillera Central y en las zonas fronterizas de Venezuela y Ecuador y ha iniciado con éxito un proceso de reorganización de sus fuerzas y un relanzamiento de sus actividades. Las FARC hasta Octubre 20 registraban 1.429 acciones, superando en cerca de un 30%  las del año 2008. Han vuelto a atacar bases fijas y a incursionar en cascos urbanos con resultados muy negativos para las fuerzas militares y de policía. El ELN, a pesar de su marginalidad y su baja actividad en los últimos años, muestra ahora un incremento considerable en sus filas y una mayor actividad de sus estructuras en los departamentos de Cauca, Nariño y Arauca.

Las Fuerzas Armadas están afrontando una dura prueba. El  asesinato de doce jóvenes oriundos del Municipio de Soacha  en  un lejano paraje de Norte de Santander a manos de una unidad del Ejército Nacional sacó a la luz pública una inmensa cadena de ejecuciones extrajudiciales que tienen a la Fuerza Pública en graves aprietos ante la justicia y ante la comunidad internacional. Se conoció entonces que la Fiscalía  tiene en procesos a más de 2.000 miembros de las Fuerzas Armadas y que 476 están presos.  Esta situación, ligada al desgaste natural que traen siete años de ofensiva continua sobre las guerrillas,  ha llevado a una pérdida de iniciativa de las fuerzas militares en algunos sitios del país.

La visión de que ha comenzado el declive de la seguridad democrática emana del informe anual del Observatorio del Conflicto Armado de la Corporación Nuevo Arco Iris. El grupo de investigadores de Arco Iris, acudiendo a fuentes oficiales de Vicepresidencia de la República, al seguimiento de la prensa regional, a una serie de estudios monográficos en regiones y ciudades y a un diálogo intenso con otros centros de investigación y con fuentes de inteligencia militar, ha logrado una radiografía de la situación de los grupos irregulares y del estado de la confrontación en el país. 

Quiere señalar que es urgente un cambio en las estrategias que parta de reconocer los nuevos desafíos de la criminalidad en las ciudades y el reacomodo de las guerrillas. Que tenga en cuenta también la reducción de los gastos en el conflicto interno que vendrán con la crisis económica, el recorte de los dineros del Plan Colombia y la atención de la crisis con Venezuela.

Una gráfica que recoge muchos años del accionar del Estado y de los grupos irregulares puede ilustrar el momento en que nos encontramos:

Gráfica 1. Acciones unilaterales por grupo armado, 1989- 2009

 

(Haga click en las gráficas para ampliarlas)

Fuente: CERAC, Base de Datos sobre Conflicto Armado Colombiano, 2009.

Paramilitares, neo-paramilitares y afines

El gobierno nacional, en su afán de esconder las limitaciones y fallas que se presentaron en la negociación con los paramilitares, ha insistido en deslindar los grupos que ahora se cobijan bajo las denominaciones de Águilas NegrasRastrojosPaisasNueva GeneraciónEjército Revolucionario Popular Anticomunista de Colombia (ERPAC), Oficina de EnvigadoAutodefensas Gaitanistas de Colombia, etc... de las fuerzas que estuvieron sentadas en la mesa de conversaciones en Santa Fe Ralito. También se ha esforzado por minimizar el alcance de las acciones de estas organizaciones.

Pero un examen somero de los lugares donde están actuando estos grupos, de sus jefes y del tipo de acciones que realizan permite concluir que corresponden a estructuras que nunca se desmovilizaron, grupos y personas que después de participar en el proceso de desmovilización han vuelto a las acciones armadas y nuevas fuerzas reclutadas a partir de la ruptura de las negociaciones generada por la reclusión de una parte de la cúpula paramilitar en Itaguí y su posterior extradición a Estados Unidos.

Los acontecimientos de 2008 y 2009  muestran que tenían mucho de cierto las afirmaciones de Iván Roberto Duque, alias Ernesto Báez, en un carta que le envió al Alto Comisionado de Paz, Luís Carlos Restrepo, en Diciembre 28 de 2006. Decía Báez: "Queremos percatar a los colombianos sobre la gravedad del fenómeno de las mal llamadas bandas emergentes, que no son más que grupos de autodefensas desmovilizados a medias, por el fracaso de la reinserción y en proceso acelerado de rearme  y expansión, dirigidos por comandantes con tanto poder como Usted efectivamente los pudo conocer, y que alcanzaron a quedar por fuera de las puertas de la cárcel". Y agregaba: "Al respecto me veo forzado a recordarle que de los 40 grandes jefes que Usted conoció dentro de la cúpula federada de las AUC, 19 están detenidos; esto indica que más del cincuenta por ciento de estos altos mandos gozan de libre albedrío (sic), entre ellos el cofundador histórico de las AUC. En igual condición están más de 500 segundos comandantes y cerca de mil mandos medios".

En el año 2008 la Corporación Nuevo Arco Iris logró identificar acciones de estos grupos en 247 municipios. Para el 2009 ha logrado registrar alguna actividad en 46 municipios distintos de los del 2008,  lo cual dice que en estos dos años han tenido algún tipo de presencia en 293 municipios. Las acciones de agresión a la población civil y de contacto con la Fuerza Pública  alcanzan la cifra de 2.286  y el número de integrantes se aproxima a  11.000.  Sin duda alguna están involucrados en el narcotráfico, como lo estaban las Autodefensas Unidas de Colombia, pero se dedican también a golpear a las organizaciones sociales y sindicales, a amenazar a líderes de la oposición y a las víctimas que reclaman sus derechos y a reconstruir sus nexos con sectores de la Fuerza Pública y con los dirigentes políticos. Se diferencian de la anterior generación de paramilitares en que aún no tienen una estructura nacional que los cobije a todos y en que, en algunos lugares, se están aliando con uno de los grupos guerrilleros para compartir actividades de narcotráfico o para luchar por el control territorial, combatiendo a la Fuerza Pública o a otro grupo insurgente.

Mapa 1. Municipios con Actividades de Neo-Paramilitares en el 2008 y el 2009

 

(Haga click en el mapa para ampliarlo)

El caso emblemático del fracaso de la negociación con los paramilitares es Medellín. Con ocasión de los acuerdos de paz realizados por el gobierno del presidente Uribe con Diego Fernando Murillo Bejarano, alias don Berna,  que llevaron a la desmovilización de los bloques Cacique Nutibara y Héroes de Granada, los homicidios se redujeron a 781 en 2005, 709 en el 2006 y 790  en el 2007. 

Pero una vez se rompieron estas negociaciones y se produjo la extradición de alias Don Berna, las cifras volvieron a escalar hasta 1.044 homicidios en 2008 y a 1.717  del 1 de enero al 31 de Octubre de 2009, lo cual indica que en este año el número rondará los 2.000, una cifra similar a los 2.012 que se produjeron en el 2003.  

Fuente: Secretaría de Gobierno Municipal, Medicina Legal. * Enero - octubre de 2009

Las bandas y combos que antes estaban bajo el control de Don Berna han vuelto a un intensa actividad, y las autoridades tienen ahora una identificación aproximada de 60 grandes estructuras. Una parte de ellas recibe órdenes de alias Valenciano y la otra  de  alias Sebastián. La gran fragmentación y enfrentamiento que se produjeron en el 2008 empiezan a ceder, y estos dos mandos que en los tiempos de Don Berna ocupaban en lugar secundario han quedado en el punto más alto de la pirámide del crimen. Realizan en todo caso las mismas actividades de los anteriores paramilitares: obligan a los conductores de los vehículos de servicio público a pagarles una cuota, también a los pequeños y medianos comerciantes de las comunas. Controlan las entradas de la ciudad en la troncal que va hacia la Costa Atlántica y en la carretera que conduce a Urabá.  También en el oriente, por la vías que conducen a Bogotá y al Aeropuerto José María Córdoba y en el  sur  en la entrada desde Cali y el Eje Cafetero. Para conectar estos sitios establecen corredores por donde mueven grandes cantidades de drogas y armas.

Este tipo de control territorial también se empieza a desarrollar en Bogotá. Las capturas de testaferros de alias El Loco Barrera llevaron a descubrir el interés de este jefe paramilitar en la compra de predios alrededor de la capital. Así mismo el registro de 106 acciones de sicariato, hasta fines de noviembre de 2009, mostraron que la disputa por el territorio y por los negocios entre las bandas paramilitares estaba cobrando una gran fuerza en una ciudad que no tenía mayores antecedentes en este aspecto.

Las localidades de Kennedy, Suba, Bosa, Ciudad Bolívar y Usaquén son las más afectadas por la presencia de estas fuerzas. Uno de los lugares donde con más claridad se registra la actividad de las bandas es la plaza Corabastos; allí tienen  presencia Las Águilas Negras, el Bloque Cacique Nutibara, el grupo denominado Héroes Carlos Castaño y el ERPAC al mando de Pedro Olivero,  alias Cuchillo. Otros lugares son los "Sanandrecitos", los centros de expendios de droga, las casas de prostitución. Influyen también en juegos de azar y en cooperativas de vigilancia y seguridad. Privilegian en todo caso los lugares del suroriente por donde se sale hacia los Llanos Orientales, o en la carrera séptima en la salida hacia Boyacá. Además del Loco Barrera y de alias Cuchillo, las investigaciones señalan que existe una presencia importante de grupos ligados a mafias de esmeralderos.

No hay aún un aumento sensible de homicidios en Bogotá,  lo cual indica que la disputa por la ciudad apenas comienza y que las autoridades están a tiempo de impedir que el fenómeno paramilitar eche raíces como en otras ciudades.

Pero tanto la prevención como la confrontación de la nueva generación de paramilitares implican un cambio profundo en la visión del gobierno y en la actividad de la Fuerza Pública. Es claro que en la negociación que se llevó a cabo con las Autodefensas Unidas de Colombia  se dejaron intactas buena parte de las redes de narcotráfico y de la estructuras militares más especializadas, y ha sido también evidente que estas organizaciones mantienen importantes nexos con sectores de la política, la justicia y las fuerzas armadas y disfrutan de la tolerancia de agentes del Estado a todos los niveles.

El Plan Renacer de la guerrilla

La euforia del gobierno y de la opinión pública por los golpes propinados a la guerrilla  en el año 2008 tenía grandes motivos. La "Operación Jaque" había sellado con broche de oro una larga cadena de éxitos militares del gobierno del presidente Uribe. El triunfo mayor lo constituye sin duda la expulsión de las FARC de Bogotá y Cundinamarca y en general la disminución decisiva de sus fuerzas en toda la Cordillera Oriental. Las FARC tenían en Cundinamarca en el año 2003 nueve "frentes" guerrilleros, incluido el Frente Antonio Nariño que realizaba operaciones en Bogotá. En total eran más de 1.200 guerrilleros y no menos de 1.500 milicianos. Las operaciones "Libertad uno" y "Libertad dos", lanzadas en el 2003 y el 2005 lograron desmantelar la mayoría de estos frentes y su repliegue hacia el Meta y el Caquetá. Así mismo las operaciones lanzadas sobre las Sierra de la Macarena y los llanos del Yarí sometieron a un acoso permanente al jefe militar de las FARC Jorge Briceño, alias el Mono Jojoy, y desbarataron buena parte de sus anillos de seguridad.

Junto a este castigo continuado de las guerrillas en la Cordillera Oriental, se asestaron golpes en otros sitios del país que estremecieron la cúpula de la insurgencia y lograron disminuir sus fuerzas en cerca de un cuarenta por ciento. La ofensiva del Ejército tuvo el mejor ambiente a finales de 2007 y principios del 2008, cuando Manuel Marulanda Vélez, el jefe histórico de las FARC, se debatía entre la vida y la muerte y en las filas de esta guerrilla se producía un gran desorden que permitió acciones como el ataque al campamento de Raúl Reyes  o el asesinato de de Iván Ríos a manos de unos de sus compañeros.

A mediados del 2008 comenzó la reorganización de las FARC con la elección de Alfonso Cano como sucesor de Marulanda y el lanzamiento posterior del "Plan Renacer", que plantea una reactivación militar de las FARC y la retoma de varios territorios. Se trata de la utilización intensiva de las minas antipersonal, la movilización de la tropa en pequeños grupos, la especialización de francotiradores para hostigar al ejército en movimiento, la fabricación y uso de armas artesanales para sustituir el armamento convencional, la apertura de escenarios de combate en la Cordillera Central y en las fronteras para atraer a la Fuerza Pública y disminuir la gran presión sobre la guerrilla en la Cordillera Oriental.  

Con la reorganización del mando y el nuevo plan, las FARC han logrado frenar el desangre y la desarticulación a que habían sido sometidas.  Después de la Operación Jaque han recibido muy pocos golpes y han incrementado sus acciones. Han logrado la reactivación de varias estructuras en zonas urbanas y rurales, e incluso han creado un nuevo frente guerrillero en el Guaviare -cuestión que no ocurría desde hace varios años. Particular mención merece el crecimiento de sus fuerzas en Cauca, Nariño, el Bajo Cauca Antioqueño y las estructuras recostadas a la frontera con Venezuela. Las FARC mantienen en sus filas alrededor de 11.500 guerrilleros.  La incursión de un comando de las FARC en el casco urbano de Garzón en el Huila en mayo pasado y el reciente ataque a una instalación militar en Corinto, Cauca, con un saldo de nueve militares muertos, muestran que las FARC está recuperando la capacidad para atacar bases fijas del ejército y regresar a los ataques urbanos.

La siguiente gráfica muestra la evolución anual de acciones bélicas de las FARC. En ellas se incluyen combates, emboscadas, hostigamientos, francotiradores, campos minados activados y ataques a la infraestructura energética. Pero no se tienen en cuenta capturas, confiscación de caletas, desmovilizaciones, acciones que en términos generales no implican ninguna actividad armada. 

Gráfica 3. Acciones bélicas de las FARC, 1997- 2009

 

Fuente: Base de Datos de la Corporación Nuevo Arco Iris.

Una mirada superficial nos diría que el accionar se ha mantenido  estable; sin embargo, las características de las acciones se han modificado. Durante el año 2003 el 31% fueron realizadas con explosivos, mientras que para el año 2008 estas  llegaban al 64%. En lo corrido del  año 2009 la tendencia no se modifica, el total de acciones con explosivos se acerca a un 55%. Por acciones con explosivos se entiende campos minados, y algunas emboscadas y hostigamientos utilizando estos artefactos.

La siguiente gráfica nos muestra el total de acciones de las FARC en el año 2009.  Hasta el 20 de octubre se registraban 1.429 acciones. Han realizado en diez meses un número superior de acciones a la de la totalidad del año anterior. Si la tendencia continúa, como hasta ahora, para finales del año 2009 las acciones de las FARC estarían llegando a cerca de 1.600, un incremento sustancial con respecto a los años anteriores.

Gráfica 4. Acciones Bélicas de las FARC durante el 2009 

 

Fuente: Base de Datos de la Corporación Nuevo Arco Iris.

La anterior gráfica nos deja ver que el número de campos minados activados se sitúa por debajo del número de combates. Es decir, la capacidad bélica de las FARC en términos de confrontaciones abiertas ha aumentado con respecto al año anterior.

La nueva coyuntura de las fuerzas armadas

El auge económico que permitió aumentar la Fuerza Pública de 260.000 a 445.000 efectivos en seis años e incrementar el gasto en defensa de 3,2 % a 4,6 % del PIB según los cálculos del Departamento de Planeación Nacional, o a 6,0 % según las estimaciones de analistas independientes, no va a continuar. El aumento del déficit fiscal ha recortado el margen de maniobra.  Los empresarios empiezan a mostrar sus reticencias ante el impuesto de guerra que ha producido cerca de seis billones de pesos en los cuatro años de recolección. También los recursos del Plan Colombia que contribuían de manera importante a la movilidad aérea pueden llegar a un recorte del cuarenta por ciento.

Al tiempo que los recursos tienden a disminuir, las bajas en sus filas aumentan y este año entre heridos y muertos es muy probable que la cifra se acerque las 2.500, dado que en los primeros seis meses afrontaron 1.346, con una alta cuota de mutilados por minas antipersonal.

Gráfica 5. Muertos y heridos de las Fuerzas Armadas, 2002-2009

 

Fuente: Base de Datos de la Corporación Nuevo Arco Iris.

A esta situación se la agrega una mayor exigencia en el desplazamiento de las tropas de un lugar a otro por los nuevos escenarios de combate y por las tensiones en las fronteras. En apenas una semana, a mediados de noviembre, se anunciaron dos movilizaciones importantes de unidades militares: 2.500 efectivos al norte del Cauca para repeler la ofensiva de las FARC en Toribio, Corinto y Jambaló, y  una Brigada entera hacia  la frontera con Venezuela.

No menos importante es la crispación que se siente en algunos sectores de las Fuerzas Militares por la creciente vinculación de sus miembros a los juicios por ejecuciones extrajudiciales y por la entrada en vigencia de la Corte Penal Internacional que tiene puestos sus ojos en la situación colombiana.

Nadie quiere afrontarlo 

Nada fácil va a estar la situación de seguridad en la próxima campaña electoral, con una nueva generación de paramilitares en expansión, una guerrilla empezando su reactivación y una fuerza pública en dificultades. Estos temas deberían estar en el centro del debate electoral, pero los candidatos están eludiendo la discusión bajo la premisa de que en este campo es amo y señor el presidente Uribe y cualquier mención del asunto favorece su reelección.

Director de la Corporación Nuevo Arco Iris, columnista de varios medios colombianos y autor de varios libros sobre el conflicto armado y las perspectivas de la paz en Colombia. 

Escribir un comentario

Agradecemos a los investigadores, académicos y profesionales que contribuyen con sus artículos, declaraciones y caricaturas inéditos para ser publicados en la Revista Razón Pública. Los autores son responsables de sus ideas y de la presentación de los hechos en este documento.

“Los comentarios en Razón Pública están sujetos a moderación, (de 8 am a 6pm hora de Colombia) con el fin de garantizar un intercambio de opiniones en tono respetuoso - serán bienvenidas la crítica aguda y la ironía - que enriquezcan el debate y resulten interesantes para lectores y autores.
En consecuencia, no se aceptarán comentarios del siguiente perfil:
1. Que constituyan descalificaciones, ataques o insultos contra los autores o contra otros participantes del foro de comentarios.
2. Que incluyan contenidos, enlaces o nombres de usuarios que razonablemente puedan considerarse insultantes, difamatorios o contrarios a las leyes colombianas.
3. Comentarios sin sentido o repetidos, que serán eliminados sin piedad.

Los comentarios no reflejan necesariamente la opinión de Razón Pública, sino la de los usuarios, únicos responsables de sus propias opiniones.”


Código de seguridad
Refescar

Comentarios  

julio martínez
0 # julio martínez 04-01-2011 17:24
La desmovilización de miembros de AUC, fué dirigida a aquellos que posiblemente tiene nexos con el estado, altos mandos, más no con mandos medios, éstos no interesaban y son los que controlan regiones y fomentan corrupcción en el presente.
Responder | Responder con una citación | Citar | Reportar al moderador

Esta semana en Razonpublica